¿Juega el libro electrónico algún papel relevante en la inclusión digital en América Latina?

Piensen en una entrada, casi modelo mensajes de texto.

  1. Los que dicen saber de estas cosas del futuro digital, hablan cada vez más de la importancia del móvil como aparato mediador.
  2. Los que dicen también saber de los mercados de la lengua y del cruce oceánico de los contenidos hablan de la gran oportunidad de los contenidos digitales que tanto desaprovechamos.
  3. Mientras tanto la industria de la movilidad telefónica a través de GSMA publica tres sugerentes informes sobre
    1. La inclusión digital en Ameríca Latina y el Caribe.
    2. Cómo cerrar la brecha digital,  que existe con claridad.
    3. Y, finalmente, la importancia que tiene el contenido LOCAL para la inclusión digital.

Este gráfico me parece lo suficientemente relevante para ser conscientes donde pone la industria su mirada si atiende a las demandas de los usuarios.

reo que no hace falta ni comentarlo.

usodefuncionalidadenmóvil

 

¿Sirve el mantra digital como placebo ante las desigualdades económicas?

Cuando los discursos en torno a lo digital o a internet van acompañados de frases de cierto tinte unívoco y totalitario con cierto aire salvífico y/o de solución única modo religión monoteísta me suela agarrar la cartera y pensar que detrás de las mismas hay oscuros intereses.

ideasestrechasenbandaancha

Un reciente estudio sobre la brecha digital en la ciudad de Barcelona vuelve a poner de manifiesto que nada iguala ni permite salvar la brecha la desigualdad económica. Lo digital tampoco. Es probable, incluso, que se convierta en ocasiones de un acelerador de la brecha existente como varias veces ha señalado Zygmunt Bauman.

Existen ya movimientos de voluntarios que trabajan para intentar superar o paliar esa brecha digital.

No parece que hasta la fecha el solucionismo tecnológico haya sido capaz de encontrar soluciones a las propias brechas que él genera.

Quizás, lo que de verdad se esté moviendo, se encuentre lejos de los discursos dominantes y dominadores. Esté todavía en los espacios menos iluminados y lejos de los focos. Sean todavía, como señala Antonio Rodríguez de las Heras, inciertos y, por lo tanto, sin final predecible.

Los grandes cambios son difusos y confusos y, por tanto, cargados de incertidumbre. No están hechos de fracturas ni ruidos, llegan como la niebla, penetran por todos los resquicios de lo establecido y lo reblandecen.

Claro que este aire de incertidumbre convive mal con los planteamientos dogmáticos y de solución única.

Seguir leyendo “¿Sirve el mantra digital como placebo ante las desigualdades económicas?”

La brecha digital que no cicatriza

El reciente estudio de la UGT pone de manifiesto entre otras cosas que la brecha digital no desparece.

La brecha digital en España alcanza proporciones inconcebibles: casi siete millones y medio de españoles y españolas nunca han entrado en Internet y 4,1 millones de viviendas en España no disponen de acceso a Internet, lo que implica que un 25% de los hogares españoles están excluidos del universo digital.

Seguir leyendo “La brecha digital que no cicatriza”

Internet y la industria cultural. Reflexiones

Tenía aparcado en la ‘reserva de lecturas’ un sugerente artículo de Paul Dimaggio que lleva por título La influencia de internet en la producción y el consumo de cultura. Destrucción creativa y nuevas oportunidades y que ha sido publicado en la iniciativa BBVA OpenMind.

El artículo fue publicado en el mes de abril. Les aconsejo se lectura.

Yo sólo voy a señalar a continuación algunos de los elementos e ideas del mismo que me han parecido más sugerentes y que creo que tienen un punto de ‘destrucción creativa’ ante los discursos excesivamente bondadosos sobre internet.

1. Tres elementos a tener en cuenta para relativizar.

– Evitar las generalizaciones fáciles ya que la influencia de internet varía de un sector a otro.

– Los cambios que se están produciendo en algunos sectores son todavía muy inestables.

– La decisiva influencia de las políticas públicas.

2. Tres elementos para tener en cuenta la posible influencia de internet.

– Depende del nivel de satisfacción que produzca en los usuarios y consumidores la experiencia digital que sustituye a la analógica.

– Depende de la capacidad de las industrias culturales de sacar partido a los cambios inherentes a la producción y distribución digital.

– Depende de la capacidad de inversión de las empresas e industrias.

Un interrogante que se plantea y la respuesta que ofrece

 ¿Nos beneficiará esta creciente diversidad cultural? (Las negritas son nuestras)

La primera es que la cultura es un bien que se experimenta: el partido que uno saca de escuchar una pieza musical o visitar un museo depende, en parte, de la experiencia previa con esta clase de arte que uno tenga (esto es especialmente cierto en aquellos estilos o géneros artísticos que son intelectualmente complejos o están basados en convenciones estéticas nuevas o poco conocidas; Caves, 2000). La segunda es que los psicólogos reconocen que la mayoría de los individuos reacciona mal a la posibilidad de elegir, sobre todo si es en un campo en el que no están versados. Una vez traspasado cierto umbral, relativamente bajo, su criterio decrece a medida que aumenta el número de opciones entre las que pueden elegir (Schwartz, 2008). Para los apasionados de la música, el arte o el cine, la gran variedad de elección que internet hace posible constituye una enorme ventaja. Para quienes son indiferentes, es un tema  que no suscita preocupación alguna. Pero para los que están en medio, aquellos que disfrutan de las artes pero no están dispuestos a invertir demasiado tiempo en aprender sobre las mismas, el aumento de la oferta puede resultar más molesto que beneficioso.

Internet proporciona una oferta notablemente rica de arte, música e información, permitiendo a los ciudadanos profundizar en la actualidad política, aprender más cosas sobre su mundo y disfrutar de una variedad sin precedentes de experiencias estéticas. Pero no está claro a cuántas personas exactamente beneficiará este potencial. De hecho, parece que el aumento de la oferta será bien recibido por un grupo relativamente pequeño de individuos altamente instruidos, aquellos que ya participan en política, en las artes y que conocen bien las affordances de internet. Otros usuarios pueden no ser conscientes de las posibilidades o bien no estar dispuestos a invertir su tiempo en explorar nuevas ideas u opciones desconocidas. Y las minorías significativas que siguen sin verdadero acceso a internet no tendrán, por supuesto, elección.

La posibilidad de que internet nos conduzca a un mundo donde la desigualdad cultural e informativa sea aún mayor, un mundo en el que una élite instruida obtenga información y ofertas de ocio online de una amplia variedad de fuentes, mientras que la mayoría se queda con lo que las grandes compañías de medios de comunicación derrotadas y mermadas tienen que ofrecer, plantea un desafío importante a la democracia tanto cultural como política.

Dos conclusiones finales

El nuevo modelo de negocio está lejos de ser evidente.

Si, como parece probable, la tolerancia de los individuos a la autoexplotación cae a medida que aumentan sus obligaciones familiares, el tiempo dirá si quedan suficientes para mantener la vitalidad que hoy observamos.

Así que me queda un profundo interrogante de fondo.

¿Ese discurso de la democratización del conocimiento no esconde en el fondo una realidad de aumento de brecha y de poder que, por supuesto, va muscho más allá de lo digital?

No es digital todo lo que reluce

Vivimos aparentemente encantados en los discursos de la digitalización y la internet universal, pero qué lejos estamos todavía de ello si pretendemos que sea un discurso mundial y no un dircurso impositivo occidental.

Consultando unas recientes estadísticas se consiguen algunas conclusiones interesantes:

– La penetración de internet sólo supera el 50% en Europa, Estados Unidos y Oceanía. En África y algunas zonas de asia no supera el 25%.

– Si pensamos ya en ciudadanos activos, usuarios de redes sociales y demás, sólo en Estados Unidos se supera el 50%.

– El tema del móvil es ya otro cantar. Ahora bien qué se esconde detrás de cada uno de sus aparatitos y el uso de los mismos es tan variable como la distancia que existe entre unos países y otros donde la penetración y uso parece guardar una cierta concordancia con el poderío económico alentando con ello lo que ya señalaba por ejemplo Fernando Ballestero en La brecha digital hace 12 años.

Aún con todo los voceros de lo digital, también los del mundo del libro nos intentar arrastrar a un discurso americano(del norte), tecnocrático (se habla más de máquinas que de contenidos) y aparentemente autocumplidor y finalista en el propio discurso que no en los datos.

Frente a ello me viene a la cabeza una frase escuchada la semana pasada en una comida. No en mi mesa, sino en la mesa de al lado. Omitiré los comensales. Oí de repente referido al mundo tecnológico-digital: Los americanos son expertos en montar petardazos.

Lo dejo ahí.

Cada vez se ve más claro, incluso en Estados Unidos, que el sector digital y el del libro en digital se ha movido en un entorno de expectativas exageradas o, si se prefiere, de burbuja intentando buscar un seguidismo que no responde a la realidad.

Seguir leyendo “No es digital todo lo que reluce”

Política y participación

Juan Varela escribía no hace muchas fechas una entrada en su blog donde reflexionaba sobre la poca participación política de los ciudadanos.

Terminaba el mismo con la siguiente afirmación:

Si esta tendencia se confirma surge una nueva brecha digital y una falta de ideas y movilización preocupante para el futuro de una democracia informada y activa.

Entre los motivos de esa falta de participación él mismo señala que puede ser provocada por el cansancio y repudio que hay por parte de los ciudadanos a la clase política.

La misma no es de extrañar y asumo la parte que me toque.

Seguimos viviendo en una estructura política y de partidos en un permanente estado de autojustificación a cualquier precio de todo lo que se hace lo cual deja poco espacio para la escucha activa, la aceptación de la crítica y la posibilidad de plantear nuevos modelos.

Alternativas también excluyentes en el fondo como la presentada por el 15-M tampoco creo que ayudan mucho y hacen el juego a la nueva ‘casta tecnológica’ por muy roja que parezca o nos creamos.

Patxi López quiere que la economía vuelva a la casa de la política, pero si la política no entra en la casa de los ciudadanos porque los políticos se la han-hemos usurpado poco vamos a avanzar.

Otros ni siquieran quieren eso. Se conforman con cumplir los deberes de los ‘etéreos mercados’.

Mientras tanto los mercaderes de los mercados felices y los políticos de sillón también.

Mi amigo Imanol, me corregirá él si no es cierto del todo o matizable, planteaba que se debería penalizar el salario político y la ocupación de escaños en función del nivel de abstención que hubiera ya que no es bueno normalizar como ‘dato técnico’ algo que en el fondo es una desafección.

Libro y prospectiva

Documentos base elaboradas por Cerlalc que plantean un abanico de algunos de los principales retos del sector quizás muy condicionado por lo digital, realidad pre-ocupante y con pocos matices sobre la creación y los lectores.

El futuro del libro en el horizonte del año 2020

Documentos base del proyecto