Las bases de datos del mundo del libro

Es curiosa la aparente evolución de los editores en relación a la información sobre sus productos.

Durante una serie de años no han tenido excesivo interés en preocuparse de que la información sobre su fondo editorial esté al día en el ISBN. Desde hace tres años llevan intentando implementar una base de datos de libros vivos con una estructura informacional seria y acorde con lo que se está haciendo en otros países.

Esta iniciativa parecía sonar bien hace tiempo, pero, tristemente, empieza a sonar a música ya escuchada, casi machacona.

Emiliano Martínez, presidente del Gremio de Editores de Madrid y anterior Presidente de la Federación de Editores, vuelve a insistir sobre el tema y sobre sus ’beneficios’ para los libreros.

Como toda realidad informática-documental el problema no suele estar en la herramienta, sino en la sostenibilidad de los contenidos.

¿Quién será capaz de asegurar su adaptabilidad y convivencia con otras bases de datos?

Lengua y precio fijo

Recogía recientemente La Vanguardia unas declaraciones de Ernest Folch en las que afirmaba que “si existe una ley que establece el precio fijo de los libros, y el mismo título es más caro en catalán, se está vulnerando la esencia de esa ley”.

Afirmación, aparentemente interesante en principio, pero llena de trampas. Se ñalemos algunas:

1. El señor Folch no indica en ningún momento cuál es en su opinión la esencia de la ley. Nosotros no sabemos si es la esencia, pero sí que una de sus finalidades es no discriminar en función del producto concreto. El Precio no fijo, sino único es del producto-soporte-libro concreto.

2. Se debería señalar con claridad que quien discrimina en función de precio son las propias editoriales que, habitualmente, son editoras ’bilingües’.

3. El libro siempre, sea en catalán o castellano, es el prodcuto de acceso más barato a través de la red de Bibliotecas.

4. Plantea políticas de subvenciones por parte de las Administraciones para igualar precio. Y me pregunto ¿Sobre todos los títulos?, ¿quién los elige?

5. Existen ya políticas de compra por parte de las instituciones que permiten asegurar, en algunos caso, un mínimo de tirada. ¿Se disponen ya de análisis claros sobre el uso de las mismas y la repercusión en precio?

6……. Seguro que podríamos seguir.”

Los jóvenes y la lectura

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Escuchamos, con continuidad y de forma machacona, que los jóvenes no leen nada o poco o algo, pero siempre, o casi, dando la sensación que se lee menos que antes.

Parece, en esta ocasión, que las palabras mienten, algún interés habrá en ello y que los datos parecen decir que esto no es así. Que entre los 14 y 16 años, difícil edad en la que casi todo disminuye en interés, parece que el de la lentura empieza a acrecentarse ligeramente.

Todavía estamos lejor de las cifras de otros países, pero hay algo importante: el crecimiento es lento y constante, señal clara de camino de perdurabilidad.

Firmas en la Feria del Libro

De Madrid, lógicamente.

Leo en El Cultural de El Mundo de fecha 27 de mayo que los libreros no están dispuestos a acoger en sus casetas a autores que no firmen más de veinte ejemplares.. Si esto fuera cierto y generalizado la noticia me parecería seriamente preocupante.

El convertir hasta el propio acto de presencia y firma de un autor en un hecho sólo medible por la cantidad supone aceptar de manera explícita unas reglas de juego muy peligrosas. El editor podría no servir un libro al librero si éste no comprara una cantidad mínima de ejemplares de un título. Aceptamos, al mismo tiempo, si juamos con estos criterios que sólo damos valor a lo que más se vende.

Entraríamos así todos, por la puerta trasera, en la cultura de masas que, se visualizaría, en este caso, como la cultura de pilas (de libros lógicamente).

Bonita manera de apoyar la bibliodiversidad.

Los autores acabarán firmando, entonces, en las casetas de sus editores.

Libros de calidad

Los editores españoles, en su reciente Congreso celebrado en Santiago, han aprobado unas Conclusiones provisionales en las que, justo al principio, se afirma que:

El Congreso reconoce el compromiso y el deber del editor ante la sociedad de contribuir, mediante la edición de libros de calidad, al fomento de la lectura y a la difusión de la cultura.

Afirmación interesante, pero que, automáticamente genera una serie de interrogantes o, mejor, uno que casi los resume todos: ¿Qué se entiende por libros de calidad?.

Señalamos, a continuación, un par de frases pronunciadas por editores en relación a este tema:

. “No hay nada estudiado sobre parámetros de calidad en la edición. ¿Qué es editar bien? ¿Qué es un libro bien editado?” Domenec Guimerá, Tusquets Editorial

. “Editar es, en su mejor sentido, avanzar. Es sacar a la luz lo mejor que deba ser comunicado a la comunidad lectora. Es seleccionar lo que merece ser sacado a la luz. En un tiempo de saturación informativa, la selección es cada vez más necesaria y valiosa, y será bueno cuidar la formación de los selectores y transmisores de contenidos” (Jordi Nadal, Valencia 2002)

Esperamos con ganas los parámetros de calidad que los editores se van a marcar para contribuir con ello al fomento de la lectura.”

Nueva Ley del Libro

La nueva Ministra de Cultura ha anunciado la redacción de una nueva Ley del Libro. Nada se dice, por ahora, de cuáles van a ser las líneas maestras de la misma.

El sector tiene una estupenda ocasión para aprovechar el momento y, por un lado, desempolvar las conclusiones de las Mesas de Política del Libro firmadas con el anterior Gobierno, consensuadas por todas las partes y, ampliamente, acalladas y, por otro, para quitar gran parte de la caspa sectorial que todavía existe.

Hay gente, también con criterio, que opina que cuando mucho se legisla malo. La realidad siempre supera y mejora, en muchas ocasiones, los límites de la Ley.