Besos

Me levanto hoy en este Día de los inocentes y me encuentro con un artículo de Manuel Rodríguez Rivero que empieza así:

Nunca besamos bastante, pero siempre besamos demasiado. Descuidamos el sensual prólogo del amor (sobre todos los varones, más ansiosos de sumergirnos rápidamente en el texto) y, sin embargo, malgastamos nuestros besos con quienes nada valioso nos jugamos.

Recuerdo aquellos besos recibidos, cariñosos unos, sensuales y sexuales otros, protocolarios los más. También los besos que me hubiera gustador dar y no pude o no me atreví. Algún besos que me hubiera gustado recibir o que hubiera ido más allá de ese intercambio de mejillas que justo se rozan.

Los besos preámbulo, los besos finales del adio o del hasta pronto que nunca tuvo su concreción temporal posterior.

Todo un mundo alrededor de unos labios que, a veces, ni entran en el juego.

Me guardo ahora para mí los besos que repartiré la semana que viene al reencontrame con personas queridas.

Para ellas, pocas, quedan estos como adelanto.

 

¿A ti también se te nota?

María me alegró ayer la tarde con un guiño a través de una imagen, la de abajo, que hizo que mi chip cambiara hacia lo sensual que casi siempre es terriotio agradable.

Enredando un poco me he encontrado con un par de referencias gráficas más con la misma frase como mensaje. Todo esto cobra más sentido quizás en una comunidad bilingüe donde tampoco ambas lenguas están igual de desarrolladas.

El dar un empujoncito a la más sensual nunca está de más.

La Tostadora

Desmotivaciones

La gaviota… y un beso

Revisando entradas del blog me encuentro con una pequeña coincidencia o curiosidad. Hace cinco años escogía entre mis lecturas para tiempo vacacional una obra de Márai.

Hoy en mi primer día de unas minivacaciones que durarán  poco más de una semanita termino otra obra de Sándor Márai La gaviota.

Me llevo de lectura para estos días:

Cuarteto para un solista de José Luis Sampedro

El alfabeto de los pájaros de Nuria Barrios y

Nada de Janne Teller

El beso es un hecho y podría ser uno de los tantos que, propiciados por un momento especial, intercambian hombres y mujeres millones de veces; un beso, porque en el fondo de la vida humana está el beso; un beso, porque sólo a través del beso los cuerpos pueden exteriorizar lo que persiguen a lo largo de la vida; un beso, porque entre hombre y mujer sobran las palabras. (pag. 107)

Besos

Es curioso como una imagen, un texto, un sonido generan en nosotros emociones, reflexiones y sentimientos distintos en función del momento.
Hoy a la mañana, sentado en el trono mientras leía el Periódico Bilbao me encontraba con una imagen que ya había visto pero que había pasado sin pena ni gloria.
Hoy al volver a verla y más después de recibir un correo de una persona conocida y querida a media mañana vuelve a surgir espontánea, adecuándose a la situación, como interrogante y deseo abierto.
Poesía visual de Beatriz Celaya

¡Sorpresa!

Sorprender:

2. tr. Conmover, suspender o maravillar con algo imprevisto, raro o incomprensible. U. t. c. prnl.

A la mañana ¡Sorpresa! Un director que cambia todos los planes de trabajo previstos para la misma.

Al mediodía ¡Sorpresa! Una visita inesperada y una invitación a comer a un sitio muy pero que muy recomendable en Vitoria: El Clarete. Nos hemos sorprendido y disfrutado con la comida, espléndida, la compañía y la conversación.

A la tarde ¡Sorpresa! Lo que pintaba y parecía que iba a ser una reunión de trabajo a las 19:00 se convierte en un paseo de descarga y relajo en buena compañía cerca del mar.

A la noche ¡Sorpresa! dos dulces besos inesperados…

Tu sonrisa,

ésa con que me obsequias de repente,

ésa, precisamente ésa,

nunca tuvo precio.

(Luis Cosme Cubas; El Aroma de los Tilos; pag. 81)