Librerías… trabajar en lo que me gusta

Cuatro días pasados en Madrid.

De paseo tranquilo.

Callejear, ver venir, visitar, sorprender, terracear…

Aprovechar para acercarme a tres librerías.

Y fui a buscar mi oxígeno a las bibliotecas y librerías. Bibliotecas, grandes y pequeñas librerías en las que entraba cada día, que exploraba una por una, intentando descubrir en cuál me sentiría más a gusto, durante los próximos meses, quizás años. (Pierre Péju; El librero Vollard; Tropismos, pag. 75)

Tres propuestas distintas, en tres barrios, Chueca, Malasaña, Salamanca, distintos y probablemente con públicos lectores no necesariamente coincidentes.

¡Casualidad! Dos de ellas nacieron prácticamente al mismo tiempo. Diciembre de 2015. Por lo tanto, son todavía jóvenes y están en proceso de crecimiento.

La tercera lleva ya unos años rulando.

De las tres he hablado por aquí en alguna ocasión: Arrebato, Los editores y Nakama.

Los escaparates, los detalles y los interiores dicen mucho y distinto de cada una de las realidades libreras…

Arrebato… acepta sus dimensiones…

Los editores… nos invita a contemplar lo que a todo libro le falta… su lectura

Nakama… nos invita sutilmente a aquellos que, quizás, sea lo más radical.

En las tres librerías, eso sí, un sentir común que quizás mientras cada uno de los proyectos aguante sea lo más importante. Poder trabajar en lo que les gusta.

¡Unos privilegiados!

¡Gracias a los tres por vuestro tiempo, atención y detalles!

 

 

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Arrebato Libros, una librería ‘mundialmente pequeña’

Pep sale en el Babelia.

Pep sabe que desde agosto me debe un día de estos, que puede ser cualquiera o quizás nunca, unas cervezas en Bilbao. Él me debe el acercarse y yo el invitar. Quede claro.

Pep es de los libreros que conozco uno de los que más sabe de libros. Digo libros y no novedades que no son términos coincidentes aunque pueden serlo tangencialmente.

Pep es listo, divertido y de buen comer. Elementos siempre importantes para poder mantener una conversación de interés. La primera con cierto sosiego y con más gente la disfrutamos en Canarias.

Pep, es a la vez, pero en modo de proceso, cambio y adaptación continua, librero de distintos tipos y modos, editor, gestor cultural, negociante y negociador…

“Hay cosas que son difíciles de definir en esencia. Sobre todo si Arrebato no es del todo una librería, como no es exactamente una editorial, como no es con exactitud un núcleo de gestión cultural, sino que es todo a la vez”

Quizás en ese modo único de todo a la vez que no deja de ser un juego de platos chinos giratorios es donde Arrebato plasma la ‘transmedialidad palpable’ y real.

“Queremos a autores que salgan del libro, es decir, que además del libro tengan parte escénica”

Pep no está seguro  de si hay que creer o no en los libros. “Lo que sí sé es que es una forma de vida”, asegura, “de la mía por lo menos, que no me la imagino sin ellos, sin los libros”.

Estoy en cambio convencido de que sí está seguro de que una buena conversación con buena mesa a ser posible y buena compañía sí merece la pena. Ahí somos capaces de poner en juego todo lo que llevamos dentro …

Pendiente para la próxima visita a Madrid si es que antes no te acercas por Bilbao.

Termino. En el número 28 de Texturas Pep escribió un artículo que se titulaba Arrebato: ¿la centralidad al margen?

ser librero y vivir al margen de los trabajos propios de esta sociedad es un lujo y un logro del que nos sentimos muy orgullosos.

Hay tantas centralidades descentralizadas o desinstitucionalizadas que seguro que él ocupa alguna de ellas.

 

Revista Texturas 28 ya en la calle

Se inicia con este número la segunda década de vida de la revista.

¡Quién nos lo iba a decir!

Y he tenido la suerte de estar en Madrid el día de su llegada. tranquilos que os irá llegando como regalo de Navidad a los suscriptores fieles.

Textura_28Y, a continuación, el sumario:

Sumario del número

01_Caslon

–Aventuras y desventuras de un editor

Josep Janés i Olivé

02_Baskerville Book

–Teoría de la edición: tres direcciones para el futuro

Michael Bhaskar

–¿A dónde va el conocimiento cuando llega la información?

Javier Gutiérrez Vicén

–La concentración editorial: una aproximación conceptual al fenómeno

Iñaki Vázquez Álvarez

–La poesía se busca en la Red, pero se edita en papel

Nerea Campos Godoy

–Arrebato: ¿la centralidad al margen?

Pep Olona

–Bibliotecas y consorcios como estrategia de los editores

Joseph J. Esposito

–Réquiem por el depósito legal

Carlos García Santa Cecilia

–Por qué Facebook no ayuda a vender libros

Michael Alvear

–La edición digital: ¿un desafío para la bibliodiversidad?

Tinouche Nazmjou

03_Re-Read

–¿Qué mejor que las palabras para vender palabras?

Re-Read

04_Dorian

–Y no había playa bajo los adoquines. Memoria de la Transición cultural

Santiago Burutxaga

–El amor correspondido en la cueva de los enigmas

Alberto Ruy-Sánchez

–Código binario

Ray Loriga

–François Maspero, retrato de un editor

Gabriela Torregrosa

05_ATHandle

–Peripecias vitales. Entrevista a Martí Soler, poeta, traductor y editor

María Gómez-Martín & Òscar O. Santos-Sopena

06_Bodoni

– Libros y webs

 

¿Qué es una librería? Librerías underground en Madrid

Joan Fàbregues de La Llar del llibre pone indirectamente el dedo en la llaga en unas recientes declaraciones cuando afirma (no traduzco porque creo que se entiende):

No incloc aquí algunes altres que també es dediquen a vendre llibres de text, i papereria perquè per a mi és un sector diferent dels que només fem llibres de lectura.

Digo que pone el dedo en la llaga al trazar una línea siempre difícil y complicada, pero que en este caso se delimita con cierta claridad al excluir a los puntos de venta que centran su negocio en el libro de texto y la papelería.

Leer más “¿Qué es una librería? Librerías underground en Madrid”

Librerías ¿Deben convivir los libros más allá de las edades, los usos, los años y los formatos en un mismo espacio?

Cada vez en las librerías los libros van ocupando más espacio. Si echamos la vista atrás pongamos que 50 años en las capitales de provincia eran pocas las librerías que sólo vendieran libros. El libro de enseñanza y la parafernalia papelera escolar ocupaba en muchos espacios un lugar importante.

Así sigue siendo todavía en muchos pueblos donde además en ocasiones la prensa y las revistas también se han sumado a la compañía.

Al mismo tiempo en las capitales han ido floreciendo primeramente librerías que vendían casi en exclusiva libos en papel y que después en algunos casos han evolucionado hacia el merchandisisng relacionado no con la papelería  sino con el libro, la imagen y la textualidad.

En algunos casos, como el de Laie que puede ser paradigmático, dicha evolución lleva casi a otro nuevo concepto: el de tienda cultural mimetizada en el espacio al que se pretende prestar servicio. Una evolución, en mi opinión, sugerente e interesante.

Otra línea de trabajo que también ha estado ahí siempre conviviendo en unos casos y justo al lado en otros es la comercialización y venta de libros descatalogados en un caso, de segunda mano en otros, antiguos ya por años o, incluso, sin ISBN.

Todo esta otra línea de negocio se intenta mantener, a no ser que de libro antiguo hablemos, como en un segundo plano, con una cierta sordina mientras que al mismo tiempo hay cada vez más espacios que hacen con claridad negocio con ello. En unos casos como puede ser el de Re-Read como un modelo  de negocio muy específico centrado en la segunda mano y en otros, como por ejemplo Arrebato Libros, donde conviven segunda mano, antiguo, nuevo con especialización y la faceta editorial. Sin olvidar muchas de las librerías habituales de las que consideramos cabecera que no hacen ningún feo a determinados saldos. O el de Papasseit donde entre libros de distintas generaciones pulula también la actividad.

Todo, por lo tanto, va adquiriendo nuevas variedades de mestizaje que hace que por lo tanto cada vez resulte un mayor sinsentido analizar, por ejemplo, en los estudios de comercio, por lo menos en los de las librerías, exclusivamente el libro nuevo.

Creemos que es de interés abrir una reflexión sobre los posibles límites o no, si es que hay que ponerlos, en torno a la comercialización con las consecuencias que ello puede tener tanto en estudios de ventas y comercio como en entramados asociativos y demás.

Desde aquí abogo modestamente por ir haciendo cada vez los límites más líquidos y ligeramente difusos. Si toda la evolución digital ha conseguido ya que los límites del libro queden difusos y que quizás debamos ir pensando más en el término ‘obra’ que acertadamente lanzó de nuevo José Antonio Millán en el cierre del II Congreso de libro electrónico por qué no plantear desde los espacios libreros (culturales), que son además la única red amplia de espacios de comercio cultural, que su objetivo es estar cada vez más cerca del cliente, usuario lector tanto de lo nuevo como de lo usado como de lo antiguo como de lo descatalogado bien sea en papel en digital, en libro en revista en camiseta o en cuaderno, en música o en imagen. Con o sin ISBN… Los imaginarios son múltiples nunca unidimensionales.

Atentos en esta línea a la propuesta que hará la Librería Cervantes el 23 de abril y que ya nos la van adelantando con un guiño.

cervantesmascercadeti

Quizás haya que seguir buscando el elemento subversivo.

La cultura no es un simple amasijo ruinoso de problemas, un cementerio de conceptos: la cultura puede ser lo que nos han enseñado en el colegio y en la universidad, o, también, una cultura nueva, que se va haciendo y que intenta dispersar las miasmas estancadas de la primera. La cultura siempre corre el riesgo de tener algo de subverivo. (Carlo Feltrinnelli; Senior Service; Tusquets; pag. 209)

O quizás las librerías deban situarse en la tendencia de la sostenibilidad y de las segundas vidas a lo publicado y del decrecimiento.

La novedad por la novedad sólo interesa a algunos editores.

Por ahora y por nuestra parte vamos a incluir a todas en Librerías twitteras

De Malasaña a Vallecas o de Arrebato a Muga

Conocí a Pepe Olona de Arrebato este noviembre en Santa Cruz de Tenerife.

arrebato

A la gente de Muga no la conozco, pero estoy seguro que si han pasado por el encuentro con Raquel Blanco son una librería con su encanto.

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Foto de chiquitinacuento

Estos días pasados ambas librerías han sido entrevistadas. Arrebato en Culturamas y Muga en Jot Down.

Os invito a leeros las dos entrevistas completas, pero os dejo aquí algunas frases-citas que creo forman parte de su encanto y de su sugerente imaginario librero particular.

Arrebato tiene ya 10 años de vida y Muga se acerca a los 14 así que no son unos recién llegados y han nacido, al mismo tiempo, con la vorágine digital ya en marcha.

– Nuestra idea… continuar mostrando aquellas editoriales que no iban por caminos convencionales, combinadas con libros de segunda mano en los que nos permitía no someternos a las leyes de mercado. (Arrebato)

– Trabajamos la poesía que va por canales independientes. (Arrebato)

– Se editan muchas cosas, hay una exageración a nivel de edición y se edita demasiada basura. Hay que saber distinguir mucho porque hay mucha edición, demasiada edición, y hay que saber poner un poco el freno. Y por otro lado, está este canal independiente que a nosotros nos gusta más. (Arrebato)

– ¿Qué es esto de Muga? Igor: Yo diría que es una librería, pero a veces no lo tengo claro…

– … vas con tus prejuicios, como alguien que ve el mundo del libro desde fuera, con esa fascinación. Me imagino a toda la gente joven que está ahora abriendo librerías así, con esa misma ilusión. En nuestro caso es cierto que tuvimos suerte cuando empezamos, y también nos dimos cuenta muy rápido de que había que deshacerse de la idea romántica de librería que teníamos. (Muga)

– Poco a poco, entonces, vas entrando en contacto con lo que tienes a tu alrededor. Y vas definiendo el proyecto. Es más importante escuchar lo que necesita la gente, saber hacer esto, que generar el tipo de librería ideal que te gustaría. Así, nos fuimos convirtiendo rápidamente en una librería de barrio, en el buen y en el mal sentido de la palabra. Porque tú no nos has conocido en esa época, pero llegamos a tener prensa, papelería, a hacer fotocopias… (Muga)

– a partir de un determinado momento de lo que nos dimos cuenta es de que la gente lo que quería de nosotros era, aparte de atender esa demanda, que fuéramos profesionales, que supiéramos de libros. (Muga)

– Nosotros teníamos que provocar que Muga, aparte de tener los libros, fuera un lugar de encuentro. Y creo que esto lo fuimos consiguiendo, adaptándonos.

– Si el precio del libro está pensado para proteger a editoriales, librerías y creadores de tamaño medio y pequeño y no funciona y siguen cerrando librerías y editoriales… Algo hay ahí que da qué pensar. (Muga)

– Creo que el libro corre el riesgo de convertirse en un signo de distinción. Consumo libros porque me lo puedo permitir, formo parte de una élite. Y no lo digo en sentido peyorativo. El lector de libros como parte de una élite cultural. Son élites que existen naturalmente. (Muga)

Y ahí dejamos un tema de debate abierto….. planteado por los libreros de Muga

Hay como dos mundos en choque, y no creo que solo sea en el sector del libro. Hay una idea más tradicional sobre lo que representa el pertenecer a este mundo, y otra idea que tiene presente todo lo que está pasando, las nuevas tecnologías. Hay también un debate abierto entre nosotros, si las librerías somos cultura o no, si nos tendrían que proteger o no, si somos intermediarios de valor o no lo somos. Lo que está pasando es como un cambio de paradigma.