8 años… Albert Figueras

Apreciado Txetxu,

Hemos coincidido quizás un par de veces en casa de un amigo común, con conocidos comunes. A parte de un jamón que ibas cortando y del buen vino que lo regaba, de la velada recuerdo haber aprendido cosas sobre libros, libreros y editores. Fue entonces cuando supe de tu blog y me costó poco acostumbrarme a seguirlo.

Como decías hace poco, es bueno dejarse llevar por los libreros que conocen el oficio. Déjame añadir que también es bueno dejarse aconsejar por buenos lectores y por personas que aman el mundo del libro y que saben separar el grano de la paja (y, además, argumentarlo con criterio).

Gracias por tu blog, ¡y por muchos ochos más!

Un abrazo,

Albert

8 años blogueando

El tiempo en las librerías

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¡Qué delicia la que nos acerca Albert!

¡Qué sueño soñado despierto el que tiene Antonio García Teixeiro y al que llegamos vía Brétemas: “Ser libreiro (ou libreira, claro), en fin, é facer sentir que hai alguén que está a contar historias na orella dos demais”.

Y qué interesante reflexión sobre el sentido del tiempo nos acerca Lewis Buzbee en “Una vida entre libros” cuando dice: “Pero no estoy aquí sólo para comprarme un libro. Gran parte de la excitación que siento en una librería proviene del lugar en sí mismo, de la convicción de que puedo pasarme aquí todo el tiempo que quiera. Las reglas tácitas que hemos ido creando en las librerías son bastante diferentes de las reglas que rigen en los demás comercios. Aunque casi siempre sea de propiedad privada, una librería satisface una demanda pública en el espacio y el tiempo que pone a nuestra disposición. …El tiempo que podemos demorarnos no lo deine la campanilla de la caja registradora. Una librería está hecha para demorarse en ella, a veces durante horas…..El ocio permitido en una librería proviene en parte del tipo de producto que vende. Los libros son lentos.

Conversando con Albert

Me voy a tomar un par de licencias navideñas que espero Albert y Jordi me permitan.

He terminado ahora mismito de leer el libro Pequeñas grandes cosas.

Les aconsejo que lo lean para que “descubran” las suyas y me permito traer aquí un pequeño consejo, ya que nos gusta tanto Finlandia para los tema del PISA para ver si tomamos también ejemplo de otros asuntos, que Luisa Etxenike nos acerca hoy en El País en su edición de País Vasco:

En los países nórdicos -que son el lugar de donde proviene el barbudo hombre de rojo con el trineo cargado de paquetes- está prohibida la publicidad dirigida a los menores de siete años. La razón oficial es que los más pequeños no pueden distinguir la intención de venta que encierran los anuncios. Yo apruebo esa decisión política. Y creo que merecería justificarse además con un segundo argumento: el de darles a los niños la oportunidad de construirse aficiones y gustos por sí mismos, con materiales de sus propias cosechas; es decir, el de impedir que todos sus deseos les vengan dictados, organizados, desde fuera y desde el principio. Felices Fiestas.

Al terminar de leer el libro he seguido uno de mis “rituales oxitocínicos” y he ido pasando las notas y algunas referencias bibliográficas a mi documento donde voy clasificando frases, citas, párrafos que por algún motivo me han llamado la atención.

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En la última nota tenía apuntada una referencia bibliográfica que, torpe de mí, no he encontrado completa en castellano.

Ello ha dado lugar a este correo que transcribo y aderezo con un par de fotos y que es traído aquí con todo el cariño que la amistad puede intentar llevar.

¿Sabes si el libro de Lacroix “El culto a la emoción” al que haces referencia en la pag. 146 tiene traducción en castellano? Sólo he conseguido ver referencias a la edición en catalán de La Campana.

Me quedo con cinco cosas que serían “mis recetas” para mí conmigo:

·. …En este terreno no existen la fórmulas de aplicación universal. Ante la complejidad y la variabilidad de las personas –algo que hace tan ameno y rico el género humano-, quizá la mejor respuesta sea proporcionar el conocimiento que nos explica el porqué biológico y el cómo neurológico, el substrato científico que nos permita identificar los elementos que le funcionan mejor a cada persona. (Albert Figueras; Pequeñas grandes cosas; pag. 27). Aplicable también a la consultoría. De ahí la inteligencia de Julen Iturbe al denominar a su blog “Consultoría artesana en red” porque cada acción-trabajo-relación es una pieza única.

·…es la hormona que nos beneficia a partir de las relaciones sociales satisfactorias –de sentirse parte del grupo-, aquellas que dan importancia a lo que el escritor Josep Plá nombró en alguna ocasión: “el círculo de amigos, de conocidos y de saludados”. (Albert Figueras; Pequeñas grandes cosas; pag. 80). Los círculos deberían ser concéntricos sino algo parece fallar.

·…¡No lo olvide! La esencia de la imagen es el contraste. Sin contraste, el ojo se vuelve ciego. No puede percibir. (Albert Figueras; Pequeñas grandes cosas; pag. 109). El ojo y la vida se vuelve ciega, muda y plana también.

·No debemos dejar de explorar,

Y el final de nuestra exploración

será llegar de nuevo al comienzo

y descubrir ese lugar por primera vez

(T.S. Eliot en Albert Figueras; Pequeñas grandes cosas, pag. 19) (Ya hice referencia a ella )

·Quien anda mirando atrás tiene muchas probabilidades de pegarse un tortazo con una farola. Y es recomendable saber dónde nos gustaría llegar; planifique el futuro, pero no viva en él. (Albert Miralles; Pequeñas grandes cosas; pag. 138) que relaciono con la que he recogido hoy de Sánchez Piñol y que nos vale como personas y colectividades.

Un abrazo oxi-tocino (de cerdo ibérico). No sé si admite el masculino, pero como el cerdo, aunque lo corte Jordi es un buen placebo, pues seguro que vale.

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Pequeñas grandes cosas

pequenas_grandes_cosas.JPGPor Jordi conocí a Albert. Por Albert, en parte, volví a a valorar y a ser consciente de la cotidianeidad, sus momentos y sus píldoras de felicidad y ahora descubro que

No debemos dejar de explorar,

y el final de nuestra exploración

será llegar de nuevo al comienzo

y descubrir ese lugar por primera vez. (T.S. Eliot)

Todo nuevo año, también todo nuevo día puede ser un buen momento de inicio de exploración.

Libreros que generan redes

¿Se suponen, por ejemplo, al Corte Inglés anunciando un acto promocional en Eroski?

¿Se imaginan a la Fnac diciendo que hay una estupenda conferencia en la Casa del Libro de Gran Vía?

¿Piensan que Amazon se haría eco en su espacio del último lanzamiento de Google?

Hay gente que sí lo hace. Así en Bilbao es muy habitual encontrarse en los blogs de Lib o de Litterae Mundi referencias de sus actividades cruzadas o de las que realizan algunas otras librerías.

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Hoy me ha llamado la atención positivamente la referencia de Repiso a una actividad de otra librería, Hys.

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Esas “Pequeñas grandes cosas” robándole título a Albert Figueras pueden construir la felicidad sectorial y es cuando nos damos cuenta de que más allá de “al enemigo ni agua” hay otras formas de hacer empresa y, lógicamente, de hacer cultura.