El camino inmortal

elcaminoinmortalMe regalaron estas navidades pasadas el libro de Jean-Christophe Rufin El Camino inmortal de Duomo Ediciones.

No sé si el regalo llevaba segundas. Casi parecía una invitación para que me volviera a animar a hacerlo.

He aprovechado la última ida y vuelta a Madrid para leerlo y he disfrutado ya que sigue siendo una experiencia ya pasada que me ha dejado un muy buen sabor de boca.

Aquí os dejo un texto del mismo:

En la era de la televisión y de internet, el pregrino continúa encarnando la circulación de ideas y de los seres humanos. A contracorriente de lo virtual y de lo instantáneo que representan los medios de comunicación y que provocan desconfianza e incluso incredulidad, el movimiento del peregrino es indiscutible. Es atestiguado por el barro que se pega a sus botas y por el sudor que empapa su camisa. Se puede fiar uno de él. Cuando se trata de consignar parte de la propia alma, de encomendarse a las potencias invisibles que gobiernan el mundo y nuestro propio destino, el peregrino sigue siendo el único de quien uno se puede fiar. (pag. 177)

Pamplona. Visitas y conversaciones

Siempre viene bien una escapada, aunque sea corta.

La posibilidad de ir ligeros de equipaje permite moverse rápido y cuadrar varias pequeñas cosas que apetecen en un corto espacio de tiempo.

Hemos disfrutado así de un jueves-viernes en Pamplona y el tiempo nos ha cundido.

El reencuentro con una amiga que siempre me acoge y con quien disfruto de la conversación y de la buena compañía.

¿Cómo empieza una amistad? No lo sé. Empieza, sin más. (Miguel Sánchez Ostiz; Cuaderno boliviano; pag. 139)

El paso fugaz el jueves por Chundarata y el viernes por Katakrak.

 

El poder poner cara, durante un rato de juevintxo, a Javier García Clavel minetras disfrutamos de los pinchos hechos al momento de Álex Múgica.

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Tiempo, una vez que llegó Manuel para una segunda ronda en el Gaucho para recordar el foie y sus fritos.

Nos recogimos pronto porque hacía fresquito.

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El viernes a la mañana me acerqué a Cizur Menor para trabajar un poco que no todo iba a ser diversión. Aún con todo tuve tiempo para recordar mi paso ya hace casi dos años por allí cuando hice el Camino de Santiago. ¡Buenos recuerdos!

Comida en el Amostegui, previo paso por el Roch, donde ya rematamos los deberes para el resto del mes y parte de marzo.

Como el mundo es un pañuelo y después de más de 30 años me reencontré en el Roch con Patxi Atozki. No todo el mundo puede disfrutar de conocer a un luthier. Todo un gusto y una sorpresa.

Hoy ya en Bilbao disfruto del paseo tranquilo y de la nieve en una tarde de sábado fresquita.

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Desplazarse a pie también puede ser una experiencia meditativa, que fomenta un estado de ánimo caracterizado por la lentitud. Cuando caminamos, somos conscientes de los detalles a nuestro alrededor: los pájaros, los árboles, el cielo, las tiendas, las viviendas, el prójimo…Establecemos relaciones. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 118)

Camino de Santiago. El día después. 9 de mayo

Nos levantamos a una hora prudente. Más tarde de lo que ha sido habitual a lo largo del Camino.

Desayunamos con tranquilidad en el hotel y Dannielle y yo nos despedimos. Él parte en tren, yo en autobús, aunque ni me he molestado todavía en ver los horarios.

Al llegar a la estación veo que el autobús para Bilbao ya ha salido y el siguiente es a las seis de la tarde y que llega a Bilbao a las cinco de la mañana

Me lo monto para ir hasta Burgos y que allí me vayan a recoger. Así para las doce y media de la noche estaré en casa.

Lectura tranquila y poso de lo vivido en la estación de autobuses y ya en el viaje saboreando a ratos sitios por los que he pasado y que ahora en el autobús vuelvo a recorrer en sentido contrario.

Releo con gusto algunos de los mensajes recibidos de personas amigas.

– Bienvenido a casa. A los avatares cotidianos donde la naturaleza es solo paisaje y no protagonista, pero también donde los otros nos dan consuelo por haber perdido el paraiso. Un beso.

– Com un miratge
a l’horitzo blavissim
hi creixen barques

Y al llegar a Bilbao veo señales que antes me habían pasado desapercibidas.

Foto0099La vida simple

… una frase para blasón de ermitaño: ‘Menos objetivos tenía, más sentido tomaba su vida’. (pag. 181)

Camino de Santiago, vigesimoquinta etapa. Pedrouzo-Santiago de Compostela. 8 de mayo

20  kilómetros.

La etapa más corta de todo el Camino para poder llegar a una hora prudente a Santiago.

Nublado y sirimiri durante toda la mañana y la sensación, doble, de querer y no querer llegar.

Marchamos tranquilos y paramos un rato en el Monte do Gozo con Santiago ya a nuestros pies.

Dannielle siempre unos pasos por delante.

Foto0096Disfrutamos de la entrada y del callejear por Santiago y hoy nos damos pemio.

Tenía ganas de volver a alojarme en el Costa Vella y es el primer sitio al que vamos. Sigue la misma gente y el mismo y excelente trato y atención.

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Dejar las cosas, una vuelta por la Catedral coincidiendo con la misa de peregrinos, recoger la credencial, entretener a un grupo de turistas con guía contándoles nuestras ‘hazañas’ con fotos y aplausos como si uno estuviera regresando del Himalaya o algo parecido.

La comida, también en un sitio que me trae buenos recuerdos. O Dezaseis. Empanada, pulpo a la brasa y chipirones acompañados de un tinto de la tierra.

Tarde tranquila para disfrutar del callejeo solitario por el casco de Santiago, de las terrazas.

Cena de picoteo en la cafetería Los Porches y a dormir envuelto en sábanas después de muchos días de saco.

Gastos

  • Desayuno: 3
  • Comida: 20
  • Hotel: 56
  • Cena: 12
  • Total: 91

El camino regresa recobrándose, recobrando el instante del adió, ahora del encuentro. Regresa a los ojos, a los oídos, al alma, a la memoria del alma. ¿Quedará lejos la aldea? Puede saber que no por las luces que se esparcen allá abajo.

– “Los pasos de tu partida vuelven, hasta el origen, en los pasos de tu retorno. Vas bien por donde vas, viajero”.

– “Pero no podrás llegar”.

El camino regresa perdiéndose en la noche, en el frío pasto de la luna.

– “Porque la aldea que buscas, esa de un poco más abajo, habita sólo en tu corazón”.

(Páginas del libro de la melancolía; Fidel de Mier; pag. 31)

Camino de Santiago, vigesimocuarta etapa. Melide-Pedrouzo. 7 de mayo

32,7 kilómetros.

Ya a la vuelta de la esquina.

Nos sigue acompañando este ‘calabobos’ al que vamos engañando con el paraguas, sobre todo en la parte final.

Desayunamos al ladito del albergue, mientras escuchamos toda una declaración de principios sobre el ‘yo soy español, español, español’.

Como suele decir Dannielle: ‘Bla, bla, bla….’

Se me mezclan las sensaciones de las ganas de llegar y la pena de terminar.

A ratos he pensado que me quedaría por aquí deambulando toda una vida.

El día se me hace duro. La rodilla va mejor, pero probablemente he cambiado la pisada, y tengo el cuádriceps como una estaca.

De pueblo en pueblo y de aldea en aldea. Naturaleza y sana ‘caca de vaca’ en todo el pasear, pasar y pesar.

En Arzúa avituallamiento de plátanos que me los sitúo en el pantalón estratégicamente en los diversos bolsillos para tenerlos a mano.

Al llegar a O Empalme, justo en el cruce, pienso que me quedo. Así que me tomo mi tiempo para los cuatro últimos kilómetros que me hacen eternos.

Al llegar al albergue, hoy tampoco tocará colada, una vez dejada la mochila me siento tranquilamente a fumar un cigarro, algo que ha sido habitual en todas las etapas al llegar, sin acordarme que en uno de los bolsillos de atrás sigue morando unrico plátano que no descubro ya en estado papilla hasta el momento de quitarme los pantalones para la ducha. ¡Estoy hecho un trapito!

Paso la tarde hasta la hora de la cena tumbado en la litera dándole mimo al músculo no vaya a ser que me quede a las puertas.

Gastos

  • Desayuno: 8,50
  • Fruta: 1,40
  • Cocacola y agua: 2,50
  • Albergue: 6
  • Cervezas: 3
  • Cena (garbanzos con callos y merluza): 12
  • Total: 33,40

La vida simple

Que las chozas puedan tener rango de palacio es algo que los habitués de las suites presidenciales no comprenderán jamás…. El lujo no es un estado sino el paso de una línea, el umbral donde, de pronto, desaparece todo sufrimiento. (pag. 69)

Camino de Santiago, vigesimotercera etapa. Hospital da Cruz-Melide. 6 de mayo

27,4 kilómetros.

El día amanece nublado y amenazando lluvia, pero con una buena temperatura para andar.

Estamos en Galicia así que algo de agua debería caer ¿no?

Nos cuesta encontrar un sitio para desayunar. Tras el mismo, una vaca que anda por la carretera parece que quiere ligar con nosotros y nos acompaña durante un trecho largo hastq eu le explicamos la situación a un paisano que la recoge y se hace cargo de ella.

El paisaje con sus nubes sigue siendo bello. Me encuentro más a gusto en medio del verde ondulado que en el llano continuo.

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Hoy voy avanzando con un pequeño sueño. Ver si me encuentro con Jesús en la Casa de los Somoza que se encuentra al pie del Camino. Recuerdo todavía las estupendas tortillas que hacía en el Bar Baviera en Bilbao y voy soñando con una de ellas.

Una bandera del Athletic anuncia su presencia y la tortilla que comparto don Dannielle lo corrobora.

Tras la parada, piano piano hasta Melide ya con el agua más presente aunque sin molestar en exceso. Agradezco el consejo que me dieron de traerme un paraguas plegable y olvidarme de la capa que me haría sudar como un cochico y que hasta la fecha no he utilizado.

La llegada al albergue supone el inicio de las rutinas habituales. Hoy nos perdonaremos la colada porque llueve y llueve. Así que dejamos la ‘ropa de trabajo’ aireando para utilizarla de nuevo mañana.

Paseo vespertino con sirimiri y ¡como no! pulpo para cenar en A Garnacha que es la que Jesús me ha recomendado.

Foto0095El sirimiri sigue cayendo. Santiago está a la vuelta de la esquina

Gastos

  • Desayuno: 3,20
  • Café y tortilla: 10
  • Albergue: 6
  • Tabaco: 4,25
  • Cena (Pulpo) (Invitó Dannielle)
  • Total: 23,45

La vida simple

Si la naturaleza piensa, los paisajes son la expresión de sus ideas. Habría que estudiar una psicofisiología de los ecosistemas atribuyéndole a cada uno un sentimiento. Estarían la melancolía de los bosques, la alegría de los torrentes de montaña, la duda de los pantanos, la implacable severidad de las cumbres, la liviandad aristocrática de los charcos… Una nueva disciplina: antropocentrismo del paisaje. (pag. 121)

 

 

 

Camino de Santiago, vigesimosegunda etapa. Barbadelo-Hospital da Cruz. 5 de mayo

30,1 kilómetros.

Una holandesa que compartía albergue y que anda con tendinitis en las dos rodillas nos pregunta si nos importa acompañarle en el primer tramo del Camino.

Victorio, Dannielle y yo salimos con ella. Marca el paso. Sobran las palabras. Agradece la compañía y agradecemos el acompañar. Parece que va bien y nos da el placet para seguir ya cada uno a nuestro ritmo.

No encontramos ningún sitio para desayunar hasta llegar a Morgade.

Allí se vuelve a producir una de las imágenes habituales. Victorio que se ha adelantado está terminando su desayuno. Dannielle y yo que llegamos y retomamos la charla de ayer a la tarde, mientras empezamos el nuestro. Victorio parte y la holandesa llega. Contenta de vernos y nosostros de verla. Mientras nosotros terminamos, ella empieza. Charlamos y nos depedimos en una especie de hilo continuo que va pasando la bola para la conversación siguiente.

La etapa es preciosa, pero se hace dura en un contínuo sube y baja.

Nos alcanza el catalán pendiente de ‘cumplir su promesa’ que como el conejito de Alicia parece que va repitiendo interiormente: ‘voy tarde, voy tarde….’

Dannielle, tras llegar a Portomarín donde reponemos despensa, se adelanta. Va a su ritmo. Yo más tranquilo, voy al mío. Nos veremos con seguridad al mediodía.

Una distancia de 300 metros con la otra persona convierte ya el Camino en una experiencia solitariamente-acompañada.

Quedan todavía 12 kilómetros por delante que me los tomo con calma sabiendo, además, que llego a un punto donde casi con seguridad no encontraré mucha gente en el albergue.

En el albergue de Hospital da Cruz reina la tranquilidad. Poca gente. Dannielle ya está allí. Cada uno hacemos nuestras rutinas a nuestro aire, pero siempre me espera con el ‘premio’. La ración de fruta deshidratada.

La rodilla se va portando. Me acerco a comer algo al Mesón Labrador. Una siestita y cervezas conversacionales con Dannielle y una joven italiana, ingeniera en el centro de investigación Fuente europea de neutrones por espalación.

Nunca sabes con quién te encuentras en el Camino.

Charlamos y cenamos juntos.

Gastos

  • Desayuno: 6,50
  • Fruta: 2,40
  • Agua y Coca Cola: 2,50
  • Albergue: 6
  • Comida (Queso y croquetas): 12,50
  • Cervezas: 3,20
  • Cena (Ensalada de pasta y lengua estofada): 9
  • Total: 42,10

La vida simple

Si quiere garantizar su salud mental, un anacoreta arrojado en un desierto debe habitar el instante. Si empeiza a hacer planes, irá hacia la locura. El presente, camisola de protección contra las sierans del porvenir. (pag. 218)