Papel – Digital

Digamos que, según la distinción que hace Steiner entre la sociedad de la información y del conocimiento, yo atribuyo al periódico digital la tarea de aportar los datos, y al del papel, la de aportar el conocimiento. (Juan José Millás; El País 10.000 / 18/10/2004)
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Transparencia

Transparente es el capaz de dejar a los demás mirar a su interior sin sentir invadida su intimidad. Disponer de transparencia otorga poder para vivir sin necesidad de poder.

Manuel Jesús Padilla

Contra el fanatismo

Autor: Amos Oz
Título: Contra el fanatismo
Páginas: 100
Año Edición: 2003
Editorial: Siruela
ISBN: 84-7844-708-3

Comentarios

Es pura casualidad, de hecho ya lo tenía anotado con anterioridad para comentarlo esta semana, que coincidan las notas sobre este libro con el nacimiento en Bilbao de un movimiento ciudadano (Aldaketa. Cambio en Euskera) que goza, por qué no decirlo de mis simpatías y que apuesta, entre otras muchas cosas por eso ’tan de moda’ en caricatura, pero en mi opinión, tam importante como es el talante.

A través de tres conferencias Amoz Oz nos presenta una lúcida reflexión sobre las raices del fanatismo, presente en la pura cotidianeidad de la vida y el papel que un escritor, y la escritura, pueden jugar.

Merece, también en esta ocasión, alabar la forma y el cuidado que Siruela pone en su colección de Biblioteca de Ensayo, siendo un claro ejemplo de cómo el ’tamaño’ (en este caso) bolsillo no va ni mucho menos reñido con una edición cuidada.

Algunos textos como simples pinceladas

– La semilla del fanatismo siempre brota al adoptar una actitud de superioridad moral que impide llegar a un acuerdo. ( pag. 21)

– Creo que la esencia del fanatismo reside en el deseo de obligar a los demás a acambiar (pag. 26)

– El sentido del humor es un gran remedio. Jamás he visto en mi vida un fanático con sentido del humor. Ni he visto que una persona con sentido del humor se convirtiera en un fanático, a menos que él o ella lo hubieran perdido…. Tener sentido del humor implica habilidad para reirse de uno mismo. Es relativismo, es la habilidad de verse a sí mismo como los otros te ven, de caer en la cuenta de que, por muy cargado de razón que uno se sienta y por muy terriblemente equivocados que estén los demás sobre uno, hay cierto aspecto del asunto que siempre tiene una pizca de gracia. Cuanta más razón tiene uno, más gracioso se vuelve. (pag. 32-33)

– Cuando mi padre era joven en Lituania –de Rusia había escapado con su familia a Lituania, que en esa época era parte de Polonia- tuvieron la suerte de que les echaran a patadas y, tras varias vicisitudes, llegaron a la Palestina británica de principios de los años treinta. Pero en su época toda Europa estaba cubierta con la pintada: “¡Judíos a Palestina!”. Cuando de nuevo viajaron por Europa muchísimas décadas después, la encontraron cubierta con la pintada: “¿Judíos fuera de Palestina!”. ¿Entonces adónde pertenecemos exactamente?. (pag. 77)

Libro y tiempo

El libro lleva asociado el tiempo. Tiempo de darse tiempo para recircular por un cerebro perezoso y limitado, a pesar de sus miles de millones de neuronas y de las millonarias conexiones sinápticas entre ellas. Tiempo para ensimismarse, acotar, repasar, suspirar, clamar, dormir… tal vez soñar. Tiempo para tocar, oler, sentir, avistar, manosear… (Francisco Puche; Un librero en apuros. Memorias de afanes y quebrantos; Genal; pag. 135)

Un espacio para la diversidad hasta en las listas de más vendidos

(Con aportaciones de Jordi Nadal que conviven simbióticamente con el texto inicial y que sabe que agradezco)

Hasta en las fechas de vacaciones, algunos mantenemos la costumbre de estar ‘pegados’ a la prensa. Tengo un buen amigo que dice que la prensa de este País vale poco. Aún así, siempre se puede sacar alguna enseñanza de la letra impresa.

En la segunda semana de noviembre y de descanso en tierras aragonesas, me encontré entre mis manos, porque había ido a buscarlos, con El Correo y la Vanguardia, periódicos que podemos situar en las ciudades de Barcelona y Bilbao y, en este caso, por ampliación, referentes para lo que viene al caso del País Vasco y Cataluña. Ambos, publican su suplemento cultural los miércoles e incluyen en el mismo, como la práctica mayoría de los periódicos, la lista de libros más vendidos y las librerías que la han facilitado.

Al día siguiente, cayó entre mis manos el Heraldo de Aragón que publica su suplemento los jueves. No dispongo de los datos concretos del Heraldo, pero sigue con claridad la tendencia que constaté en El Correo y La Vanguardia.

Como era de suponer, en su conjunto, parece que los gustos de Catalanes y Vascos, permítaseme la amplitud de miras en algo que podríamos haber dejado en el ámbito de bilbaínos y barceloneses, coinciden casi en su totalidad. Unos dirán que lo bueno se valora por igual en todos los sitios. Otros hablarán del poder de penetración de los grandes grupos. Los terceros dirán que con esto de la globalización no vamos bien…etc. Pero, en medio de todo ello, se abría un pequeño hueco para el autor local.

Así, en la lista de El Correo aparecían dos títulos, en los más vendidos de Ficción, que no aparecían en la lista de La Vanguardia: Verdes valles, colinas rojas de Ramiro Pinilla y editado por Tusquets y El Verdugo de Dios de Toti Martínez de Lecea, editado por Maeva, la primera editorial catalana y la segunda madrileña. En la lista de La Vanguardia, en sustituticón de los dos anteriores aparecían Mentira de Enrique de Hériz editado por Edhasa y 2666 de Roberto Bolaños, editado por Anagrama.

No dispongo de los datos exactos de No-ficción, sólo tengo algunas notas que, en todo caso corroboraban esta tendencia y así en la lista de El Correo aparecían tres obras de autores ‘locales’ que no aparecían en La Vanguardia: Fe de vida de José Ramón Recalde editado por Tusquets; La sociedad invisible de Daniel Innenarity editado por Espasa y La Otxoa de J.J. Gamboa editado por Elea. La única editorial local.

A la vista de estos pequeños datos, como ya he dicho, corroborados también por la lista del heraldo en lo que hace referencia a lo aragonés se me ocurren algunas pinceladas a proponer:

– La Bibliodiversidad todavía existe. La diferencia no está sustentada por los grandes editores. La única referencia, en este caso es Espasa y su aparición se debe al Premio. En este caso, podríamos decir que quien hace importante a la editorial es el autor.
– El buen ojo que parece tener Tusquets para posicionar obras en mercados locales. Apostaría que algo parecido puede pasar en Andalucía con la biografía de Carlos Castilla del Pino.
– El interrogante de porqué los autores ‘locales’ publican obra con editoriales ‘foráneas’.
– El pensamiento o la no-ficción es un mercado siempre más divergente, o hay más suma de pequeñas minorías. Quizás sea el reducto contra la creatividad ‘unificada’.
– La no ficción es el género que menos “viaja” de un país a otro (por su especificidad) y dura menos en las listas de best sellers (o eso sabía/ pasaba antes)
– Hay un espacio para la ‘verticalización’ de la diversidad. Editores y libreros que apuesten por la diferencia.

Conclusión: en las listas, por suerte, no todo es igual, porque las listas obedecen a la necesidad de contar lo que es importante. Y todos tenemos mucho en común, pero no somos idénticos, sino, cómo se podría entender la bibliodiversidad además, como añadía un tipo en una Contra en la Vanguardia, “aprendemos por diferencias” (eso es, exactamente, lo que me aportan los libros)