Marcial Pons, 70 años como librería independiente

Le leo hoy a Quique Pascual en Facebook:

Este año celebramos nuestro 70 aniversario. En 1948 Marcial Pons se establece, en Madrid, como librero independiente con la firme idea desarrollar un modelo de librería especializada.

Casualidad, por lo menos yo no lo sabía, aunque vaya usted a saber si M.O. se ha movido con su habitual discreción y sentido del tiempo, que en este número de Texturas aparezca la conversación que mantuvimos con Carlos Pascual.

En la misma se puede leer:

Más que nunca la librería tiene que ser atractiva y acogedora, traslucir una atmósfera de confianza que invite a romper las barreras del umbral. Ahí parecen recrearse muchas de las medidas de urgencia para remontar la crisis. Sin embargo, eso solo representa la punta del iceberg. De puertas para adentro es donde se debe afrontar el verdadero reto, de orden tanto estructural como reivindicativo. Porque el actual desafío, personal e intransferible, es que cada librero construya un perfil propio para su librería y que, además, lo defienda convencido de la causa. Esto implica potenciar los valores de lo individual en un marco de ensalzamiento colectivo de la profesión. Solo así podrá devolverse el prestigio social a las librerías, clave para una sana revitalización del sector.

Enrique Pascual escribió hace unos años en Fidelizar a través del oficio, leedlo entero, merece la pena:

Hay que tener claro qué librería queremos ser, distinguirnos del resto, que el público sepa que somos especiales (que no especializados obligatoriamente) por algo.

Librero, librera… prescriptora, testigo, espectadora…

Me pidió Eva Orúe que contestase en unas breves líneas qué o cómo es un buen librero.

Encantado de verme acompañado entre otros en el artículo de Jorge Carrión, Silvia Broome y Antonio Marcos entre otros.

El domingo 8 con diversas aportaciones  salió el artículo publicado en InfolibrePrescriptor, testigo, espectador.

Os dejo a continuación el texto que envié:

Me pide Eva Orue que conteste en unas breves líneas qué o cómo es un buen librero.

Carlos Pascual, librero emérito ya de Marcial Pons, escribía en Memoria de la librería que toda librería es una idea en el tiempo.

Y, en el tiempo actual, y así lo señalan los datos, la librería es más de libreras que de libreros. Tiene, por lo tanto, rostro de mujer.

En la medida en que cada librera responde a una idea en el tiempo creo que ese buen hacer, ese oficio, con mucho de artesana, de psicóloga, de servir directamente a personas, de conocedora, de trabajar con producto especializado y ¿de calidad?, debe adaptarse en sus aptitudes y actitudes básicas a su concreta realidad.

Seré pues descriptivo y señalaré aquello que creo nunca debería faltarle a una persona que se pone al frente de una librería. En cada caso, eso sí, estos ingredientes convendrá mezclarlos en proporciones distintas en función de a quién queremos dirigirnos, qué queremos ofrecerle y qué servicios queremos prestarle.

Debe ser pues conocedora del sector en el que se mueve, tanto en lo temático como en lo profesional; disponer de unos rudimentos empresariales básicos; y estar al tanto y utilizar aquellas ‘muletas’ tecnológicas imprescindibles para poder gestionar con más soltura y eficiencia el qué, producto, y a quién, clientes.

Sobre esta base, imprescindible para la gestión, debe tener sus dosis de psicología y manejo adecuado en el trato a las personas; ser cuidadosa en  la presentación y decoración del espacio, que es donde seguimos acudiendo; activa y muñidora en su entorno cultural; vivencial, apasionada con la tarea que tiene entre manos y firme defensora de lo común, pequeño y cooperativo desde lo local como modelo político y de valor.

Sé que lo planteado es más descriptivo del deber ser que definitorio del ser, pero creo que también, al igual que el ‘rostro de mujer’, responde al momento actual.

 

Termino con una reflexión de un librero emblemático, Christian Thorel, de la Librería Ombres Blanches de Toulouse:

“Cada librero es un prescriptor, pero también un testigo, e incluso un espectador. Se alimenta, lee, escucha, observa, actúa con una sed inagotable. Son estas las cualidades y los valores que defendemos. De ellos nacen las vocaciones de las que depende nuestro futuro, un futuro al servicio de la belleza del mundo y de sus inquietudes. Los libros saldrán ganando al aproximarse a la verdad de las cosas. Como nuestras librerías y el oficio que en ellas se ejerce” (Tocar, dudar, hojear. La librería Ombres Blanches; Trama editorial, pag. 83)

20 citas de cara al XXIII Congreso de Libreros. 20. La librería del siglo XXI

Reflexiones a modo de píldoras ante el XXIII Congreso de Libreros en Sevilla.

En dos días, el miércoles 7, empezará el XXIII Congreso de libreros.

Cierro estas 20 aportaciones con un texto algo más amplio de Paco Puche, librero ya jubilado de su trabajo, pero no de su oficio y que también cerrará e intervendrá en el Congreso.

Es un texto que ha aparecido en otras ocasiones en este blog, pero que me sigue pareciendo clarividente y sugerente para el desempeño de la acción librera, sabiendo al mismo tiempo como diría Carlos Pascual, que esas líneas y reflexiones que Paco sugiere, cada uno las deberá concretar en su idea y tiempo concreto.

¡Feliz y provechoso Congreso amigos!

1.- La función informadora. Se trata de tener todas las bases de datos necesarias, o su acceso online.

2.- La función recomendadora. Se trata de transmitir el saber conspicuo y creíble sobre los contenidos de los libros, que se aprende con el amor y la experiencia.

3.- La función de encuentro. La librería palpable será siempre un lugar de reunión de gentes y de cruce esporádico de personas.

4.- La función cultural. Tener una postura activa en la difusión de la cultura y el pensamiento.

5.- La función civilizatoria. En los tiempos que corren hay que fomentar los valores de no violencia, solidaridad, sabiduría y frugalidad y ‘solaridad’.

6.- La función de resistencia.- Los huecos están ahí, pero es necesario ocuparlos. Como hemos visto en el 15-M existen otras posibilidades.

7.- La función endógena.- La empresa cultural librera debe incardinarse en su medio social.

8.- La función de etnodiversidad. Hay que fomentar las lenguas y culturas locales. Mantener libros de fondo.

9.- La función de servicio polivalente. La librería palpable tiene en su mano proporcionar todos los servicios, incluidos los virtuales.

10.- La función corporal. Propiciamos el poder tocarnos, en estos tiempos de virtualidad y rechazo.

11.-La función laboral. Tenemos los medios para dignificar el trabajo.

12.- La función empresarial. Podemos representar polos de fomento de la escala humana. Tendremos que apostar por formas empresariales cooperativas.

13.-La función poética. Podemos seguir repartiendo sueños.

14.- La función se ‘solaridad’. Hay que caminar hacia la librería solar.

Sobre todas ellas os podéis explayar en el libro Memoria de la librería, editado por Trama editorial en el que se incluyen también las reflexiones de Carlos Pascual, de Marcial Pons y Antonio Rivero de Librería

Las librerías en EDITA y Marcial Pons, una feria del libro todos los días

Carmen R. Santos escribía hace unos días en ABC:

Las librerías son las permanentes «ferias» del libro, lugares cálidos y acogedores, espacios donde se atesora una sabiduría de siglos. Como ocurre en Marcial Pons, un insustituible referente en el ámbito de las librerías especializadas.

Marcial Pons, lleva ya casi 70 años entre nosotros. Personalmente he podido disfrutar del conocimiento y saber de Carlos Pascual, Luis Domínguez y Quique Pascual amén de sentirme siempre acogido en sus librerías.

Y cómo ve Luis la librería. Él mismo nos lo dice:

«Las librerías han de ser puntos de encuentro, de intercambio de opiniones, de debate de ideas, abierto y plural. No es una cafetería, con todo mi respeto a quienes hayan optado por esa línea, que nosotros nunca nos hemos planteado… Una librería no es únicamente un bosque de libros».

La reflexión sobre la librería y su futuro también ha tenido su hueco en el Foro Edita recientemente celebrado en Barcelona.

James Daunt, responsable del reflotamiento de la cadena Waterstones, deja también algunas reflexiones sugerentes. En su momento, hace algo más de un año, ya recogimos otras.

  • Lo que determinará la calidad de las librerías será la personalidad del librero. Carlo Feltrinelli ya lo había dicho: Cada librería tendrá su propia historia, ligada a la personalidad del librero que la dirige. (Senior Service; Tusquets; pag. 249)
  • Evitar la tendencia de todas las grandes cadenas de controlarlo todo, estandarizar, despersonalizar. En la ropa eso funciona, en las librerías, no. Desde el lado más personal Carlos Pascual vino también a expresar lo mismo cuando escribió Una librería no es más que una idea en el tiempo. El texto sigue…una idea desarrollada por alguien que libremente ha decidido ejercer como librero. (en Memoria de la librería; Carlos Pascual, Paco Puche & Antonio Rivero; Trama editorial, pag. 26).
  • Las mejores librerías han de ser lugares donde los autores se encuentren con los lectores, donde se lea libros a los niños… El sentido de la librería es este vínculo con la comunidad.
  • Somos vendedores de libros físicos en librerías físicas. Allí es donde el librero tiene valor.
  • Las librerías independientes que tienen aquí, si no tuviesen el precio fijo, desaparecerían. Se eliminarían esos nodos de la vida cultural local.

Y ¿cómo ve el futuro Teresa Cremisi?

“Las más pequeñas o de una o dos personas no creo que puedan resistir; me parece que el futuro está en las que estén muy bien estructuradas, con una rotación de títulos inteligente, bien ordenadas con muchas secciones y un personal muy competente… Ahí puede estar la salvación: el director de una librería ha de tener un punto artesanal porque si sabe muy bien cuál es su público, sabrá qué puede querer…

Quizás junto a la filosofía de James Daunt, el tamaño para llevarla a la práctica sí importe.

 

Informe de lectura. Librerías con criterio

Jorge Carrión empezaba su ensayo Librerías con una cita de Carlos Pascual.

Una librería no es más que una idea en el tiempo. El texto sigue…una idea desarrollada por alguien que libremente ha decidido ejercer como librero. (en Memoria de la librería; Carlos Pascual, Paco Puche & Antonio Rivero; Trama editorial, pag. 26).

Personas, momento histórico y, lógicamente entorno e idea.

De la necesidad  de ser permeables y conscientes del entorno ya hablamos hace poco.

Hoy quiero centrarme en la idea o el criterio que es el término que Isabel utiliza en el libro Informe de lectura.

Porque es curioso, aunque no me extraña, que señale el hecho de que ante parte del sector, entiéndase distribuidores, editores y probablemente algunos lectores, el problema más grande es… hacer entender que una librería tiene o debe tener un criterio. (IC 52)

Mejor además que el mismo sea fruto de una decisión e idea consciente para poder utilizar adecuadamente los recursos y para poder contrastarlo con el resto de actores sean escritores, editores, distribuidores o lectores…

Isabel lo expresa así:

Y aquí es donde se encuentran con dos individuos (nosotros) que tienen que aplicar un criterio propio porque siguen limitados por el espacio y el dinero, pero también porque quieren definir el contenido de su librería, exactamente igual (y esto es importante) que el editor ha definido su línea editorial, y es posible que las dos cosas, librería y editorial no encajen. (IC 55-56)

Abel creo que ayuda a poner palabras a la idea de librería cuando escribe:

La librería es un espacio de exposición, de presencia, y no de retiro, reclusión o conservación. La librería es el espacio donde la cultura se presenta con vehemencia. (AC 20)

Y, más adelante, para remarcar y concretar esa ‘presencia vehemente’

Nuestra vocación primordial era y es la de ser un espacio de contenidos, de incidencia cultural, un punto de encuentro entre los muertos que han escrito y los vivos que los quieren leer, y también un lugar donde se comparte el interés, los conocimientos y satisfacciones que los libros nos dan. (AC 27)

Esto, la idea propia, el criterio de las personas desarrollada en un momento y en un espacio concreto es lo que hace o puede hacer imbatible por imprescindible a una o a muchas, que no a todas las librerías.

Hay que ser claramente conscientes de la especialización de cada uno por la elección del modelo, el fondo y el espacio en función de la idea que, además, en este caso es compartida.

Cada librería tendrá su propia historia, ligada a la personalidad del librero que la dirige. (Carlo Feltrinelli; Senior Service; Tusquets; pag. 249)

Termino con una cita de Marina Garcés que creo que viene a cuento.

Las ideas no son teorías que sobrevuelan la realidad, sino que son tomas de posición en el mundo. Pensar una idea es hacerla propia y situarse. Por eso siempre hay alguna que determina de manera más fundamental que las otras nuestra forma de ser y pensar. (Marina Garcés. Fuera de clase. Textos de Filosofía de guerrilla; Galaxia Gutenberg, pag. 33)

Creo que la cita es coherente con lo anteriormente señalado. Quizás incluso se pueda decir que la librería, cada librería, es una extensión o una concreción de nuestra forma de ser y pensar y de nuestra posición en el mundo. Por lo menos, en el de la cultura.

Informe de lectura. Lo local y la comunidad. Su importancia para las librerías

Ya adelanté en el primer acercamiento a Informe de lectura que iba a dar cierto juego. Es probable que en las próximas fechas algunos de los títulos de las entradas de este blog empiecen así: Informe de lectura… acompañado de un subtítulo que acerque algunas de las reflexiones, ideas y pistas propuestas que en ocasiones serán puestas en contraste o complementadas con otras.

Por qué le voy a dedicar tiempo.

Por lo que escribe Abel Cutillas. Aprovecho antes de citar que me tomo la libertad de traducir los textos en catalán al castellano y que todos los errores que puedan existir son de mi exclusiva responsabilidad.

Dice Abel:

Es importante que las historias de éxito se expliciten, se digan en voz alta. No por presumir y quererse dar importancia, sino por contrarrestar lentamente la dinámica negativa. (118 AC)

Creo que La Calders es una historia, en sus inicios de éxito. Éxito, tal y como ellos lo entienden y que yo comparto.

Un éxito compartido, o, dicho de otra manera, coordinado, coordinado con los aciertos y las vistorias del resto de los participantes en esta fiesta en la que nadie gana, porque nadie llega nunca primero hasta el final. De lo que se trata es de seguir, continuar, la santa continuidad que Eugenio d’Ors pregonaba. (117 AC)

Me adentro en una de las que para mí es de las primeras claves de ese éxito: su arraigo en lo local y la comunidad que aparece varias veces en el texto de maneras distintas.

Traigo, antes de entrar en ello, una cita de Ángel Arbonies

Hay un rescate de la importancia de lo local. Primero, porque en lo local las personas encuentran el anclaje que necesitan para vivir y no disolver su identidad en un mundo que algunos quieren uniformizado. Segundo, porque en las comunidades se encuentra el capital social de confianza y reciprocidad que genera lo que Storper ha llamado los intercambios no comerciales, que no son otros que los del aprendizaje y el conocimiento compartido. Son las comunidades locales las que mejor preservan las redes sociales por las que va a discurrir el conocimiento. 

Me interesa, el rescate de la importancia de lo local como preservador de las redes significativas y frente a esas tendencias uniformizadoras.

Seguir leyendo “Informe de lectura. Lo local y la comunidad. Su importancia para las librerías”

Cierra la librería Cervantes de Salamanca. ¡Ley de vida!

Los libreros y las libreras también se jubilan. Algunos, además, con muchos años. En ocasiones, como parece ser el caso, no consiguen encontrar el relevo generacional o, el cambio de titularidad supone tener que asumir inversiones difíciles de rentabilizar.

Es normal. Ya escribió Carlos Pascual, otro histórico aunque más joven,

una librería no es más que una idea en el tiempo, una idea desarrollada por alguien que libremente ha decidido ejercer como librero.

libreriacervantes

Este conjunto de factores se han juntado en el caso de la histórica Librería Cervantes de Salamanca.

87 años y 76 años de trabajo en la librería son ya un tiempo suficiente para añorar el descanso por parte de Jesús Sánchez Ruipérez.

Las épocas doradas ya pasaron y a veces la edad hace difícil tener fuerza para realizar nuevos empujes.

Escribe Charo Alonso:

Cervantes era la librería, como Cordón la joyería, Mantequerías Paco la navidad y Simago la modernidad frente al Mercado de San Juan que siempre me pareció húmedo y resbaladizo como las carnes expuestas. Vamos a Cervantes a por los libros, decía mi madre entrado septiembre. Voy a comprarme un libro a Cervantes, decía yo cuando tenía dinero. ¿Se acuerda de mí? Y el muchacho que me mira mientras mete el libro en la bolsa, la misma bolsa de siempre, es joven y me sorprende, porque siempre vi a los dependientes de Cervantes con la seriedad que da el andar con cosas importantes y para mí, niña siempre, eran mayores. Pero este chico guapo ha sido alumno mío, un amante de los libros que ahora trabaja entre ellos en el siempre pequeño, siempre abigarrado, siempre prometedor espacio de “la” librería salmantina, “la” imprenta salmantina. Eso sólo lo encuentras en Cervantes. … Hay lugares que se alzan más allá del debe y el haber, la sociedad anónima y la limitada, porque nos caben en el pecho, en la memoria y en la nostalgia. 

En el fondo, nada distinto a muchas empresas familiares. Tristeza, quizás más nostalgia, porque desaparece un elemento simbólico; pero, si la ciudad es viva, probablemente nacerán otros que, ojalá, dentro de 80 años volvamos a añorar.

Mientras tanto… #ApoyemosANuestrasLibrerías.

 

 

 

Historia de la edición en España 1939-1975

Conversar con Carlos Pascual siempre es un placer.

Si por medio, además, hay libros y proyectos mejor que mejor.

Su conversar siempre es sosegado, inteligente y cercano. Ello se refleja también en el ritmo y el tino con el que trabajan en el ámbito editorial y en el librero.

En la primera quincena de marzo, si la memoria no me falla, me invitó a visitarle para darme a conocer la última joyita editorial de Marcial Pons Historia de la edición en España 1939-1975.

historiaedicionenespaña

Después de una primera ojeada, no me extraña que a Manuel Rodríguez Rivero le haya parecido el libro más importante publicado en lo que va de año. 

Jorge Navarro escribía también recientemente:

La historia del libro y de la lectura no solo es el relato de una de las vías fundamentales para canalizar nuestra cultura, su registro y su memoria, también es el relato de como esta se ha relacionado socialmente, se ha revelado o sometido al poder o ha logrado difundir y extender el conocimiento a toda la sociedad. Pero también es una historia de las circunstancias técnicas, políticas, económicas y de toda índole, por lo que la historia de la edición española es también la historia de España vista desde el ángulo de la cultura y de la forma en que los españoles la han gestionado.

He empezado su lectura con gusto y sosiego. Prometo y amenazo al mismo tiempo en ir haciéndome eco de la misma.

Dejo por ahora una pregunta en el aire: quizás contra Franco ¿se editaba mejor?

Siempre, en cualquier caso, el dilema borroso:

entre el dinero y la creación, entre las excelencias del texto y las ventas, entre la selección de textos o selección de públicos, sujetos al veredicto de la crítica o al veredicto de las ventas. Y en sus extremos, la pragmática actitud de vender un producto al dictado del mercado y la heroica actitud, como misión social del editor, de la divulgación intelectual. (pag. 24)

Librerías: aprender del pasado para afrontar el futuro

¿Te animas?

Literaktum

El jueves 7 de mayo a las 19:00 en Garoa de Donostia y en el marco de Literaktum conversaré o, mejor, intentaré que Jorge Carrión se explaye sobre el título de esta entrada del blog. A alguno le puede parecer viejuno, pero que creo que está lleno de sentido.

Así que voy a aprovechar esta entrada para dejarle a Jorge algunos hilos, citas, interrogantes que quizás nos empisten o nos despisten. Es lo mismo porque seguro que conversaremos.

Diré por adelantado que me gusta que sea en Garoa por el profundo respeto que hay en ese espacio hacia el pasado y hacia los mayores. Quizás empecemos por ahí la conversación para convertir al propio espacio que nos acoge como parte de la misma.

En julio del año pasado anduvimos Manuel y un servidor conversando y comiendo con Imanol y Eneko. Recogía después esto en el blog:

– Somos lo que somos por lo que hemos sido. Nuestra identidad viene marcada por nuestra historia. Seremos por lo nuevo que hagamos, pero desde lo que nosotros y nuestros padres hemos y han sido.

– Se respiró en toda la conversación un profundo respeto y admiración al trabajo librero del ‘aita’ y la ‘ama’ que además en el nuevo espacio toma cuerpo en pequeños detalles que va desde la colocación de los libros, el diseño de algunos muebles bajos para la exposición.

que creo que tiene que ver bastante con la conversación.

Sugerente también, para hablar digo, la primera frase con la que abre el libro Librerías. De Carlos Pascual: Una librería no es más que una idea en el tiempo.

Y aquí dejo, habrá más, algunas citas tomadas aquí y allá que quizás nos acompañen en la conversación. Cualquier sugerencia será bien recibida.

Curiosamente, la palabra futuro me lleva pensar en la palabra pasado, en el trayecto que he recorrido como librera, en el camino de muchas librerías independientes, desde el final del siglo hasta hoy… Construimos el futuro con lo que llevamos a nuestras espaldas, con el de dónde venimos se puede vislumbrar tímidamente el a dónde vamos. (Lola Larumbe)

La desaparición de las librerías es tan lenta que no creo que nosotros, nuestros hijos ni nietos, vayamos a ver su ausencia total.  ( La Jornada; Jorge Carrión: El librero se convertirá en prescriptor de una pequeña comunidad de cómplices; 06/04/2015)

Lo que va a ocurrir, intuyo, es que serán menos frecuentes las librerías muy grandes y mucho más frecuentes y normales las pequeñas, de cercanía, en la cual el librero es un prescriptor de una pequeña comunidad de cómplices. (La Jornada)

Los salones, los gabinetes de lectura, los ateneos, los cafés o las librerías comparten la naturaleza de hogares postizos y de núcleos políticos de tráfico de información. (Jorge Carrión; pag. 75)

La calle, la librería, la plaza y el café configuran las rutas de la modernidad como ámbitos de dos acciones fundamentales: la conversación y la lectura. Mientras que la escritura literaria, que hasta hace algunas décadas todavía era visible en las mesas de café, se iba confinando al espacio privado, o a lo sumo a la biblioteca, la charla y la lectura, el encuentro premeditado o fortuito, y el diario o la novela o la revista, persistían en su articulación de la esfera social de la existencia metropolitana. Porque los blogs y las redes sociales te permiten el intercambio de datos y de ideas en Cosmópolis, pero tu cuerpo sigue pisando una topografía doméstica y local. (Jorge Carrión; Librerías; Anagrama; pag. 272)

– ‘No hay un único modelo de librería y el modelo clásico es viable, pero el camino natural es fundirse con otras actividades, porque nuestra época es promiscua’, sostiene Jorge Carrión …“Hay que poner en valor la ceremonia y la visita al librero, la conversación y la desconexión. No hay un único modelo de librería y el modelo clásico es viable, pero el camino natural es fundirse con otras actividades, porque nuestra época es promiscua. La gran superficie es la que ha perdido todo su sentido” (Jorge Carrión. En el espléndido artículo de Peio H Riaño; Las librerías confían su supervivencia a las emociones).

Esa experiencia compartida de haberte reencontrado con alguien en alguna librería del mundo. Por eso no es de extrañar que el enamoramiento en una librería constituya un consolidado topos literario y cinematográfico. (Jorge Carrión; pag. 162)

Todas las librerías son brújulas: estudiarlas te brinda interpretaciones del mundo contemporáneo más afinadas que las facilitadas por otros iconos o espacios. (Jorge Carrión; 284-285)

Escuchemos a Ray Bradbury, el autor que imaginó un mundo donde los libros ardían, hoy a los 90 años: «Deberías ir a una librería para ser sorprendido y cambiar. Las librerías te cambian y te revelan nuevas zonas de ti mismo» (Lola Larumbe)

Lo dicho. Es sólo un aperitivo. Si buceas por aquí, encontrarás más.

¡Ah! se me había olvidado. ¡Todo un placer la invitación que agradezco a Donostia Kultura!

Y siquieres unirte a la conversación nos vemos de aquí a siete días en Donosti.

El imaginario librero -3

Venimos de aquí (acceder)

Perfil claro

No hay, por lo tanto, dos librerías iguales. Este hecho se ve reflejado además en las siguientes afirmaciones-palabras que nos han propuesto los libreros:

  • Personalidad propia
  • Un perfil claro
  • Con concepto

Héctor Yánover ya lo tenía también muy claro y escribe (las negritas son nuestras):

 Hay librerías que son cementerios de palabras, con nichos hasta el techo, parvas en los rincones y paquetes sobre las mesas; hay librerías donde las palabras son gatos durmiendo en los sillones con moños rosas y una caja de bombones; hay librerías donde las palabras se avergüenzan y donde Shakespeare y Goethe —si los encuentras— están de espaldas para que no se les reconozca; en algunas parece que los libros dialogan, que formaron una peña literaria donde todos son bienvenidos; en otras, al sólo entrar ya estás seguro de que nada te va a interesar y mirás con cara de aburrido. Hay librerías donde los libros gritan: ¡sálveme, sáqueme de aquí!”; en otras ruegan: “no me toque que estoy en mi lugar”. Algunas crean la ilusión de que buscando vas a encontrar cualquier cosa; en otras, la sensación de que todos los libros son allí prescindibles. Alguna muy nouvelle vague, con sillones que no sirven para sentarse y libros aparentemente carísimos que no sirven para leer; otras donde entras rascándote y de donde, no hay duda, saldrás lleno de pulgas. Hay librerías donde entraría Balzac y otras que parecen disimular garitos. Hay en las que dan ganas de estar y aquellas de las que sólo dan ganas de salir, si es posible, sin haber entrado nunca. ¿Sabes dónde está la diferencia? En los dueños. Detrás de cada librería hay un hombre o una mujer responsable de su cara. (Héctor Yánover; Memorias de un librero; Trama Editorial; pag. 28) 

Carlos Pascual nos ofrece, en esta misma línea, alguna clave más cuando escribe en el libro Memoria de la librería:

“Una librería no es más que una idea en el tiempo, una idea desarrollada por alguien que libremente ha decidido ejercer como librero”.(pag. 29) 

Seguimos aquí. ACCEDER

Historia de la compra de un libro con final feliz en una librería. ¡No podía ser de otra manera!

En este anteúltimo día del año ahí va un cuento de Navidad librero hecho realidad y que refleja, perfectamente, esta imagen

notengasmiedoorganizate

Tenía interés en un libro que podríamos calificar de rareza. Editado ya en el 2001 se podía considerar con un libro viejuno. Introducción al estudio de la lengua árabe de Ignacio Ferrando.

Amazon no recoge del mismo ni el precio lo cual quiere decir que nunca ha pasado por sus almacenes. Si alguien quiere ir de explorador que se anime a pedirlo. Yo he preferido moverme en el ecosistema librero.

Paseando estos días por Madrid me acerqué a La central de Callao donde tienen una sección de islamismo y de mundo árabe nada despreciable. Estuve charlando con uno de los libreros con el que pego la hebra cada vez que me dejó caer por allí y le pregunté por el libro.

No tenían ejemplares, pero a través de Todostuslibros vimos que había un ejemplar en Marcial Pons.

El sábado a la mañana me acerqué por la Marcial Pons de Bárbara de Braganza con la idea de saludar  a Quique y pedirle de paso que me confirmara si disponían del ejemplar que señalana Todostuslibros en la Marcial Pons de Humanidades.

Quique no estaba, pero la persona que me atendió se puso manos a la obra, primero para ayudarme a encontrar el libro en la base de datos, empecé dándole como autor Bernanrdo y no Ferrando…. Dimos con él. La base de datos daba un ejemplar y efectivamente el mismo estaba disponible en la otra librería. Así quedó reservado para que el lunes pudiera pasar a recogerlo.

El lunes a la mañana me acerqué por Marcial Pons y allí estaba no solo mi libro sino la conversación que pude mantener primero con Carlos Pascual y, posteriormente con Luis, un librero que sabe de lo que habla.

El cuento, según me cuentan, se ha repetido en fechas recientes con Todostuslibros también como mediación y con Katakrak como Olentzero dispensador del libro argentino querido por una persona cercana. Viajó felizmente de Iruña a Bilbo.

Javi Cámara en una reciente entrevista señala el valor del espacio y de la red.

En ambos aspectos las librerías, si quieren,son imbatibles. Me atrevería a decir que solo es necesaria, si existe ya una concienciación y se acepta, además, el juego profesional de que los ejemplares viajen,  una buena campaña de comunicación de las posibilidades de Todostuslibros hacia el usuario final y una actitud más proactiva por parte de las librerías para creerse que más allá del tamaño son en cada uno de los casos los espacios con más surtido de fondo de España.

Amazon nunca les podrá hacer sombra si coordinan su estrategia.

Y, colorín, colorado, este cuesto se ha acabado.

Nota final: Quien se decida a hacer este tipo de publicidad por lo comprobado y por lo leído en las redes parece estar virando en su modelo de negocio. La duda cada vez más seria es si ese proceso le va a llevar a buen puerto.

Memorias de un librero de Héctor Yánover vuelve a ver la luz en el Día de las Librerías

«Un librero es alguien que cuando descansa, lee; cuando lee, lee catálogos de cubierta_Yanover_weblibros; cuando pasea, se divierte frente a las vidrieras de las otras librerías; cuando va a otra ciudad, otro país, visita a libreros y editores». (Héctor Yánover)

Trama editorial, coincidiendo, casualidades que tiene la vida, con el Día de las Librerías reedita Memorias de un librero (22 €) de Héctor Yánover.

Héctor Yánover (1929-2003),“el más famoso librero de Buenos Aires”, regentó la mítica Librería Norte, en avenida Las Heras de esta ciudad. Desde 1971 todos lo visitaban para escuchar sus consejos: críticos, novelistas, poetas, lectores novatos…; de él se decía que era una fuente única de referencias bibliográficas.

También poeta y escritor, algunas de sus obras más conocidas fueron: “Hacia principios del hombre”, “Las iniciales del amor” y “Sigo andando”.

En los años sesenta grabó las voces de Borges, Cortázar, Neruda o García Márquez leyendo sus textos y los editó en discos. Yánover fue también director de Bibliotecas Municipales y de la Biblioteca Nacional de la República Argentina, de esta última entre 1994 y 1996.

Algunas perlas ya históricas: yanovercaricatura

  1. Un libro comienza a serlo cuando se lee, cuando cumple su función de unir al escritor con el lector.
  2. En la librería Masperó, en París, pusieron un cartel que decía: “La derecha nos quiere suprimir; si ustedes siguen robando libros, tendremos que cerrar. No colabore con el enemigo”. Cerraron.
  3. A esta altura se me ha desarrollado tanto el ojo que puedo hacer el diagnóstico por el iris. Por la vidriera. Por las mesas. Por el aire de una librería.
  4. Hay quienes creen que, si van a la imprenta de la esquina de su casa y entregan un manuscrito, ya están en el camino que lle­va a la fama y a la riqueza
  5. Hay librerías que son cementerios de palabras, con nichos hasta el techo, parvas en los rincones y paquetes sobre las mesas; hay librerías donde las palabras son gatos durmiendo en los sillones, con moños rosas y una caja de bombones; hay librerías donde las palabras se avergüenzan y donde Shakespeare y Goethe –si los encuentras– están de espaldas para que no se los reconozca…

Pedir libro

memoriadelaliberia

Y hoy, tampoco está de más recordar a Carlos Pascual, Paco Puche y Antonio Rivero en su Memoria de la librería

Personalización y cercanía

Me ha llamado la atención una noticia aparecida ayer en El Correo en cuyo subtítulo se señala que:

El grupo vasco apuesta por los alimentos de calidad y la atención personalizada al cliente a través de un nuevo modelo de ‘super’ de barrio.

El grupo al que se refiere es Eroski que parece estar virando su estrategia hacia la vuelta a las ciudades, la cercanía y los productos de calidad.

Esta, en principio, ha sido siempre o debería haber sido una de las ‘armas’ de los libreros: la oferta de calidad y no cualquier oferta y la cercanía o proximidad al público que se dirige. Ya hace años hacíamos referencia a ello.

Viene todo ello también a cuenta del estudio comparativo recientemente publicado sobre las librerías en el mundo que como bien dice Raul Carioli Es un “mundo”un poco limitado…. Europa occidental y EEUU…..no era así en el Siglo XIX? en el que se recogen algunas posibles experiencias de éxito.

En cualquiera de los casos y con la que está cayendo no está de más repensar por lo menos un par de cosas:

– ¿Es la agenda que marcan otros la que es realmente interesante y procedente para mi librería?

– ¿Cómo reformular en tiempos actuales mi razón fundacional?

Y entiendo además que ambas preguntas y muchas otras deben ser personalizadas porque la diversidad de modelos libreros, podríamos decir casi que cada una es un mundo, está lejos de análisis unidireccionales.

Muchas de las nuevas librerías, que sufrirán como todas, han nacido curiosamente con una apuesta explícita en muchos casos de generar un ‘espacio con calor’, un ‘espacio de experiencia’ donde los libros, algunos, cobran sentido en un espacio con valor añadido, distinto en cada caso.

Quizás, no estaría de más, retomar para revisar y actualizar, algunas lecturas que pueden aportar pistas o luces en estos momentos que en muchos casos son de absoluta oscuridad.

Dos referencias finales de Carlos Pascual en Memoria de la librería que creo ayudan a relativizar y poner en situación.

Como todo en la vida, las circunstancias van surgiendo sin que uno sea el actor que las determina, que las ordena y después las selecciona para incorporarlas a los propios proyectos. (pag. 20)

¿Qué ha ocurrido con esas magníficas librerías que acabo de mencionar? Pues que han desaparecido. Existieron mientras sus fundadores estuvieron presentes e inspiraron una idea de actividad y negocio. Después, fueron borrándose con el tiempo, aunque hayan dejado una marca profunda de seriedad profesional. Lo que quiero decir es que una librería no es más que una idea en el tiempo, una idea desarrollada por alguien que libremente ha decidido ejercer como librero. (pag. 26)

Memoria de la librería, memorias de vida

Ayer a la tarde, mientras esperaba a otra persona para una reunión empecé a leer Memoria de la librería.

Una de las experiencias que más me agrada con los libros es encontrarme referencias, ‘llamadas’, sugerencias a aspectos que aparentemente no tienen nada que ver con el tema que se aborda, pero que en muchas ocasiones son el sentido profundo del mismo.

Y esto me ha pasado tanto en el prólogo de Fernando Valverde como en el primer capítulo, que todavía no he terminado, de Carlos Pascual.

Ahí van las dos citas. Espero que el editor no se me enfade por destripar algunas de las chispas que han surgido en las primeras páginas y que además abordan lo social y lo personal que a fin de cuentas es el campo de juego donde también vive la librería.

– Es el momento de pensar en compartir, decrecer de manera ordenada, solidaria, vivir con menos y no por eso dejar de ser felices y seguir pensando en impulsar nuevos proyectos. (Fernando Valverde; pag. 10)

– Como todo en la vida, las circunstancias van surgiendo sin que uno sea el actor que las determina, que las ordena y después las selecciona para incorporarlas a los propios proyectos. (Carlos Pascual; pag. 20)

Memoria de la libería ya en mis manos

Uno sigue prefiriendo el papel. Probablemente esté en mi ‘chip evolutivo’. Así que cuando llegué ayer a casa y me encontré con él me hizo una ilusión especial.

Recuerdos de tiempos vividos.

En un vistazo rápido me encuentro, en el capítulo de Paco, cartas cruzadas con Carlos Pascual, otro de los autores. Ya solo el conocimiento de las mismas y de lo que se puede mover, la búsqueda a su manera del procomún entre libreros, merece la pena.

Pero para conocerlas tendréis que comprarlo que, de eso viven los libreros, los editores y, muy en parte, los autores.

La ventaja de conocer y haber compartido tiempo y proyectos de primera mano

Memoria de la librería

Rosa Montero escribía hace tiempo en un artículo:

De todos es sabido que hoy los nietos no existen, o tal vez lo que ya no exista sea la continuidad de la memoria; esa armonía básica de sentirse heredero del pasado y precursor del porvenir, la certidumbre de pertenecer, pieza diminuta, pero necesaria, a la cadena del tiempo. ( Vidas enteras; artículo)

Trama Editorial en su colección Tipos móviles nos acerca una parte de esa cadena del tiempo en la librería de la mano de tres grandes libreros: Carlos Pascual, Paco Puche y Antonio Rivero.

Recojo del Sumario:

MEMORIA DE LA LIBRERÍA relata las peripecias de tres grandes libreros españoles, Antonio Rivero, Carlos Pascual y Paco Puche, tres empresarios que provienen de realidades bien diferentes y que, sin embargo, alumbran los caminos que este sector debe seguir transitando.

“Recuerdo muchas mañanas de sábado (…) cómo don Miguel [Artola] bajaba al sótano de nuestra librería para «echar una mano» en la apertura de los paquetes extranjeros. ¡Quién iba a quitarle a él el privilegio de disponer del último título publicado sobre el Estado moderno o sobre la Revolución Francesa que nos podía ofrecer cualquiera de las prensas universitarias internacionales!” Carlos Pascual

“No, no se puede medir el efecto que tiene una librería en la ciudad que la acoge, ni la energía que despliega en sus calles, que transmite a sus habitantes. Desde luego, no bastan números de clientes y ventas, ni cifras de negocios, porque el influjo de la librería en la ciudad es sutil, secreto, inaprensible.” Paco Puche

“Sé que no puedo ser imparcial, pero entiendo que hay entidades que un país no puede permitir que desaparezcan: los museos, las bibliotecas, los teatros… y tampoco las librerías. Todos son elementos que acercan la cultura a la gente, y el país que quiera progresar tiene que apoyarlos claramente.” Antonio Rivero

Tres librerías que no son solo memoria, sino que son también presente y, ojalá, futuro: Proteo, Marcial Pons y Canaima.

Yo ya me lo he pedido.