20 citas de cara al XXIII Congreso de Libreros. 14. Trabajo en red

Reflexiones a modo de píldoras ante el XXIII Congreso de Libreros en Sevilla.

 

Una librería no puede ser el lugar en el que se exhiba todo lo que los productores son capaces de generar, si no queremos terminar convirtiéndonos en algo parecido a un almacén. Os animo a que entre los libreros fortalezcáis los mecanismos de comunicación que os permitan elaborar unos verdaderos criterios de selección de la oferta. Que consolidéis el trabajo de  red. Y que os sirváis de las nuevas tecnologías para diseñar sistemas de información y formación permanentes. Lo necesitan los libros y lo merecen cada uno de vuestros lectores. (Antonio Basanta; Congreso Ourense 2002)

20 citas de cara al XXIII Congreso de Libreros. 8. Espacio de comunicación

Reflexiones a modo de píldoras ante el XXIII Congreso de Libreros en Sevilla.

La librería, además de un espacio comercial, es un agente de cultura. Y, por encima de todo, un lugar de comunicación…Ahí reside una de las razones que justificarán su pervivencia, siendo así que la librería soporta, como pocas, una arriesgada y fragilísima posición en el circuito empresarial del libro….O la librería es un recinto de comunicación ¿o en qué se convierte? Porque la librería es ese espacio único entre el tú y el yo, ese vínculo que los hombres necesitamos y al que el libro siempre apela (Antonio Basanta; Congreso de libreros celebrado en Ourense 2002)

Conspirar debe estar en el adn librero

Hace tres años, más o menos, escribí en este blog a cerca de conspirar y conspiraciones.

Decía entre otras cosas: Es difícil que las conspiraciones se hagan desde el centro, desde el poder. Al igual que los movimientos sociales deben surgir desde aquellas personas y grupos que el día a día se les hace irrespirables y esto raramente ocurre entre los ‘poderosos’.

En estos días La Conspiración de la Pólvora, y sus conspiradores respectivos, andan celebrando su primer año de existencia.

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conspiracionpolvoraAyer, Miqui Otero, escribía un sugerente artículo en El Periódico que llevaba por título La conspiración de los libreros, en el que se podía leer: los libreros de estos tres establecimientos, y también de otros donde he brindado en esta gira como Los Portadores de Sueños de Zaragoza o Literanta en Mallorca, entienden que su librería es casa: esconden aquel cojín que hoy no pega y aquel ‘best-seller’ que los avergüenza un poco, pero enfocan con su mejor lámpara su libro favorito y apuntan con un pizarrín una cita que han leído hace poco.

Ayer, también, como si fuera, ¡quién sabe!, una casualidad o una conspiración, Inés Martín Rodrigo en el ABC nos hablaba de Portadores, como siguiendo la estela que Miqui había marcado.

Y Eva decía: Ser librero no es un trabajo: es una forma de vida.

La conspiración siempre impregna todo. El oficio que se desarrolla en la librería también.

Hoy, casi como si el círculo conspirador se cerrara y tomara una cierta perspectiva histórica, escribe Carles Geli en El País en otro espléndido artículo:

Els atemptats de la ultradreta a les acaballes del franquisme a llibreries o magatzems editorials van ser notables. A l’abril de 1973 cremaven els dipòsits de l’editorial Nova Terra; només quatre mesos després era assaltada la redacció de la Gran Enciclopèdia Catalana i incendiada la Central de Llibre Català. El 1974, eren els locals de Distribuciones de Enlace. La llibreria Cinc d’Oros, entre d’altres, va ser objecte de diversos atemptats.

En qualsevol cas, aquests actes no van fer arronsar els punts de venda de llibres, que en els primers i incerts anys de la democràcia van constituir una notable xarxa de dinamitzadors del moviment veïnal i van actuar de reconstituent de la memòria històrica i cívica.

Quizás, las librerías de verdad, siempre han sido conspiradoras y han adaptado sus ‘movimientos conspirativos’ a la realidad histórica que les ha tocado vivir. Si aceptamos como posible el planteamiento que ayer recogía de Xavi Fina sobre la cultura como espacio de conflicto , puede tener cierto sentido pensar que las librerías, algunas, son un buen espacio para conspirar y pergeñar la conflictividad desde la palabra y el pensamiento; aunque esto les sitúe en muchas ocasiones en los siempre interesantes  y complejos márgenes y en la contracorriente.

Quizás estas sensaciones movieron ya hace años a escribir a Antonio Basanta lo siguiente:

Mi experiencia personal y profesional me ha demostrado todo lo contrario. Y con rotundidad que, sin una red tupida, profesional y dinámica de librerías, la construcción de la sociedad lectora se torna en un objetivo inalcanzable. Que sin la presencia de lo que vosotros representáis, en términos de independencia, pluralidad, libertad y pasión, condiciones todas ellas fundamentales para que la lectura exista leer en plenitud se convierte en una utopía o en un fraude.

Ojalá siga habiendo casas conspiradoras para los lectores.

Lectura: de la cultura al ocio. Las palabras no son neutras

El lenguaje no es neutro. Lo que decimos, lo que nombramos y cómo lo hacemos marca, significa y silencia al mismo tiempo.

Pensando de refilón en la jornada de Valencia de mañana y viendo algunos acentos que se ponen ahora y constatando también algunos silencios se me ocurre marcar algunas ‘líneas rojas’ de esas que ahora perecen estar tan de moda.

  1. Si pensamos que el competidor del libro es el Candy Crush no hablamos de libro como mediación cultural sino como un mero elemento evasivo y quizás alienante.
  2. Generar categorías de este pelo, Ocio, entradas, libros, música, restaurantes, para medir consumos en el ámbito digital vuelve a confundir las líneas.
  3. El hecho de ser librería y/o editorial no genera automáticamente una ‘patente cultural’.
  4. No es igual lo que se lea ni dónde se lea. La continua incidencia en leer más hace que olvidemos la calidad en los discursos convirtiéndolo de esta manera en un discurso viejo más cercano a los modelos de productividad industrial que de ‘simbólica digital’.
  5. Fomentar el libro puede llegar a no tener nada que ver con fomentar la lectura.
  6. La cadena de valor comercial no es a veces la mejor compañera para la elaboración de un plan lector cultural.

Cierro con una cita amplia de Antonio Basanta en su intervención para presentar el Plan de Lectura del País Vasco ante la Comisión de Cultura del Parlamento

Leer es anterior a cualquier construcción cultural alfabetizadora. Leer es la expresión más genuina de nuestra condición de humanos. Toda nuestra vida no es sino el producto de un ejercicio permanente de lectura: leemos sensaciones, experiencias, sonidos, acontecimientos. Leemos desde la memoria y la anticipación. Leemos el tiempo y el espacio. El mundo de los objetos… y el de los sujetos.  Porque leer supone la conjunción de un conjunto de acciones fundacionales. De verbos que constituyen lo que me atrevería a denominar el ADN de la lectura. Y esos verbos son:

  • Toda lectura nace de la curiosidad, del interés o de la necesidad. Lectura e indiferencia, lectura y pasividad son términos felizmente incompatibles.
  • No puede haber lectura que no implique un ejercicio crítico y de análisis. .
  • Si este paso no se da, la lectura encalla. Seremos leedores, pero no lectores.
  • Valorar, seleccionar, no en vano, el vocablo latino del que deriva la palabra leer, legere, del verbo lego, denomina tanto la acción de leer como la acción de elegir. Lectores para ser electores, siempre mucho más que votantes. Y también, en una anticipación que me resulta realmente asombrosa, navegar, como leemos en Ovidio, profeta de lo que leer supone hoy en los nuevos soportes tecnológicos.
  • Leer es también transformar, modificar, recrear . Toda lectura es aportación y renovación. Incluso ante aquello que parece definitivamente establecido, como pudiera ser el  propio texto. “El autor sólo escribe la mitad del libro. De la otra mitad debe ocuparse el lector”  sentencia Josep Conrad. Por eso no hay dos lecturas iguales, aun desde la misma persona. Ni dos lectores iguales. Como reza el viejo proverbio : “ Dos hombres en un jardín: dos jardines”.
  • Leer es asimilar. Somos lo que leemos al tiempo que leemos lo que somos. La lectura nos abre a la realidad ajena mientras, gracias a ello, dibuja, edifica nuestro propio mundo interior. De cada lectura queda un poso imborrable. No somos iguales antes que después de leer. Y ese es uno de sus más fascinantes secretos.
  • Y finalmente leer es compartir. No hay lectura sin ejercicio del diálogo, de la relación, del intercambio. El inicial que se establece entre la propuesta lectora y quien la lee. Y todos los que a partir de él surjan, pues sólo la lectura se completa cuando ayuda a consolidar nuestra relación con los demás. Leer nos introduce definitivamente en la corriente de la humanidad. Nos confirma que somos parte de la secuencia inacabada. Que ni somos los primeros, ni somos únicos. “ -¿ Por qué leemos?”, le pregunta en Oxford uno de sus alumnos al profesor Clive Staples Lewis, el célebre autor de las Crónicas de Narnia. Y Lewis le contestó: “ – Leemos para saber que no estamos  solos…”

El imaginario librero -17

Venimos de aquí (acceder)

 

Organizada

Las librerías modernas se relacionan con el cliente a través de la organización constante de la exposición de los libros y de la riqueza de los títulos en existencia. (Enrique Pascual; pag. 19)

 

Espacio de formación

 

La librería es un centro de información, un lugar para el análisis y el reposo del alma, no un almacén diseñado para consumir más a más velocidad. El librero, en fin, ejerce una tarea que desborda los exiguos beneficios que obtiene en cada operación. (Mario Bango; La Voz de Asturias 1 Noviembre 2000)

 

Enlace directo entre el escritor y los lectores

 

        Uno sólo es lector cuando con el texto establece la relación del amante y el amado. Nada hay más parecido a enamorarse que leer. Y el lugar privilegiado para esa seducción es la librería. Porque ella tiene lo que nadie más posee: la presencia real del lector y de la obra, los dos extremos de esa tensión amorosa, que se prolonga y se consuma, como el amor, con la posesión íntima y continuada. (Antonio Basanta; Congreso Orense 2002)

 

 

Punto de encuentro y mediadora

 

Como ámbito erótico, toda librería es por excelencia un lugar de encuentro: entre libreros y libros, entre lectores y libros, entre lectores y libreros, entre lectores viajeros. El carácter de familiaridad que comparten todas las librerías del mundo, su naturaleza de refugio o de burbuja, hace que en ella sea más probable que en otros espacios el acercamiento. Esa sensación extraña de saber por el título que ese libro, publicado en árabe o en japonés, es de Tolstoi o de Lorca, o por la foto del autor o por algún tipo de intuición. Esa experiencia compartida de haberte reencontrado con alguien en alguna librería del mundo. Por eso no es de extrañar que el enamoramiento en una librería constituya un consolidado topos literario y cinematográfico. (Jorge Carrión; pag. 162)

 

El oficio de librero lo realiza un profesional que además de vender, informa, prescribe, habla, recomienda, comenta y que nuestra tienda, además de vender, es un lugar de encuentro, de reunión y de convivencia. (Paz Gil)

 

Entre editores y lectores

 

(Tomás Granados), las librerías son un doble cofre del tesoro: para los editores representan el medio para dialogar con el gusto y las necesidades de los consumidores (…) y para los lectores funcionan como resumen del momento actual, como biblioteca en movimiento, como zona de exploración de uno mismo. (Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen; pag. 84)

 

Entre lectores

Nosotros teníamos que provocar que Muga, aparte de tener los libros, fuera un lugar de encuentro. Y creo que esto lo fuimos consiguiendo, adaptándonos. De hecho, hay gente que no se ve durante años y se encuentra por fin aquí; Vallecas es enorme. (Jot Down, febrero 2015)

Seguiremos

El imaginario librero -10

Venimos de aquí (acceder)

Y, a ese espacio, dentro del imaginario, se le solicita algo más que la mera actividad, que el mero cúmulo de ‘acciones y/o actos’ que se hacen.

 “Yo me dedico a mi oficio, ¿comprendéis? Soy librero, voy de aquí para allá, veo a un montón de gente, vendo los libros, descubro talentos ocultos bajo montañas de papel……Yo propago ideas. El mío es el oficio más arriesgado del mundo, ¿entendido?, soy responsable de la difusión del pensamiento, incluso del más incómodo. –Señala en dirección a la casa de Oporinus-. Ellos escriben e imprimen, yo difundo. Ellos se creen que un libro vale por sí mismo, creen en la belleza de las ideas en cuanto tales….Una idea es válida en tanto que se difunde en el lugar y en el momento adecuados, amigo mío[1].

 Se le pide, en consecuencia, que sea:

  • Dinamizador
  • Generador de Debate intelectual
  • Refugio
  • Fomentador
    • De la lectura

En este sentido dice Antonio Basanta:

 Mi experiencia personal y profesional me ha demostrado todo lo contrario. Y con rotundidad que, sin una red tupida, profesional y dinámica de librerías, la construcción de la sociedad lectora se torna en un objetivo inalcanzable. Que sin la presencia de lo que vosotros representáis, en términos de independencia, pluralidad, libertad y pasión, condiciones todas ellas fundamentales para que la lectura exista leer en plenitud se convierte en una utopía o en un fraude.

  • De la cultura.

Vamos a abordar con un poco más de detenimiento esta dimensión en el siguiente punto, teniendo en cuenta, por supuesto, todo lo señalado en este punto que ahora terminamos y siendo conscientes también de que hay elementos que se solapan e interrelacionan.

Referencia cultural

Quizás podamos llegar a pensar que las librerías son demasiado autoexigentes con ellas mismas o, quizás han ‘mamado’ de experiencias y modelos, como el alemán y el francés a la hora de poner en valor esta dimensión cultural y de compromiso, al mismo tiempo con el entorno.

Seguiremos

[1] (Luther Blisset, Q, Debolsillo, pag. 496-497)

Paraula de llibreter

El Gremi de llibreters de Mallorca ha puesto en marcha la campaña Paraula de llibreter.

Paraula de llibreter

El objetivo es fomentar la lectura y acercar las librerías tradicionales a los lectores a través de las redes sociales.

Colaboran en la campaña el Consell de Mallorca y la comunidad de blogueros de las ilsas Mallorcablogs.

Se trata de la primera campaña online de fomento de la lectura que se lleva a cabo en Mallorca y se quiere aprovechar en la misma “la gran plataforma que suponen las redes sociales a la hora de difundir los libros como una parte indispensable del patrimonio cultural”.

El objetivo de la campaña es recordar a los lectores la importancia de las pequeñas librerías y los libreros tradicionales, generar tráfico hacia las redes sociales del Gremio de Libreros y poner en valor la figura del librero. Para que esto sea posible, además de la difusión de las actividades y las reseñas de los bloggers, también se pueden encontrar en la web semejanzas de los miembros del Gremio, consistentes en una breve descripción de su historia como librero, así como las actividades que realicen las librerías que participan en la campaña de fomento de la lectura.

Pues ¡suerte y ánimos!

Y una cita de Antonio Basanta:

Sin una red tupida, profesional y dinámica de librerías, la construcción de la sociedad lectora se torna en un objetivo inalcanzable. Que sin la presencia de lo que vosotros representáis, en términos de independencia, pluralidad, libertad y pasión, condiciones todas ellas fundamentales para que la lectura exista leer en plenitud se convierte en una utopía o en un fraude.