Pequeños detalles de un año -2

Acabo de llegar de la presentación en La Casa del Libro de Bilbao del último libro de Ramiro Pinilla. A veces suele ser un buen momento para reencontrate con gente. He saludado a María bengoa a quien hacía mucho tiempo que no veía y me he parado a charlar más tranquilamente con Enrique Gutiérrez Ordorika a quien siempre merece la pena escuchar, al igual que él piensa que merecería la pena tomar un café tranquilo con Ramiro Pinilla.

Viene ello a cuento de otra de las respuestas recibidas en febrero. Cuando el 24 de febrero redistribuimos la frase de Tagore que Jordi nos había hecho llegar (sean éstas mis últimas palabras hacia tí: confio en tu amor (Tagore)), el mismo Jordi nos contestaba:

Mis últimas palabras (que eran de Tagore) son hoy las tuyas. Me gusta el círculo de amigos y ser tu amigo

En este caso, en la presentación de hoy, tres podrían formar, también, un círculo.

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Lectura y mayores

Mi abuela me enseñó a leer. Mi abuela me enseñó los libros y me traspasó su amor hacia ellos. No tuve elección, fue su herencia. Mi abuela me dijo que con los libros yo nunca estaría sola. Me enseñó a cuidar de mis ojos adueñándome de ellos como el lugar más preciado, el más nítido. Me explicó que si alguna vez fallasen los oídos, no sería tan grave, poco me perdería, todo lo que valía escuchar se había escrito y lo rescataría con mis ojos. Me dijo que si alguna vez fallase la voz, no sería el fin. Recibiría el sonido exterior sin devolverlo y nadie lo echaría en falta, menos yo. Estaban las palabras para ser ejecutadas: por mis odios las que ya estaban concebidas, por mis manos las que quisieran inventar. Al final, sin mencionar siquiera otras carencias como el olfato o el gusto, mi abuela me dijo que ignorara la sordera y la mudez si llegasen a acometerme, que la única falta total era la ceguera’ (Marcela Serrano; Para que no me olvides; Txalaparta, pag. 13)Gracias a Gloria Carrizo que ha vuelto a traerlo a la memoria

Pequeños detalles de un año -1

Las frase matinales que he ido enviando con gusto y de lunes a viernes con cierta periodicidad para ser una tarea voluntaria me han ido produciendo a lo largo de este tiempo algunas contestaciones y sugerencias, a parte del sentimiento de ver que hay alguien al otro lado.

Sólo el hecho de provocar una reacción a mí me ha merecido la pena.

De aquí hasta final de este año, es decir, durante el mes de diciembre es mi intención realizar una pequeña recopilación de algunas contestaciones recibidas y plasmar también algunas reflexiones al hilo de las mismas o al hilo de “me apetece”.

Me voy a permitir una pequeña licencia que, hasta ahora, había mantenido en mi ’intimidad’ y es citar a algunos de los artífices de este peloteo o de este va y viene en forma de breves frases y/o comentarios.

La iniciamos en Febrero donde llegó el primer regalo que decía así: sean éstas mis últimas palabras hacia tí: confio en tu amor (Tagore). Me la envió Jordi Nadal.

Fue un buen regalo de inicio que tuvo su culmen en Octubre. Él, Claudia, con quien comparto un delicioso, fascinante, feliz y agradable día a día empresarial y una editora brasileña saben el por qué……

“Nire aitaren etxea defendituko dut…….”

No es para tanto. Divagaciones sobre la lectura

Autor: Víctor Moreno
Título: No es para tanto. Divagaciones sobre la lectura
Páginas: 177
Año Edición: 2002
Editorial: Prames
ISBN: 84-95116-50-2

Comentarios

Nos ofrece un conjunto de reflexiones breves en la que se pretende desacralizar el papel que el libro y la lectura pueden jugar y como los absolutos pueden llevar a engaño. El libro es contradictorio en sí mismo en muchas de las reflexiones planteadas, pero aún así cumple la función necesaria que a casi nadie le gusta jugar del ‘balde de agua fría’ que ayuda a sacarnos del ‘limbo lector’, del todo bueno en torno a la lectura, en el que a veces vivimos.

Algunos textos como simples pinceladas

– “A quienes amamos los libros con pasión…nos es necesario más que a nadie, estar atentos y hablar y escribir a favor de la lectura sin caer en la sima de la exageración. El libro, en este sentido, lo que busca de verdad es una defensa de la lectura que no ofenda ni la dignidad de los que no leen, ni la inteligencia de quienes sí lo hacen” (pag. 13)

– “Del mismo modo que nos cuestionamos la grave situación de un no lector, ¿por qué no hacer lo propio con quien solamente sabe llenar su ocio con la lectura? ¿Por qué se considera que quien lee es el sujeto normal, ideal, frente al que no lo hace?” (pag. 23)

– “El hecho de leer a secas, sea en biblioteca pública o retrete particular, no garantiza el cultivo intelectual de la persona” (pag. 56)

– “La lectura cubre/descubre necesidades que, por mil causas diferentes, nos resultan difíciles o somos incapaces de satisfacer” (pag. 68)

– “La sola decisión de coger un libro pertenece al reino mítico de la heoricidad. Y leerlo, no digamos” (pag. 87)

– “Hay padres que hablan con mayor elocuencia de los libros que leen que de los propios hijos” (pag. 136)

– “Lo ideal sería que el sujeto lector encontrara en la literatura un espejo donde mirarse con vistas a su emancipación personal o autónoma dependencia de aquello de lo que le merece la pena depender” (pag. 166)