Librerías, consumo responsable, calidad de vida y buenos lectores

Si viviera en Zaragoga tengo bastante claro que mi librería de cabecera sería Cálamo. Conozco a Paco y a Ana desde hace unos cuantos años. Disfruté de los inicios de los Premios Cálamo. Ahora disfruto, me río, alabo la inteligencia de las ‘homilías laicas’ que casi semanalmente hace llegar al correo de sus fieles seguidores cofrades laicos.

La semana pasada lanzó la prédica en la basílica de El Cultural. Meditad después de leerla.

Al servicio del lector, un consumidor exigente

PACO GOYANES. Librero

El comercio electrónico ha revolucionado el sector del libro como lo ha hecho con los del textil y el turismo. Es un mantra reiterado que el comercio “tradicional” debe de adaptarse a la realidad, y no tratar de adaptar ésta a sus intereses, lo que además de absurdo es literalmente imposible.

Las librerías convivimos con Amazon, que queramos o no ya es parte del ecosistema del libro. Con recursos ilimitados, sus aspiraciones son monopolísticas: quiere controlar la distribución y también la industria. Su existencia evidencia dos realidades. La primera, que el libro ya no ocupa el espacio central ni en el debate intelectual ni en el consumo cultural, por muchas razones, desde la banalización de sus contenidos merced al exceso de producción, a la competencia que ejercen en la ocupación de nuestro tiempo las redes sociales, las series televisivas, el turismo, etc. La segunda, que el lector ha devenido consumidor exigente y demanda un servicio rápido y de calidad. No creamos en el “buenismo”: apoyará al comercio de proximidad siempre y cuando satisfaga sus necesidades. Todos consideramos que las librerías y el comercio local son necesarios. La calidad de vida de las ciudades europeas se cimenta en la tupida red social que las hace habitables. Nada más triste y desolador que barrios sin tiendas ni servicios comunitarios.

¿Qué podemos hacer las librerías independientes para competir con Amazon? Lo que nunca hará: leer, seleccionar, aconsejar, atender con amabilidad y profesionalidad, ofrecer espacios hermosos en los que disfrutar, crear comunidades lectoras que graviten a su alrededor. Para hacerlo necesitamos de las editoriales y distribuidoras. Asombra la ceguera de muchas de ellas: para vivir precisan múltiples puntos de venta, no monopolios que acaben imponiendo sus condiciones o forzando su cierre, no sería la primera vez. Las distribuidoras deben ser capaces de entregar los libros en 24 o 48 horas, las editoriales respetar el canal librero, mejorar su margen comercial y apoyar su renovación, como hacen por ejemplo sus colegas  franceses. Necesitamos que los editores inviertan en mejorar sus metadatos y en ofrecerlos al canal comercial a través de DILVE o Cegal en red.

Necesitamos que se cumpla la ley del libro, impidiendo por ejemplo que Amazon venda libros con portes gratuitos, un descuento encubierto; que las administraciones asuman ya la instrucción pública que corrige la regulación de los contratos menores en la ley de Contratos del Estado, que tanto daño ha hecho a librerías y bibliotecas. Necesitamos que las administraciones públicas valoren nuestro trabajo: el ninguneo al Sello de Calidad Librera ha sido doloroso.

Libreras, libreros: abandonemos las quejas, afrontemos el futuro con optimismo y despojados de falsos ideales románticos. Seamos más profesionales, imaginativos y flexibles, disfrutemos de nuestro hermoso oficio. Y seamos lo que nunca será Amazon: buenos lectores. 

Todavía hay, por suerte, muchas librerías. Aquí, en este mapa que sigue creciendo, tenéis ya casi 3.000

La borraja y el libro tienen muchas cosas en común. Paco Goyanes

Hace pocas fechas di cuenta por aquí del nombramiento de Paco y Ana como cofrades de honor de la Cofradía de la borraja.

Coincidió casi en el tiempo, fue unos días antes, con el hecho de que entre plato y plato una buena amiga me pusiera al tanto de las ‘hojas volanderas electrónicas’ que desde Cálamo hacen llegar periódicamente a un conjunto de miembros privilegiados.

Si uno se mueve y enreda un poco se puede conseguir que te llegue para después poder disfrutar con ella y hacer, como es mi caso hoy, de vocero y divulgador.

Aquí os dejo con la natural y ecológica reflexión que las amigas de Cálamo nos han hecho llegar y sobre la que estoy seguro la mayoría de los humanos lectores no os habíais puesto a reflexionar. Yo, por lo menos, no.

si estamos a libros y borrajas estamos a libros y borrajas

La borraja y el libro tienen muchas cosas en común.

Una y otro exigen paciencia y dedicación. La borraja se ha de lavar y pelar para evitar sus asperezas. Un libro se ha de seleccionar con cuidado para salvar autores ásperos y con poco que contar. La borraja es una verdura humilde y discreta, que se nos ofrece sin grandes alaracas. La literatura en la más humilde de las artes, se construye en soledad, sin más artificios que la imaginación y el papel (o la pantalla del ordenador), bien que le pese al exceso de producción editorial que lanza al mercado libros como churros, pues churros muchos de ellos son.

La borraja nos tienta desde sus mil recetas, con almejas, con arroz, con patatas. El libro se nos ofrece de mil y una maneras, con poemas, con relatos, con filosofías. La borraja es sana y sabrosa, pero puede resultar indigesta si se cocina mal. El libro es cultura y sabiduría, pero también puede ser indigesto por pedante, mal escrito o peor hecho.

La borraja a veces tiene manchas. El libro siempre tiene erratas. No hay nada más hermoso para un agricultor que una mata de borrajas frescas. No hay nada más bello para un librero que un montón de libros recién publicados…y vendidos.

Zaragoza, ciudad de 700.000 habitantes con un río por el medio, el Ebro, disputa la capitalidad mundial de la borraja a la bella Tudela. Frankfurt, ciudad de 700.000 habitantes con un río por el medio, el Meno, disputa la capitalidad mundial del libro -merced a su Feria Internacional- a Nueva York. También de las finanzas, pero si estamos a libros y borrajas estamos a libros y borrajas.

En Zaragoza hay vida literaria merced a sus buenas librerías y bibliotecas, a sus pocas editoriales y a un escaso pero generoso público lector del que tú formas parte. En Frankfurt también saben de borrajas gracias a su pasión por la Grüne Sosse, salsa verde muy popular que se elabora con sietes hierbas diferentes: perifollo, berro, perejil, pimpinela, acedera, cebollino y… ¡borraja! Zaragoza y Frankfurt, hermanadas por borrajas y libros.

¡Viva la borraja, viva el libro!

(Aconsejamos no cocer libros, ni regarlos con aceite de oliva. En eso la borraja es más dúctil, no nos engañemos)

Otra mirada. III Encuentro de Librerías y Editoriales Independientes Iberoamericanas

Cálamo y Sophos se confabulan para celebrar por tercera vez Otra mirada. Encuentro de Librerías y Editoriales Independientes Iberoamericanas.

Dos librerías con libreras y libreros que son un claro referente en un modo de hacer y entender la labor de la librería.

Tendrá lugar del 11 al 13 de julio.

Me alegra mucho.

Su celebración, además en Antigua me trae, además, recuerdos del encuentro celebrado allí con libreros de América Latina y el Caribe hace 15 años.

Han transcurrido cinco años, desde la anterior edición de Otra mirada y seguro que a la hora de la reflexión se constatarán algunos cambios, pero me parece sugerente que la sesión inaugural de este tercer encuentro lleve por título “Nos debemos a los lectores”. Sin ellos nada seríamos.

Me permito acercar una foto, un trozo de la original, con 15 años ya de historia. Si ponéis atención y agudeza visual quizás seáis capaces de encontrar a uno de los organizadores de esta tercera edición, pero, con 15 años menos…

¡Feliz encuentro amigos!

Nota final.

Escribía en el número 14 de Texturas, hace 6 años Philippe Hunziker de Sophos, una de las librerías organizadoras del encuentro:

Los libreros ponemos al libro al centro de nuestro negocio, y así debería ser. Pero vale la pena recordar que la librería ha sido siempre un negocio de relaciones y de información. De contactos y de manuales para algunos libreros, de amigos y de poesía para otros, y de todo lo anterior para la mayoría de nosotros.

Hoy como nunca antes el librero de los confines puede eliminar algunas
de las tradicionales fronteras y barreras físicas que lo mantenían aislado del mundo y de su negocio. En ese sentido, somos nosotros, quizás, quienes hemos podido haber cerrado más brecha.

Las librerías en los confines de la hispanidad se enfrentan todavía a enormes obstáculos intrínsecos a su condición. Algunos de esos obstáculos encontrarán alivio en lo digital. Nuevos obstáculos surgirán de lo digital.

Ante la incertidumbre del futuro, el librero de los confines debe permanecer atento, conocer su negocio, aprovechar todo cuanto se le presente que le sea útil, recordar todo cuanto ha aprendido de siglos de tradición librera. Y seguir leyendo, en papel y en pantalla.

 

Paco Goyanes y Ana Cañellas puntales de Cálamo y hoy premiados

Me pilla lejos físicamente la entrega de hoy a Cálamo del Premio Boixareu Ginesta.

Me pilla cerca, en lo emocional con los recuerdos todavía de la última cena hace ya un tiempo.

Mi felicitación y mi alegría por el premio.

Y ahora que por Texturas andamos de aniversarios tampoco está de más recordar lo que Paco escribía en el número 2 de la revista:

Imagino un futuro: pocas empresas logísticas que realizan la distribución física de los libros y las gestiones de cobro; bastantes más empresas difusoras que trabajan codo a codo con los editores y libreros; libreros independientes contentos y dedicados en cuerpo y alma a vender libros; cadenas de librerías establecidas en la mayor parte de las ciudades; editores que publican con alegría y que no tienen pesadillas con que sus libros nunca están donde deberían estar.

Me da que todavía lo va a tener que seguir imaginando en muchos de los casos, aunque sigue siendo algo distinto a la Fnac.

¡Felicidades Paco, Ana y la gente de Cálamo!

Librería y ciudad

ciudadaniamikelalonsoEn este blog he hablado en varias ocasiones sobre la relación existente entre ciudad y librerías.

Os recomiendo la lectura del artículo de Imanol Zubero, sociólogo, voraz lector y usuario asiduo de librerías, publicado en el número 29 de Texturas con el título de El libro como relación y la librería como nodo en la ciudad posmoderna.

Leo hoy unas declaraciones de Paco Goyanes al Periódico de Aragón con motivo de la concesión del premio Boixareu Ginesta al Librero del Año.

Quiero resaltar algunas reflexiones de las mismas que me parecen sugerentes e importantes:

  • Sentido grupal. No soy sólo yo. “Las librerías de Zaragoza han hecho una grandísima labor en crear tejido cultural en esta ciudad”.
  • Fondo, personal, clientes. La triada sobre la que todo gira. “Me gustan las librerías que tengan una buen fondo bibliográfico, tenga libreras y libreros que sepan aconsejar, atender y que de alguna manera están al servicio del público que les visita”.
  • Sentido en el contexto. Una buena librería tiene que participar en la vida social, cultural y política de su comunidad.

Termino con dos citas del artículo de Imanol Zubero que me permiten enlazar con lo que escribiré mañana.

  • Si el espacio que ocupan los libros en un hogar es el mejor medio de controlar la memoria, tal vez también el espacio que ocupan las librerías en la trama urbana sean el mejor modo de controlar nuestra memoria colectiva, de construir ciudad de una determinada manera.
  • Uno de los riesgos más importantes a los que se enfrenta la ciudad de hoy y, sobre todo, la de mañana, es que, al margen de nuestras intenciones y deseos, el espacio urbano realmente existente haga físicamente imposible la interacción social imprescindible para la construcción de la cultura ciudadana. Que se diseñe como un espacio para la rapidez, los flujos, la velocidad, y no para el detenimiento. Este espacio urbano donde la interacción social y el encuentro entre vecinos se vuelve crecientemente dificultoso es el que Pietro Barcellona denomina ciudad postmoderna, “una enorme superficie pulimentada en la que se puede patinar hasta el infinito”.

 

Más librerías con sello de calidad que no aparecen en el mapa

Sin títuloCálamo (Zaragoza),  Quorum (Cádiz), Ecobook , Polifemo,  Kirikú y la bruja, Antonio Machado,  Marcial Pons (Madrid), El Bosque de la maga Colibrí (Gijón), Gil (Santander) y Canaima (Las Palmas de Gran Canaria) han pasado en fechas recientes a formar parte del club de las Librerías de calidad.

A quien lleve la página web correspondiente habría que negarle el sello de calidad porque ni siquiera se toma la molestia de tenerla actualizada y hacer que las librerías con el sello ocupen su lugar en el mapa.

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El sello de calidad desde la plural óptica librera

Sin títuloRecoge Anna María Iglesias en Llanuras algunas de las opiniones de los libreros que han pasado por el proceso del sello de calidad.

Por aquí ya me he explayado en más de una ocasión sobre la propuesta y el modelo.

En esta ocasión, se recogen las opiniones de los libreros, siempre interesantes, variadas y que aportan matices.

Las recojo aquí de manera telegráfica, pero os invito a leer el artículo completo.

  • “La idea en principio me parece buena, pero tengo serias dudas sobre si realmente llevará acaparadas algunas ventajas para las librerías como en el caso del país vecino” (Paco Goyanes de Librería Cálamo).
  • “Más allá de la pegatina en la puerta, ¿para qué sirve?” (Judith y Jesús de Intempestivos).
  • “El sello es y debe ser un distintivo de calidad y debe ayudar a que el propio librero quiera mejorar” (Alfredo Quirós de Cervantes).
  • “El sello nos ha aportado una publicidad incalculable”. (María Vaquero de Todolibros).

Dicho esto, también parece que la sombra de la duda y de cierto excepticismo sobrevuela sobre la propuesta porque

En un país donde el incumplimiento de promesas e, incluso, de programas electorales forma parte ya de la rutina cotidiana –“nuestras autoridades son muy propensas a sacar normativas y leyes que luego ni se cumplen ni sirven para nada. Valga por ejemplo el caso de  la ‘Ley del libro’”

De esto ya saben que los políticos nos dice que quizás hablen ‘la semana que viene’

Cara a cara

Leo el sugerente artículo de Federico Casalegno. Casi al final del mismo escribe:

La tecnología digital ha reinventado nuestras expectativas de permanecer conectados a expensas de renunciar a algunas de nuestras conexiones humanas más importantes, aquellas que se producen cara a cara.

¿Cuántas veces nos hemos comunicado digitalmente con alguien por espacio de un tiempo que podíamos haber dedicado a tomar un café juntos?

En estas últimas fechas he acompañado a algún editor  a tomar un café o lo que se tercie con algunos libreros. La constatación sigue siendo que no hay nada que supere al cara a cara.

No es algo nuevo, pero conviene constatarlo de nuevo de vez en cuando.

Señalaré algunas ventajas que he encontrado a sabiendas de que esta acción de buscar el encuentro supone más tiempo y más esfuerzo; pero ya existe hace tiempo el refrán de ‘quien algo quiere algo le cuesta’.

El café como metáfora del encuentro, que seguro encantará a Roger Michelena al otro lado del charco, permite:

– Dedicar tiempo con sosiego. Lo cual supone una doble elección. La nuestra al preguntarnos sobre con qué libreros queremos estar y la de ellos y ellas al aceptarnos y acogernos.

– Personalizar el encuentro y la charla. Al igual que podemos personalizar el café.

– Buscar el punto justo.

– Poner cara que, incluso, se puede tocar.

– Analizar los contestos y las relaciones.

– Saber, ¡qué importante!, que existimos.

– Re-conocernos.

– Y, ¡por qué no decirlo!, hacer negocios cara a cara.

Quiero hacer un agradecimiento explícito a aquellos libreros que nos han acogido. Y ahí van por orden de visita:

– Javi Cámara de Librería Cámara de Bilbao

– Nacho García Barredo de Stvdio de Santander

– Paz de Librería Gil de Santander

– Conchita y Fredi Quirós de Cervantes de Oviedo

– Félix de Los portadores de sueños de Zaragoza y

– Paco y Ana de Cálamo de Zaragoza

Tres fotos para el recuerdo

Los libros que ya están y casi son una excusa para la conversación en Cervantes

Cervantes_05_14Y nuestro paso por Zaragoza con Félix y a la entrada de Cálamo.

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Gracias a todos ellos por acogernos y acoger el proyecto y los libros con modelos y fórmulas distintas en cada caso porque, por suerte, todavía hay librerías que mantienen su singularidad.

Y ¡ya sabes! Cuando quieras nos tomamos un café.

 

Presentes y futuros de las librerías. 4. Libreros y libreras culturales

Hoy es un buen día para hablar de esta dimensión ya que a las amigas de la Libreríal Gil les entregan hoy el Premio Librero Cultural. En este caso sería más adecuado hablar en femenino y en plural.

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Allí estaremos para celebrarlo con ellas.

Este ha sido el úndécimo año que se concede este premio que nació desde el convencimiento de la puesta en valor de la acción cultural en la librería como un hecho diferencial.

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Presentes y futuros de las librerías. 3. Selección y prescripción

Seguimos ofreciendo algunas reflexiones parciales sobre las que quizás las librerías pueden seguir atisbando sus presentes y futuros y que intentan basarse, entre otras cosas, en el sentido común y en algunas buenas prácticas.

Quizás haya sugerencias que puedan sonar ya a escuchadas y leídas, pero a veces ante tanto ruido, ante los cantos de sirena de lo que está por venir pero no llega de los vendehumos, conviene recordar y volver a poner blanco sobre negro.

Me centro hoy en la selección y la prescripción.

¿Nuevo? No, pero quizás cada vez menos frecuente ante la presión que en algunos casos pueden sentir los libreros por parte de algunos editores y distribuidores y el, tambié en otros casos, escaso criterio para realizar una selección primero y una apuesta-prescripción sobre la misma después en función del modelo de servicio por el que se haya querido apostar.

En algunos casos es posible que incluso esta tarea pueda venr facilitada. Así, por ejemplo, en el área de infantil-juvenil puede haber mucho ganado si se participa en el Club Kirico. En el ámbito del cómic también con Zona cómic. Especialización y cierto nivel de trabajo coordinado pueden facilitar tareas.

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Librerías: futuro y libertad

Hoy a la mañana me he desayunado con esta contundente frase de Carme Chaparro en la descripción de su perfil de twitter: “La libertad es una librería”

libertad_libreríaFrase potente y quizás más en estos tiempos. Los libreros deberían estarle eternamente agradecidos y los lectores conscientes que piensan más allá del divertimento también.

Por medio se me ha cruzado el blog de uno de los espacios de libertad, la librería Cálamo en el que leo esta frase de Jorge Carrión, autor de Librerías:

«Imagino la librería del futuro con espacios de lectura. Sin Wi-Fi

El hecho de que pasemos buena parte del día conectados nos va a llevar a la necesidad de espacios sin conexión virtual, donde todo sea exclusivamente físico. La librería, creo, tiene que reivindicar esa cualidad. Imagino la librería del futuro con espacios de lectura. Sin wi-fi.

De fondo tengo el rumrum de qué vamos a decir a dos voces y cuatro manos Manuel y un servidor en Liburutekia que se celebrará el 12 y 13 de noviembre próximos en Bilbao.

liburutekiaY me parece que todo guarda una cierta relación.

Algunas empresas están seriamente interesadas en la desintermediación. En cambiarnos la cultura por el entrenimiento, en descontextualizarnos de los otros físicos y palpables, en llenarnos de ruido e infoxicarnos, en que nos subamos a un tren que, me da la sensación, no es el nuestro, en cambiarnos el AVE por el cercanías, en meternos en la ruleta que elllos mueven con mano de crupier experto.

Les conviene, en el fondo, que no nos veamos que no nos toquemos ni palmemos, tampoco, las creaciones de los otros, que vivamos en la falsa sensación social de que tenos acceso a todo, mentira, perdiéndonos en ese falso afán de búsqueda.

Y frente a esa realidad, falsa, queda el espacio del tacto, del silencio, del encuentro y de la libertad que algunas, no todas, librerías pueden ofrecer.

Me encanta ver quiénes van a ser los tres libreros presentes en la jornada: Javi de Anti, Fernando de Joker y Javi de Cámara.

¿Por qué lo digo?

Son jóvenes. Sus espacios, con modelos distintos, acogen. Ellos mismos son acogedores. Son reflejo de una historia, de un presente y de un futuro. Son ejemplo, brotes verdes quizás, de que hay futuros de libertad y de silencio reflexivo. Espacios que facilitan el encuentro con otros, libros y personas. Espacios, al fin, que, parafraseando a Rendueles (pag. 91) son capaces de ofrecer una realidad social aumentada, una mejor inteligencia colectiva que mejora nuestra sociabilidad y nos hace más intelegentes y humanos.

Ahí, está parte del futuro del sentido de la nueva realidad.

Y, finalmente, una sugerencia para los libreros.

Estando ya cerca el Día de las Librerías y el fallo del Premio Librero Cultural creo que no estaría de más invitar a Carme y a Jorge para que, de alguma manera, sean parte activa de los mismos.

Cálamo llama a su blog La otra mirada de Cálamo. Quizás de eso se trata. de buscar otras miradas, otros puntos de vista distintos y diversos.

Esta sólo pretende ser también otra mirada más para compartir y discutir que es lo que algunos parecen no querer con mensajes apocalípticos y unidireccionales.

Puede que Manuel no esté de acuerdo, pero ahí está también la gracia. En el poder discrepar, comentar y complementar cara a cara.

Libros, vino y mucho más

Ayer, cuando salía de una de mis librerías preferidas, me encontré con Eva Larrauri que entraba a la misma.

A uno le alegra un sábado ver que hay personas que se toman el oficio con ganas y supuse, ua que por allí andaba también merodeando el fotógrado de El País que algo iban a hacer hoy en la librería.

El resultado lo podemos leer hoy como propuesta de maridaje.

Curioso que justo saliera de la librería con, entre otros, el librito de El amante de las librerías de Claude Roy del que ya había hablado mi ‘librívoro’ de cabecera.

Más librerías han apostado por fórmulas de maridaje como, por ejemplo, Tipos infames de Madrid o Cálamo de Zaragoza.

Pero más allá del maridaje y de las nuevas ideas que parecen bullir en la cabeza de Javi, de casta le viene al galgo, me interesa centrarme en ese aspecto de valor que para mí siguen teniendo las librerías palpables que es el tratamiento y cuidado del espacio como ‘lugar conversacional palpable‘.

Cuando me acerco por allí, generalmente los sábados pasado el mediodía, siempre hay tiempo para la conversación con la gente de la librería y con los clientes que en determinados estados se convierten también en buenos recomendadores.

Allí he mantenido buenas conversaciones. Unas cuantas en los últimos tiempos que han girado en torno a fiscalidad, cultura y modelos de ayudas; pero también, como ayer, hay tiempo para hablar de salud y ‘marujear’ alrededor de quien viene a Bilbao y no avisa o de quien dice que casi mantiene a diario conmigo un intercambio de 6 correos electrónicos.

A la primera ya le he apuntado en la ‘lista negra’ de ‘malquedas’ 😉 y a la segunda habrá que darle unas clases de estadística.

Pero quiero volver al maridaje y la conversación y echar la mirada casi 25 años atrás y recordar al padre de Javi. A Santi.

Cuando empecé en este mundo de la librería él fue generoso como nadie lo ha sido a la hora de mostrarnos criterio, cíirica, sugerencias y ofrecernos su ‘agenda abierta’ de contactos, quizás lo más preciado que se podía tener en aquellos tiempos donde todavía la informatización sectorial estaba en pañales.

Me siento por ello en ‘deuda’, aunque nunca es posible ‘pagar’ la generosidad que otros nos han mostrado.

Me gusta que los libros compartan mi vida, me acompañen, callejeen, trabajen y durmen en mi compañía, se rocen con las venturas del día y los caprichos del tiempo, acepten citas conmigo a horas ‘imposibles’, ronroneen con la gata al pie de mi cama, o se arrastren con ella en la hierba, doblen un poco la punta de sus páginas en la hamaca de verano, se pierdan y sen encuentren de nuevo. Los libros son para mí más unos amigos que unos servidores o unos maestros. Por eso prefiero a las bibliotecas las tiendas de las que uno sale con su amigo bajo el brazo, las grandes o pequeñas librerías… (Claude Roy; El amante de las librerías; pag. 16-17)

Lógicamente, también me gusta compartir así la vida con personas amigas y también, en este caso, prefiero la posibilidad del tacto, del roce, de las citas a horas imposibles, la pérdida y el re-encuentro. Aunque esto, a veces, con las personas es más difícil.

En cualquier caso siempre un buen vino o un buen libro, o ambos a la vez, son una buena escusa para retomar conversaciones.

…aquí seguimos

Venimos de aquí

Así terminaba el capítulo:

Ojalá, librero, te hayas visto reflejado en alguna de las referencias. Ojalá, lector, hayas sentido y escuchado dentro de ti el nombre de tu librería.

Íbamos a terminar con un relato de un «bloguero» que reflejaba, en nuestra opinión, perfectamente lo aquí expuesto, pero como nos pasaríamos en extensión, hemos pensado que ese texto abra este nuevo espacio donde seguiremos elogiando todas las librerías:

Así queremos empezar aquí porque era lo que incluímos como final y no se pudo recoger en el papel:

A veces, al pasear por las ciudades podemos encontrarnos, hasta a los internautas más activos les pasa, espacios que nos traen resonancias y complicidades.

Terminamos con este relato a modo de ejemplo que amablemente nos ha permitido traer hasta aquí Julen Iturbe y que consideramos un buen ejemplo de lo que os hemos querido contar.

Casualidades de la vida, había leído un correo de Txetxu después de haber estado un rato antes en la Fnac -disculpen que no enlace; creo que no les hace falta- de Zaragoza. Con lo cual, tuve la oportunidad de enfrentarme a dos modelos de negocio radicalmente diferentes en un corto espacio de tiempo.

El modelo Fnac de Zaragoza recorre un escenario ya previsto. En la planta de acceso estaba la cacharrería consumista. Los artilugios satánicos que tan bien se venden. Eso sí, allí hay dos plantas más, una por debajo y otra por arriba. En Bilbao sólo nos han regalado una más, en un primer piso. Escaleras abajo en la Fnac de Zaragoza encontré un surtido de libros relativamente amplio, comparando con la oferta de Bilbao. Supongo que es una simple cuestión de metros cuadrados.

¿Diferenciación? Ninguna. Allí están los libros que estadísticamente deben venderse porque el sistema se retroalimenta. Claro que entre ellos encontré una joya destacada en un expositor de los best seller: El varón castrado. Perdón de nuevo por no enlazar, pero es que se me ha olvidado sin querer incluso el autor. Interesante título que nos aporta datos que refutan la tesis de que la violencia de género de hombres hacia mujeres es una lacra social. Nada, nada, esto es como cuando escucho a algún descerebrado explicar por qué las bicicletas son un peligro para los coches y no al revés. Total, quienes vamos en bici solemos matar de vez en cuando conductores. No hay más que mirar los periódicos.

Pero, en fin, a lo que iba: el modelo Cálamo.

Me lo ha recordado un artículo de Txetxu a cuenta de la participación de Paco Goyanes este miércoles pasado en el Encuentro sobre edición. Dice Txetxu que dice Paco:
– Más que especialización en temas, especialización en atender a un determinado tipo de cliente.
– No sólo existe la rentabilidad económica. También existe la afectiva y la social.
– No me gusta el término de librero tradicional en la medida que para mí tiene una carga de aburrido. Por ello no me gusta la ecuación tradicional igual a independiente.
– Una de las frases más estúpidas que he oído en mi vida: MÁS LIBROS MÁS LIBRES.
– Para qué voy a pelear por vender lo que otros venden mucho mejor que yo (los bestseller, por ejemplo). Quiero ser un librero creador de opinión.
Al margen de constatar la importancia de asuntos como orientarse a determinados tipos de cliente, buscar una oferta de valor o ir más allá de la rentabilidad económica, creo percibir un buen ejemplo de “sé suficientemente pequeño, pero de forma inteligente y enredada”.

Cuando estuve allí en su librería, la primera cuestión que percibes es que es diferente. Por el tipo de libro que ves en las estanterías y quizá hasta por el espacio. Temas concretos, no hay de todo, zapatero a tus zapatos. Pero rodando por territorios en los que se observa un suficiente nivel de complicidad. Porque según qué tipo de libro ves puedes hacerte una idea de qué es lo que allí se pretende. Claro que hay que conectar con clientes. Por eso hay que generar lugares de encuentro más allá de aquel local…

Lo de la rentabilidad afectiva y social es algo que quienes somos pequeños no podemos olvidar. En tanto que vivimos de las relaciones que construimos, nos conviene ser conscientes de lo que ganamos en salud emocional. El mundo está frente a ti, al igual que lo está para una multinacional. Pero las relaciones que construimos cuando disponemos de pequeños negocios pasan obligatoriamente por personas que se convierten en clientes. Y quizá no sea lo mismo construir la frase en orden inverso: clientes que devienen en relaciones personales. No, no es lo mismo.

En líneas generales, lo que dice Txetxu que decía Paco me parece un ejemplo más de que hay un espacio por ocupar desde lo pequeño y diferente. Empresas que pueden ser de una persona, de cuatro o de quince. Empresas que ocupan espacios donde son hipercompetitivas y donde las relaciones con clientes son mucho más agradables. No es contradictorio. Porque están en buena parte construidas desde la complicidad y la especialización. Hay unos huecos impresionantes donde disfrutar. Es intuición y es profecía. Pero todo el mundo sabe que si lo deseas de verdad, los sueños se transforman en realidad.

Sólo he estado una vez en la librería Cálamo, pero reconozco que es una buena forma de pasar una tarde. Ya volveré por allá. Todo sea por pasear de nuevo por esta blogociudad del Ebro. (Julen Iturbe [2007])

Gracias Julen por prestarnos tu texto para abrir este nuevo espacio que seguirá…

San queremos…

Hemos estado hoy a la mañana de paseo con escritor de un medio a otro. En unos casos nosotros nos hemos desplazado y en otros los medios han venido donde habíamos quedado.

Fermín Goñi ha sido, en este caso, el interesado en ‘mover’ su libro “Te arrancarán las tripas negro” editado por Alberdania. Las ideas y vueltas y los tiempos de espera nos han dado a los dos acompañantes de Fermín tiempo para hablar, comentar y casi hacer un repaso del año.

Al final de la mañana se nos ha unido una tercera persona  y sin comerlo ni beberlo nos hemos ido a disfrutar de un menú del día que ha terminado hace un rato con un brindis casero.

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Estupendo plan sorpresa que acaba de terminar. Conversación, ironía y buen muy buen ambiente. Pequeños descubrimientos personales que uno va haciendo.

Aunque ayer hablábamos de no consumir me voy a permitir sugerir un par de ideas curiosas por atrevidas y distintas que por lo menos a mí me han llamado la atención.

La primera nos la acerca José Antonio Millán y es un set preventivo completo de goma y funda para que, aparentemente, nada se pierda o de ‘perdidos al río’. Así que las gafas siempre podrán estar al lado del soporte lectorhasta en el río….

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En el segundo caso el maridaje es distinto. Quizás mas espirituoso, buscando otro nivel de degustación, la mezcla, el cruce de sensaciones. Nos hablaron de su existencia en México, aunque ya intuíamos que podría funcionar: el cruce de dos pasiones vinos y libros compartido, además, como proyecto por un trío para que, quizás, la pasión sea más abierta: Cálamo, Nórdica y la vinatería El rincón del arpa.

Una forma, en ambos casos de contextualizar al libro en las librerías desde lo más práctico hasta lo más sutil en sensaciones.

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Expo-lío Internacional Cálamo 2008

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Los amigos de Cálamo en Zaragoza enredan y enredan y esto nos encanta.

Dándose cuenta de la escasa magnitud que está tomando Zaragoza con su Expo del agua seca han salido a cubrir huecos con su “Expo-lío” que así nos introducen:

¡Vive la mejor experiencia de la tierra!

Cálamo, del 14 de Junio al 14 de septiembre de 2008

 

Tres pabellones, más de 80 países, varias comunidades autónomas, tu prima Mari, los ciudadanos y ciudadanas que así lo deseen, el resto de los mortales…todo esto y más en ¡Expo-lío Internacional Cálamo 2008!

Si deseas exponer durante el tiempo de la exposición, exponnos tus ideas.

 ¿Qué puedes exponer? Una frase, un objeto, un dibujo, una foto… todo aquello que tenga interés, sea pequeño (que quepa en un espacio de 20 x 20 cm) y no atente contra las buenas costumbres y las señas de identidad de la comunidad Cálamo.

¿Cómo puedes exponer? Léete las bases de participación y rellena la solicitud: es fácil

¡Durante unos días  tu obra será protagonista!  Miles, millones de personas verán tu trabajo. Las que visiten Cálamo y las que lo hagan virtualmente a través del blog oficial de la Expo-lío Internacional Cálamo 2008.

Participa en Expol-ío Internacional Cálamo 2008

BIC (Bureau International Cálamo)

Aviso: los pases de temporada son gratuitos y transferibles

P.D.1 Saludos a la exposición hermana  ExpoZaragoza 2008,  a la que deseamos todos los éxitos y parabienes. Consideramos la sana competencia un incentivo más.

P.D.2 Es tal el número de empresas patrocinadoras o colaboradoras que renunciamos a enumerarlas.

Más información en su web 

Cálamo. Algo distinto a la Fnac

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Todo lo que sigue a continuación no es mío. Es del artesano que, calladamente, se suele “enamorar” de lo pequeño, diverso y con sentido. Aquí el original, pero como me conozco a parte de la gente del libro son capaces de no leerlo si no ven el texto completo. Me disculpen los blogeros librescos ya con maña y experiencia, pero interesa más que se difunda que no que quede perdido para algunos en un hiperenlace.

A final del año pasado estuve unos días en Zaragoza, la ciudad bloguera
por excelencia. Y se me quedó un post durmiente, que ahora despierta.

Allá conviven Zaragózame, profesionales de la comunicación como Mariano Gistaín, el profe Fernand0, mi blogobrother medio japonés medio alemán, jubilados que bloguean, bloguellones y otras muchas cosas, Expo aparte.

Y además tienen una estupenda librería: Cálamo. Por recomendación de Txetxu Opinión con valor recuerdo que me di una vuelta por allí, en la Plaza San Francisco. Casualidades de la vida, había leído un correo de Txetxu después de haber estado un rato antes en la Fnac -disculpen que no enlace; creo que no les hace falta- de Zaragoza. Con lo cual, tuve la oportunidad de enfrentarme a dos modelos de negocio radicalmente diferentes en un corto espacio de tiempo.

El modelo Fnac de Zaragoza recorre un escenario ya previsto. En la planta de acceso estaba la cacharrería consumista. Los artilugios satánicos que tan bien se venden. Eso sí, allí hay dos plantas más, una por debajo y otra por arriba. En Bilbao sólo nos han regalado una más, en un primer piso. Escaleras abajo en la Fnac de Zaragoza encontré un surtido de libros relativamente amplio, comparando con la oferta de Bilbao. Supongo que es una simple cuestión de metros cuadrados.

¿Diferenciación? Ninguna. Allí están los libros que estadísticamente deben venderse porque el sistema se retroalimenta. Claro que entre ellos encontré una joya destacada en un expositor de los best seller: El varón castrado. Perdón de nuevo por no enlazar, pero es que se me ha olvidado sin querer incluso el autor. Interesante título que nos aporta datos que refutan la tesis de que la violencia de género de hombres hacia mujeres es una lacra social. Nada, nada, esto es como cuando escucho a algún descerebrado explicar por qué las bicicletas son un peligro para los coches y no al revés. Total, quienes vamos en bici solemos matar de vez en cuando conductores. No
hay más que mirar los periódicos.

Pero, en fin, a lo que iba: el modelo Cálamo. Me lo ha recordado un artículo de Txetxu a cuenta de la participación de Paco Goyanes este miércoles pasado en el Encuentro sobre edición. Dice Txetxu que dice Paco:

– Más que especialización en temas, especialización en atender a un determinado tipo de cliente.

– No sólo existe la rentabilidad económica. También existe la afectiva y la social.

– No me gusta el término de librero tradicional en la medida que para mí tiene una carga de aburrido. Por ello no me gusta la ecuación tradicional igual a independiente.

– Una de las frases más estúpidas que he oído en mi vida: MÁS LIBROS MÁS LIBRES.

– Para qué voy a pelear por vender lo que otros venden mucho mejor que yo (los bestseller, por ejemplo). Quiero ser un librero creador de opinión.

Al margen de constatar la importancia de asuntos como orientarse a determinados tipos de cliente, buscar una oferta de valor o ir más allá de la rentabilidad económica, creo percibir un buen ejemplo de “sé suficientemente pequeño, pero de forma inteligente y enredada”.

Cuando estuve allí en su librería, la primera cuestión que percibes es que es diferente. Por el tipo de libro que ves en las estanterías y quizá hasta por el espacio. Temas concretos, no hay de todo, zapatero a tus zapatos. Pero rodando por territorios en los que se observa un suficiente nivel de complicidad. Porque según qué tipo de libro ves puedes hacerte una idea de qué es lo que allí se pretende. Claro que hay que conectar con clientes. Por eso hay que generar lugares de encuentro más allá de aquel local: calamar, cursos de escritura… Ah, y un blog en el paritorio, ¿no?

Lo de la rentabilidad afectiva y social es algo que quienes somos pequeños no podemos olvidar. En tanto que vivimos de las relaciones que construimos, nos conviene ser conscientes de lo que ganamos en salud emocional. El mundo está frente a ti, al igual que lo está para una multinacional. Pero las relaciones que construimos cuando disponemos de pequeños negocios pasan obligatoriamente por personas que se convierten en clientes. Y quizá no sea lo mismo construir la frase en orden inverso: clientes que devienen en relaciones personales. No, no es lo mismo. En líneas generales, lo que dice Txetxu que decía Paco me parece un ejemplo más de que hay un espacio por ocupar desde lo pequeño y diferente. Empresas que pueden ser de una persona, de cuatro o de quince. Empresas que ocupan espacios donde son hipercompetitivas y donde las relaciones con clientes son mucho más agradables. No es contradictorio. Porque están en buena parte construidas desde la complicidad y la especialización. Hay unos huecos impresionantes donde disfrutar. Es intuición y es profecía. Pero todo el mundo sabe que si lo deseas de verdad, los sueños se transforman en realidad.

Sólo he estado una vez en la librería Cálamo, pero reconozco que es una buena forma de pasar una tarde. Ya volveré por allá. Todo sea por pasear de nuevo por esta blogociudad del Ebro.

Algunas notas del primer día del Encuentro sobre Edición. Sesión de miércoles a la tarde-2

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Viene de aquí.

Interesante también escuchar al jede de compras de libros de El Corte Inglés , Juan José Ginés que, entre otras cosas señaló las siguinetes:

– Exceso de producción editorial.

– Coste de las devoluciones: necesidad de reducir índices.

– Todos los libros deben venderse en las librerías (añado: que no es lo mismo que venderse por las librerías).

– Respeto al libro y respeto al canal.

– Aumentar el “valor percibido” del libro.

– Librería: lugar de materialización de la experiencia de compra.

– El “boca a boca” se inicia en el librero. (Añado: no es eso lo que exáctamente dicen los hábitos de lectura).

– El precio fijo da salud al sistema del libro.

Le siguió en el turno Paco Goyanes de Cálamo que rompió siguiendo casi el ritmo de su “Pasoboble Soy librero” publicado recientemente en el número dos deTrama y Texturas .

– Habló, desde sus 160 metros cuadrados, en nombre de la mayor fuerza de venta librera de este país: las librerías independientes y siguió en parte de su discurso algunas de las líneas que ya planteó en Guadalajara.

– Más que especialización en temas, especialización en atender a un determinado tipo de cliente.

– No sólo existe la rentabilidad económica. También existe la afectiva y la social. (Añado: he recibido recientemente un correo de un buen amigo, creo que JPQ también lo ha recibido, y probablemente su abandono librero sea debido a esa pérdida de rentabilidad afectiva y social)

– No me gusta el término de librero tradicional en la medida que para mí tiene una carga de aburrido. Por ello no me gusta la ecuación tradicional igual a independiente.

– Una de las frases más estúpidas que he oído en mi vida: MÁS LIBROS MÁS LIBRES.

– Para qué voy a pelear por vender lo que otros venden mucho mejor que yo (los bestseller, por ejemplo). Quiero ser un librero creador de opinión.

– Un fenómeno curioso: disfruto de mejores condiciones con editores extranjeros que con editores españoles.

– Los libreros gastamos más de un 70% de nuestro tiempo en trabajos que no aportan valor al negocio.

Llegó el turno del único distribuidor en la mesa, Paco Lute

El tiempo ya iba apretando. Me quedo con la siguiente afirmación:

– Son los editores los que tienen que tomar decisiones en relación a la distribución.

Terminó el turno Sven Huber de librerías Bertrand en la que nos describió su modelo de librería. con la novedad de la ubicación en centros comerciales buscando, en teoría, nuevos nichos de público.

Esta última intervención me hizo rebobinar la tarde entera y constatar que todo el mundo había hablado de ofrecer una experiencia diferente, pero nadie se había parado con excesivo detalle a señalar lo que había detrás de esas palabras, así que se me ocurrió una pregunta sencilla que formulé de manera retórica, pero que podría ser de utilidad para las librerías:

A la hora de intentar de definir tu “experiencia librera” como distinta cómo la concretarías con un easpecto en cada uno de los siguientes elementos: la  imagen, el fondo, el espacio, un servicio de valor añadido y el personal.

Dos reflexiones más que las exposiciones me sugirieron:

– Es curioso que para un sector de “contenidos lentos” se tenga tanta prisa por colocarlos en el punto de venta.

– Es curioso que para un sector que trabaja con contenido y con  formación movamos antes el soporte que la información.