Portugal en España o Lisboa en Barcelona.

Una nueva colaboración para mis amigos de Booktailors
PORTUGAL EN ESPAÑA O LISBOA EN BARCELONA. LO QUE PARECE, HABITUALMENTE, NO SUELE SER,
por José María Barandiarán (*)


Hace ya tiempo que las «librerías Bertrand» han aterrizado en España.

Con motivo de la reciente inauguración de su espacio emblemático abierto en la Rambla Barcelonesa, un periódico de tirada nacional titulaba así la noticia: «Una mítica librería lisboeta planta bandera en Barcelona

Paréntesis: es curioso que cuando escribo estas líneas todavía aparece en su web como próxima inauguración. Una vez más, los hechos reales van más rápido que los virtuales.

Es lógico pensar que el periodista no se haya inventado la información y es interesante analizar un poco más despacio lo que se esconde subliminalmente detrás de ese titular nada ingenuo.
Los que nos movemos en este sector sabemos ya hace tiempo que las librerías y la marca Bertrand pertenece a un gran grupo editorial, alemán para más señas.
Es interesante observar como, independientemente del tamaño, todos parecemos necesitar referentes simbólicos. ¿Cuáles son los que aquí se utilizan tanto en el titular como en el cuerpo de la noticia?
  • La ciudad de origen: Lisboa. Parece ser un buen guiño para Barcelona. Ciudades con historia, vida cultural, mar, referentes como capitales Lisboa de Portugal, Barcelona de Catalunya.
  • El elemento mítico histórico. Se nos habla de una librería que fue fundada en 1732, es decir: tres siglos de vida la contemplan.
  • La idea original: convertirse en el epicentro literario y cultural de Portugal.
Pero… una vez que está esa miel en los labios, todo desaparece de golpe: a la librería lisboeta original de todo aquello sólo parece quedarle «su elegante mobiliario original».
El análisis que en su momento hicimos de esta apuesta del grupo Bertelsmann era que intentaban tapar el agujero que les estaba empezando a generar su modelo de Club.

No nos engañemos por tanto: no hay nuevos lazos entre Portugal y España, ni mantenimiento de modelos, ni, probablemente, respeto a una forma de hacer.
Vuelve a haber de nuevo una utilización por terceros con dinero de una marca con prestigio que se quedará sólo con su significante vaciándola totalmente de significado.

Lo mítico y lo real

Me ha llamado poderosamente la atención un titular de El Mundo. Dice así: ‘Una mítica librería lisboeta planta bandera en Barcelona‘.

Cuando ya leemos con calma la noticia vemos que del mito queda poco aunque siempre sea al parecer un elemento de gancho para atraer a posibles ingenuos que quizás piensen que al entrar en la Bertrand de Barcelona están siendo fieles a la tradición que viene desde 1732.

Es interesante la utilización de las marcas, también en el mundo del libro y de la librería, como falso elemento simbólico vacío de contenido.

Es curiosos también que en una época donde parece imperar la velocidad se nos quiera llevar hasta mediados del siglo XVIII para plantearnos una experiencia de ‘valor librero’.

Es curiosa la referencia a no perder el espíritu original de la tienda lisboeta. Y ¿cuál fue ese espíritu?

Algo parecido ocurre por aquí en el País Vasco en este tiempo de elecciones. Algún político de ciencia ficción anda también buscando el espíritu original de la Galaxia Vasca que siente atacada por aquellos ciudadanos que viviendo aquí y sin votarle a él se convierten automáticamente en robots manejados desde otra galaxia. A Ibarretxe que se llama-autodenomina en su propaganda ‘El lehendakari de las personas’ quizás le convendría reflexionar sobre el posible interés de crear entre todo un espacio intergaláctico que no fuera un vacío total.

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Verticalización del sector

Aparece hoy en El País un artículo firmado por Carles Geli sobre la presencia de los editores, algunos grupos, en las librerías y cómo, aparentemente parecen querer extender su poder.

Al final y en lo que se refiere a los grupos de capital exclusivamente español el artículo sólo referencia el caso de PlanetaCasa del Libro y obvia por ejemplo el fracaso del modelo PrisaCrisol.

El otro ejemplo citado, la aparición de las Bertrand en España, parece más bien responder a conseguir ocupar el mercado que el propio grupo Bertelsmann puede estar perdiendo en el terrno puerta a puerta, es decir, el descenso de socios y ventas del Círculo de Lectores.

El resto de ejemplos, Top Books, Laie, Fnac y Nobel  hacen referencia a realidades distintas que más que ver con grupos editoriales tienen relación en algunos de los casos con realidades libreras.

Se quedan muchos otros ejemplos en el tintero como el proceso que puede seguir Almuzara junto a Librerías Beta, el modelo de Santos Ochoa, el más modesto de Ler librerías, la propuesta de horizontalidad de L o la verticalización casi buscando la exclusividad con el ‘o conmigo o contra mí’ de Elkar.

Sabemos que hay más. Sólo queremos señalar que nos llama poderosamente la atención que El País calle sobre rl propio fracaso dentro de su grupo no editorial, sino de comunicación, al igual que Planeta y/o que se piense que estos, los macrotamaños son los únicos y posibles planteamientos con sentido y futuro.

La realidad del mundo del libro en lo que concierne a librerías demuestra que esto no es así en todos los casos y lo que sí parece más preocupante es que el monocultivo se va a centrar en las ciudades o núcleos de atracción poblacional por encima de 100.000 habitantes quedando a salvo ortso que sí parecen ofrecer diversidad.

En cualquier caso, estos procesos que son interesantes y se desarrollan de manera más callada aquí y en otros países, no requieren el sustento de los grandes medios que pertenecen a grupos multimedia y multisoporte se dan otros procesos de sinergias entre editores y libreros a los que les basta con ir llegando, de manera sigilosa, a sus lectores.

¿Quién marca la forma y la norma de funcionamiento? Las buenas prácticas

 

Recojo dos referencias recientes del país vecino, Portugal, que ¡quién sabe si siguiendo a Saramago acabará formando parte con el otro país vecino de una nueva realidad que Saramago propugna con el nombre de Iberia!

La primera tiene relación con el comportamiento seguido al parecer por las librerías de Bertelsmann, es decir, la cadena Bertrand que pretende, según parece imponer, unas condiciones unilaterales a los editores (interesante la opinión y la postura de blogtailors ). Me comentaban ayer, pero quede a nivel de comentario que por estas tierras, el brazo librero español de Bertelsmann se había descolgado también con unas solicitudes de descuento no excesivamente habituales
en el mercado. Esto, para no equivocarse, no es como pueda parecer una pelea entre libreros y editores, sino, más bien, entre grupos e intereses. Está todavía por ver qué pasará cuando instalen y vayan cogiendo fuerza, suponiendo que sea así, los Puntos Círculo dentro de las librerías y se comercializace a través de las mismas los libros de Círculo, aunque sólo sea para socios.

Muy interesante, por otro lado, la propuesta de inicio de debate con algunos puntos encima de la mesa que recogemos de Extratexto en relación a las devoluciones . Cuando luego te encuentras con experiencias que permiten que el porcentaje de devoluciones no llegue ni al 10% te quedas, casi, en estado de alhelamiento permanente.

Algunas notas del primer día del Encuentro sobre Edición. Sesión de miércoles a la tarde-2

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Viene de aquí.

Interesante también escuchar al jede de compras de libros de El Corte Inglés , Juan José Ginés que, entre otras cosas señaló las siguinetes:

– Exceso de producción editorial.

– Coste de las devoluciones: necesidad de reducir índices.

– Todos los libros deben venderse en las librerías (añado: que no es lo mismo que venderse por las librerías).

– Respeto al libro y respeto al canal.

– Aumentar el “valor percibido” del libro.

– Librería: lugar de materialización de la experiencia de compra.

– El “boca a boca” se inicia en el librero. (Añado: no es eso lo que exáctamente dicen los hábitos de lectura).

– El precio fijo da salud al sistema del libro.

Le siguió en el turno Paco Goyanes de Cálamo que rompió siguiendo casi el ritmo de su “Pasoboble Soy librero” publicado recientemente en el número dos deTrama y Texturas .

– Habló, desde sus 160 metros cuadrados, en nombre de la mayor fuerza de venta librera de este país: las librerías independientes y siguió en parte de su discurso algunas de las líneas que ya planteó en Guadalajara.

– Más que especialización en temas, especialización en atender a un determinado tipo de cliente.

– No sólo existe la rentabilidad económica. También existe la afectiva y la social. (Añado: he recibido recientemente un correo de un buen amigo, creo que JPQ también lo ha recibido, y probablemente su abandono librero sea debido a esa pérdida de rentabilidad afectiva y social)

– No me gusta el término de librero tradicional en la medida que para mí tiene una carga de aburrido. Por ello no me gusta la ecuación tradicional igual a independiente.

– Una de las frases más estúpidas que he oído en mi vida: MÁS LIBROS MÁS LIBRES.

– Para qué voy a pelear por vender lo que otros venden mucho mejor que yo (los bestseller, por ejemplo). Quiero ser un librero creador de opinión.

– Un fenómeno curioso: disfruto de mejores condiciones con editores extranjeros que con editores españoles.

– Los libreros gastamos más de un 70% de nuestro tiempo en trabajos que no aportan valor al negocio.

Llegó el turno del único distribuidor en la mesa, Paco Lute

El tiempo ya iba apretando. Me quedo con la siguiente afirmación:

– Son los editores los que tienen que tomar decisiones en relación a la distribución.

Terminó el turno Sven Huber de librerías Bertrand en la que nos describió su modelo de librería. con la novedad de la ubicación en centros comerciales buscando, en teoría, nuevos nichos de público.

Esta última intervención me hizo rebobinar la tarde entera y constatar que todo el mundo había hablado de ofrecer una experiencia diferente, pero nadie se había parado con excesivo detalle a señalar lo que había detrás de esas palabras, así que se me ocurrió una pregunta sencilla que formulé de manera retórica, pero que podría ser de utilidad para las librerías:

A la hora de intentar de definir tu “experiencia librera” como distinta cómo la concretarías con un easpecto en cada uno de los siguientes elementos: la  imagen, el fondo, el espacio, un servicio de valor añadido y el personal.

Dos reflexiones más que las exposiciones me sugirieron:

– Es curioso que para un sector de “contenidos lentos” se tenga tanta prisa por colocarlos en el punto de venta.

– Es curioso que para un sector que trabaja con contenido y con  formación movamos antes el soporte que la información.

Fnac en Sevilla

Podemos
vivir en las próximas fechas, años, una cierta “guerra de
inauguraciones” en librerías: Fnac, Bertrand y Casa del Libro son los
que básicamente van a competir en la carrera.

Hace poco hablamos de la inauguración de la primera Bertrand . Hoy nos llega una nueva de Fnac en Sevilla y las Casas del Libro quién sabe lo que harán.

Actualización: todavía lo relacionado con la cultura tiene una carga religiosa curiosa. Basta con leer el titular del enlac e. 

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