El camino inmortal

elcaminoinmortalMe regalaron estas navidades pasadas el libro de Jean-Christophe Rufin El Camino inmortal de Duomo Ediciones.

No sé si el regalo llevaba segundas. Casi parecía una invitación para que me volviera a animar a hacerlo.

He aprovechado la última ida y vuelta a Madrid para leerlo y he disfrutado ya que sigue siendo una experiencia ya pasada que me ha dejado un muy buen sabor de boca.

Aquí os dejo un texto del mismo:

En la era de la televisión y de internet, el pregrino continúa encarnando la circulación de ideas y de los seres humanos. A contracorriente de lo virtual y de lo instantáneo que representan los medios de comunicación y que provocan desconfianza e incluso incredulidad, el movimiento del peregrino es indiscutible. Es atestiguado por el barro que se pega a sus botas y por el sudor que empapa su camisa. Se puede fiar uno de él. Cuando se trata de consignar parte de la propia alma, de encomendarse a las potencias invisibles que gobiernan el mundo y nuestro propio destino, el peregrino sigue siendo el único de quien uno se puede fiar. (pag. 177)

Pamplona. Visitas y conversaciones

Siempre viene bien una escapada, aunque sea corta.

La posibilidad de ir ligeros de equipaje permite moverse rápido y cuadrar varias pequeñas cosas que apetecen en un corto espacio de tiempo.

Hemos disfrutado así de un jueves-viernes en Pamplona y el tiempo nos ha cundido.

El reencuentro con una amiga que siempre me acoge y con quien disfruto de la conversación y de la buena compañía.

¿Cómo empieza una amistad? No lo sé. Empieza, sin más. (Miguel Sánchez Ostiz; Cuaderno boliviano; pag. 139)

El paso fugaz el jueves por Chundarata y el viernes por Katakrak.

 

El poder poner cara, durante un rato de juevintxo, a Javier García Clavel minetras disfrutamos de los pinchos hechos al momento de Álex Múgica.

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Tiempo, una vez que llegó Manuel para una segunda ronda en el Gaucho para recordar el foie y sus fritos.

Nos recogimos pronto porque hacía fresquito.

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El viernes a la mañana me acerqué a Cizur Menor para trabajar un poco que no todo iba a ser diversión. Aún con todo tuve tiempo para recordar mi paso ya hace casi dos años por allí cuando hice el Camino de Santiago. ¡Buenos recuerdos!

Comida en el Amostegui, previo paso por el Roch, donde ya rematamos los deberes para el resto del mes y parte de marzo.

Como el mundo es un pañuelo y después de más de 30 años me reencontré en el Roch con Patxi Atozki. No todo el mundo puede disfrutar de conocer a un luthier. Todo un gusto y una sorpresa.

Hoy ya en Bilbao disfruto del paseo tranquilo y de la nieve en una tarde de sábado fresquita.

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Desplazarse a pie también puede ser una experiencia meditativa, que fomenta un estado de ánimo caracterizado por la lentitud. Cuando caminamos, somos conscientes de los detalles a nuestro alrededor: los pájaros, los árboles, el cielo, las tiendas, las viviendas, el prójimo…Establecemos relaciones. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 118)

Camino de Santiago. El día después. 9 de mayo

Nos levantamos a una hora prudente. Más tarde de lo que ha sido habitual a lo largo del Camino.

Desayunamos con tranquilidad en el hotel y Dannielle y yo nos despedimos. Él parte en tren, yo en autobús, aunque ni me he molestado todavía en ver los horarios.

Al llegar a la estación veo que el autobús para Bilbao ya ha salido y el siguiente es a las seis de la tarde y que llega a Bilbao a las cinco de la mañana

Me lo monto para ir hasta Burgos y que allí me vayan a recoger. Así para las doce y media de la noche estaré en casa.

Lectura tranquila y poso de lo vivido en la estación de autobuses y ya en el viaje saboreando a ratos sitios por los que he pasado y que ahora en el autobús vuelvo a recorrer en sentido contrario.

Releo con gusto algunos de los mensajes recibidos de personas amigas.

– Bienvenido a casa. A los avatares cotidianos donde la naturaleza es solo paisaje y no protagonista, pero también donde los otros nos dan consuelo por haber perdido el paraiso. Un beso.

– Com un miratge
a l’horitzo blavissim
hi creixen barques

Y al llegar a Bilbao veo señales que antes me habían pasado desapercibidas.

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… una frase para blasón de ermitaño: ‘Menos objetivos tenía, más sentido tomaba su vida’. (pag. 181)

Camino de Santiago, vigesimoquinta etapa. Pedrouzo-Santiago de Compostela. 8 de mayo

20  kilómetros.

La etapa más corta de todo el Camino para poder llegar a una hora prudente a Santiago.

Nublado y sirimiri durante toda la mañana y la sensación, doble, de querer y no querer llegar.

Marchamos tranquilos y paramos un rato en el Monte do Gozo con Santiago ya a nuestros pies.

Dannielle siempre unos pasos por delante.

Foto0096Disfrutamos de la entrada y del callejear por Santiago y hoy nos damos pemio.

Tenía ganas de volver a alojarme en el Costa Vella y es el primer sitio al que vamos. Sigue la misma gente y el mismo y excelente trato y atención.

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Dejar las cosas, una vuelta por la Catedral coincidiendo con la misa de peregrinos, recoger la credencial, entretener a un grupo de turistas con guía contándoles nuestras ‘hazañas’ con fotos y aplausos como si uno estuviera regresando del Himalaya o algo parecido.

La comida, también en un sitio que me trae buenos recuerdos. O Dezaseis. Empanada, pulpo a la brasa y chipirones acompañados de un tinto de la tierra.

Tarde tranquila para disfrutar del callejeo solitario por el casco de Santiago, de las terrazas.

Cena de picoteo en la cafetería Los Porches y a dormir envuelto en sábanas después de muchos días de saco.

Gastos

  • Desayuno: 3
  • Comida: 20
  • Hotel: 56
  • Cena: 12
  • Total: 91

El camino regresa recobrándose, recobrando el instante del adió, ahora del encuentro. Regresa a los ojos, a los oídos, al alma, a la memoria del alma. ¿Quedará lejos la aldea? Puede saber que no por las luces que se esparcen allá abajo.

– “Los pasos de tu partida vuelven, hasta el origen, en los pasos de tu retorno. Vas bien por donde vas, viajero”.

– “Pero no podrás llegar”.

El camino regresa perdiéndose en la noche, en el frío pasto de la luna.

– “Porque la aldea que buscas, esa de un poco más abajo, habita sólo en tu corazón”.

(Páginas del libro de la melancolía; Fidel de Mier; pag. 31)

Camino de Santiago, vigesimocuarta etapa. Melide-Pedrouzo. 7 de mayo

32,7 kilómetros.

Ya a la vuelta de la esquina.

Nos sigue acompañando este ‘calabobos’ al que vamos engañando con el paraguas, sobre todo en la parte final.

Desayunamos al ladito del albergue, mientras escuchamos toda una declaración de principios sobre el ‘yo soy español, español, español’.

Como suele decir Dannielle: ‘Bla, bla, bla….’

Se me mezclan las sensaciones de las ganas de llegar y la pena de terminar.

A ratos he pensado que me quedaría por aquí deambulando toda una vida.

El día se me hace duro. La rodilla va mejor, pero probablemente he cambiado la pisada, y tengo el cuádriceps como una estaca.

De pueblo en pueblo y de aldea en aldea. Naturaleza y sana ‘caca de vaca’ en todo el pasear, pasar y pesar.

En Arzúa avituallamiento de plátanos que me los sitúo en el pantalón estratégicamente en los diversos bolsillos para tenerlos a mano.

Al llegar a O Empalme, justo en el cruce, pienso que me quedo. Así que me tomo mi tiempo para los cuatro últimos kilómetros que me hacen eternos.

Al llegar al albergue, hoy tampoco tocará colada, una vez dejada la mochila me siento tranquilamente a fumar un cigarro, algo que ha sido habitual en todas las etapas al llegar, sin acordarme que en uno de los bolsillos de atrás sigue morando unrico plátano que no descubro ya en estado papilla hasta el momento de quitarme los pantalones para la ducha. ¡Estoy hecho un trapito!

Paso la tarde hasta la hora de la cena tumbado en la litera dándole mimo al músculo no vaya a ser que me quede a las puertas.

Gastos

  • Desayuno: 8,50
  • Fruta: 1,40
  • Cocacola y agua: 2,50
  • Albergue: 6
  • Cervezas: 3
  • Cena (garbanzos con callos y merluza): 12
  • Total: 33,40

La vida simple

Que las chozas puedan tener rango de palacio es algo que los habitués de las suites presidenciales no comprenderán jamás…. El lujo no es un estado sino el paso de una línea, el umbral donde, de pronto, desaparece todo sufrimiento. (pag. 69)

Camino de Santiago, vigesimotercera etapa. Hospital da Cruz-Melide. 6 de mayo

27,4 kilómetros.

El día amanece nublado y amenazando lluvia, pero con una buena temperatura para andar.

Estamos en Galicia así que algo de agua debería caer ¿no?

Nos cuesta encontrar un sitio para desayunar. Tras el mismo, una vaca que anda por la carretera parece que quiere ligar con nosotros y nos acompaña durante un trecho largo hastq eu le explicamos la situación a un paisano que la recoge y se hace cargo de ella.

El paisaje con sus nubes sigue siendo bello. Me encuentro más a gusto en medio del verde ondulado que en el llano continuo.

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Hoy voy avanzando con un pequeño sueño. Ver si me encuentro con Jesús en la Casa de los Somoza que se encuentra al pie del Camino. Recuerdo todavía las estupendas tortillas que hacía en el Bar Baviera en Bilbao y voy soñando con una de ellas.

Una bandera del Athletic anuncia su presencia y la tortilla que comparto don Dannielle lo corrobora.

Tras la parada, piano piano hasta Melide ya con el agua más presente aunque sin molestar en exceso. Agradezco el consejo que me dieron de traerme un paraguas plegable y olvidarme de la capa que me haría sudar como un cochico y que hasta la fecha no he utilizado.

La llegada al albergue supone el inicio de las rutinas habituales. Hoy nos perdonaremos la colada porque llueve y llueve. Así que dejamos la ‘ropa de trabajo’ aireando para utilizarla de nuevo mañana.

Paseo vespertino con sirimiri y ¡como no! pulpo para cenar en A Garnacha que es la que Jesús me ha recomendado.

Foto0095El sirimiri sigue cayendo. Santiago está a la vuelta de la esquina

Gastos

  • Desayuno: 3,20
  • Café y tortilla: 10
  • Albergue: 6
  • Tabaco: 4,25
  • Cena (Pulpo) (Invitó Dannielle)
  • Total: 23,45

La vida simple

Si la naturaleza piensa, los paisajes son la expresión de sus ideas. Habría que estudiar una psicofisiología de los ecosistemas atribuyéndole a cada uno un sentimiento. Estarían la melancolía de los bosques, la alegría de los torrentes de montaña, la duda de los pantanos, la implacable severidad de las cumbres, la liviandad aristocrática de los charcos… Una nueva disciplina: antropocentrismo del paisaje. (pag. 121)

 

 

 

Camino de Santiago, vigesimosegunda etapa. Barbadelo-Hospital da Cruz. 5 de mayo

30,1 kilómetros.

Una holandesa que compartía albergue y que anda con tendinitis en las dos rodillas nos pregunta si nos importa acompañarle en el primer tramo del Camino.

Victorio, Dannielle y yo salimos con ella. Marca el paso. Sobran las palabras. Agradece la compañía y agradecemos el acompañar. Parece que va bien y nos da el placet para seguir ya cada uno a nuestro ritmo.

No encontramos ningún sitio para desayunar hasta llegar a Morgade.

Allí se vuelve a producir una de las imágenes habituales. Victorio que se ha adelantado está terminando su desayuno. Dannielle y yo que llegamos y retomamos la charla de ayer a la tarde, mientras empezamos el nuestro. Victorio parte y la holandesa llega. Contenta de vernos y nosostros de verla. Mientras nosotros terminamos, ella empieza. Charlamos y nos depedimos en una especie de hilo continuo que va pasando la bola para la conversación siguiente.

La etapa es preciosa, pero se hace dura en un contínuo sube y baja.

Nos alcanza el catalán pendiente de ‘cumplir su promesa’ que como el conejito de Alicia parece que va repitiendo interiormente: ‘voy tarde, voy tarde….’

Dannielle, tras llegar a Portomarín donde reponemos despensa, se adelanta. Va a su ritmo. Yo más tranquilo, voy al mío. Nos veremos con seguridad al mediodía.

Una distancia de 300 metros con la otra persona convierte ya el Camino en una experiencia solitariamente-acompañada.

Quedan todavía 12 kilómetros por delante que me los tomo con calma sabiendo, además, que llego a un punto donde casi con seguridad no encontraré mucha gente en el albergue.

En el albergue de Hospital da Cruz reina la tranquilidad. Poca gente. Dannielle ya está allí. Cada uno hacemos nuestras rutinas a nuestro aire, pero siempre me espera con el ‘premio’. La ración de fruta deshidratada.

La rodilla se va portando. Me acerco a comer algo al Mesón Labrador. Una siestita y cervezas conversacionales con Dannielle y una joven italiana, ingeniera en el centro de investigación Fuente europea de neutrones por espalación.

Nunca sabes con quién te encuentras en el Camino.

Charlamos y cenamos juntos.

Gastos

  • Desayuno: 6,50
  • Fruta: 2,40
  • Agua y Coca Cola: 2,50
  • Albergue: 6
  • Comida (Queso y croquetas): 12,50
  • Cervezas: 3,20
  • Cena (Ensalada de pasta y lengua estofada): 9
  • Total: 42,10

La vida simple

Si quiere garantizar su salud mental, un anacoreta arrojado en un desierto debe habitar el instante. Si empeiza a hacer planes, irá hacia la locura. El presente, camisola de protección contra las sierans del porvenir. (pag. 218)

 

 

 

 

Camino de Santiago, vigesimoprimera etapa. Triacastela-Barbadelo. 4 de mayo

26,8 kilómetros.

Día espléndido. Salimos de Triacastela desayunados.

Preciosa la Galicia verde, con agua y sol.

Hasta Samos voy con Dannielle. Tomamos un cafecito y mientras él se queda a visitar la abadía yo sigo a mi paso trotón tranquilo para forzar lo menos posible.

Quedamos en vernos en Sarria para hacer los últimos kilómetros juntos hasta Barbadelo.

La cabeza va dando vueltas sobre cómo lo que hace dos días era casi una ‘retirada’ se ha convertido en una especie de esfuerzo sostenido continuo y cuidadososo por seguir avanzando.

Disfruto del paisaje y del estar conmigo mismo.

Los últimos cuatro kilómetros los hacemos juntos con ansias de llegar porque el sol empieza a apretar y nos movemos continuamente en un sube y baja que despista al cuerpo y engaña en el tiempo.

Llegamos al albergue. Nos atiende amablemente un marroquí. Pienso en las causaliddades de la vida. En la Galicia interior me encuentro con un amable marroquí que maneja francés, inglés y castellano con soltura, el mismo día casi, que una amiga se escapa a pasar unos días en Marruecos. Quién sabe de dónde venimos y a dónde vamos.

Albergue agradable. Lástima que hayamos llegado ocho personas a la vez. Nos han metido en la misma habitación y tenemos que esperar pacientemente a la ducha mientras disfrutamos del resol.

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Tarde, tras las rutinas de larga sentada y conversación a cuatro bandas: catalana, vasca, francesa e italiana.

Al italiano Victorio lo había visto por última vez en Atapuerca y aquí nos reencontramos. Sigue manteniendo su costumbre de balde con agua helada para el mimo de sus pies.

El catalán quiere llegar a marchas forzadas por una promesa. Los dos amigos con quienes hacía el camino han muerto.

Seguimos la charla en la cena.

Se sigue manteniendo, sobre todo en los sitios pequeños, aquí no estaremos más de 20, la posibilidad de la soledad o la conversación.

Sigue el ambiente de ‘¡Buen camino!’ y ya, casi, estamos llegando.

Nota: Cada albergue, como cada persona que hace el Camino, es también un mundo.

Gastos

  • Desayuno: 4
  • Café: 1
  • Cervezas: 3
  • Tabaco: 4,50
  • Albergue: 9
  • Cena (Paella, Filete): 9
  • Total: 30,50

La vida simple

Tener poco que hacer lleva a prestar atención a todo. (pag. 141)

El tiempo vuelve a ser esa procesión inivisble y liviana que se abre camino a través del ser. (pag. 124)

Nada se compara con la soledad. Para ser perfectamente feliz sólo me falta alguien a quien explicárselo. (pag. 125)

Camino de Santiago, vigésima etapa. Vega de Valvarce-Triacastela. 3 de mayo

32,8 kilómetros.

La rodilla renquea pero menos.

Desayuno en Vega un buez bizcocho caserito.

Día soleado. Espléndido.

Foto0090El inicio de la jornada es duro y precioso en una constante subida que lleva hasta O Cebreiro, primer pueblo de Galicia.

La parte más dura es hasta A Faba.

Un poco más adelante ya solo con una camiseta y la visera empapada entramos en Galicia con un sol que como me dice un amigo por sms augura buenos presagios.

Foto0091Mejor así en un día que es largo y duro, sobre todo en este inicio y después en un continuo sube y baja. Mejor subir que bajar para mi maltrecha articulación.

En O Cebreiro paro con tranquiliddad pensando que me he quitado lo más duro de la jornada.

Un buen queso del lugar que comparto con unas alemanas que quedan encantadas y una cerveza.

Precioso paisaje el que me acompaña o en el que penetro. Ritmo tranquilo con más paradas.

¡Ay las vacas que aparecen por medio de los pequeños pueblos y que se convierten en espectadoras a su paso de la empanada que disfruto feliz!

En Ramil alcanzo a un peregrino que va hecho polvo. Está a punto de desmayarse del dolor producido por una rotura muscular y del cansancio. Enseguida algunas personas del pueblo se ofrecen para acercarle a Triacastela. Se vuelve a sentir la atención y ciudado hacia el peregrino que se acentúa en las pequeñas localidades.

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Sigo sin prisa hacia Triacastela. Se nota el aumento de gente. Mientras paro ya en el pueblo, el día que más tarde llego, hacia las 16:30 me reencuentro con Dannielle que me indica que hay sitio en el albergue Xacobeo donde él está hospedado.

Justo el tiempo para la ducha, la colada, algunas compras y dar una pequeña vuelta por el pueblo. Por primera vez parece que todos los albergues están llenos.

Una cervecita acompañada de cacahuetes y conversación.

Cenamos con otro francés mientras vemos todavía gente llegar y vacas pasar.

Siento que la rodilla va poco a poco. La mimo más que a los pies. Ella era hoy mi único motivo, casi, de pensamiento.

Nota: Me cuesta a menudo situarme en qué día vivo

Gastos

  • Desayuno: 2,80
  • Cerveza y ración de queso: 5
  • Empanada y Cocacola: 4,50
  • Albergue 9
  • Fruta y furtos secos: 5
  • Tabaco: 9
  • Cervezas: 3
  • Cena (Pasta y filete): 8
  • Total: 46,30

La vida simple

El hombre libre es dueño del tiempo. El hombre que domina el espacio es apenas poderoso. En la ciudad, los minutos, las horas, los años se nos escapan. Corren desde la llaga del tiempo herido. En la cabaña, el tiempo se calma, se acuesta a nuestros pies como viejo perro amable y, de pronto, ya no sabemos que existe. Soy libre porque mis días lo son. (pag. 60)

Camino de Santiago decimonovena etapa. Cacabelos-Vega de Valcarce. 2 de Mayo

23,8 kilómetros.

¡Suerte que hoy tenía programada una de las etapas más cortas!

Cuando me levanto la rodilla me duele mucho y me cuesta, en frío doblarla.

Tiro de una pomada que me había traído en el equipaje básico y visto el panorama me despido de Dannielle.

No sé hasta dónde llegaré.

Me decido por acercarme hasta Villafranca del Bierzo con la idea de pasarme por una farmacia y según lo que me digan acercarme al médico.

Piano piano, dos horas para seis kilómetros, llego a las nueve de la mañana. Las farmacias, hay tres en el pueblo, no abren hasta las diez así que disfruto de un desayuno tranquilo en la plaza viendo cómo va despertando el pueblo y entrando en actividad.

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A las 10 me dirijo a la farmacia que está en la plaza donde la persona encargada me atiende amablemente, me tranquiliza, una tendinitis, me comenta que la pomada es adecuada y que estaría bien utilizar una rodillera o, ya que ella no tiene, aplicar un vendaje.

Lo que en cualquier caso tendré que hacer es ‘bajar el ritmo’. Suerte que la distancia es hoy más corta.

Me decido por buscar una rodillera que, finalmente, encuentro en otra de las farmacias y, como niño con zapatos nuevos empiezo mi tran-tran sin prisa y sin pausa. Veo con satisfacción que puedo ir avanzando.

Así que paso del pensar en no llegar a caminar más pausadamente. Es curioso que cuando bajando de Cacabelos hacia Villafranca se me aparecía el fantasma de tener que volverme no me generaba mayor frustración sino que me situaba con cierta facilidad en una aceptación de la circunstancia que se había presentado.

Paro en Pereje, donde me encuentro con un italiano que anduvo recibiendo el día anterior masajes en Cacabelos, y Trabadelo, donde me proveo de fruta y algo de chocolate.

Una vez aceptado el estado solo queda adecuarse al mismo.

Llego antes de lo esperado al albergue de Vega de Valcarce.

Hago con calma las rutinas de ducha, colada y comida y le doy un descanso a la rodilla aprovechando la tranquilidad del ambiente y la poquita gente que estamos.

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Llegan los franceses con los que cené en Cacabelos, pero me apetece estar solo. ¡No hay problema!

Ya pasadas las seis, salgo a hacer alguna compra. He dormido, ayer me costó, y me siento mejor.

Pregunto en el ultrmarinos a una persona dónde me recomienda cenar. No me engaña. Me dice que ella trabaja en el Mesón las Rocas y que cree que se cena bien. Yo tampoco le engaño. Le digo que voy a tomar una cerveza y que luego me acercaré a cenar. Así lo hago y ceno estupendamente con invitación a un chupito de orujo que disfruto.

Gastos

  • Café: 1
  • Desayuno Villafranca: 2,80
  • Tabaco: 4,50
  • Rodillera: 4,85
  • Redesayuno en Perexe: 2
  • Fruta y chocolate: 4,70
  • Albergue: 5
  • Frutos secos y barritas: 5,15
  • Cervezas: 2,40
  • Cena (lentejas y huevos fritos): 10
  • Total: 42,40

La vida simple

La vida en los bosques adelgaza. Uno se libera de lo que pesa, se aligera el aerostato de la existencia.

Existe una relación proporcional entre la escasez de cosas que se poseen y el apego que se les tiene. (pag. 51)

 

Camino de Santiago, decimoctava etapa. El Acebo-Cacabelos. 1 de Mayo

29,6 kilómetros.

Tras la nieve y el frío del día anterior amanece un estupendo día para andar.

Desayunamos Dannielle y yo en el albergue a las 7:00.

Al poco de empezar a andar se nos junta un ‘paleta’ (albañil) recién jubilado con el que pego la hebra. Dannielle no se maneja en castellano y así vamos de charla hasta Molinaseca donde él para a almorzar que es su moida-gasolina para todo el día.

Ayer acompañó a una joven catalana que llegó muy hecha polvo a El Acebo y, como ella misma decía, ‘no se aguantaba a sí misma’.

De un tirón hasta Ponferrada y mientras Dannielle se dedica un rato a la visita turística yo me paro en una terraza a disfrutar del mirar y de un café. Noto que la rodilla izquierda empieza a enviar señales nada agradables.

Quedan todavía 15 kilómetros hasta Cacabelos que los voy haciendo renqueando. Agradezco la compañía silenciosa y animosa al mismo tiempo.

Sin comerlo ni beberlo llegamos en plena fiesta en medio de viñedos. Se celebra la feria de la Cruz de Mayo.

Preciosa la llegada entre viñedos.

Agradable el albergue municipal que se sitúa en torno al Santuario de la Quinta Angustia.

Hoy no lluebe así que como llevo dos días sin hacer colada aprovecho y utilizado el servicio de lavadora del albergue y mientras Dannielle y un servidor disfrutamos en uno de los puestos de pulpo, lacón y Ribeiro dejo la ropa para su limpieza encontrándome a la vuelta con la grata sorpresa de que los hospitaleros ya se habían ocupado de tendérmela y estaba casi seca.

La rodilla molesta más cada vez.

Charlamos con la señora que regenta la pulpería. Casualiddad. Vivió en sus años mozos en Bilbao cerca de donde yo vivo ahora. Hablamos de tiempos pasados, más pasados todavía que los míos. Casi no había nacido.

Disfrutamos del pulto, el ambiente y la conversación. Dannielle tenía ganas de volverlo a comer. Le trae recuerdos particulares de su infancia.

Tarde de reposo, la pierna no está para trotes, y de comprar un cinturón nuevo en el mercadillo que hay organizado. El que llevo ya no me sujeta los pantalones. Uno va dejando algunos quilos por el Camino.

Cenamos, en medio de la fiesta que continúa, con otros tres franceses.

Al volver, tengo serias dudas de poder seguir.

Gastos

(Hoy me he excedido)

  • Desayuno: 2,80
  • Tabaco: 4,50
  • Café: 1,10
  • Comida (Pulp, lacón, Ribeiro): 20
  • Albergue: 5
  • Lavadora: 3
  • Aquarius: 1
  • Cinturón: 4
  • Cortado: 1
  • Cena (Pulpo, Plato combinado): 12
  • Total: 54,40

La vida simple

El día se prolonga. En París nunca me había detenido mucho en mis estados interiores. Pensaba que la vida no estaba hecha para hacer relevamientos sismográficos del alma. Aquí, en el silencio ciego, tengo tiempo de percibir los matices de mi tectónica propia. El ermitaño se hace una pregunta: ¿es posible soportarse a sí mismo? (pag. 44)

Es prodigioso lo rápido que uno se deshabitúa del circo de la vida urbana. (pag. 44)

Camino de Santiago, decimoséptima etapa. Murias de Rechivaldo-El Acebo. 30 de abril

31,3 kilómetros.

Frío, agua y nieve durante todo el camino. Hago la etapa con Dannielle a partir de Santa Catalina de Somoza donde he parado a desayunar. Hoy viene bien la compañía porque el tiempo está desapacible.

Foto0086Bastante es hoy andar y avanzar. La etapa se hace dura, pero con la agradable sensación de que el cuerpo responde.

Paramos en Rabanal del Camino a meter algo caliente al cuerpo, una buena sopa, y a hacer acopio de fruta y alguna barrita.

Poco a poco y pasando por Foncebadón llegamos a la Cruz de Ferro que marca el punto más alto del Camino francés. Hace frío arriba y nos cobijamos un rato en el pórtico de la ermita donde están también dos franceses con los que hemos ido haciendo la goma durante la subida.

Uno de ellos vive en Hendaia así que casualidades de la vida, empezamos a hablar en euskera que nos resulta más últil a los dos. ¡Quién me iba a decir a mí que iba a hacer un poco de ‘mintza praktika’ en mitad del camino!

Manjarín y su famoso albergue y hospitalero nos marcan el inicio del descenso ahacia El Acebo donde llegamos al albergue al filo de las 15:00 cuando ya empieza a nevar con más intensidad. Así estaría toda la tarde y supondria un segundo día sin poder hacer colada.

A lo largo de la tarde va llegando gente. Algunas personas llegan bastante cascaditas, con frío en el cuerpo y casi exigiendo habitación individual y agua caliente.

A la tarde conozco a Txema, de Bilbao, que me cuenta que está en el albergue de Manjarín con Tomás. Larga conversación rayando a ratos en el superrrealismo. Me convencen poco los que piensan que casi solo hay una verdad en el Camino. La suya.

Cenamos con tres franceses más después de pasar una tarde recogidita en el albergue viendo nevar.

La noche viene acompañada de toses y ronquidos. También los míos.

Gastos

  • Desayuno: 4
  • Sopa: 3
  • Fruta: 1,50
  • Agua: 1
  • Albergue: 5
  • Cervezas: 3
  • Cena: 9,80
  • Total: 27,30

La vida simple

El frío, el silencio y la soledad son estados que en el futuro serán más preciosos que el oro. (pag. 34)

Vivir feliz en los claros silvestres vale más que marchitarse en la ciudad. (pag. 34)

Camino de Santiago, decimosexta etapa. Villadangos del Páramo-Murias de Rechivaldo. 29 de abril

32,4 kilómetros.

Foto0083Sol y nubes. Frío mañanero. Según va avanzando el día la temperataura para andar se transforma en agradable.

Desayuno en el albergue.

En Hospital de Órbigo aprovecho la parada para ir más ligero de ropa una vez pasadas las primeras horas. ¡Ah! ¿que no falte el plátano!

Desde Hospital hasta Astorga me resulta agradable el paisaje. Ver, contemplar y dejar que la cabeza vaya a su ritmo.

A lo largo del día se van cruzando todo tipo de sensaciones y estados.

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Llego a Astorga al mediodía, a la salida de los colegios. Me llama la atención la presencia de padres-militares que van a recoger a sus vástagos. Algo a lo que uno, por estos lares, no está acostumbrado.

Empieza a chispear a la salida y aligero el paso hacia Murias. Es, además, uno de esos momentos en que empiezas a ver gente y gente. Me entra de repente un cierto temor sobre la posibilidad de no tener sitio en el albergue municipal que ahora es atendido por Oliver, un alemán que se quedó ‘colgado’ del Camino.

Albergue pequeño y acogedor, situado en las antiguas escuelas y de 16 camas que no literas en una única sala diáfana. Al final solo estaremos 6 personas: una alemana, Dannielle, un polaco y dos coreanas que por cierto abundan bastante en el camino, debido, por lo visto, a un fenónemo editorial. Para otras dos personas parece que el albergue no tenía la suficiente categoróa o servicios. ¡Lo que hay que ver!

Hoy no hay posibilidad de hacer colada. Chispea toda la tarde y nadie asegura que la ropa se seque.

El lenguaje de los signos sigue siendo universal. Así que en la cena que compartimos en el bar Félix la alemana, Dannielle y un servidor son los signos, las servilletas de papel y los intentos de entendernos los que nos permiten hablar sobre la jubilación y la situación en los tres países.

Foto0085Para mañana nos anuncian frío y nieve.

Gastos

  • Café: 1
  • Desayuno: 2,80
  • Tabaco: 4,50
  • Vicks Vaporub: 5,74
  • Fruta: 1,17
  • Caña: 1,50
  • Cena (macarrones y huevos fritos): 8,90
  • Albergue: 5
  • Total: 30,61

La vida simple

No extraño nada de mi vida de antes. Esa verdad me asalta mientras unto mis blinis con miel. Nada. Ni mis bienes, ni mi gente. Esta idea no es tranquilizante. ¿Tan fácil es abandonar los hábitos de treinta y ocho años de vida? Disponemos de todo lo necesario cuando organizamos la vida alrededor de la idea de no poseer nada. (pag. 149)

Camino de Santiago, decimoquinta etapa. Puente Villarente-Villadangos del Páramo. 28 de abril

33,5 kilómetros.

Foto0081Mañana fresca y soleada.

En el desayuno en el propio albergue coincido con Edurne, donostiarra y vegetariana que está esperando ansiona a llegar a Hospital de Órbigo para poder alojarse en un albergue vegetariano.

Curioso practicar el euskera por tierras leonesas.

En Arcahueja aligero mi vestumenta andarina, algo que va siendo habitual una vez superado el frío mañanero y pensando que es la etapa más larga, un kilómetro más ya es todo un reto, peinso en disfrutar del andar aunque la llegada sea algo más tardía.

Llego a León cuando la ciudad se está desperezando. Desayuno cerca de la catedral, mientras la policía municipal mete prisas a los propietarios de los bares para que retiren parte de las terrazas porque hay una carrera.

Me reencuentro con una pareja de franceses, viejos conocidos de inicio del Camino. Amables y sonrientes como siempre.

Saliendo de León paro en una frutería. La frutera es de los/as amigas del Camino de Santiago. Me dice que le dé recuerdos al responsable del albergue, Virgilio, donde espero pasar la noche.

Me olvido la visera en la frutería  y una amable leonesa me la acerca cuando ya he reemprendido la marcha.

La salida de León me resulta fea.

Larga recta antes de llegar a Villadangos donde paro en el albergue municipal, situado a la entrada del pueblo.

Se repite algo que viene siendo habitual: mayoría de extranjeros.

La práctica de la colada de calzoncillo, camisetas y calcetines es una rutina más que suele tener buen final por el sol que hasta ahora me compaña por las tardes y que permite que la ropa se seque.

Dannielle y yo vamos a cenar al Hostal Libertad. La guía que llevo dice: ‘buen menú’. Nos acercamos hacias las 19:00 hora que es la habitual para nuestras cenas. Hay que esperar un poco, así que tomamos un par de cañas y empezamos a pegar la hebra que durará hasta Santiago.

Ya en el comedor estupendas alubias blancas, mejores croquetas caseras y un arroz con leche, casi como el de mi madre así que parece que hasta se me cambian los colores con la cena que disfruto.

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Cenamos acompañados de otros franceses y una pareja de holandeses, justo en el momento en que se da el cambio sucesorio en Holanda en su monarquía así que tenemos en un cruce de español-francés conversaión sobre diferencias monárquicas. Agradable e interesante.

Como es domingo, el precio del menú se dispara un poco, pero ha merecido la pena.

Gastos

  • Desayuno: 3
  • Desayuno (2º) y agua en León: 4,20
  • Fruta: 1,44
  • Albergue: 5
  • Cervezas: 3
  • Cena: 14
  • Total: 30,64

La vida simple

Fumar un cigarro, solo, frente al lago; no molestar a nadie, no sufrir las órdenes de nadie, no desear mas que lo que se siente, y saber que la naturaleza no nos rechaza. En la vida se necesitan tres ingredientes: sol, un mirador, y en las piernas el recuerdo láctivo del esfuerzo. Y también pequeños Montecristos. La felicidad es fugaz como un cigarro. (pag. 64)

Lo imprevisto del ermitaño son sus pensamientos. Sólo ellos rompen el curso de las horas idénticas. Hay que soñar para sorprenderse. (pag. 65)

Camino de Santiago, decimocuarta etapa. Bercianos del Real Camino-Puente Villarente. 27 de abril

31,4 kilómetros.

Foto0077Tras la lluvia que finalmente cayó a la noche, sol, viento de frente y mucho frío mañanero.

El Burgo Ranero. Primer café del día. Un francés, Dannielle, con el que ya coincidí ayer parece convencerle mi trazado de las etapas. Ya lo comentamos ayer a la noche y es posible que llevemos el mismo ritmo diario hasta Santiago.

Charlo con unos ciclistas. Todos nos quejamos del frío. Con él presente, sobre todo si hay un poco de agua, sólo se piensa en avanzar y llegar.

Tímidos copos llegando a Mansilla de las Mulas. Arrecia el viento de cara y la sensación de frío aumenta. Pienso en los ciclistas con el viesto de cara. De hecho se tiende a tomar una posición andando parecida a la de la bici. Cuerpo encorbado, las manos hacia el centro, justo para que el bastón pueda hacer el juego de apoyo.

La llegada al Albergue San Pelayo en Puente Villarente merece la pena. Uno de los mejorcitos hasta la fecha.

Foto0078Así que no es de extrañar que después del frío pasado y con el resol de la tarde aproveche para poner en posición de meditación trascendental.

foto0080_001En San Pelayo me entero de la historia de R. que regena un albergue en uno de los pueblos por los que ya he pasado. La solución a un problema de salud le hizo dejar todo y montar un albergue en el Camino donde, cuando ella lo hizo ya estando enferma, se le abrió un hilo de esperanza que por ahora van dando sus frutos.

Una historia real de el Camino que supuso todo un cambio de vida para ella y los suyos.

Charlo en la cena con una malagueña de 71 años a la que he visto antes al pasar por Mansilla que va haciendo sin prisa y sin pausa turismo santiaguero.

Homeópata y vegetariana ha sido ‘mano de santo’ para una italiana que venía con una importante contractura. Comparto cena con ella, la italiana, su hermana y Dannielle que se convertirá a partir de ahora en un estupendo compñaero de camino en las llegadas y descansos mientras cada uno vamos andando a nuestro ritmo.

Gastos

  • Desayuno: 3
  • Té: 1,10
  • Tabaco: 4,50
  • Albergue: 8
  • Cerveza: 1,50
  • Cena (tallarines y chuleta de cerdo): 10
  • Total: 28,10

Para siempre

Saber la palabra exacta, el gesto exacto, la actitud justa. Pero ¿qué es lo exacto para ti? (pag. 133)

La vida simple

Descubrí que habitar el silencio era una fuente de juventud. Aprendí dos o tres cosas que mucha gente sabe sin recurrir al encierro. La virginidad del tiempo es un tesoro. El desfile de las horas es más trepidante que la tala de los kilómetros. La vista no se cansa nunca de un espectáculo de esplendor. Más se conocen las cosas, más bellas se vuelven. (pag. 226)

La vida consiste en resistir al golpe de la muerte de los seres queridos. (pag. 227)

Camino de Santiago, decimotercera etapa. Calzadilla de la Cuesta-Bercianos del Real Camino. 26 de abril

32,1 kilómetros.

Nublado. Amenazando lluvia que no llega a caer.

Ando con los recuerdos del día anterior que me acompañan.

Terradillos. Ecuador de el Camino.

Castilla se va volviendo ondulada.

Moratinos. Parada para el avituallamiento. Solo y tranquilo en mitad de la plaza.

Sahagún. Compro fruta, cajero y café con un estupendo milhojas.

Foto0076Llego al albergue de Bercianos.

Tras toda la rutina, ya a la tarde, rica experiencia compartida con oración y cena comunitaria en la que todos colaboramos bien en la preparación de la misma o en la recogida y limpieza.

Había pensado alojarme en otro albergue pero estaba lleno.

Comparto la cena con una húngara, no sé por qué me da que es religiosa, y varios franceses.

Gastos

  • Desayuno: 3
  • Fruta, galletas y frutos secos: 5,20
  • Café y pastel: 2,10
  • Albergue, cena (potaje de lentejas y desayuno del dá siguiente): 10
  • Café: 1
  • Total: 21,30

Para siempre

Y de pronto recuerdo: bebe despacio, concéntrate en el placer de beber, sé tu cuerpo que bebe. La vida está tan llena de milagro. Pero somos convulsivos rápidos, distraídos, se pierde tanto.

La vida simple

Lo que el ser vivo pierde en amplitud lo gana en intensidad. (pag. 66)

Nota

Hoy 31 de mayo, un día especial para mí que coincide al mismo tiempo con la transcripción de la mitad del camino hecho me acuerdo de algunas personas de manera especial por distintos motivos.

Así que esta mitad de lo andado y este día por el seguir viviendo quiere ser un recuerdo especial para Aitzol, Lucía, Manuel y Mercedes que ya se fue.

‘Y de repente, todo es tan relativo’….

Los otros tres que siguen en el juego de la vida seguro que entenderán este guiño.

Camino de Santiago, duodécima etapa. Población de Campos-Calzadilla de la Cueza. 25 de abril

32,9 kilómetros.

Día soleado. Calor al mediodía en las largas rectas sin agua después de Carrión de los Condes.

Espectacular amanecer. El rojo de la luna acostándose a la izquierda del camino y el sol que enrojece el cielo despertándose a la derecha.

Mucho tramo paralelo a la carretera. Se hace tedioso.

Foto0074Café y pintxo en Villalcázar de Sirga.

Foto0075La llegada a Carrión me trae recuerdos de personas y momentos vividos. De José Luis que ya se fue hace unos cuantos años y con quien compartí por aquí algunas jornadas maravillosas. De Imanol, de quien acabo de recibir un mensaje, mientras al fondo, muy al fondo contemplo su querida montaña palentina.

Paro en Carrión a comprar tabaco y conseguir sellos para una postal que prometí enviar. ¡Qué cosa tan natural ver a la estanquera fumando sin ningún recato! Una forma clara de decir que el negocio lo lleva dentro. Puede que no sea políiticamente correcto, pero como elemento de marketing no está mal.

Llevo días desconectado del falso mundo digital, totalmente prescindible para el día a día vital.

Pienso en el valor de la austeridad, en el saber aceptar lo que te ofrecen.

Las rectas de Castilla hacen que el tiempo tenga otro ritmo, menos estímulos aparentes y más cansino para el andar.

A la salida de Carrión una joven, Esther, me saluda alegre al pasar. Me la reencuentro casi llegando a Calzadilla mientras reposo un rato y tomo parte de mi ración de plátano diario en una sombra al lado del camino.

Hacemos el tramo final juntos, charlando distendidamente. Lo prolongamos en una agradable comida de conversaci´´on, risas y alguna lágrima emocionada.

La diferencia de edad, más de 30 años, no es barrera para hablar de la familia, el amor, las relaciones, lo que nos importa y deseamos.

En el Camino, todos los encuentros son palpables. Tú decides con quién, cuándo y cómo. Pasan por la mirada, la voz, el tacto… Me lo decía hoy también L. de otra manera: para saber cómo estás, mejor que los sms es escucharte.

En el albergue charlo con el hospitalero voluntario mientras pico-ceno con J. ¡Qué vida la suya! No por hospitalero, sino por lo que hay detrás.

Aparece, en su realidad, el Camino como espacio de acogida para personas que, en otro medio y circunstancias quizás no tendrían donde poder tener una mínima dignidad vital. J. me cuenta otro caso que vivió ayer en el albergue en el que pasó la noche.

Gastos

  • Desayuno: 2,70
  • Postal: 0,40
  • Tabaco: 8,70
  • Sellos: 1,50
  • Albergue: 7
  • Comida (Ensalada campera, costillas): 10
  • Cafés: 2,20
  • Cena (Raciónes de queso y jamón compartidas y bocadillo de tortilla): 12,50
  • Total: 45

El crrimen del soldado

Aquel muchacho no renunciaba a decir ni a recibir: confiaba el intercambio al tacto. Su toque discreto me rozaba y allí donde se depositaba abría mis poros y se producía un intercambio de corriente entre él y yo… (pag. 51)

La mirada te acaricia o te corroe. (pag. 68)

La voz humana deja en el oído huellas más resuletas que las digitales. Las circunstancias especiales, además, aumentan la capacidad de reconocerla. (pag. 76)

La profundidad se esconde en la superficie (pag. 96)

Para siempre

Pero lo más urgente es estar contigo, conocerte, cruzar mi vida con la tuya. ¿Qué más puede haber en lo que he vivido? (pag. 114)

¿Cómo se puede ser hombre sin olvidar?, se es hombre sobre todo por lo que se olvida. (pag. 119)

Camino de Santiago, undécima etapa. Castrojeriz-Población de Campos. 24 de abril

29,9 kilómetros.

Foto0073Desayuno en el albergue antes de salir.

Día soleado y fresco. La lluvia, por suerte, sigue sin aparecer.

En la Fuente del Piojo un paisano prepara el avituallamiento de pago.. Fruta, café, infusiones. Cada uno, en estos tiempos, se va buscando y haciendo la vida como puede o le dejan.

La pequeña japonesa sigue avanzando constante, siempre con la sonrisa presente.

Desayuno en Boadilla del Camino en la Casa Rural En el Camino. Agradable patio. Recupero el gusto y la agradable sensación de airear los pies.

Paro en el albergue de Población de Campos. El más flojo hasta la fecha. Solo una pareja oriental cuando llego, aunque acabaremos estando 13 personas.

A veces los espacios engañan. La mujer que se encarga del albergue gestiona también un centro de turismo rural.

La vida ha sido dura para ella. Nos ‘regala’ una estupenda cena que compartimos Paco, el malagueño andarín de a 45 kilómetros por día, un bradileño, un polaco y 3 alemanes.

Disfrutamos con la atención y la sencillez de unas buneas patatas fritas caseras que los alemanes quieren repetir y que acompañan a la carne que ha venido precedida de una contundente sopa.

Sabiduría del malagueño. En el Camino hay tres cosas básicas: los pies, dormir bien y comer por lo menos una vez al día con contundencia. La bebida tampoco se quedó corta. ¡Cómo entraba el clarete!

Antes de la cena, tomando una cerveza tranquila, surge de nuevo la pregunta ¿Por qué estás haciendo el Camino? Ahí la dejo de nuevo flotando. No me agobia. Me siento bien, tranquilo y disfrutando con lo que me voy encontrando.

Soy consciente en la cena de cómo los (mis) prejuicios siguen estando presentes. Había situado al brasileño con el que compartía mesa y mantel como un portugués con ganas de hacer ‘negocio negro’, cuando a la entrada de Frómista me entregó propaganda anónima del sitio donde estoy cenando.

¡Cuánto camino me queda por hacer!

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Gastos

  • Desayuno: 2,40
  • Fruta: 2,33
  • Aquarius: 2
  • Albergue: 4
  • Café: 1.10
  • Tabaco: 4,50
  • Cena: 10
  • Total: 26,33

Para siempre

¿Quién soy? Tiene gracia, no recuerdo habérmelo preguntado nunca: ¿quién soy? ¿Y desde cuándo comencé a serlo? Debe de ser útil saberlo, ¿qué hay dentro de mí?, al menos para saber qué voy a entregar a la muerte. ¿Llegaré a saber alguna vez quién soy?, ¿o lo que soy, que está un poco más hacia aquí de eso? ¿Y qué es lo que soy, además de lo que fui siendo? ¿Qué perdura en mí de lo que fui siendo? Lo que soy, es curioso, lo que soy es. (pag. 106)

La vida simple

Me vuelve el silencio, el inmenso silencio que no es la ausencia de ruido sino la desaparición de todo interlocutor. (pag. 85)

Camino de Santiago, décima etapa. Tardajos-Castrojeriz. 23 de abril

30,2 kilómetros. Día del Libro

Foto0071Día fresco y soleado en la verde Castilla que será ya sol caliente al mediodía al llegar a Castrojeriz.

Desayuno antes de salir en el albergue. Parece que hay ambiente madrugador.

En Hornillos del camino, primera parada. Un plátano y un cigarrito saboreando todavía la velada de ayer.

Hontanás, un pueblo que aparece de la nada. Café tranquilo al sol junto a un polaco que no para de hacer ejercicios de estiramiento. Ambiente sosegado.

Castrojeriz.Llegada al mediodía al albergue. Paco, el hospitalero, atento a los que vamos llegando, ofreciendo informaciones prácticas, infusiones y desayuno para la mañana siguiente. Hasta la fecha, la vez que más españolitos hay en un albergue.

Hoy, Día del libro en el paisaje han ido apareciendo molinos de viento como una  llamada a nuevas andanzas quijotescas.

Curiosas algunas conversaciones que se escuchan. Lo comento vía sms con una amiga y me contesta que Luis Landero ya decía que había todo un negocio en montar el ‘Psico-Jacques’. Apoyo psicológico en el Camino para divorciados y gente en crisis.

Me voy acercando a la mitad del Camnio y me doy cuenta como en el mismo se van cumpliendo una serie de rutinas:

– Levantarse entre las seis y seis y media.

– Ponerme a andar con un desayuno más o menos frugal.

– Ir andando y parando cada dos horas, dejando que todo vaya fluyendo.

– Llegar entre las 13:30 y las 15:00.

– Aposentarse, ducha, colada y comida frugal por lo general.

– Descansar un poco, pasear por el pueblo, leer, pasar las notas a limpio, conversar, observar…

– Cenar entre las 19:00 y las 20:00 y ¡a dormir!

En el albergue me cruzo con una chica de Getxo que en un primer momento se me dirige en inglés. ¿Tendré pinta de ‘guiri’?

Ceno con J. en el Mesón de Castrojeriz y seguimos la conversación de la noche anterior. ¡Qué idas y venidas tiene la vida y qué compañías más inesperadas!

Gastos

  • Desayuno Hontanás: 2,80
  • Albergue: 5
  • Cerveza y tinto: 2.20
  • Cena (Alubias, carne guisada y arroz con leche): 10
  • Café: 1,50
  • Total: 21,50

Para siempre

En el Día del libro leo….

– Cómo es que todavía no te ha llegado la noticia de que el libro pertenece a una época que ya ha muerto? ¿Que pertenece a la época de la memoria y que la memoria se ha terminado? Escribir un libro, imagínate el tiempo de la vida que se ha perdido. Y leerlo despacio, con notas al margen. Y guardarlo en estantes como un cadáver en un nicgo.

– La época del libro es la época del artesanado. Una cosa destinada a un individuo, fabricada con lentitud. NO tenemos tiempo, tenemos mucha prisa. (101)

Inmóvil la tarde por la plaga de calor, el sol cae a plomo en la arena blanca del camino. (103)

La vida simple

Cuando uno desconfía de la pobreza de su vida interior, hay que llevar buenos libros: con ellos siempre se podrá llenar el vacío. El error sería escoger exclusivamente lectura difícil imaginándose que la vida en los bosques lo mantiene a uno en un alto grado de temperatura intelectual. El tiempo se hace largo cuando no hay más que Hegel para una tarde de nieve. (26)

Camino de Santiago, novena etapa. Atapuerca-Tardajos. 22 de abril

30,6 kilómetros.

Foto0070Día fresco y nublado. Estupendo para andar. Ya a la tarde va asomando el sol entre las nubes.

Soledad-solitariedad en el Camino. A lo largo del día, hasta la llegada, sólo coincido con dos peregrinos españoles en Orbaneja Ríopico mientras tomo un café. Los vuelvo a ver en un breve descanso antes de llegar a Tardajos.

Ellos y un par de ciclistas son los únicos que veo a lo largo del día. Ni al paso por Burgos capital, fatalmente señalizado a su entrada, me encuentro con peregrinos.

Es la primera vez que en la parada del café se rompe ese hilo de continuidad con personas con las que había coincidido en el albergue.

Cierto es que he madrugado para ver desde lo alto de la sierra de Atapuerca el amanecer con Burgos al fondo.

Día de andar solitario, pero como le decía a una amiga en un sms, también de ‘estar a gustito conmigo mismo’.

Llego a Tardajos a las 13:30, algo antes de lo que preveía. El albergue, atendido por hospitaleros voluntarios, no abre hasta las 15:00. María Jesús, la hospitalera me ve llegar y me permite amablemente dejar la mochila. Tomo un plato combinado en el bar de enfrente.

Curiosa, aunque no extraña la estampa en el bar. De los 10 parroquianos presentes, 9 hombres y una mujer. Algunas cosas parecen no cambiar.

María Jesús ofrece a todos los que vamos llegando un póleo-menta que se agradece.

Charlamos.

Poco a poco va llegando la gente, incluidos algunos que parecen que van más buscando hotel que acogida cin somprender ese lema que circula el turista exige, el peregrino agradece’. Estos, que parecen exigentes, no dan el visto bueno a lo que ven en el albergue y siguen para adelante.

Voy pegando la hebra con un navrro de adopción y la hospitalera. tras algunas compras que cada uno hemos hecho por nuestra cuenta para cenar en el albergue y, como quien no quiere la cosa, entre palabra y palabra van apareciendo alguna botella de vino, paratas fritas, queso, chorizo, salchichón… y buena conversación.

IMAG0345_recortadaSe nos arrima también un alemán-argentino o argentino-alemán, amante solo del ‘vino de oca’ y hacedor de versos en sus ratos libres.

Y mientras va fluyendo la conversación surgen algunas coincidencias y sorpresas inesperadas.

¡Nunca sabe uno lo que y con quién se va a encontrar en El Camino! En la vida también suele pasar.

Grata velada que socializa el día vivido a gusto en soledad.

Gastos

  • Desayuno: 5
  • Fruta: 3,25
  • Comida (plato combinado, cerveza y café): 9,20
  • Tabaco: 4,30
  • Pan y queso: 2,80
  • Crema solar: 11,50
  • Albergue: 7
  • Total: 43,05

Para siempre…

… lo que amé y ya no amo, los sueños que soñé y no se hicieron realidad o se hicieron realidad y aun así no se hicieron realidad porque la realización de un sueño es solamente el sueño de esa realización… (pag. 92)

La vida simple

¿Qué es la soledad? Una compañera para todo momento.

Es un bálsamo aplicado sobre las heridas. Hace caja de resonancia: las impresiones multiplican su intensidad cuando se está solo…

Genera pensamientos dado que la única conversación posible es con uno mismo. Lava toda la charla, permite echar una sonda en uno mismo. Convoca a la memoria el recuerdo de los seres amados… (pag. 97)