¿Asociacionismo sectorial? Se va a llevar la sopa de letras. ¡Viva el batiburrillo!

No me digáis que no se está poniendo divertido, en algo hay que pasar el rato, las vísperas del Liber.

Con el batiburrilo de nuevas federaciones editoriales y de quién es más o menos independiente se va abriendo un panorama sectorial que lo de Cataluña puede ser una risa.

Por ahora yo voy sacando las siguientes conclusiones.

  1. La edición y la autoedición deben ser conceptualmente distintos y necesitan dos estructuras asociativas distintas. Si intentamos aclararnos vía RAE no sé si sacamos mucho en claro. la RAE dice sobre el hecho de autoeditar: Diseñar, componer e imprimir textos y gráficos mediante computador, con resultado similar al de la edición tradicional, para uso privado o público. El problema es que la RAE no nos da al mismo tiempo una definición de Edición tradicional. Ahora bien, según la RAE la clave, el hecho diferencial está en el computador. Y me pregunto: ¿los editores que están en la Federación de Gremios de Editores no usan el computador? ¿Planeta no se autoedita? Planeta probablemente se autoedita, se autoimprime en muchas ocasiones, se autovende, se autopromociona… ¿Será quizás el nuevo presidente?
  2. En la nota de El Confidencial sale como ejemplo de una de las editoriales Punto Rojo. Me voy a ver su posicionamiento en Todos tus libros. Encuentro referencias de 909 títulos y ya si me fijo en el posiconamiento que consiguen veo que, en el mejor de los casos, están presentes en 22 librerías. Trama editorial que es una editorial modesta tirando a pequeña o mínima y más interdependiente que independiente dobla esa presencia en la red librera.
  3. Si ahora uno lo cruza con los autores se pregunta cómo cuadra el concepto de empresas que se autoeditan, un concepto que además tiende al encerramiento psicológico, con aquellos autores que como también se autoeditan son independientes ante las empresas editoriales y ante las autoeditoriales.
  4. No sé si los autoeditores asistirán a la Feria profesional montada por los editores ya que probablemente es un ‘marco ferial’ en el que no sentirán sus intereses ni representados ni defendidos. Los autores independientes, otro maravilloso concepto ya que, se piensa no en quien se autoedita, sino en quien se autopublica, palabra que no está en la RAE pero que conceptualmente se supone que será el reflejo de la independencia radical porque no cree ni ene los editores tradicionales, ni en las empresas de autoedición, sino que sólo creen en sí mismos.
  5. Así que curiosamente va a ser en vísperas y en la propia celebración un LIBER con aumento de especies librescas, pero con línea de descenso en consumo.
  6. Los libreros no sé cómo lo verán porque indirectamente están seriamente afectados. Libreros tradicionaes serán ahora los que comercialicen preferentemente a los editores tradicionales. Autolibreros serán aquellos que vendan con preferencia a los autoeditores que quizás tengan que pelearse por el nicho con los autopublicadores.
  7. Algo parecido puede pasar también con la distribución.
  8. Y… qué me dicen de la Feria del Libro de Madrid, por poner un ejemplo. ¿deberá adaptar sus estatutos? ¿cerrarán filas en torno a lo que los ‘otros’ consideran lo tradicional que ya no pasa por el papel o el digital, debate superado, sino por el trato discriminatorio que parece dar la Administración? (la pela es la pela?
  9. Superará Random la esquizofrenia entre su ‘edición tradicional’ y la del hijo díscolo que puede ser ‘megustaleer’.
  10. Con estos niveles de debate y de propuesta no nos debe extrañar que para los estudios sobre consumo en España seamos irrelevantes. Las joyas, por ejemplo, lucen más.

Así que con todo este lío de por medio, que curiosamente piensan más en el papel que en el digital y en la presencia física que en la digital, no es de extrañar que Verónica Juárez se pregunte por qué es un libro.

Estamos ya en el punto de no retorno hacia una nueva dimensión que puede tender al ridículo.

¿Puede aprender algo el sector del libro de estas elecciones recientes? Una frikada

Es probable que al señor Pedro Arriola lo que vaya a continuación le pueda parecer muy friki, pero siempre me ha parecido de interés mirar a los lados, en este caso a las recientes elecciones europeas, para ver qué se puede aprender de cara o para el sector del libro, sobre todo en su vertiente institucional.

Ya hemos hablado en alguna ocasión anterior de los ‘márgenes del sistema‘ y de lo que podía estar llegando o pasando en el sector, aunque todavía no fuera muy visible.

El fenómeno Podemos, que a algunos les parecerá flor de un día, creo que nos puede ayudar a reflexionar o a mirar lateralmente al propio sector del libro.

De hecho, parte de lo que ha ocurrido se ha tejido también en el ambiente y en el espacio de una librería, La Marabunta. Librería, por cierto, asociada al Gremio de Libreros de Madrid. ¿Un detalle menor? Creo que no. Una muestra más de la posibilidad de convivialidad en torno a las librerías.

Tres aprendizajes claros:

– No todo es lo que parece. Las encuestas no auguraban estos resultados. Los discursos de los partidos dominantes, que eran todos los que hasta ahora tenían representación, ninguneaban su presencia pretendiendo hacer ver, casi, su ‘no existencia’. Las consecuencias de la política de avestruz, una vez vista la realidad ha hecho que se empiecen a mover muchas de las piezas de la ‘casta política’. En el sector del libro probablemente también existe una ‘casta’ formada por parte, no diré que todos, de los que llevan tiempo en las instituciones, ningunean a todo lo que se mueve fuera de ellas, cuentan o hablan con un discurso anclado en el tiempo en unos casos o flsamente utópico en otros, pero que se encuentra poco asentado en la realidad.

– Los pequeños núcleos y lo líquido asociativo. Podemos no tiene estructura. Son, aparentemente muchos pocos que en la cotidianidad pueden casi difuminarse. Son los ‘pezqueñines’ que no han querido ni conertirse ni copiar hasta ahora a los grandes. De esto ya hace años muchos años escribió un librero, Santi Cámara:

El éxito de la supervivencia no está en el tamaño, por los menos en la naturaleza, sino en la capacidad de los animales para tener crías que a su vez se reproduzcan. Sin las pequeñas especies saben acoplarse a su entorno y su ciclo vegetativo definido por el embarazo, la lactancia, el desarrollo, la procreación y la muerte, se lo permite, su continuidad no estará condicionada por su menor tamaño. El fracaso y la muerte se producirán cuando los pequeños imiten las costumbres de vida de los grandes. Sucumbirán antes que ellos por una menor resistencia.

La vida, o por lo menos parte de ella, se mueve fuera de lo aparentemente establecido. Quizás esos espacios únicos de convivencia entre grandes y pequeños deban repensarse porque es claro que los intereses no son los mismos.

Creo que en esta línea no tiene desperdicio, perdón por el momento de autopublicidad, los artículos del número 23 de Trama y Texturas donde desde diversas miradas se analiza lo que hemos denominado La edición pobre

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La edición pobre

Gabriela Torregrosa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 75

Edición independiente y globalización editorial. El caso de los editores de ensayos «críticos» en Francia

Sophie Noël . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81

Una propuesta de definición

Michel Valensi . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . .. . . . 95

Manifiesto ODEI

ODEI (Observatorio de la Edición Independiente) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  . . . 105

– Llamada a nuevos modelos y formas asociativas. La estructura tradicional sectorial va desangrándose lentamente. El número de socios y la participación de los mismos marca una clara tendencia a la baja. Al igual que los partidos pierden votos, las asociaciones pierden socios. Curiosamente Diego Moreno de editorial Nórdica afirmaba recientemente que “Ahora mismo, todo lo que sea asociarse es la única manera de salir adelante. No queda más remedio que ceder parte de la soberanía y del ego”. La pregunta que me queda en el aire es dónde, con quién y con qué modelo asociarse si todo parece ir marcando una clara tendencia hacia la muerte o mala vida de muchos de los modelos actuales. Quizás haya que empezar a crear pequeños núcleos abiertos, transversales donde la interrelación, los discursos y las acciones sean otros.

Podríamos seguir…., pero con lo dicho ya habrá uchos que piensen que esto también es producto de la mente de un ‘friki’.

Presentes y futuros de las librerías. 1

El viernes se celebró el Día de las Librerías. Espero que haya sido un conjunto de pequeños éxitos. Estaría bien, en cualquier caso, conocer una valoración del mismo.

Hoy lunes nos podemos situar en un hipotético ‘día después’. La situación de las librerías es tan compleja como su propia diversidad y una parte de la situación institucional actual es también delicada.

La caída de ventas de los dos últimos años ha sido fuerte y no soy de los que veo el 2014 con un exceso de optimismo en cuanto a posibles repuntes.

En cualquier caso en el mundo de las librerías la feria también va por barrios más allá de lo digital. Pondré solo dos sencillos ejemplos. Quien haya tenido hasta la fecha una cifra importante de su facturación relacionada con la venta institucional es muy posible que esté sufriendo más duramente la situación de crisis que quien tenga un mayor nivel de diversificación. De la misma manera, quien se haya movido con un público fiel o fidelizado por motivos distintos tendrá armas de juego distintas que aquellas librerías que se mueven solo en el terreno del ‘público de paso’.

Me han parecido muy sugerentes las últimas reflexiones de Bernat Ruiz y también el debate mantenido en Núvol.

Ya lo he dicho en otras ocasiones. La librería y las personas que trabajan en ellas siguen siendo mis ojitos derecho del sector.

Es por ello que iré dedicando en los próximos días un tiempo y un espacio para la reflexión en torno a los presentes y los futuros de las librerías.

Empezaré con un artículo de Antonio Ramírez, Imaginar la librería, que tuvo, y eso está bien y es interesante, alguna contestación que vuelve a situar o poner encima de la mesa algunas dudas e interrogantes sobre modelos de librería y sobre su presente y futuro.

Con la librería, creo que pasa lo mismo que con el libro, los editores, los autores o los distribuidores. No hay un único futuro, sino que, casi con seguridad, hay un único abanico.

Una de las tendencias más palpables del pensamiento ‘neocom’ es hacernos creer que solo hay un camino, una solución y es posible que lo traslademos en ocasiones de manera inconsciente al sector del libro con el problema añadido de que el mismo suele venir diseñado por quien o quienes tienen el poder económico.

Resaltaré en primer lugar algunas de las líneas que más me han gustado del artículo de Antonio.

1. Él habla de ‘una’ y no de ‘la’ librería, lo cual supone indirectamente la aceptación y posibilidad de otros modelos.

2. Lo plantea buscando la dirección aparentemente contraria de las tendencias o del paradigma que parece situarse como dominante.

Seguir leyendo “Presentes y futuros de las librerías. 1”

El sector del libro: ¿modelos de representación e interlocución caducos y desfasados?

Ya adelanté que iba a comentar algunos aspectos de ‘la oleada sobre el panorama del libro’ que quizás hubiera sido mejor titular sobre el ‘sector del libro’ porque el libro y su estado, en cualquier caso, es más fruto de lo que hace o deja de jacer el sector, desde el escritor al lector, que de su propia capacidad de decisión.

De hecho siempre hablamos del ‘libro’ sin preguntarles nunca nada a ellos.

Me interesan, sobre todo, algunos aspectos: los más relacionados con el propio sector y sobre los que las empresas y las instituciones, que dicen que las representan, pueden tener campo de maniobra propio.

Al estudio, en la medida además que es cualitativo, creo que le falta un apartado de conclusiones atrevido que refleje en poco más de un folio las propuestas que sean consecuencia del mismo. Todo ello dicho desde el respeto a quienes se toman la molestia de hacerlo de forma desinteresada, aunque en este terreno creo que hay matices entre los componentes que van desde casi el desinterés total hasta los que sueñan con sacar tajada. Pero este es arena de otro costal.

El hecho de que en algunas preguntas se reflejen solo los datos absolutos y en otras acompañadas de porcentajes lleva, por lo menos a mí, a un cierto equívoco a la hora de leer las tablas.

Pero, vayamos al toro de la representatividad sectorial.

La mayoría de los encuestados parecen opinar de manera indirecta que el actual sistema institucional no tiene una representación adecuada.

Las responsables del estudio afirman: La creación de una institución que represente a todas las empresas del sector cuenta con el apoyo mayoritario de los encuestados.

Institución únicay que sería necesario la creación de una institución única.

Las consecuencias son de calado y el debate no es nuevo en la medida de que ya desde hace muchos años hay empresas que juegan con diferentes sombreros según tomen el papel de libreros, editores o distribuidores.

Voy a poner un ejemplo de actualidad.

Creo que no es ningún secreto que por ejemplo Planeta tiene el sombrero de editor y el sombrero de librero o que, por situarnos en otra dimensión, a Astiberri editorial y Joker librería les ocurre algo parecido o, finalmente, el grupo Elkar que tiene editoriales, distribuidoras y librerías.

Si nos situamos o pensamos la posición en la que se encuentras estas empresas ante la, por ejemplo, demanda de los libreros a Amazon no me dirán que su situación no raya la esquizofrenia o la incoherencia. Se puede escoger la que se quiera.

En la medida en que son las instituciones, una en este caso, Cegal la que habla queda desdibujada la posición real y los intereses de las empresas.

Desde esta óptica y desde la de la simplificación aparente de la toma de decisiones o de la oferta de servicios al tejido empresarial el caminar hacia una única entidad podría parecer claro más todavía si analizamos la compleja organización que se da en Cegal, donde caben desde gremios autonómicos, provinciales o asociados a nivel particular, la Federación de Editores donde como por ejemplo el caso de Euskadi parece que la pertenencia de un gremio impide la entrada del otro y no abarca todo el territorio en su representatividad o, finalmente la de Fande que agrupa tres asociaciones que parecen moverse más por el perfil profesional que por el territorial.

En cualquier caso los encuestados señalan algunas pegas

Institucion_21. La suficiente representatividad actual (la más minoritaria)

2. La heterogeneidad del sector

3. La diferencia de intereses según en qué parte de la cadena se esté.

Quiero centrarme en estas dos últimas y señalar las siguientes reflexiones que propongo también para discusión.

1. Cada vez tengo menos claro que los intereses los marquen el lugar de la cadena en la que uno se encuentre porque por un lado hay empresas que están en varios lados y porque los intereses son más económicos que de lugar en la cadena aunque vengamos manteniendo, yo incluido, un discurso que creo que hace aguas sobre, por ejemplo, el papel de las librerías o de los ‘editores independientes’.

2. Es cierto que el sector es heterógeneo, pero lo es por tamaño y por intereses y quizás no tanto por ser librero, editor o distribuidor. Dicho de otra manera. Se supone que no debería haber heterogeneidad, sino complementariedad y mejora en todo lo que se refiere a procesos de normalización y creación de ventaja competitiva en el sector. Me gustó, en esta línea que la presentación de Cegal se hablará de herramientas a favor del sector del libro. Ahí, más allá de las dimensiones de las empresas y del lugar en la cadena de valor, se supone que se pueden crear sinergias.

3. Otra cosa distinta ocurre en todo aquello que podríamos llamar ‘movimientos paralelos’. ¿Están, por ejemplo, muy preocupados los editores de jurídico, ni siquiera hablo ya aquí de libro, de trabajar en procesos de normalización o sus tiros ya apuntan hace tiempo en otro sentido?

Yendo un poco más allá: ¿En un proceso de este tipo se debería mirar solo a la cadena de valor o a todo el ecosistema que se mueve en torno al libro? Es decir: ¿deberían también incluirse las empresas de servicios o sectores, por ejemplo, como las revistas culturales?

cadenadevalor_2En cualquier caso, para abrir este melón sí que existen los agentes y los posibles interlocutores.

Este creo que debería ser el primer melón a abrir.

¿Discutible? Sí

¿Fácil? No

Y, para ponerlo más complicado, añado una última reflexión a través de una cita de Thierry Discepolo en La traición de los editores:

¿De verdad hay que garantizar ‘la igualdad de los ciudadanos’ ante la literatura de Huch Laurie, el esoterismo y las recetas dietéticas? ¿O ante los libros de gran formato y las guías prácticas? Esos expertos que se acaloran con las subidas y bajadas del mercado editorial, con los peligros de la sobreproducción, la migración a las grandes superficies, a las tiendas Relay y otros depósitos de best-sellers, ¿hablan alguna vez de libros? ¿No habría que volver a centrar la oferta editorial que necesita ser protegida, en torno a una literatura menos milagrosa y de ciencias menos ocultas? En torno a un tipo de edición que apenas se beneficia de las estrategias del marketing… (pag. 77)

Instituciones del sector. ¿Al servicio de quién?

st1\:*{behavior:url(#ieooui) } El sector tiene que disponer de un aparato que no se convierta en burocracia: no es tanto gestionar, sino estar al servicio, sobre todo, de los editores pequeños, porque los grandes por unas razones u otras, a lo mejor no lo necesitamos….Hay que hablar con ellos (en referencia a los partidos políticos), e intentar siempre conseguir cosas, y sobre todo que los grandes intenten conseguirlas para los pequeños y medianos. (Francisco Pérez González; Conversaciones con editores en primera persona; pag. 93 y 94).

Vista la evolución asociativa, quizás debería tenerse en cuenta lña apreciación.

Pequeños editores y nuevas formas de organización

Livres Hebdo en su número 612 de 9 de septiembre recoge el nacimiento de la iniciativa Fontaine O livres.

Dos detalles que me llaman, particularmente la atención:

– La integración en su planteamiento de la cadena de valor. Tienen cabida y va dirigida a editores y libreros, buscando la superación de los particularismos.

– No se genera, básicamente, como una estructura de servicios (organigrama piramidal con staff) sino como una estructura red donde la participación y el intercambio son claves.

Esperemos que la experiencia dure

Una asociación para el desarrollo de la librería

Si hacemos caso a los datos del último Observatorio de la librería en el que se pone de manifiesto la complicada situación que están pasando las librerías de tamaño medio que han disminuido su número y que nos puede acabar llevando en primer término a una brecha librera, a semejanza de la digital, entre pequeños y grandes y, en un segundo momento, a una cierta situación de oligopolio librero, asunto que ya los editores empiezan a temer y que puede ser fácilmente producido según cuáles sean los avatares políticos del libro de texto no estaría de más, nunca lo está, mirar alrededor y ver si existen ideas que puedan ayudar a paliar parte de este peligroso proceso.

Desde hace aproximadamente unos seis años viene funcionanando en Francia una Asociación para el desarrollo de la librería de creación (Adelc) formada por 21 editores que Consideraban que la ley Lang era un milagro necesario pero no suficiente para salvar a los libreros independientes. Ya sólo este hecho es significativo en lo que puede tener de defensa por elección, y hablamos de elección económica en este caso, de un canal (el librero) antes que otro.

Algunas de las ideas que hay detrás del modelo de trabajo:
– No existencia de unos criterios estrictos que serían reduccionistas.
– No promover un modelo preciso de librería, sino acompañar “voluntades” individuales.
– Las decisiones se toman por consenso global.
– Los proyectos habitualmente son personales o librerías jóvenes y de reciente creación.
– Adelc entra en el capital con un 5% sin intención de controlar la librería ni de conseguir beneficios con la venta de las acciones.
– Apoyo operativo: formación, informatización y tecnologías de la información.
– Ayudar y acompañar en los posibles procesos de trasmisión de librerías.

Algunos datos:
– Se han otorgado 17,5 millones de euros.
– Para 339 proyectos, generalmente librerías de literatura general.

La filosofía: Adelc no es un banco. Es una asociación sin ánimo de lucro que está ahí para arriesgar. A riesgo de equivocarse: prefiero una Adelc pobre y librerías ricas.

La dirección: aquí