Nuevos territorios, nuevos límites…

Retomo una cita de un texto de Antonio Rodríguez de las Heras que lleva por título La mirilla, publicado en bez, que ya ha dejado de publicarse, pero sigue estando por ahora presente en internet.

Lo he leído a la luz de los recientes asesinatos y la variedad de reacciones que los mismos han producido y con la mirada puesta tanto en nuestras fronteras naturales como en la discusión sobre las nuevas…

El problema que estamos teniendo ahora no lo provocan las redes sociales, sino el estrechamiento exagerado de los límites de nuestro espacio de convivencia, con un auge de las múltiples formas con las que se puede manifestar el puritanismo. Cuanto más nos aprieten estos muros, más valores y comportamientos quedarán extramuros, sospechosos, denunciables, y los vigilantes parecerán más numerosos en las almenas. Una falsa sensación de seguridad. Lo que hay que procurar en nuestra sociedad de atalayas y almenas digitales es que se dilate más y más el perímetro, que los muros protectores se vean en la lejanía, y que debido a esa amplitud acogedora se instale y habite la diversidad y lleguemos a tener sensación de sociedad abierta (que es un límite al que tender, no un absoluto). Los vigilantes, aun siendo en número los de siempre, parecerán menos, pues los confines lejanos que tienen que cubrir trazan un perímetro más extenso. La Red se hará mucho más soportable

Es frecuente que mostremos alarma ante la vigilancia del ciudadano por los grandes poderes económicos y políticos en un mundo en red. No hay duda de que hay que cuidarse. Pero se da otra vigilancia cotidiana, molesta al menos, dañina en ocasiones, del vecino, que ya no vive en la misma escalera, sino que observa, intransigente y desconfiado, guardián de valores y certezas, por la mirilla de la Red.

 

Caminar… da para mucho…aunque no lo parezca

A mi amigo Julen le va la bici. Es todo un ortopráxico del tema del pedal. Practica, reflexiona, estudia, doctorea, promociona, lo disfruta…. Probablemente sin esto último, no sé si se daría todo lo demás.

A mí me va más el meneo del pinrel hacia delante. Lo disfruto y cuando, como hoy, hay ocasión para dedicarle más tiempo al tema, el tiempo, además, acompaña, y los humanos en el entorno tienden a escasear, llego casi a estados gozosos.

Los pies, por su lado, la cabeza por el suyo, la mirada por el otro, el oído por el más allá y el silbido alegre que me sale a su aire.

Estas escapadas son  en parte consecuencia de ser uno su propio jefe, de madrugar y hacer algunos deberes antes y, creo que también, de haber optado y haber podido hacerlo por un determinado ritmo y modo de vida.

 

Llevo toda la semana con el run-run de fondo de esta frase que nos dejó escrita el sábado pasado Antonio Rodríguez de las Heras:

Los poderes de siempre nos han indicado lo que hay que mirar de ese mundo que vemos. La visión tiene un potencial ilimitado de miradas posibles, y los poderes se esfuerzan en señalarnos cuál tiene que ser nuestra mirada, adónde hay que mirar. La rebeldía está en que los ojos se desvíen del camino que marca el dedo índice y que miren a otro lado.

Creo que con el andar, el caminar y el por dónde lo hacemos ocurre algo de esto también y ayuda a que nuestras miradas sean distintas, miren desde otros puntos de vista que salen de las rutinas.

Y esto de hecho toma incluso su forma hasta en el valor informacional de determinadas señaléticas urbanas que en nuestro día a día nos son casi indiferentes.

Para mirar distinto y para andar por espacios menos trotados conviene también ir ligero de equipaje, prejuicios e intereses en un caso, peso en otro. Situarnos ante la realidad con lo indispensable ayuda, probablemente, a profundizar en lo que vemos y a pararnos en los detalles que en lo humano suelen ser importante.

Andaba y mi cabeza al mismo tiempo iba yendo de Carrión a Bernat y de Bernat a Carrión a cuenta de sus idas y venidas con Amazon. No voy a entrar en ello. Tengo en cualquier caso la sensación de que no se ha pillado la frecuencia de onda del texto de Carrión y no me refiero al dilema inexistente en el fondo sobre papel-digital. Me interesa más los posibles modelos subyacentes.

En cualquier caso estos dos buenos hombres, acompañados de su correspondiente artilugio fruto de la tecnología me hacen quizás ver que tendemos a ponernos estupendos con algunos asuntos bastante intrascendentes para la mayoría de los seres humanos más preocupados de encontrar un espacio donde descansar un rato.

Antonio decía en el texto: La rebeldía está en que los ojos se desvíen del camino. Marina Garcés, en el espléndido libro, Fuera de clase. Textos de filosofía de guerrillatambién habla de mirar y desviar. Escribe: Aprender a mirar los gajos de una naranja es una práctica de liberación, ya sea de la caverna o de la cuenta de resultados de las actividades económicas que la explotan. Por eso educar es siempre desviar para descubrir. Y no nos hacen falta grandes recursos: sólo gente capaz de estar, con pequeños y mayores, ante la realidad que se abre. (pag. 150)

No grandes recursos… sólo gente capaz….

Y un poco antes escribe:

Una mañana cualquiera, me crucé debajo de casa con tres mujeres que iban hacia el mercado, cada una con su carro. Estuve a tiempo de escuchar a una que decía: «Hace tres años que no me abraza nadie». Tres años. No lo decía llorando ni con voz dramática. Era la expresión cotidiana de una soledad de la piel que Malatesta sabía que ninguna revolución podría resolver nunca del todo. (144)

Casí que creo que Carrión quería ofrecernos una de las posibles ‘miradas desviadas’.

Mientras tanto yo seguía mirando a Bilbao en su botxo… siendo consciente de que para verlo así hay que tomar distancia…

 

Educar… un viaje… hacia lo mejor de uno mismo

Faustino Guerau afirmaba en La vida pedagógica que «La “mala educación”, desde mi punto de vista, no existe, es una flagrante contradicción. La educación, si ocurre, es siempre “buena”».

Sabía bien de lo que hablaba porque su trabajo se desarrollaba en los ‘márgenes educativos’ del sistema de enseñanza, en la calle y con los expulsados del sistema.

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Hoy, por esas casualidades de la vida se me ‘cruzan’ dos reflexiones en torno a la educación de dos personas a las que aprecio mucho, Antonio Rodríguez de las Heras y Lorena Fernández. Hombre y mujer. Mayor y joven, así que se amplía el campo de visión, de juego y los puntos de vista.

Antonio como todos los sábados nos ofrece su reflexión en bez que en esta ocasión lleva por título Sedentarios y viajeros.

Lorena ‘dio doctrina’ el 1 de diciembre en Mondragon Unibertsitatea reflexionando sobre la transformación digital en la educación.

Os invito a leer los dos ‘textos’, yo sólo dejo caer por aquí algunas miguitas…. que a mi me han sugerido además de nuevas reflexiones sobre el ámbito educativo que es, en el fondo, de donde un proviene, ciertos paralelismos con lo que ocurre en sectores relacionados con la cultura.

  • Hay que encontrar formas para que la educación en Red sea un viaje (aprendizaje) por un territorio (contenidos) que hay que recorrer y no parcelar. El viajero valora la compañía en el viaje, en especial la del guía que conoce bien el territorio que hay que atravesar (maestro), pero no necesariamente la disciplina del grupo turístico. Así que estamos en esta transición de cambio de valores con respecto a la consideración de la educación en Red y ante el reto de que esta educación viajera no se quede en una reproducción de la que tiene lugar en el aula.
  • Empresas tecnológicas son los “camellos” de la transformación digital. Regalan primero la droga en los entornos educativos para conseguir adictos en los entornos empresariales.
  • La transformación digital es una parte tecnológica y tres partes humanas.
  • Profesorado: personas que aman lo que hacen, que están en el “campo de batalla”. Ningún cambio se puede hacer sin ellas, ni contra ellas.

Ahí lo dejo… ¡Feliz sábado! y leed, si lo conseguís encontrar, a Faustino Guerau. Merece la pena.

 

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Vida para María, alegría de domingo y… virtualidad humana

Fin de semana tranquilo, cuidando detalles, o intentándolo, poniendo el ojo, la mirada en las pequeñas cosas, en sus matices, colores, diferencias, detalles…

coloresdelamanana

buscando metáforas y preguntas a los interrogantes aparentes que los paseos plantean

crucedecaminos

y, al llegar la tarde y abrir el correo ver que hay sueños y proyectos que con muchos pocos se hacen realidad.

¡Gracias a tu aportación y a la de 1509 mecenas más, este proyecto será una realidad!

Se me ocurre que es una forma  de leer la dimensión virtual de los humanos aplicando una de las posibilidades que este fin de semana nos ofrecía Antonio Rodríguez de las Heras.

Pero el término virtual acoge otra acepción. Y es cuando se refiere a aquello que tiene en potencia algo que se puede realizar. Virtual entendido como facultad, fuerza, poder… de hacer. Virtual contiene lo posible, y en circunstancias concretas lo virtual se hace posible.

Quizás, lo virtual así entendido, es lo que nos hace más humanos y lo que aporta y nos aporta más vida.

La trampa del algoritmo

algoritmo_estadisticoEn todas las etapas de la vida ha habido trampas, tramposos y trileros, o, si lo prefieren ‘ventajistas simplificadores’ de lo humano.

Una de las modalidades recientes quizás sea, por lo menos en el sector del libro y la lectura, la de los ‘tramposos del algoritmo’ que algunos parecen querer convertir en nueva religión, panacea y camino por el que deben ir nuestras lecturas e, incluso, nuestra vida.

Nos dicen, siempre a futuro, que “Llegará el día en que la distinción entre lo creado por el ser humano y lo creado por algoritmos será imposible de detectar”.

Hay algunos otros que, en cambio, ya parecen venir curados dle espanto, al parecer, de los algoritmos. Supongo que ya habrán sido en su momento fieles seguidores de su doctrina. Ahora afirman: “Buscábamos algo mejor que un algoritmo para recomendarte libros y lo hemos encontrado: personas”.

Probablemente, esta nueva tendencia del algoritmo es reflejo de una visión conservadora y conservante de la realidad de la vida. La tecnología al servicio de los conservadores.

Daniel Innerarity lo ha afirmado con bastante claridad en un reciente artículo en El País. Escribe:

Los algoritmos que se dicen predictivos son muy conservadores. Los algoritmos predictivos no dan una respuesta a lo que las personas dicen querer hacer sino a lo que realmente hacen sin decirlo. Son predictivos porque formulan continuamente la hipótesis de que nuestro futuro será una reproducción de nuestro pasado, pero no entran en la compleja subjetividad de las personas y de las sociedades, donde también se plantean deseos y aspiraciones. Apenas registran, por ejemplo, la aspiración personal de dejar de fumar y continúan haciéndonos publicidad de tabaco, dando por supuesto que seguiremos fumando; en el plano colectivo, tampoco ayudan gran cosa a la hora de formular ambiciones políticas, como la lucha contra la desigualdad, que contribuyen a reproducir. ¿Cómo queremos entender la realidad de nuestras sociedades si no introducimos en nuestros análisis, además de los comportamientos de los consumidores, las enormes asimetrías en términos de poder, las injusticias de este mundo y nuestras mejores aspiraciones de cambiarlo?

En una línea parecida apunta, en mi opinión, Antonio Rodríguez de las Heras cuando dice:

Así que prever es indispensable para nuestra evolución, para navegar por el mar de incertidumbre del futuro. Otra cosa es, sin embargo, cómo se transmiten estos escenarios imaginados. Ahí es donde puede haber el engaño de predicar un tiempo futuro con la contundencia de la certeza, pues generalmente detrás de este determinismo hay intereses ideológicos para mantener o alcanzar un modelo de sociedad, o el convencimiento ilusorio por parte del predicador de creerse que acaba de volver de visitar el futuro, o simplemente inconsistente charlatanería.

Ayer David Gelernter, uno de los grandes genios de la computación, señalaba en XLSemanal:

No hay mente en la máquina, no hay presencia de ánimo. No hay nada. La verdadera cuestión es otra: ¿hasta qué punto nos dejamos engañar por las capacidades de un ordenador? ¿Sucumbinos a su magia?

Quizás nos venga mejor, y vuelvo a A.R. de las Heras nuevas formas de mirar como las que nos ofrece la cultura. La cultura enriquece sin fin el conocimiento, porque cada mirada revela una posibilidad de ordenar el mundo (incluye, excluye y relaciona); es, por tanto, creadora. Y, al mismo tiempo, poner en valor a personas y perfiles secularmente minusvaloradas, arrastrando penurias de consideración social y económicas, (que) se habrán convertido en imprescindibles para una sociedad equilibrada del conocimiento: el inventor, el poeta y el maestro (tecnología, cultura y educación).

 

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Futuros balbuceantes, y pasados escondidos…

Hay algunas afirmaciones y predicciones que me siguen maravillando.

Yo no sé qué va a pasar mañana con mi vida y, al mismo tiempo, hay personas que dicen saber lo que va a pasar dentro de 20 años, qué se va a vender o se va a dejar de vender, o qué papel van a jugar determinados objetos o soportes y cómo va estar presente la tecnología en nuestras vidas que, al mismo tiempo, no sabemos si seguirán estando presentes y vivientes dentro de 20 años.

Puede ser, siguiendo el hilo de alguna de las reflexiones que plantea Víctor del Río en La pieza huérfana. Relatos de la paleotecnología que quienes creen predecir el futuro, o eso nos quieren hacer creer, en el fondo ‘fantasean sobre la apariencia que tendrá el mundo dentro de unos años mientras las transformaciones remueven el suelo que pisamos‘ (pag. 11) y más adelante, como una llamada de aviso para los humanos actuales y no para los y lo que está por venir.

«No hace falta arrastrar a la tecnología hacia la ficción porque es en sí misma ficción. Los eventos de la tecnología se proyectan en el mundo de una fantasía que prefigura formas de vida y que tiene manifiestos vínculos con el pensamiento utópico. Pero esa afirmación sería una ingenuidad si no la acompañamos de una referencia al hecho de que el principal motor de la producción tecnológica es económico, y que al proyectarse como ficción no hace sino liberar un antiguo espectro que procede del romanticismo» (pag. 24)

Si lamirada al futuro que algunas personas nos presetan parece estar cargada de trampa, parece que también nos hacemos trampa cuando miramos hacia atrás. Así parece señalarlo Antonio Rodríguez de las Heras en el artículo, Pecado original, que ayer escribió en bezdiario.

Escribe Antonio:

Con mis alumnos recorremos la evolución tecnológicaque ha dado como resultado este mundo digital, este mundo en red. Es una buena lección. La industria militar y las guerras, el control de los poderosos, el consumismo, el gigantismo apabullante empresarial, las injustas y persistentes desigualdades…  constituyen la orografía para este flujo de la evolución humana junto con el empeñoso caudal del ingenio también humano.

Quizás cuando miramos hacia atrás o cuando otros pretenden señalarnos su camino como único hacia delante, mientras al mismo tiempo, intentan esconder su pasado seamos conscientes de que nos cuesta trabajo asimilar plenamente la gran revolución del pensamiento que supone ver el mundo y todas sus cosas, incluidos los humanos y sus obras, como procesos evolutivos, tal y como señala Antonio Rodríguez de las Heras.

Maneras de negar, en el fondo, el protagonismo de nuestras vidas.

Salud y transición digital del libro. ¿Qué es lo que está mutando?

Hace ya muchos sábados que sigo a Antonio Rodríguez de las Heras en bez, así que ha sido todo un regalo la invitación que me han hecho para compartir en ese medio algunas reflexiones sobre la transición digital del libro y que hoy han visto la luz en forma de artículo.

A fecha de hoy no parece que el tan cacareado cambio o tránsito hacia lo digital haya cumplido las expectativas ni el camino que pretendieron marcar, en un momento concreto, ni algunas grandes empresas de consultoría, ni los deseos de algunos otros, ni los miedos de la mayoría.

Las imágenes no desaparecerán. Es la naturaleza del mundo digital en que vivimos. (Susan Sontag)

Un reciente informe del Banco Mundial afirma que La vida de la mayor parte de la población mundial permanece en gran medida inalterada por la revolución digital (pag. 18). Por lo tanto,  lo que a continuación señalo nada alterará, más bien tienda a confirmar, la idea de que lo digital tampoco ha provocado transformaciones  sustanciales en el libro porque probablemente la  crisis del sector ha tenido más que ver con la crisis económica y con los cambios de valores que con la evolución a lo digital.

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En la época de la aparente abundancia, más necesaria se vuelve la selección

Los artículos que Antonio Rodríguez de las Heras escribe los sábados en bez ya desde hace una temporada me suponen una invitación e incitación a buscar un cierto contrapunto que nos permite mantener un hilo conversacional en el que ir avanzando por el camino de los matices y de los grises.

En el de este sábado pasado (No dejes nada) reflexiona sobre el complejo tránsito de lo que ahora nos parece información escasa, pero que en su momento quizás nos pareciera suficiente, frente a la sobreabundancia informativa y de recursos con la que ahora parece que nos tenemos que mover y que tiende a ofuscarnos.

El deleite bien de la información y de los recursos o de la comida requieren su tiempo, su espacio y su adaptación a nuestras posibilidades.

Así que lo planteado por Antonio al ir a sacarlo del ‘cesto de las cerezas’ me ha salido acompañado de cuatro ideas como una cierta llamada al cuidado ante los posibles empachos y que, en alguna ocasión ya han aparecido por aquí.

  • La infelicidad del exceso: La gente parece progresivamente abrumada por el exceso de alternativas que se le ofrecen, generándose así una curiosa paradoja: somos infelices en un mundo en el que tenemos de todo. Es decir, seguramente en los próximos años tendremos que aprender a manejar bien el balance (tradeof)

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Tiempo, silencio, lentitud, pequeño… George Steiner con previo y epílogo de Bauman

Teorizar que Internet es una forma nueva y mejorada de la política, que navegar por la red es una nueva y más efectiva forma de compromiso político, y que la vertiginosa velocidad de conexión a Internet significa un avance de la democracia, se parece sospechosamente a una excusa más de las tantas que esgrimen las clases ilustradas a la hora de justificar sus prácticas de vida, cada vez más despolitizadas, y a su aspiración de obtener una baja con honores de la ‘política de lo real’. Contra ese fondo de alabanza coral, el rotundo veredicto de Jodi Dean resuena con potencia: esas tecnologías de comunicación actuales son ‘fuertemente despolitizantes’, esa ‘comunicación funciona fetichísticamente hoy: como descargo de una pérdida de poder o castración política mucho más profunda….El intenso flujo de la información no confluye en el río de la democracia, sino que abreva insaciablemente en él, interceptando sus contenidos y desviando sus cauces hacia gigantescos y majestuosos lagos artificiales estancados. (Zygmunt Bauman; Vida de consumo; FCE; pag. 147) (CDT)

Sugerente entrevista a George Steiner en El País realizada por Borja Hermoso. Merece la pena leerla entera.

  • Aristóteles nos dice: “Si no quieres estar en política, en el ágora pública, y prefieres quedarte en tu vida privada, luego no te quejes si los bandidos te gobiernan”.
  •  … Y escuche una cosa: muy lentamente, los medios electrónicos están empezando a retroceder. El libro tradicional vuelve, la gente lo prefiere al kindle… prefiere coger un buen libro de poesía en papel, tocarlo, olerlo, leerlo. Pero hay algo que me preocupa: los jóvenes ya no tienen tiempo… de tener tiempo. Nunca la aceleración casi mecánica de las rutinas vitales ha sido tan fuerte como hoy. Y hay que tener tiempo para buscar tiempo. Y otra cosa: no hay que tener miedo al silencio. El miedo de los niños al silencio me da miedo. Solo el silencio nos enseña a encontrar en nosotros lo esencial.

Sugerente también como todos los sábados la reflexión de Antonio Rodríguez de las Heras, Desconexión, en bezdiario. Plantea como hipótesis real ya la creación desde el no-encuentro y la penalización de la desconexión. Disfruto siempre con la búsqueda de matices o contrapuntos amables que permitan seguir la conversación que la conexión aunque no sea presencial es posible en este caso.

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Creo que sigue siendo necesario, diría que imprescindible, por lo menos en mis coordenadas vitales, la lentitud, el encuentro y el tiempo para disfrutar y poder compartir algunos momentos vitales.

La mesa del encuentro y lo que en ella se comparte requiere sus tiempos previos y su momento amplio de compartir. El guiso, callos y lengua en salsa, es el regalo del tiempo y con ello, la puesta en valor, no por el precio, sino por la dedicación y el cariño puesto en ello.

Hoy ha sido uno de esos días. Había algunos temas para conversar y merecía la pena el sosiego, el cuidado y, por supuesto, la celebración de la vida de nuestras mayores que tanto nos han enseñado.

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Quizás con los libros también ocurra algo parecido. Me ha encantado encontrarme  navegando, dentro de este mundo dual, con Llibres artesans. Como ellos dicen, haciendo los libros del futuro desde 2002.

El punto de vista sobre el cómo hacer y qué es lo que ponemos en valor con ello me resulta mucho más sugerente que la de los soportes sobre todo si no hay ni un cómo, ni un qué, ni un porqué.

Los más desposeídos, los más carenciados, son quizás quienes han perdido la lucha simbólica por ser reconocidos, por ser aceptados como parte de una entidad social reconocible, en una palabra, como parte de la humanidad. (Pierre Bourdieu en Zygmunt Bauman; Vida de consumo; FCE; pag. 11)

 

Mañana cumpliré 12 años…

Me chiva el Google calendar que este blog, que ha pasado por distintas casas, cumplirá mañana 12 años; lo cual, probablemente, le convierte, en el sector del libro, en uno de los más veteranos o ancianos (escójase al gusto) de los que siguen pululando por la blogosfera.

Me chiva wordpress, su actual casa, que hay más de 5.350 entradas en toda la historia. Supone una media de más de una por día ¡Cuántas tonterías se me pueden haber escapado!

Conversando el otro día con Antonio Rodríguez de las Heras, reflexionábamos, de manera informal, sobre el rastro que esta narración continua va dejando y lo que ella va contando de uno mismo.

En más de una ocasión me ha servido para echar la vista atrás y buscar cierta perspectiva.

Hay, por ejemplo, una constatación clara sobre cómo parte de la conversación que antes se daba en el blog, a través de los comentarios por ejemplo, se ha trasladado a las redes sociales y que en esta traslación se ha perdido también profundidad discursiva.

Alguna vez he dicho a personas cercanas que el blog seguirá siendo mi espacio permanente, mientras haya fuerza y ganas, en este apéndice digital.

Cuando cumplí 5 y 8 años invité a amigos y amigas que me dedicaran unas cariñosas palabras y/o que me trasladarán su opinión sobre el blog. Hoy, de manera más humilde dejo también ese espacio abierto.

Lo que será difícil saber es en qué casa terninaré. Esta, si la memoria no me falla, es la cuarta mudanza. En alguna de ellas vino también el cambio de nombre.

Intentaremos, siempre, en cualquier caso, no perder el rumbo…

¡Siempre seréis bienvenidas!

El paso cadencioso del tiempo

Recibí en fechas recientes vía correo ordinario (cuál es hoy realmente el correo ordinario) con sobre y su dirección escrita a mano y sello una notificación, comunicación agradecimiento que me hizo ilusión al recibirla y me provocó una doble sorpresa.

La agradable sorpresa de lo inesperado ya que su recepción no entraba en mis planes, ni suponía que se pudiera dar el hecho y, también, la sorpresa, en su escritura y caligrafía manual, que me obligó a afinar de nuevo el ojo para leer más allá de la normalidad de tipos al que nuestro ojo se ha acostumbrado.

DSC_0028Añado a ello la sensación que la recepción produce también sobre el nivel de personalización y el tiempo dedicado para cada una de las personas a las que el mensaje ha ido dirigido.

La lentitud necesaria que la reflexión y el recuerdo exige.

Un ritmo y un impacto producido quizás bastante alejado de esa ‘sociedad impaciente‘ sobre la que hoy reflexiona Antonio Rodríguez de las Heras y quizás más cerca de lo que escribe Mery Cuesta:

Germina por entre los intersticios de la cultura digital un sentimiento de revalorización de todo aquello que conlleve un tiempo lento de desarrollo, así como todo aquello que se genera de manera exclusivamente manual y mecánica. Esta forma de vivenciar el tiempo a partir de la paciencia y de la escala que la manualidad permite se erige en sí misma en una nueva forma de romanticismo…Vivamos plenamente la vuelta a la satisfacción de dejar escapar el tiempo entre los dedos. (La Rue del Percebe de la cultura y la niebla digital; pag. 115)

Quizás sea esta la actitud que nos permita acercanos de la mejor manera posible a una vida que tiende a alargarse más y más y que en su alargamiento va pausando el ritmo frente al entorno que parece cambiar, aparentemente en sus mediaciones, a mayor velocidad pero con cierto desnorte vital por no saber disfrutar del tiempo que se escapa fuera de la productividad.

El cuidado son los otros…

Dura tarea la de morir, cuando se ama tanto la vida. (Simone de Beauvoir; Una muerte muy dulce; Edhasa; pag. 113)

Antonio Rodríguez de las Heras, escribe casi al final de su artículo de hoy, Papel mojado, lo siguiente:

Así que la mejor forma de preservar la palabra de esta persecución fue hacerla tan intangible e invisible como la memoria, es decir, que reposara no sobre el papel, por protegido que estuviera con unas cubiertas, y en un lugar oculto, sino en la red de neuronas de los cerebros de los hombres libro.

 

Al final, menos el otro, el tú que nos hace yo y sin el cual el yo no existe que diría Buber, todo lo demás son mediaciones que seguirán mutando.

En lo fundamental de la vida, que es la falta o el dolor sobre la misma o el dolor que nos producen sus condiciones bloqueadoras de una vida plena, es el tú, los tús o unos otros que no todos, los que nos cuidan y a quienes cuidamos, con quienes intentamos preservarnos.

Escribo esto conmovido por muertes cercanas, por dolores vitales de amigos que hacen que el centro se vuelva a resituar.

Ella nunca pregonaría. “¡qué feliz soy!”. Es mucho más enigmática y mucho más clara que eso: sabe hacer felices a los otros. ¿Quién puede lo segundo sin lo primero? (Ángeles Mastretta; El cielo de los leones; pag. 227)

http://www.bez.es/908946449/Papel-mojado.html

¿Sirve el mantra digital como placebo ante las desigualdades económicas?

Cuando los discursos en torno a lo digital o a internet van acompañados de frases de cierto tinte unívoco y totalitario con cierto aire salvífico y/o de solución única modo religión monoteísta me suela agarrar la cartera y pensar que detrás de las mismas hay oscuros intereses.

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Un reciente estudio sobre la brecha digital en la ciudad de Barcelona vuelve a poner de manifiesto que nada iguala ni permite salvar la brecha la desigualdad económica. Lo digital tampoco. Es probable, incluso, que se convierta en ocasiones de un acelerador de la brecha existente como varias veces ha señalado Zygmunt Bauman.

Existen ya movimientos de voluntarios que trabajan para intentar superar o paliar esa brecha digital.

No parece que hasta la fecha el solucionismo tecnológico haya sido capaz de encontrar soluciones a las propias brechas que él genera.

Quizás, lo que de verdad se esté moviendo, se encuentre lejos de los discursos dominantes y dominadores. Esté todavía en los espacios menos iluminados y lejos de los focos. Sean todavía, como señala Antonio Rodríguez de las Heras, inciertos y, por lo tanto, sin final predecible.

Los grandes cambios son difusos y confusos y, por tanto, cargados de incertidumbre. No están hechos de fracturas ni ruidos, llegan como la niebla, penetran por todos los resquicios de lo establecido y lo reblandecen.

Claro que este aire de incertidumbre convive mal con los planteamientos dogmáticos y de solución única.

Seguir leyendo “¿Sirve el mantra digital como placebo ante las desigualdades económicas?”

Las sugerentes reflexiones de Antonio Rodríguez de las Heras en bez

Muchas de las personas que aterricéis por aquí habréis oído hablar o habréis leído  algo de Antonio Rodríguez de las Heras. Quizás una de las primeras personas que afirmaron quizás con cierto atrevimiento hace diez años que

“el encuentro entre Tic y nuevos lectores va a dar lugar a una era de esplendor en la lectura y escritura”

logo_cabecera_fin_de_semanaDesde hace unos sábados y gracias a bez un nuevo y joven diario digital disfruto la mayoría de los sábados con el café y recién levantado de sus agudas y certeras reflexiones abiertas que me permiten, además, tener la sensación de ser capaz de twittear algo inteligente durante el fin de semana.

//platform.twitter.com/widgets.jsOs dejo los enlaces a los cuatro últimos para vuestro disfrute:

No perdáis tampoco de vista otros artículos de bez que detrás de ese quizás excesivamente pretencioso imperativo «lo que debes saber» que aparece en su cabecera, esconde desde luego nuevos y sugerentes puntos de vista sobre muchos temas.

Creo que me agradeceréis la recomendación.

¿49 páginas?

Juan Varela lanza una incitación que comparto como planteamiento. A la hora de abordar este debate hay una frase de Millán que se la escuché en Santiago en Noviembre, creo, del año pasado que, creo, resume la tesis de partida: Los libros son los envoltorios de papel en los que llegan los libros a nosotros. llevan bitios dentro.

No es, por tanto, un problema de soporte o canales, sino de concepciones .

Antonio Rodríguez de las Heras en el tan traído y llevado por mí Primer Congreso Nacional de la Lectura del que en fuentes oficiales todavía nada podemos leer señalaba que nos encontramos en una situación en la que hay:

– Nuevos espacios de lectura.

– Nuevos tipos de lectura.

– Nuevos artefactos de lectura.

– Nueva movilidad.

y que como consecuencia de ello muchos de los sueños de la cultura libresca se cumplirán mejor.

Todo ello le llevó a afirmar al final que “el encuentro entre Tic y nuevos lectores va a dar lugar a una era de esplendor en la lectura y escritura”.

Bienvenida sea la era