El cuidado son los otros…

Dura tarea la de morir, cuando se ama tanto la vida. (Simone de Beauvoir; Una muerte muy dulce; Edhasa; pag. 113)

Antonio Rodríguez de las Heras, escribe casi al final de su artículo de hoy, Papel mojado, lo siguiente:

Así que la mejor forma de preservar la palabra de esta persecución fue hacerla tan intangible e invisible como la memoria, es decir, que reposara no sobre el papel, por protegido que estuviera con unas cubiertas, y en un lugar oculto, sino en la red de neuronas de los cerebros de los hombres libro.

 

Al final, menos el otro, el tú que nos hace yo y sin el cual el yo no existe que diría Buber, todo lo demás son mediaciones que seguirán mutando.

En lo fundamental de la vida, que es la falta o el dolor sobre la misma o el dolor que nos producen sus condiciones bloqueadoras de una vida plena, es el tú, los tús o unos otros que no todos, los que nos cuidan y a quienes cuidamos, con quienes intentamos preservarnos.

Escribo esto conmovido por muertes cercanas, por dolores vitales de amigos que hacen que el centro se vuelva a resituar.

Ella nunca pregonaría. “¡qué feliz soy!”. Es mucho más enigmática y mucho más clara que eso: sabe hacer felices a los otros. ¿Quién puede lo segundo sin lo primero? (Ángeles Mastretta; El cielo de los leones; pag. 227)

http://www.bez.es/908946449/Papel-mojado.html

Librería y mujeres con ‘L’ más un punto final

Del martes al mediodía a jueves hasta las 15:00 que vuelvo a Bilbao, la ‘L’ ha sido la letra inicial que, quizás por azar o por sincronía, esto nunca se sabrá, ha ido dibujando y marcando en parte el hilo vital de estas 48 horas.

El martes empezó con L1 con quien comí, junto con dos amigos más, en el Kokken. Viaja la semana que viene con Alboan a la India. Una experiencia que quizás le marque o le insinúe nuevos senderos vitales por los que pisar.

El miércoles, ayer, ya en Barcelona, quedé a comer con L2.

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Treinta y una… ¡la aceituna!

En la comida, qué placer y gusto de compañía, no sé por qué me ha venido a la cabeza ese Treinta y una… la aceituna como parte de una estrofilla o de una rima infantil.

Google parece no querer devolverme ningún resultado, pero en mi cabeza sigue resonando.

Quizás el vino de la comida ha sido una llamada a esa frase inexistente.

DSC_0003Quizás, lo a gusto que uno estaba y la pena con la que me levantado de la mesa mientras ellas siguen charlando sea también el causante de ese runrun… treinta y una la aceituna.

Puede que sean también las noticias recibidas. De nacimiento y de vida que a todas nos han alegrado.

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Quizás los proyectos en que otra se embarca casi casi por casualidad. Dice que igual no vuelve.

Los que tenemos más edad parecemos situarnos en una posición de para qué movernos, aunque nos gusta enredar y enredar.

Y entre aceituna y aceituna hasta llegar a Treinta y una las palabras que van saliendo, se cruzan, complementan, oponen, guiñan, chocan, ríen… y ahí que estábamos tan felices…. no comiendo perdices, sino tigres. Que ya sabéis que en Bilbao, si andamos con hambre, nos podemos comer cualquier cosa.

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Mañana a Barcelona con buen sabor de boca y a seguir dándole y dándole.

Andar…caminar…pasear… pensar… disfrutar

1 de mayo.

Necesidad de respirar.

Este blog, con sus variantes, ha cumplido hace pocas fechas, finales de abril, 11 años. Lleva, varios ciclos digitales caminando por la vida y casi tiene vida propia. Empecé por el aquí digital el 26 de abril de 2004.

Plan de andar con amigos.

Encontrarme además antes de salir con la sugerencia de Peio Riaño (no sé si le molestará sin la ‘H’ 😉 ) del libro Elogio del caminar de David de Breton publicado por Siruela. Todo un buen presagio. Me lo apunto. Caerá en breve.

Me trae recuerdos del Camino de Santiago en el que andaba hace dos años por estas mismas fechas

 

Disfrutar de amigos que además conocen los espacios que les vieron nacer y vivir los primeros años y que los muestran con cariño y orgullo.

Decir, al llegar a Aitzorroz, que la naturaleza y el paseo compartido o solitario es de las experiencias que me siguen provocando pequeños momentos de felicidad.

Y para un día como hoy era suficiente.

Aquí algunas imágenes que nunca, por suerte, atrapan la realidad. A lo más, permiten que nos la imaginemos a nuestro modo y medida.

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La tortilla como metáfora

Hace ya años, ocho por lo menos, que dos tres veces al año nos juntamos.

Comemos, conversamos. Casi siempre en el mismo sitio.

Los años van pasando. Los hijos y las hijas van creciendo y todo va cambiando.

Hoy con sorpresa hemos celebrado próximas abuelidades. Vamos a tener que andar viendo dónde encontramos baberos adecuados para la ocasión.

La tortilla suele jugar un papel importante en la comida que nos sirve como excusa para la conversación.

DSC_0002En contadas ocasiones, algunos amigos colaterales puntuales, desplazados ex profeso para la ocasión han podido disfrutar del ‘ritual’.

Creo que la tortilla es una buena metáfora por el hecho de ser fruto en ocasiones de productos sencillos que quedan realzados todos en su presentación final gracias a la mezcla de los ingredientes, al punto de cada uno, a su nivel de jugosidad y su punto de sal.

Incluso permite a veces que alguno de los elementos pueda faltar provocando también un resultado final que merece la pena, pero distinto. Y aún cuando los elementos sean los mismos en cada ocasión será distinta por el punto, la mano, el tamaño y demás.

Nos empezamos ya hace años a juntar entre 5 y 7 personas de diversas procedencias y lugares, con historias distintas, compartiendo durante algún tiempo proyectos empresariales y buscando ‘momentos rituales’ de celebración.

Nos seguimos, que es lo más importante, juntando, queriendo, apreciando y conversando.

Y, ojalá, en eso sigamos.

Hoy hemos vuelto a disfrutar de la tortilla, la conversación, la comida y la felicidad de los futuros abuelos.

¡Va por ellos!

¡Qué mayores nos vamos haciendo!

Ya notaba ayer que nos íbamos haciendo mayores. Hoy lo he confirmado, pero… a gusto.

Fin de semana….

Completo y estupendo.

No han faltado

Ni los amigos

Ni la familia

Ni la belleza del paisaje

Ni la comida en compañía

Ni la buena conversación.

Sábado en las campas de Urbía con amigos y con la novieta.

Foto0488 Foto0489 Foto0491Domingo. Comida familiar por tierras burgalesas. Tres generaciones en torno a la mesa

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Dejarse llevar y disfrutar de lo inesperado

El día de hoy ha sido una pequeña caja se sorpresas.

Todas ellas agradables.

Todo empezó con una llamada inesperada hace unos días con una invitación para vernos. De esas que no te la esperas, pero que te apetece.

Y casi, casi como siguiendo la sorpresa, poco antes de salir para la comida un amable transportista de SEUR me entregaba un paquetito.

Así que en este cruzar de llamadas y paquetitos en una tarde lluviosa que ayuda a la pereza para quedarse en casa y no salir a andar me quedo a disfrutar de los tres regalos que por ahora el día de hoy ha traído:

1. Alguien se ha atrevido a poner música a un ratito de mi vida con Live At Blues Alley de Eva Cassidy. Me gusta todo lo que he escuchado de esta mujer, pero esta canción, en especial, me sigue poniendo los pelos de punta.

2. He disfrutado de comida y conversación con excelentes personas sobre la vida de verdad.

3. He podido soñar despierto y en compañía sobre proyectos y posibilidades.

Y ahora ya en casa tranquilo sigo escuchando la música y sin lavarme la boca para seguir disfrutando del sabor que el día va dejando.