Otra mirada. III Encuentro de Librerías y Editoriales Independientes Iberoamericanas

Cálamo y Sophos se confabulan para celebrar por tercera vez Otra mirada. Encuentro de Librerías y Editoriales Independientes Iberoamericanas.

Dos librerías con libreras y libreros que son un claro referente en un modo de hacer y entender la labor de la librería.

Tendrá lugar del 11 al 13 de julio.

Me alegra mucho.

Su celebración, además en Antigua me trae, además, recuerdos del encuentro celebrado allí con libreros de América Latina y el Caribe hace 15 años.

Han transcurrido cinco años, desde la anterior edición de Otra mirada y seguro que a la hora de la reflexión se constatarán algunos cambios, pero me parece sugerente que la sesión inaugural de este tercer encuentro lleve por título “Nos debemos a los lectores”. Sin ellos nada seríamos.

Me permito acercar una foto, un trozo de la original, con 15 años ya de historia. Si ponéis atención y agudeza visual quizás seáis capaces de encontrar a uno de los organizadores de esta tercera edición, pero, con 15 años menos…

¡Feliz encuentro amigos!

Nota final.

Escribía en el número 14 de Texturas, hace 6 años Philippe Hunziker de Sophos, una de las librerías organizadoras del encuentro:

Los libreros ponemos al libro al centro de nuestro negocio, y así debería ser. Pero vale la pena recordar que la librería ha sido siempre un negocio de relaciones y de información. De contactos y de manuales para algunos libreros, de amigos y de poesía para otros, y de todo lo anterior para la mayoría de nosotros.

Hoy como nunca antes el librero de los confines puede eliminar algunas
de las tradicionales fronteras y barreras físicas que lo mantenían aislado del mundo y de su negocio. En ese sentido, somos nosotros, quizás, quienes hemos podido haber cerrado más brecha.

Las librerías en los confines de la hispanidad se enfrentan todavía a enormes obstáculos intrínsecos a su condición. Algunos de esos obstáculos encontrarán alivio en lo digital. Nuevos obstáculos surgirán de lo digital.

Ante la incertidumbre del futuro, el librero de los confines debe permanecer atento, conocer su negocio, aprovechar todo cuanto se le presente que le sea útil, recordar todo cuanto ha aprendido de siglos de tradición librera. Y seguir leyendo, en papel y en pantalla.

 

Paco Goyanes y Ana Cañellas puntales de Cálamo y hoy premiados

Me pilla lejos físicamente la entrega de hoy a Cálamo del Premio Boixareu Ginesta.

Me pilla cerca, en lo emocional con los recuerdos todavía de la última cena hace ya un tiempo.

Mi felicitación y mi alegría por el premio.

Y ahora que por Texturas andamos de aniversarios tampoco está de más recordar lo que Paco escribía en el número 2 de la revista:

Imagino un futuro: pocas empresas logísticas que realizan la distribución física de los libros y las gestiones de cobro; bastantes más empresas difusoras que trabajan codo a codo con los editores y libreros; libreros independientes contentos y dedicados en cuerpo y alma a vender libros; cadenas de librerías establecidas en la mayor parte de las ciudades; editores que publican con alegría y que no tienen pesadillas con que sus libros nunca están donde deberían estar.

Me da que todavía lo va a tener que seguir imaginando en muchos de los casos, aunque sigue siendo algo distinto a la Fnac.

¡Felicidades Paco, Ana y la gente de Cálamo!

Librería y ciudad

ciudadaniamikelalonsoEn este blog he hablado en varias ocasiones sobre la relación existente entre ciudad y librerías.

Os recomiendo la lectura del artículo de Imanol Zubero, sociólogo, voraz lector y usuario asiduo de librerías, publicado en el número 29 de Texturas con el título de El libro como relación y la librería como nodo en la ciudad posmoderna.

Leo hoy unas declaraciones de Paco Goyanes al Periódico de Aragón con motivo de la concesión del premio Boixareu Ginesta al Librero del Año.

Quiero resaltar algunas reflexiones de las mismas que me parecen sugerentes e importantes:

  • Sentido grupal. No soy sólo yo. “Las librerías de Zaragoza han hecho una grandísima labor en crear tejido cultural en esta ciudad”.
  • Fondo, personal, clientes. La triada sobre la que todo gira. “Me gustan las librerías que tengan una buen fondo bibliográfico, tenga libreras y libreros que sepan aconsejar, atender y que de alguna manera están al servicio del público que les visita”.
  • Sentido en el contexto. Una buena librería tiene que participar en la vida social, cultural y política de su comunidad.

Termino con dos citas del artículo de Imanol Zubero que me permiten enlazar con lo que escribiré mañana.

  • Si el espacio que ocupan los libros en un hogar es el mejor medio de controlar la memoria, tal vez también el espacio que ocupan las librerías en la trama urbana sean el mejor modo de controlar nuestra memoria colectiva, de construir ciudad de una determinada manera.
  • Uno de los riesgos más importantes a los que se enfrenta la ciudad de hoy y, sobre todo, la de mañana, es que, al margen de nuestras intenciones y deseos, el espacio urbano realmente existente haga físicamente imposible la interacción social imprescindible para la construcción de la cultura ciudadana. Que se diseñe como un espacio para la rapidez, los flujos, la velocidad, y no para el detenimiento. Este espacio urbano donde la interacción social y el encuentro entre vecinos se vuelve crecientemente dificultoso es el que Pietro Barcellona denomina ciudad postmoderna, “una enorme superficie pulimentada en la que se puede patinar hasta el infinito”.

 

Más librerías con sello de calidad que no aparecen en el mapa

Sin títuloCálamo (Zaragoza),  Quorum (Cádiz), Ecobook , Polifemo,  Kirikú y la bruja, Antonio Machado,  Marcial Pons (Madrid), El Bosque de la maga Colibrí (Gijón), Gil (Santander) y Canaima (Las Palmas de Gran Canaria) han pasado en fechas recientes a formar parte del club de las Librerías de calidad.

A quien lleve la página web correspondiente habría que negarle el sello de calidad porque ni siquiera se toma la molestia de tenerla actualizada y hacer que las librerías con el sello ocupen su lugar en el mapa.

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El sello de calidad desde la plural óptica librera

Sin títuloRecoge Anna María Iglesias en Llanuras algunas de las opiniones de los libreros que han pasado por el proceso del sello de calidad.

Por aquí ya me he explayado en más de una ocasión sobre la propuesta y el modelo.

En esta ocasión, se recogen las opiniones de los libreros, siempre interesantes, variadas y que aportan matices.

Las recojo aquí de manera telegráfica, pero os invito a leer el artículo completo.

  • “La idea en principio me parece buena, pero tengo serias dudas sobre si realmente llevará acaparadas algunas ventajas para las librerías como en el caso del país vecino” (Paco Goyanes de Librería Cálamo).
  • “Más allá de la pegatina en la puerta, ¿para qué sirve?” (Judith y Jesús de Intempestivos).
  • “El sello es y debe ser un distintivo de calidad y debe ayudar a que el propio librero quiera mejorar” (Alfredo Quirós de Cervantes).
  • “El sello nos ha aportado una publicidad incalculable”. (María Vaquero de Todolibros).

Dicho esto, también parece que la sombra de la duda y de cierto excepticismo sobrevuela sobre la propuesta porque

En un país donde el incumplimiento de promesas e, incluso, de programas electorales forma parte ya de la rutina cotidiana –“nuestras autoridades son muy propensas a sacar normativas y leyes que luego ni se cumplen ni sirven para nada. Valga por ejemplo el caso de  la ‘Ley del libro’”

De esto ya saben que los políticos nos dice que quizás hablen ‘la semana que viene’

Cara a cara

Leo el sugerente artículo de Federico Casalegno. Casi al final del mismo escribe:

La tecnología digital ha reinventado nuestras expectativas de permanecer conectados a expensas de renunciar a algunas de nuestras conexiones humanas más importantes, aquellas que se producen cara a cara.

¿Cuántas veces nos hemos comunicado digitalmente con alguien por espacio de un tiempo que podíamos haber dedicado a tomar un café juntos?

En estas últimas fechas he acompañado a algún editor  a tomar un café o lo que se tercie con algunos libreros. La constatación sigue siendo que no hay nada que supere al cara a cara.

No es algo nuevo, pero conviene constatarlo de nuevo de vez en cuando.

Señalaré algunas ventajas que he encontrado a sabiendas de que esta acción de buscar el encuentro supone más tiempo y más esfuerzo; pero ya existe hace tiempo el refrán de ‘quien algo quiere algo le cuesta’.

El café como metáfora del encuentro, que seguro encantará a Roger Michelena al otro lado del charco, permite:

– Dedicar tiempo con sosiego. Lo cual supone una doble elección. La nuestra al preguntarnos sobre con qué libreros queremos estar y la de ellos y ellas al aceptarnos y acogernos.

– Personalizar el encuentro y la charla. Al igual que podemos personalizar el café.

– Buscar el punto justo.

– Poner cara que, incluso, se puede tocar.

– Analizar los contestos y las relaciones.

– Saber, ¡qué importante!, que existimos.

– Re-conocernos.

– Y, ¡por qué no decirlo!, hacer negocios cara a cara.

Quiero hacer un agradecimiento explícito a aquellos libreros que nos han acogido. Y ahí van por orden de visita:

– Javi Cámara de Librería Cámara de Bilbao

– Nacho García Barredo de Stvdio de Santander

– Paz de Librería Gil de Santander

– Conchita y Fredi Quirós de Cervantes de Oviedo

– Félix de Los portadores de sueños de Zaragoza y

– Paco y Ana de Cálamo de Zaragoza

Tres fotos para el recuerdo

Los libros que ya están y casi son una excusa para la conversación en Cervantes

Cervantes_05_14Y nuestro paso por Zaragoza con Félix y a la entrada de Cálamo.

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Gracias a todos ellos por acogernos y acoger el proyecto y los libros con modelos y fórmulas distintas en cada caso porque, por suerte, todavía hay librerías que mantienen su singularidad.

Y ¡ya sabes! Cuando quieras nos tomamos un café.

 

Presentes y futuros de las librerías. 4. Libreros y libreras culturales

Hoy es un buen día para hablar de esta dimensión ya que a las amigas de la Libreríal Gil les entregan hoy el Premio Librero Cultural. En este caso sería más adecuado hablar en femenino y en plural.

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Allí estaremos para celebrarlo con ellas.

Este ha sido el úndécimo año que se concede este premio que nació desde el convencimiento de la puesta en valor de la acción cultural en la librería como un hecho diferencial.

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