La cultura y sus mediaciones

Con motivo de la aprobación del Plan Integral de Antipiratería han aparecido unas declaraciones de la Ministra de Cultura Carmen Calvo en las que parece que se viene a decir que hay que “abaratar los costes para que todos puedan acceder a la cultura”..

Ello provoca, creo, una sencilla reflexión. En el ámbito de la gestión del conocimiento se afirma que el conocimiento no se puede gestionar. Lo que sí se pueden gestionar son los activos de conocimiento: las bases de datos, los documentos, las capacidades concretas de cada individuo, las rutinas o los procesos necesarios para el cumplimiento de tareas diversas, el espacio físico. (Agustí Canals, Gestión del conocimiento, pag. 14).

Creo que aquí podríamos aplicar el mismo principio: La cultura no se puede gestionar, sí se pueden gestionar sus activos: los libros, los discos, los vídeos, los espacios donde se manifiestan, los canales de intermediación y, mientras se siga demostrando el funcionamiento, en muchos casos poco profesional de la cadena de valor, será difícil abaratar la cultura.

El sector, al mismo tiempo que solicita medidas externas, debería hacer una seria autocrítica sobre su funcionamiento interno y la incidencia que el mismo tiene en el precio de las mediaciones culturales.

Así, y valga sólo como ejemplo, en las Conclusiones del último Congreso de Editores se recogía la siguiente:

El Congreso reconoce el compromiso y el deber del editor ante la sociedad de contribuir, mediante la edición de libros de calidad, al fomento de la lectura y a la difusión de la cultura

He intentado buscar alguna referencia institucional, también, de qué se entiende por libros de calidad y todavía no la he encontrado. Sí he encontrado, en cambio, la siguiente afirmación: No hay nada estudiado sobre parámetros de calidad en la edición. ¿Qué es editar bien? ¿Qué es un libro bien editado?” Doménech Guimerá, Tusquets Editorial.

La ausencia de calidad es uno de los factores de clara incidencia no sólo sobre el costo, sino sobre la concreción de la cultura que ese sector pone de manifiesto.

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La toma de decisión

Estamos presos por las cosas, por la gente, por nuestras costumbres y odios y proyectos y hay que ir desprendiéndose de todo y eso es difícil. (Vergílio Ferreira; En nombre de la tierra, pag. 46-47)

Y para ello suele ser necesario:

– parar
– hacerlo en soledad
– contrastarlo y
– enfrentarse a la decisión.

Siempre deja girones en el camino

No permuto la libertad y la paz conmigo mismo por nada del mundo….Por otro lado, siempre he creído que nadie es imprescindible y la vida así lo demuestra.(Koldo Saratxaga; ¿Sinfonía o jazz?; Granica, pag. 373 y 374)

Hotel Foronda

Susana y Juan que acaban de tomar el relevo a los progenitores de ella y están, casi, en período de prácticas atienden en este nuevo y cuidado espacio a sus huéspedes-amigos con todo el cariño e ilusión.

Situado a pocos Kilómetros de Ribadesella (5) permite ese juego que, por lo menos a nosotros, tanto nos gusta: sentir el ’retiro’ a partir de las seis de la tarde para disfrutar, como hablábamos con Juan, de una ’casa maravillosa que unos amigos tienen’.

La relación calidad-precio-servicio es, en nuestra opinión, de lo mejorcito que hemos encontrado.

La superación de los procesos

Y la apuesta por las personas…..

Leo, en el último boletín de Infonomía lo siguiente:  Debemos entender la vida como un proceso, el tiempo como la clave de toda evolución, y el aprendizaje colectivo como la garantía del orden sin control. (Alfons Cornella ).

Estoy leyendo, al mismo tiempo, el libro ¿Sinfonía o jazz?. Koldo Saratxaga y el modelo Irizar. Un modelo basado en las personas

En ambos casos, el eje central está en las personas,en el futuro y en el tiempo necesario para aprender, evolucionar y organizarse.

Parece que nos dirigimos a una empresa conversacional.

El fusil de mi padre

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Autor: Hiner Saleem
Título: El fusil de mi padre
Páginas: 152
Año Edición: 2005
Editorial: Anagrama
ISBN: 84-33987057-7

Comentario

Quien me lo recomendó, un librero, me dijo que sólo el primer párrafo ya merecía la pena. Y no se equivocó.

Desde los ojos de un niño que crece se presenta el sinsentido de la ’deslocalización’ de todo un pueblo y de las personas que de él forman parte.

Un par de fragmentos

Me llamo Azad Shero Selim. Soy nieto de Selim Malai. Mi abuelo tenía un gran sentido del humos. Decía que había nacido kurdo en una tierra libre. Luego llegaron los otomanos y le dijeron: Tú eres otomano. Y así fue como se convirtió en otomano. Cuando el Imperio otomano cayó, pasó a ser turco. Los turcos se fueron y él volvió a ser kurdo en el reino de Sheik Mahmud, rey de los kurdos. Al llegar los ingleses, mi abuelo se convirtió en súbdito de Su Graciosa Majestad, e incluso aprendió algunas palabras inglesas. Los ingleses inventaron Irak. Mi abuelo se convirtió en iraquí, pero jamás llegó a comprender el enigma de aquella nueva palabra, Irak, y, hasta su último aliento, nunca se sintió orgulloso de ser iraquí. Su hijo, es decir, mi padre, Shero Selim Malai, tampoco. Pero yo, Azad, todavía era un niño. (pag. 7). Recuerda mucho a otro de Amos Oz en su libro Contra el fanatismo

Después de la telenovela Anter y Habla daban un documental sobre el mar y los peces, en el que, al menos durante media hora, un hombre alto y delgado, con una expresión muy seria y con una boina roja en la cabeza, hablaba una lengua extraña que me daba miedo. Yo tenía muy claro que nosotros hablábamos kurdo, los iraquíes árabe y el resto del mundo inglés. ¿Cuál podría ser pues la lengua misteriosa que hablaba aquel hombre?. La televisión de mi tío daba también películas indias. Pero yo no estaba contento; no había nada en mi lengua. Eso me intrigaba mucho. ¿Tal vez nuestra voz no podía trasmitirse a través de la pantalla? ¿O quizás la lengua de la televisión la escogían en el país donde fabricaban los aparatos?. Tenía muchas ganas de poder mirar una televisión kurda….y juré que algún día haría hablar a aquella máquina en kurdo. (pag. 57)

Muy parecida

Idas y vueltas

 A los que sólo creen en el azar, crear circunstancias les resulta absurdo. A los que se dedican a crear circunstancias, el azar no les preocupa. (Fernado Trías, Álex Rovira; La buena suerte. Claves de la prosperidad, Urano; pag. 74)

Había quedado a las 12:00 con dos personas del mundo del libro con las cuales hacía tiempo que no me veía. Siempre que me he re-encontrado con ellas hay un punto de sintonía que agradezco y otro de escuchar y contratasr planteamientos que siempre me enriquece. Quizás, y uno de ellos ha dado la clave, es porque ellos se han mostrado siempre trasparentes y dispuestos a buscar y trazar posibles redes de colaboración.

En la comida que hemos mantenido después de la reunión hablábamos de otra persona del mundo del libro y de las nuevas iniciativas que empieza en una importanmte ciudad española lo cual le va a suponer el tener, quizás, que manejarse en un continuo puente aéreo. Persona también a la que aprecio mucho y con la que, quizás, me encuentra más alejada en lo que pueden ser, a veces, las concepciones del negocio del libro. Ello, tampoco ha sido obstáculo para que en nuestras ’quedadas’ ocasionales, dificultadas últimamente por las responsabilidades familiares, también haya sido poner con facilidad nuestros puntos de vista encima de la mesa.

En ambos casos la relación profesional se mantiene sin agendas ocultas.

Casualidad que, cuando he vuelto a la Oficina, me he encontrado con un ’emilio’ de esta persona, planteando la posibilidad de buscar algún momento para quedar, hablar y compartir proyectos.

He terminado el día con la presentación del programa del “Foro de competitividad Euskadi 2015” donde, precisamente, las pymes, las personas, y la coopetencia se han convertido en algunos de los temas claves. Se ha hablado de Euskadi como una sociedad clusterizada. Existe hasya un cluster del papel, pero no existe ninguno centrado en el libro o, mejor, en los contenidos.

Quizás merezca la pena pensar sobre ello.

El roce

 Cuando te comuniques con alguien sin mirarle a los ojos (lo que incluye lógicamente foros, chats, mensajería instantánea, e-mails…), asegúrate por todos los medios de que ha entendido lo que querías decirle en el sentido exacto en el que querías decírselo. Nota: los emoticonos no siempre son la solución. (José Manuel)

Todavía sigue siendo importante, incluso para los ’negocios’ el vernos y el tocarnos.

Hoy he hecho 6 horas de viaje, entre ida y vuelta, para cerrar, en no más de media hora, una propueta de trabajo presentada. También, todo hay que decirlo, hemos aprovechado para comer y, en la comida, una vez cerrado el acuerdo poder hablar ya con tranquilidad de lo divino y lo humano.

Esto ya lo decía mi padre: es mejor sentarse a la mesa con los ’deberes hechos’.

El viaje ha valido la pena, también, para tomar un café rápido con un buen librero que se muestra confuso con las distintas tendencias asociativas comerciales qye se están priduciendo en estos momentos en el ámbito librero estatal. Él piensa, yo también, que sería interesante una que apostase con claridad y nitidez por el plus cultural. Tiempo al tiempo.

y qué decir de la estupenda puesta de sol que he podido contemplar a la vuelta. Siempre se puede aprovechar el viaje para ver y pensar con calma.