A Amazon parecen gustarle las familias numerosas. Sobre el Congreso de Libro electrónico

kindlefamilyPues sí, pues sí. Esta es una de las conclusiones que me quedó más clara por el mensaje que escuché a Koro Castellano cuando nos presentó a toda la familia de Kindles en tono de hijos, hermanos, más hermanitos, primos, primos segundos y demás como si de prole de familia numerosa se tratara o como para demostrar que ellos tienen más hijos que nadie o más parientes entre las distintas familias de kindle que, como dice el dicho, ‘la madre que los parió’.

Lo curioso es que los contenidos que ‘pare’ el kindle son como hijos en acogida porque no está claro que pertenezcan realmente al padre-usuario

El problema es que a veces tanto trato digital familiar puede acabar acarreando problemas genéticos.

Esa continua referencia a la familia y numerosa en una sociedad líquida y digital suena, o por lo menos a mí así me sonó, a la América (del Norte) o a la España (antigua) profunda.

Hoy, curiosamente, se me cruza en el camino la información de la primera persona que ya ha salido del armario como NO LECTOR de En los dominios de Amazon. Por lo menos eso es lo que parece que traslada la periodista Elena Serrano en Expansión:

Soy un lector compulsivo”. El que no está en la lista de sus libros pendientes es ‘En los dominios de Amazon’, una obra escrita por un extrabajador infiltrado, donde el gigante tecnológico no sale bien parado.

Mientras el señor Nuyts parece un defensor de la cultura, Castellano parecía más una defensora del entretenimiento y quizás alguien deba explicarles que ambas cosas no son exactamente lo mismo o, incluso, pueden llegar a ser contradictorias. En cualquier caso sí sería importante señalarles que la cultura no es en primer lugar un asunto de consumidores, sino de ciudadanos que no es exactamente lo mismo.

Su jefe Szafir tampoco se le quedaba a la zaga cuando afirmaba:

“El precio del e-book te deja fuera del negocio del entretenimiento”

Menos mal que algún editor, como Daniel Moreno, sí parece tenerlo claro.

Aunque publicamos autores que en muchos casos ya están consagrados, la tónica general a la hora de cribar suele ser explorar aquellas apuestas y propuestas que se salgan de los márgenes editoriales y comerciales establecidos y sobre todo que cuestionen de una manera rigurosa y poco ociosa la actual sociedad del espectáculo.

Tampoco está de más preguntarse junto a Eva Orúe:

Me pregunto si hay libreros, editores y autores que no sean físicos. Si las máquinas venden, editan y crean solas.

Curioso es también que Amazon o su prima de división Kindle den pocas cifras absolutas. En el Congreso tendieron a presentarnos bellas curvas que subían y bajaban, pero a las que casi siempre les faltaba el eje vertical y su valoración.

Parece en cualquier caso que esto, lo de no dar datos, debe ser una práctica habitual.

Como es habitual en Amazon, no ofreció cifras de ventas de sus aparatos de lectura Kindle o de las tabletas Fire, tampoco del número de abonados a Prime (Zona eReader)

Dejo un par de reflexiones finales en boca de otros.

Google, App Store, Amazon o eBay. El secreto de estas empresas es el tamaño. Mediante la concentración extrema, estas compañías son capaces de extraer grandes cantidades de dinero a partir de la acumulación de beneficios infinitesimales. No hay, en principio, nada ilegítimo en ello. Pero las dimensiones de estas compañías les confieren una capacidad de influencia desproporcionada que altera la oferta y la demanda culturales. No son meros mediadores nutros sino que transforman nuestras expectativas y la de los productores. Por eso hay un intenso paralelismo estre estas prácticas y la especulación monetaria, en la que es crucial el enorme volumen de las masas de dinero invertidas. (César Rendueles; Sociofobia; pag. 62)

Estoy convencido que el tipo de libro que hace Atalanta es el libro del siglo XXI. Un libro cuidado y útil, desde el punto de vista cultural. Ahora me alegro de haber sido de los pocos en dudar de que el e-book fuera a ser el soporte universal futuro, una especie de nuevo tótem del progreso. Y en esto no hay progreso de ninguna clase. Simplemente es un gigantesco negocio de tres multinacionales cuyo objetivo es, convertir el mercado en un monopolio, destruyendo la diversidad actual. (Jacobo Siruela)

Seguiremos, aunque nuestras proles sean más modestas.

Editores: muchos y mal avenidos

Diario Kafka entrevistaba recientemente a los, dicho con cariño, ‘Pili y Mili‘ del mundo editorial y, entre una cosa y otra, la entrevista merece la pena, Daniel dice:

Pues somos muchos editores y mal avenidos, en el sentido de que, aunque no hay grandes antipatías o piques, sí hay un gran vacío a la hora de establecer sinergias que no pasen de lo puramente coyuntural. Creo que lo único que puede salvar a los pequeños de la ruina, la nula visibilidad, o de la vida en la escasez permanente es que se unan al menos en lo más básico, es decir, en establecer relaciones de diversa índole tanto en España como en América Latina.

Todo un diagnóstico con grandes expectativas de futuro.

ripSi al mismo le añadimos lo que ayer señalaba Ana Garralón en facebook

Después de una semana en Bogotá, regreso a mis labores librescas. La editorial Trotta abandona su propia distribuidora (Melisa), el gran distribuidor Breogán nos manda una carta de que cierra para remodelarse. Mientras cierra, Trea y Doce Calles atienden directamente sus pedidos; la distribuidora Librodis también parece con problemas, mientras se sabe algo, Actas también atiende directo. Y 451 editores, que despidió a sus editores deja también la distribuidora. Si en cuestiones de información y distribución el trabajo de librería nunca fue fácil, ahora nos vamos a tener que tener una varita mágica para localizar libros…

Vemos que el panorama se presenta apasionante.

Charlando recientemente con algún librero y distribuidor parecía que había algún movimiento de ‘llamada a los estados generales del libro’ y, al mismo tiempo se señalaba que el mismo solo sería posible si desaparece del horizonte algún sargento chusquero.

Probablemente no sean sólo los editores los mal avenidos. El estado de malestar parece extenderse y quizás esté cerca de ser epidemia y esto suele requerir ya otro tipo de tratamiento después de haber ido dejando cadáveres por el camino.

Así que parece que es todo el sector el que está en la encrucijada si es que nos creemos sistémicas y de interdependencia. Sino, ya se sabe. Como hasta ahora y como si nada pasara.