El exceso de edición

Hace pocas fechas Alfons Cornella escribía en infonomía que una de las características fundamentales de nuestra economía es el exceso. Un ejemplo claro de esta realidad económica parece ser el mundo de los libros que quiere seguir apostenado en muchos casos por ese exceso reflejado en la cantidad de producción.Alfons plantea otras dos variables a tener en cuenta a la hora de la producción: la utilidad y la emoción. En los libros supondría, entre otras cosas, el apostar y ofrecer, en el fondo, un tiempo con sentido por útil (tiempo ganado-aprovechado) o por significativo (vivido-sentido).

Todo lo demás es quemar papel y realizar un mal favor a la sostenibilidad.

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Que no nos engañen

Apareció ya hace unas fechas un excepcional artículo en El Correo que tras el título ’Tiempo de trabajo, tiempo de vida’ esconde una profunda reflexión sobre las peligrosas trampas de la falsas políticas liberales.

También ha escrito recientemente Pedro Ugarte en El País sobre la importancia del tiempo de ocio y sobre los engaños que pretenden colarnos los políticos ante la pérdida del mismo, recolocándolo en parámetros de calidad, cuando, como bien señala Pedro, aquí es mejor hablar de cantidad primero, vamos que es el único caso en que ’más es mejor’ o por lo menos permitirá que lo sea.

Copio el último párrafo del artículo anteriormente citado porque me parece clarividente en el peligro que señala:
Pero además de la mercantilización del tiempo de ocio y de la desatención de la familia, la liberalización de los horarios trastoca el tiempo de la ciudad, convulsiona los tiempos colectivos y de participación ciudadana y, con ello, la democracia se ahoga por falta de tiempo

Y, sino, al tiempo…………….

Campaña de libros sin libros

Por octavo año consecutivo se ha puesto en marcha en Madrid la campaña libros a la calle que cuenta con la colaboración de diversas Administraciones y sectores profesionales.

De esta campaña, a parte de su evidente efecto mediático, siempre hay una serie de factores que me han llamado la atención.

1. La campaña no tiene como tal, por lo que sé, su origen en el sector sino en una propuesta de uan Agencia de Comunicación.
2. Sabemos que se colocan, por lo menos en la campaña de este año, 18.000 cartesles adhesivos, pero, hasta la fecha, nadie ha presentado un análisis claro y exhaustivo de las consecuencias de dichos impactos.
3. ¿Es posible realizar una campaña sobre el libro sin libros?, ¿cuál es la finalidad de la misma?
4. ¿Por qué se realiza sólo en Madrid?; ¿Es la población menos lectora?
5. Sería bueno saber el costo de la misma.