Camino de Santiago, vigesimoprimera etapa. Triacastela-Barbadelo. 4 de mayo

26,8 kilómetros.

Día espléndido. Salimos de Triacastela desayunados.

Preciosa la Galicia verde, con agua y sol.

Hasta Samos voy con Dannielle. Tomamos un cafecito y mientras él se queda a visitar la abadía yo sigo a mi paso trotón tranquilo para forzar lo menos posible.

Quedamos en vernos en Sarria para hacer los últimos kilómetros juntos hasta Barbadelo.

La cabeza va dando vueltas sobre cómo lo que hace dos días era casi una ‘retirada’ se ha convertido en una especie de esfuerzo sostenido continuo y cuidadososo por seguir avanzando.

Disfruto del paisaje y del estar conmigo mismo.

Los últimos cuatro kilómetros los hacemos juntos con ansias de llegar porque el sol empieza a apretar y nos movemos continuamente en un sube y baja que despista al cuerpo y engaña en el tiempo.

Llegamos al albergue. Nos atiende amablemente un marroquí. Pienso en las causaliddades de la vida. En la Galicia interior me encuentro con un amable marroquí que maneja francés, inglés y castellano con soltura, el mismo día casi, que una amiga se escapa a pasar unos días en Marruecos. Quién sabe de dónde venimos y a dónde vamos.

Albergue agradable. Lástima que hayamos llegado ocho personas a la vez. Nos han metido en la misma habitación y tenemos que esperar pacientemente a la ducha mientras disfrutamos del resol.

Foto0093

Tarde, tras las rutinas de larga sentada y conversación a cuatro bandas: catalana, vasca, francesa e italiana.

Al italiano Victorio lo había visto por última vez en Atapuerca y aquí nos reencontramos. Sigue manteniendo su costumbre de balde con agua helada para el mimo de sus pies.

El catalán quiere llegar a marchas forzadas por una promesa. Los dos amigos con quienes hacía el camino han muerto.

Seguimos la charla en la cena.

Se sigue manteniendo, sobre todo en los sitios pequeños, aquí no estaremos más de 20, la posibilidad de la soledad o la conversación.

Sigue el ambiente de ‘¡Buen camino!’ y ya, casi, estamos llegando.

Nota: Cada albergue, como cada persona que hace el Camino, es también un mundo.

Gastos

  • Desayuno: 4
  • Café: 1
  • Cervezas: 3
  • Tabaco: 4,50
  • Albergue: 9
  • Cena (Paella, Filete): 9
  • Total: 30,50

La vida simple

Tener poco que hacer lleva a prestar atención a todo. (pag. 141)

El tiempo vuelve a ser esa procesión inivisble y liviana que se abre camino a través del ser. (pag. 124)

Nada se compara con la soledad. Para ser perfectamente feliz sólo me falta alguien a quien explicárselo. (pag. 125)

Camino de Santiago, vigésima etapa. Vega de Valvarce-Triacastela. 3 de mayo

32,8 kilómetros.

La rodilla renquea pero menos.

Desayuno en Vega un buez bizcocho caserito.

Día soleado. Espléndido.

Foto0090El inicio de la jornada es duro y precioso en una constante subida que lleva hasta O Cebreiro, primer pueblo de Galicia.

La parte más dura es hasta A Faba.

Un poco más adelante ya solo con una camiseta y la visera empapada entramos en Galicia con un sol que como me dice un amigo por sms augura buenos presagios.

Foto0091Mejor así en un día que es largo y duro, sobre todo en este inicio y después en un continuo sube y baja. Mejor subir que bajar para mi maltrecha articulación.

En O Cebreiro paro con tranquiliddad pensando que me he quitado lo más duro de la jornada.

Un buen queso del lugar que comparto con unas alemanas que quedan encantadas y una cerveza.

Precioso paisaje el que me acompaña o en el que penetro. Ritmo tranquilo con más paradas.

¡Ay las vacas que aparecen por medio de los pequeños pueblos y que se convierten en espectadoras a su paso de la empanada que disfruto feliz!

En Ramil alcanzo a un peregrino que va hecho polvo. Está a punto de desmayarse del dolor producido por una rotura muscular y del cansancio. Enseguida algunas personas del pueblo se ofrecen para acercarle a Triacastela. Se vuelve a sentir la atención y ciudado hacia el peregrino que se acentúa en las pequeñas localidades.

Foto0092

Sigo sin prisa hacia Triacastela. Se nota el aumento de gente. Mientras paro ya en el pueblo, el día que más tarde llego, hacia las 16:30 me reencuentro con Dannielle que me indica que hay sitio en el albergue Xacobeo donde él está hospedado.

Justo el tiempo para la ducha, la colada, algunas compras y dar una pequeña vuelta por el pueblo. Por primera vez parece que todos los albergues están llenos.

Una cervecita acompañada de cacahuetes y conversación.

Cenamos con otro francés mientras vemos todavía gente llegar y vacas pasar.

Siento que la rodilla va poco a poco. La mimo más que a los pies. Ella era hoy mi único motivo, casi, de pensamiento.

Nota: Me cuesta a menudo situarme en qué día vivo

Gastos

  • Desayuno: 2,80
  • Cerveza y ración de queso: 5
  • Empanada y Cocacola: 4,50
  • Albergue 9
  • Fruta y furtos secos: 5
  • Tabaco: 9
  • Cervezas: 3
  • Cena (Pasta y filete): 8
  • Total: 46,30

La vida simple

El hombre libre es dueño del tiempo. El hombre que domina el espacio es apenas poderoso. En la ciudad, los minutos, las horas, los años se nos escapan. Corren desde la llaga del tiempo herido. En la cabaña, el tiempo se calma, se acuesta a nuestros pies como viejo perro amable y, de pronto, ya no sabemos que existe. Soy libre porque mis días lo son. (pag. 60)

Camino de Santiago decimonovena etapa. Cacabelos-Vega de Valcarce. 2 de Mayo

23,8 kilómetros.

¡Suerte que hoy tenía programada una de las etapas más cortas!

Cuando me levanto la rodilla me duele mucho y me cuesta, en frío doblarla.

Tiro de una pomada que me había traído en el equipaje básico y visto el panorama me despido de Dannielle.

No sé hasta dónde llegaré.

Me decido por acercarme hasta Villafranca del Bierzo con la idea de pasarme por una farmacia y según lo que me digan acercarme al médico.

Piano piano, dos horas para seis kilómetros, llego a las nueve de la mañana. Las farmacias, hay tres en el pueblo, no abren hasta las diez así que disfruto de un desayuno tranquilo en la plaza viendo cómo va despertando el pueblo y entrando en actividad.

Foto0088

A las 10 me dirijo a la farmacia que está en la plaza donde la persona encargada me atiende amablemente, me tranquiliza, una tendinitis, me comenta que la pomada es adecuada y que estaría bien utilizar una rodillera o, ya que ella no tiene, aplicar un vendaje.

Lo que en cualquier caso tendré que hacer es ‘bajar el ritmo’. Suerte que la distancia es hoy más corta.

Me decido por buscar una rodillera que, finalmente, encuentro en otra de las farmacias y, como niño con zapatos nuevos empiezo mi tran-tran sin prisa y sin pausa. Veo con satisfacción que puedo ir avanzando.

Así que paso del pensar en no llegar a caminar más pausadamente. Es curioso que cuando bajando de Cacabelos hacia Villafranca se me aparecía el fantasma de tener que volverme no me generaba mayor frustración sino que me situaba con cierta facilidad en una aceptación de la circunstancia que se había presentado.

Paro en Pereje, donde me encuentro con un italiano que anduvo recibiendo el día anterior masajes en Cacabelos, y Trabadelo, donde me proveo de fruta y algo de chocolate.

Una vez aceptado el estado solo queda adecuarse al mismo.

Llego antes de lo esperado al albergue de Vega de Valcarce.

Hago con calma las rutinas de ducha, colada y comida y le doy un descanso a la rodilla aprovechando la tranquilidad del ambiente y la poquita gente que estamos.

Foto0089

Llegan los franceses con los que cené en Cacabelos, pero me apetece estar solo. ¡No hay problema!

Ya pasadas las seis, salgo a hacer alguna compra. He dormido, ayer me costó, y me siento mejor.

Pregunto en el ultrmarinos a una persona dónde me recomienda cenar. No me engaña. Me dice que ella trabaja en el Mesón las Rocas y que cree que se cena bien. Yo tampoco le engaño. Le digo que voy a tomar una cerveza y que luego me acercaré a cenar. Así lo hago y ceno estupendamente con invitación a un chupito de orujo que disfruto.

Gastos

  • Café: 1
  • Desayuno Villafranca: 2,80
  • Tabaco: 4,50
  • Rodillera: 4,85
  • Redesayuno en Perexe: 2
  • Fruta y chocolate: 4,70
  • Albergue: 5
  • Frutos secos y barritas: 5,15
  • Cervezas: 2,40
  • Cena (lentejas y huevos fritos): 10
  • Total: 42,40

La vida simple

La vida en los bosques adelgaza. Uno se libera de lo que pesa, se aligera el aerostato de la existencia.

Existe una relación proporcional entre la escasez de cosas que se poseen y el apego que se les tiene. (pag. 51)

 

Camino de Santiago, decimoctava etapa. El Acebo-Cacabelos. 1 de Mayo

29,6 kilómetros.

Tras la nieve y el frío del día anterior amanece un estupendo día para andar.

Desayunamos Dannielle y yo en el albergue a las 7:00.

Al poco de empezar a andar se nos junta un ‘paleta’ (albañil) recién jubilado con el que pego la hebra. Dannielle no se maneja en castellano y así vamos de charla hasta Molinaseca donde él para a almorzar que es su moida-gasolina para todo el día.

Ayer acompañó a una joven catalana que llegó muy hecha polvo a El Acebo y, como ella misma decía, ‘no se aguantaba a sí misma’.

De un tirón hasta Ponferrada y mientras Dannielle se dedica un rato a la visita turística yo me paro en una terraza a disfrutar del mirar y de un café. Noto que la rodilla izquierda empieza a enviar señales nada agradables.

Quedan todavía 15 kilómetros hasta Cacabelos que los voy haciendo renqueando. Agradezco la compañía silenciosa y animosa al mismo tiempo.

Sin comerlo ni beberlo llegamos en plena fiesta en medio de viñedos. Se celebra la feria de la Cruz de Mayo.

Preciosa la llegada entre viñedos.

Agradable el albergue municipal que se sitúa en torno al Santuario de la Quinta Angustia.

Hoy no lluebe así que como llevo dos días sin hacer colada aprovecho y utilizado el servicio de lavadora del albergue y mientras Dannielle y un servidor disfrutamos en uno de los puestos de pulpo, lacón y Ribeiro dejo la ropa para su limpieza encontrándome a la vuelta con la grata sorpresa de que los hospitaleros ya se habían ocupado de tendérmela y estaba casi seca.

La rodilla molesta más cada vez.

Charlamos con la señora que regenta la pulpería. Casualiddad. Vivió en sus años mozos en Bilbao cerca de donde yo vivo ahora. Hablamos de tiempos pasados, más pasados todavía que los míos. Casi no había nacido.

Disfrutamos del pulto, el ambiente y la conversación. Dannielle tenía ganas de volverlo a comer. Le trae recuerdos particulares de su infancia.

Tarde de reposo, la pierna no está para trotes, y de comprar un cinturón nuevo en el mercadillo que hay organizado. El que llevo ya no me sujeta los pantalones. Uno va dejando algunos quilos por el Camino.

Cenamos, en medio de la fiesta que continúa, con otros tres franceses.

Al volver, tengo serias dudas de poder seguir.

Gastos

(Hoy me he excedido)

  • Desayuno: 2,80
  • Tabaco: 4,50
  • Café: 1,10
  • Comida (Pulp, lacón, Ribeiro): 20
  • Albergue: 5
  • Lavadora: 3
  • Aquarius: 1
  • Cinturón: 4
  • Cortado: 1
  • Cena (Pulpo, Plato combinado): 12
  • Total: 54,40

La vida simple

El día se prolonga. En París nunca me había detenido mucho en mis estados interiores. Pensaba que la vida no estaba hecha para hacer relevamientos sismográficos del alma. Aquí, en el silencio ciego, tengo tiempo de percibir los matices de mi tectónica propia. El ermitaño se hace una pregunta: ¿es posible soportarse a sí mismo? (pag. 44)

Es prodigioso lo rápido que uno se deshabitúa del circo de la vida urbana. (pag. 44)

Camino de Santiago, decimoséptima etapa. Murias de Rechivaldo-El Acebo. 30 de abril

31,3 kilómetros.

Frío, agua y nieve durante todo el camino. Hago la etapa con Dannielle a partir de Santa Catalina de Somoza donde he parado a desayunar. Hoy viene bien la compañía porque el tiempo está desapacible.

Foto0086Bastante es hoy andar y avanzar. La etapa se hace dura, pero con la agradable sensación de que el cuerpo responde.

Paramos en Rabanal del Camino a meter algo caliente al cuerpo, una buena sopa, y a hacer acopio de fruta y alguna barrita.

Poco a poco y pasando por Foncebadón llegamos a la Cruz de Ferro que marca el punto más alto del Camino francés. Hace frío arriba y nos cobijamos un rato en el pórtico de la ermita donde están también dos franceses con los que hemos ido haciendo la goma durante la subida.

Uno de ellos vive en Hendaia así que casualidades de la vida, empezamos a hablar en euskera que nos resulta más últil a los dos. ¡Quién me iba a decir a mí que iba a hacer un poco de ‘mintza praktika’ en mitad del camino!

Manjarín y su famoso albergue y hospitalero nos marcan el inicio del descenso ahacia El Acebo donde llegamos al albergue al filo de las 15:00 cuando ya empieza a nevar con más intensidad. Así estaría toda la tarde y supondria un segundo día sin poder hacer colada.

A lo largo de la tarde va llegando gente. Algunas personas llegan bastante cascaditas, con frío en el cuerpo y casi exigiendo habitación individual y agua caliente.

A la tarde conozco a Txema, de Bilbao, que me cuenta que está en el albergue de Manjarín con Tomás. Larga conversación rayando a ratos en el superrrealismo. Me convencen poco los que piensan que casi solo hay una verdad en el Camino. La suya.

Cenamos con tres franceses más después de pasar una tarde recogidita en el albergue viendo nevar.

La noche viene acompañada de toses y ronquidos. También los míos.

Gastos

  • Desayuno: 4
  • Sopa: 3
  • Fruta: 1,50
  • Agua: 1
  • Albergue: 5
  • Cervezas: 3
  • Cena: 9,80
  • Total: 27,30

La vida simple

El frío, el silencio y la soledad son estados que en el futuro serán más preciosos que el oro. (pag. 34)

Vivir feliz en los claros silvestres vale más que marchitarse en la ciudad. (pag. 34)

Camino de Santiago, decimosexta etapa. Villadangos del Páramo-Murias de Rechivaldo. 29 de abril

32,4 kilómetros.

Foto0083Sol y nubes. Frío mañanero. Según va avanzando el día la temperataura para andar se transforma en agradable.

Desayuno en el albergue.

En Hospital de Órbigo aprovecho la parada para ir más ligero de ropa una vez pasadas las primeras horas. ¡Ah! ¿que no falte el plátano!

Desde Hospital hasta Astorga me resulta agradable el paisaje. Ver, contemplar y dejar que la cabeza vaya a su ritmo.

A lo largo del día se van cruzando todo tipo de sensaciones y estados.

Foto0084

Llego a Astorga al mediodía, a la salida de los colegios. Me llama la atención la presencia de padres-militares que van a recoger a sus vástagos. Algo a lo que uno, por estos lares, no está acostumbrado.

Empieza a chispear a la salida y aligero el paso hacia Murias. Es, además, uno de esos momentos en que empiezas a ver gente y gente. Me entra de repente un cierto temor sobre la posibilidad de no tener sitio en el albergue municipal que ahora es atendido por Oliver, un alemán que se quedó ‘colgado’ del Camino.

Albergue pequeño y acogedor, situado en las antiguas escuelas y de 16 camas que no literas en una única sala diáfana. Al final solo estaremos 6 personas: una alemana, Dannielle, un polaco y dos coreanas que por cierto abundan bastante en el camino, debido, por lo visto, a un fenónemo editorial. Para otras dos personas parece que el albergue no tenía la suficiente categoróa o servicios. ¡Lo que hay que ver!

Hoy no hay posibilidad de hacer colada. Chispea toda la tarde y nadie asegura que la ropa se seque.

El lenguaje de los signos sigue siendo universal. Así que en la cena que compartimos en el bar Félix la alemana, Dannielle y un servidor son los signos, las servilletas de papel y los intentos de entendernos los que nos permiten hablar sobre la jubilación y la situación en los tres países.

Foto0085Para mañana nos anuncian frío y nieve.

Gastos

  • Café: 1
  • Desayuno: 2,80
  • Tabaco: 4,50
  • Vicks Vaporub: 5,74
  • Fruta: 1,17
  • Caña: 1,50
  • Cena (macarrones y huevos fritos): 8,90
  • Albergue: 5
  • Total: 30,61

La vida simple

No extraño nada de mi vida de antes. Esa verdad me asalta mientras unto mis blinis con miel. Nada. Ni mis bienes, ni mi gente. Esta idea no es tranquilizante. ¿Tan fácil es abandonar los hábitos de treinta y ocho años de vida? Disponemos de todo lo necesario cuando organizamos la vida alrededor de la idea de no poseer nada. (pag. 149)

Camino de Santiago, decimoquinta etapa. Puente Villarente-Villadangos del Páramo. 28 de abril

33,5 kilómetros.

Foto0081Mañana fresca y soleada.

En el desayuno en el propio albergue coincido con Edurne, donostiarra y vegetariana que está esperando ansiona a llegar a Hospital de Órbigo para poder alojarse en un albergue vegetariano.

Curioso practicar el euskera por tierras leonesas.

En Arcahueja aligero mi vestumenta andarina, algo que va siendo habitual una vez superado el frío mañanero y pensando que es la etapa más larga, un kilómetro más ya es todo un reto, peinso en disfrutar del andar aunque la llegada sea algo más tardía.

Llego a León cuando la ciudad se está desperezando. Desayuno cerca de la catedral, mientras la policía municipal mete prisas a los propietarios de los bares para que retiren parte de las terrazas porque hay una carrera.

Me reencuentro con una pareja de franceses, viejos conocidos de inicio del Camino. Amables y sonrientes como siempre.

Saliendo de León paro en una frutería. La frutera es de los/as amigas del Camino de Santiago. Me dice que le dé recuerdos al responsable del albergue, Virgilio, donde espero pasar la noche.

Me olvido la visera en la frutería  y una amable leonesa me la acerca cuando ya he reemprendido la marcha.

La salida de León me resulta fea.

Larga recta antes de llegar a Villadangos donde paro en el albergue municipal, situado a la entrada del pueblo.

Se repite algo que viene siendo habitual: mayoría de extranjeros.

La práctica de la colada de calzoncillo, camisetas y calcetines es una rutina más que suele tener buen final por el sol que hasta ahora me compaña por las tardes y que permite que la ropa se seque.

Dannielle y yo vamos a cenar al Hostal Libertad. La guía que llevo dice: ‘buen menú’. Nos acercamos hacias las 19:00 hora que es la habitual para nuestras cenas. Hay que esperar un poco, así que tomamos un par de cañas y empezamos a pegar la hebra que durará hasta Santiago.

Ya en el comedor estupendas alubias blancas, mejores croquetas caseras y un arroz con leche, casi como el de mi madre así que parece que hasta se me cambian los colores con la cena que disfruto.

Foto0082

Cenamos acompañados de otros franceses y una pareja de holandeses, justo en el momento en que se da el cambio sucesorio en Holanda en su monarquía así que tenemos en un cruce de español-francés conversaión sobre diferencias monárquicas. Agradable e interesante.

Como es domingo, el precio del menú se dispara un poco, pero ha merecido la pena.

Gastos

  • Desayuno: 3
  • Desayuno (2º) y agua en León: 4,20
  • Fruta: 1,44
  • Albergue: 5
  • Cervezas: 3
  • Cena: 14
  • Total: 30,64

La vida simple

Fumar un cigarro, solo, frente al lago; no molestar a nadie, no sufrir las órdenes de nadie, no desear mas que lo que se siente, y saber que la naturaleza no nos rechaza. En la vida se necesitan tres ingredientes: sol, un mirador, y en las piernas el recuerdo láctivo del esfuerzo. Y también pequeños Montecristos. La felicidad es fugaz como un cigarro. (pag. 64)

Lo imprevisto del ermitaño son sus pensamientos. Sólo ellos rompen el curso de las horas idénticas. Hay que soñar para sorprenderse. (pag. 65)