Librerías en proceso de reinvención constante

Disfruté mucho de la semana pasada en México con motivo de la FILUNI.

Y, entre esos momentos disfrutones, uno de ellos fue la visita y charla en los ‘territorios Zenker’.

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El viernes 20 de septiembre, después de un bune y largo paseo matinal, me acerqué tanto a la Librería del ermitaño como al espacio que ocupa Solar Servicios editoriales.

Allí pude, además de conocer en detalle las instalaciones, conversar durante unas horas con Alejandro, Xiluén y Noemi.

Hablamos, más allá de las concreciones y los modos de hacer, de los proyectos con alma, de los sueños soñados despiertos, de las idas y venidas que este sector del libro y de la cultura tienen de continuo, de cómo buscar modos y maneras de seguir enlazándonos y de reinventarnos constantemente.

En algo de eso andan ellos con la Librería del Ermitaño.

Recientemente ha escrito Alejandro sobre ella:

Para sobrevivir hoy en día, una librería se tiene que reinventar periódicamente. Eso nos ha quedado claro desde que inauguramos la Librería del Ermitaño. Desde hace unos meses, forzados por la aplastante lógica de los números, nos hemos planteado infinidad de escenarios, pues nuestra librería, como muchas otras, sufre un creciente déficit. Lo más fácil sería cerrar. Pero somos tercos. Ideas sobran, pero faltan recursos. Así que hoy, con motivo de la incorporación de Roberto Flores al equipo de la Librería del Ermitaño, repasamos las ideas.

Desde un principio supimos que como librería independiente de barrio dedicada al 100% a la venta exclusiva de libros no la íbamos a hacer. Incorporamos por tanto el servicio de cafetería. Para atraer al público realizamos infinidad de actividades culturales. Pero ni venta de libros y de café alcanzaron al final para cubrir los costos de operación.

Al barajar posibilidades, todas requerían de mayores inversiones que no estábamos en condiciones de hacer. De tal suerte, decidimos hacer un nuevo esfuerzo y convertir la librería en un espacio que provea al pequeño consumidor, además de libros, de toda la gama de servicios que de manera conjunta ofrecemos: impresión, encuadernación artesanal e impresión en gran formato (plotter). Es decir ahora podrás solicitar en la librería que te encuadernemos libros en tela, media piel o piel entera, entre otros materiales, a los que les tengas particular aprecio o que se hayan deteriorado por el uso. También la impresión de libros, tesis, manuales o carteles. Incorporaremos artículos de particular interés para esas comunidades especializadas cercanas a nosotros, como los editores, los encuadernadores y los amantes de las artes y los oficios del libro en general. Y fortaleceremos nuestra oferta de cursos y talleres.

Claro, la mejor manera de rescatar el proyecto sería convenciendo a una creciente comunidad de que acudir a nuestra librería es una buena opción para hacer efectiva la solidaridad de quienes aún creen en el libro impreso y en la necesidad de mantener vivos estos espacios en vías de extinción. En otros países son muchas las iniciativas en marcha para rescatar y fortalecer las librerías independientes. Desde la creación de asociaciones que impulsan acciones concertadas para fortalecerse como sector alternativo, hasta los apoyos gubernamentales directos o en forma de incentivos o préstamos para evitar la desaparición de esos espacios vitales para la vida cultural diversa de los barrios.

Pero aquí en México no se vislumbra nada en ese horizonte. Ahora que vino Txetxu Barandiarán acordamos buscar mecanismos que hermanen los esfuerzos que realizan los libreros independientes de España, con lo que estamos intentando hacer en México. Por lo pronto, aquí estamos trabajando con entusiasmo y a paso redoblado para inventar, una vez más, nuestra querida Librería del Ermitaño. Toda ayuda es bienvenida, de manera que, si quieres apoyar con ideas, trabajo o recursos, aquí te estamos esperando.

Ahí seguimos todos. Reinventándonos para seguir siendo. Y mejor si lo hacemos siempre en red.

¿Cómo se hace un libro? Alejandro Zenker

El ejemplar de este libro como se dice en los Agradecimientos del mismo ha recorrido un largo camino y, al mismo tiempo, ese periplo me acerca más a Alejandro a quien todavía no conozco en persona.

Las redes, las componendas, los amigos comunes, los rastros de conversación que me llegan, los contenidos compartidos en las redes, los comentarios sobre lo que en las mismas escribimos, hasta alguna invitación, por su parte, que no pude aceptar por imposibilidad y algunos guiños que cruzan el charco en las dos direcciones han tomado hoy, cuando la cartera me ha entregado el sobre, estado tangible.

Sigamos viendo juntos todo el mundo de posibilidades que se abre ante nuestros ojos, pero no nos dejemos engañar por los ‘espejitos de colores’.

¡Abrazo!

Encuesta sobre el sector librero en México. Os animamos a participar

Sabemos que nos leen al otro lado del charco. De hecho, las estadísticas dicen que en México se encuentra el segundo grupo, por volumen, de los lectores de este blog.

Sabéis también que este año 2015 queremos dar una relevancia especial a todo lo que con visión de presente con futuro se mueve en torno a las librerías.

Alejandro Zenker, el Instituto del Libro y la Lectura y Trevenque han puesto en marcha un estudio sobre la realidad librera en México que seguro será de interés.

Des aquí invitamos a las librerías mexicanas a participar en el mismo.

librerías_mexico

Queridos colegas libreros, no es un gran secreto que el sector librero sufre, a nivel internacional, una profunda crisis derivada de múltiples factores propios de nuestra compleja época de transición y México no ha escapado a esa lógica. Aunque algunos plantean que la desaparición de las librerías es inevitable, nosotros creemos que lo que urge es adecuar el modelo de negocio a las nuevas circunstancias, que si bien plantean riesgos, también abren muchas oportunidades.

Con objeto de identificarlas y adecuarlas a nuestro medio, necesitamos antes recopilar datos y luego hacer un análisis estadístico básico con el fin de beneficiar a la industria con información veraz que ayude a innovar y a aportar soluciones a las empresas y organizaciones que crean, producen, distribuyen y venden libros.

Con ese objetivo, el Instituto del Libro y la Lectura, A.C. (ILLAC) y Grupo Trevenque, comprometidos con el desarrollo de normas eficaces para la industria, mejores prácticas, investigación constante y eventos en torno al libro, y conscientes de la poca información que hay en México acerca de la industria editorial en general y del sector librero en particular, solicitamos su colaboración.

¿Por qué no conspiramos por el libro y, mejor, por la lectura?

CONSPIRAR

1. intr. Dicho de varias personas: Unirse contra su superior o soberano.

2. intr. Dicho de varias personas: Unirse contra un particular para hacerle daño.

3. intr. Dicho de dos o más cosas: Concurrir a un mismo fin.

4. tr. ant. Convocar, llamar alguien en su favor.

Juan Cruz ha escrito recientemente sobre la conspiración contra el libro utilizando viejos y repetitivos argumentos que lo único que ponen de manifiesto es que de tan viejos que son no sean probablemente los motivos reales. Cada vez que veo que en el sector se apunta hacia fuera recuerdo siempre la diferencia entre adversarios y enemigos con la que a veces se juega en política. Los adversarios son los otros y los enemigos los tenemos dentro. Dentro del sector en este caso como, por ejemplo, en el propio grupo Prisa montando a partir de una propuesta editorial que ahora, ya hace tiempo, se pretende poner en otras manos para, conspirando, desde dentro, cargarse parte de esa estructura que se quiere defender, pero con el único fin de dar de comer a meros socios capitalistas, auténticos enemigos, quizás del libro, pero que como buen zorro se han colado en el gallinero.

Siguen sobrando los cantos de plañideras y más si vienen desde grupos mediáticos que han cambiado a los lectores por el capital.

Siguen sobrando los discursos que no se sabe bien qué pretenden y reivindican cuando mitifican al libro, la librería, el editor…. como si todos y cada uno fueran por abstracción ‘divinos’ y parte de una ‘santísima trinidad’ intocable y que quizás hasta la fecha no ha mirado con suficiente nitidez hacia los lectores y las bibliotecas, sino sólo hacia su modelo de negocio que poco tiene que ver con la lectura.

Con los enemigos en casa difícil será conspirar (convocar, llamar a alguien a su favor) a favor de la lectura. Quizás los únicos que puedan hacerlo son aquellas personas que no se mueven directamente por los intereses económicos y de negocio: los bibliotecarios y los lectores

Sin lectura, sin lectores, no habrá ni libros, ni editores, ni libreros.

La pregunta no es si el libro sobrevivirá o no…La cuestión es más bien si los actuales editores podrán sobrevivir al cambio.[1]

La concentración creciente de editoriales en un puñado de grupos lleva tarde o temprano a una manipulación de la memoria y de la conciencia histórica… En su reseña sobre ‘A la sombra de los libros’ Christopher Domínguez toca con su dedo crítico la llaga mexicana: “En México y en el resto del mundo, el principal problema está en la concentración oligopólica de la industria editorial  en un puñado de empresas que, en pocas décadas, ha arrojado del mercado a cientos de editores independientes cuya sobrevivencia incumbe tanto a la vieja libertad de comercio como a la diversidad cultural que exigen las formas avanzadas de democracia. Los remedios (o los correctivos o los paliativos) están a la vista y en manos de los políticos. Esta paradoja sólo puede alimentar como un caldo de cultivo el crecimiento del autoritarismo en el seno de una sociedad conformista –y perdónese la redundancia- que está muy conforme con serlo. La lección de este ensayo provocador que recuerda ciertos textos críticos de la Escuela de Frankfurt, estriba en la dialéctica de la Ilustración que se viene debilitando alarmantemente desde hace unos cuantos años a medida que decaen las luces y se desarrolla la industria pesada de la llamada ‘cultura de masas’.[2]

Sólo una nota final. Es difícil que las conspiraciones se hagan desde el centro, desde el poder. Al igual que los movimientos sociales deben surgir desde aquellas personas y grupos que el día a día se les hace irrespirables y esto raramente ocurre entre los ‘poderosos’.

“A lo largo de la historia, los movimientos sociales han sido, y siguen siendo, las palancas de cambio social. Normalmente surgen de una crisis en las condiciones de vida que hace que a la mayoría de la gente le resulte insoportable el día a día. Les mueve una profunda desconfianza en las instituciones políticas que gestionan la sociedad. La mezcla de deterioro de las condiciones materiales de vida y una crisis de legitimidad de los gobernantes y su gestión de los asuntos públicos induce a la gente a tomar sus asuntos en sus manos, participando en acciones colectivas diferentes de los canales institucionales prescritos, para defender sus reivindicaciones y, en última instancia, cambiar a los gobernantes e incluso las reglas que conforman su vida… Los movimientos sociales no surgen sólo de la pobreza o de la desesperación política. Requieren una movilización emocional desencadenada por la ira contra la injusticia flagrante y por la esperanza de la posibilidad de un cambio”[3]


[3] Castells, Manuel; Redes de indignación y esperanza; Alianza; pag. 209 y 211


[2]  Castañón, Adolfo; Trópicos de Gutenberg; Trama; pag. 164-165


[1] Zenker, Alejandro en Varios; El libro y las nuevas tecnologías; Solar editores; pag. 24