El espacio iberoamericano del libro 2018. Cerlalc

El espacio iberoamericano del libro 2018 ofrece un comprehensivo mapa del sector editorial de la región. A partir de los registros de isbn, se analiza la evolución de los títulos y ejemplares producidos, la incidencia de los distintos tipos de agentes que los publican y las características de la oferta publicada en los últimos cinco años. En algunas ocasiones, este examen se remonta inclusive a comienzos de los 2000, lo que permite observar tendencias de largo plazo, así como evaluar las posibles causas que les han dado forma.

Con la ambición de ampliar el alcance de este estudio, publicado por primera vez en 2006, en esta nueva edición se ha construido un retrato detallado de los cuatro principales mercados del libro de América Latina: Argentina, Brasil, Colombia y México. En esta mirada comparativa, la información sobre la producción de títulos y la evolución del mercado se analiza a la luz del comportamiento de las economías de estos cuatro países en años recientes.

El espacio iberoamericano del libro 2018 brinda, así, información que permite a los actores interesados hacerse a una perspectiva estratégica del sector editorial de la región.

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¿Juega el libro electrónico algún papel relevante en la inclusión digital en América Latina?

Piensen en una entrada, casi modelo mensajes de texto.

  1. Los que dicen saber de estas cosas del futuro digital, hablan cada vez más de la importancia del móvil como aparato mediador.
  2. Los que dicen también saber de los mercados de la lengua y del cruce oceánico de los contenidos hablan de la gran oportunidad de los contenidos digitales que tanto desaprovechamos.
  3. Mientras tanto la industria de la movilidad telefónica a través de GSMA publica tres sugerentes informes sobre
    1. La inclusión digital en Ameríca Latina y el Caribe.
    2. Cómo cerrar la brecha digital,  que existe con claridad.
    3. Y, finalmente, la importancia que tiene el contenido LOCAL para la inclusión digital.

Este gráfico me parece lo suficientemente relevante para ser conscientes donde pone la industria su mirada si atiende a las demandas de los usuarios.

reo que no hace falta ni comentarlo.

usodefuncionalidadenmóvil

 

Y en qué andábamos los libreros en el 2002 cuando nos juntamos en Antigua

2012_Antigua¡Qué tiempos aquellos!

Año 2002, Antigua, Guatemala. En la foto Fernando Valverde (Nani), Roger Michelena, Ángel García y un servidor.

Gracias al CERLALC y a la mano hábil de Luis González se organizó el primer encuentro de libreros de América Latina y el Caribe con la finalidad de poner los cimientos iniciales de una red de comunicación y trabajo conjunto.

Hoy, Roger, al publicar esta foto en Facebook me lo ha traído de nuevo a la memoria.

Aquella maravillosa experiencia de encuentro y formativa acabó como acaba y acababa casi todo con un manifiesto que decía así:

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El comercio con más sentido del mundo: hacen falta más librerías en América Latina. Jordi Nadal

Reproducimos, siempre, con gusto y con permiso las opiniones pausadas que Jordi nos va haciendo llegar. Él agradece siempre los comentarios y las sugerencias. Al final tenéis su correo para hacérselas llegar .

Un artículo de Jordi Nadal y una carta de respuesta de su Philippe Hunziker, de la Librería Sophos, en Guatemala
(Tiempo estimado de lectura: 2 minutos)

Cuando están cubiertas las necesidades de alimentación, casa y salud, una de las mayores y más nobles necesidades humanas es la de la educación, siendo la lectura su más profunda expresión.

Hacen falta más librerías en América Latina. No faltan libros. Hay demasiados. Sobran libros (aunque haya algunos, MUY buenos) y, hay que reconocerlo siempre, hay lectores con ganas, pero se necesitan más puntos de venta. Con menos títulos y más puntos de venta y lectores más cuidados, se llegaría a precios más asequibles.

Una política internacional de las instituciones, aquellas que deben velar por el apoyo a la comunidad hispanohablante y su futuro, aseguraría una sociedad más rica, más libre, más sana, más plural. No va a existir ciudadanía libre sin libros.

En América Latina son precisas políticas que apoyen a la construcción de una sociedad civil fuerte. Ya sabemos que todo pasa por la educación (y por los libros). Una sociedad que sólo se construyese con la televisión sería una pesadilla (y, cuando eso pasa, es decir: cuando las personas sólo se forman con la televisión, se rompe la ciudadanía: la tele basura crea ciudadanos basureados, esto es: sin capacidad de elegir, porque lo que eligen les está siendo impuesto, crédulos ante cualquier patochada). Creen que eligen, cuando otros han decidido por ellos.

Hacen falta más librerías. Si los esfuerzos de los Institutos Cervantes, Federaciones de Gremios de Editores, Institutos de Comercio Exterior y de Exteriores, etc. Etc., quisiesen, sabrían que tenemos una lengua que contiene una gran civilización, y que de nosotros dependerá que sus niños sean futuros buenos estudiantes, y sus estudiantes futuros buenos ciudadanos.

Hacen falta más lugares que muestren la belleza y la serenidad que puede ofrecer un grupo de libros ordenado, pero dispuesto a sorprendernos.

Hacen falta más lugares que sea espacios de libertad, que sean espacios de construcción de una sociedad.

Mostraba hace poco el estudio PISA que los estudiantes finlandeses son los mejores de Europa. ¿Saben por qué? Porque tienen una escuela que funciona: porque ser maestro es una profesión para la que se pide la más alta nota de ingreso universitario; porque se les paga bien y considera bien. Es un oficio respetado porque el Estado respeta a sus formadores. Es una sociedad con futuro.

Pues bien: la comunidad hispanohablante debería respetar su mayor patrimonio: una lengua universal, que ha ofrecido y albergado grandes obras del pensamiento, del arte, de la literatura, de la creación e investigación.

Si hiciésemos un informe PISA del estado de las librerías hispanohablantes, veríamos que corren peligro, que son pocas, que necesitan ser más mimadas por los Estados y sus sociedades civiles.

Ahora que hablamos de nuevo de energías renovables y menos contaminantes, sería un buen momento para hablar de las fuentes de energía intelectual y humana de las sociedades: las librerías van a ser, cada vez más, uno de los pulmones de oxígeno humano de planeta tierra. No tiemblen sólo cuando se corta una parte de la Amazonia o arde una parte del bosque español: tiemblen cuando haya menos librerías (o más débiles, o más amenazadas….).

Sin librerías, no vamos a jugar en ninguna liga de campeones intelectual. Sin librerías no hay futuro.

Jordi Nadal (jordi-nadal@telefonica.net )

Carta de Philippe Hunziker a Jordi Nadal

Mi querido Jordi,

Como lo esperaba, lo único que se puede corregir en tu borrador es el par de cositas sin importancia que anoté. Fuera de eso, me da, como siempre, muchísimo gusto leerte.

Ahora, opiniones, tengo un par, que no afectan en nada tu artículo.

La primera es sobre tu sugerido apoyo estatal a las librerías. Comparto contigo la esperanza de que aquello se dé. Me temo, sin embargo, que cualquiera que sea el apoyo dado, sería insuficiente y poco eficaz. Me explico: las librerías crean demanda, cierto, pero sobretodo, atienden una demanda. Nótese que estoy convencido de que nuestra librería vendería más si hubiese otra librería al costado de la nuestra. Y esto por simple efecto sinérgico. Sin embargo, la creación de demanda por parte de las librerías, a través de avivar la curiosidad de los ya lectores, sobrepasa por muchísimo a la demanda que crea entre los no lectores. Convertir lectores ocasionales en lectores empedernidos. Éste es un trabajo que le compete a la librería y que a los libreros nos enorgullece hacer. Convertir a la letra a los no letrados (así lo sean solo funcionalmente) es una necesidad de nuestras sociedades, pero una necesidad que lamentablemente se escapa de las capacidades del librero.

La segunda opinión es que todos los recursos adicionales que un estado pueda asignarle a la educación y a la cultura deberían emplearse (1) en formar formadores, como resaltaste en tu artículo, en relación con el caso finlandés, y (2) en crear bibliotecas. No hace falta detenerse en el primer punto, que es obvio y que ya abordaste. Es, de acuerdo a mi criterio, el primero y más importante, y un paso inevitable para llegar al segundo.

Me detengo en este otro, el de las bibliotecas, porque me queda más cerca (como librero) y porque se acerca más a tu argumento. Hacen falta más bibliotecas en América Latina. Este es un tema vital para la cultura de cualquier país, no digamos para la de aquellos países cuya cultura, por débil, es presa de las tiranías de la televisión y otras. Sin embargo, esta necesidad está muy, pero muy abajo en las listas de prioridades de los estados en general, y del guatemalteco en particular.

Una vez nuestros formadores hayan formado lectores, las bibliotecas pueden desempañar el papel que tú le atribuyes a las librerías, y lo pueden hacer mejor que nosotros libreros. Lejos de lo que algunos editores (me han dicho que) piensan, las bibliotecas no reducen ventas, aumentan lectores, crean lectores mejores, más curiosos, más críticos, más sedientos. Y un lector sediento (adicto, el pobre, como lo somos la mayoría de lectores) no puede entrar a una librería sin comprar un libro. De hecho, muchos no pueden disfrutar de un libro que han tomado de la biblioteca, sin proponerse comprarlo cuando sus medios se lo permitan. Por ende, la biblioteca no merma ventas de libros, las incrementa.

Tanto como me gustaría que los estados, mi Estado, se dedicaran a promover y apoyar a las librerías, debo admitir que si bien a Guatemala (y a América Latina) le hacen falta librerías, le hacen falta librerías porque le hacen falta bibliotecas y lectores. Le hacen falta bibliotecas, porque hacen falta estadistas con visión de largo alcance. Le hacen falta lectores porque le hacen falta formadores. Y le hacen falta formadores (me repito a propósito) porque hacen falta estadistas con visión de largo alcance.

Y hacen falta estadistas como éstos porque hacemos falta ciudadanos exigentes. (Pega este párrafo en cualquiera de los tuyos en los que mencionas ciudadanía y entramos en círculo vicioso.)

Nota de precaución. Las opiniones son como los ombligos: todo el mundo tiene una y nadie sabe con certeza si sirven para algo. Aquí van dos, mucho cuidado.

Un fuerte abrazo

Philippe Hunziker
Librería Sophos
Guatemala

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P:S: desde Mexico, Jordi Nadal habla con Tomas Granados Salinas, de libros sobre libros quien, al conversar sobre el tema de este artículo, apunta afinadamente: “crear lectores toma años, abrir buenas librerias es una decisión de una empresa privada que puede ser realizada inmeditamente”

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