Ver, oír…

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El espacio que aquí veis aparentemente vacío, sin personas, se me ha mostrado hoy lleno de imágenes, recuerdos, palabras, miradas.

No sabemos muchas veces qué es lo que se mueve y remueve dentro de nosotros para que algo, un texto, un espacio, una mirada, una palabra, una imagen, en un momento concreto, generen en nosotros vibraciones y sensaciones distintas a las que en otros tiempos distintos nos pueden provocar.

Hoy visitando a mi madre en casa, este espacio, justo al pasar se ha llenado de golpe de recuerdos y tiempos vividos.

La palabra, la miradas, la conversación llenan todos los recuerdos que me siguen uniendo a ese espacio vital que sigue estando y siendo presente.

Quizás es donde aprendí, vi y viví el arte de la conversación.

“Solo cuando vemos la cara del otro y oímos su voz, nos comportamos de forma más humana entre nosotros” (Sherry Turkle; En defensa de la conversación; Ático de los libros, pag. 38)

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Donosti. Garoa y Re-Read: espacios donde pasar parte de nuestro tiempo vital

Una parte de lo mejor de la vida se la ha pasado uno en dos lugares a la vez clausurados y públicos, los cines y las librerías, así que la inclinación que sigue conservando hacia ellos no es únicamente práctica, de espectador de películas y comprador de libros, sino también sentimental, como la que podría llevarlo hacia algunos bares, una lealtad incondicional de adicto, de huésped, casi de refugiado. (Antonio Muñoz Molina; Las librerías; El País; 8 enero 1997)

Ya hemos reflexionado en otras ocasiones sobre el papel importante que pueden jugar los mediadores, las librerías en este caso, pero también probablemente las bibliotecas desde su ámbito de servicio público.

He vuelto a pasar un par de días en Donosti donde es un gusto pasear y dejarse llevar.

Diré que he vuelto encantado después de comprobar que:

  • Garoa sigue viva. Cuando digo viva, no quiero decir abierta, sino con sangre, ganas, movimiento e ideas después de haber ya superado los dos primeros años de andadura. Y, por supuesto con libros y con una apuesta clara por el ‘papel lleno de calidad’ y seleccionado por el librero. Así al igual que gace pocas fechas Carme Fenoll hablaba refiriéndose al ámbito de las bibliotecas del papel estratégico de la prescripción, Imanol me comentaba su apuesta, también, para buscar más tiempo para la selección que en el mundo de la librería es uno de los modos y maneras de ejercer la prescripción: mostrar y resaltar aquello que se cree que merece la pena. Garoa, además, ha madurado y ha enriquecido el espacio con una oferta más marcada y personal fruto, probablemente, del buen hacer y del propio intercambio con los clientes, enriqueciendo de esta manera su propio ‘imaginario librero‘. Todo ello hecho con los pies en el suelo y siendo conscientes del hecho de que ‘si no hay pasta no hay proyecto’.

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Un rato antes, me había acercado por primera vez a la Re-Read de Donosti que está casi a la vuelta de la esquina de Garoa.

Me quedé asombrado. No ya por el orden, clasificación y volumen del fondo que ya lo conozco de otros ‘espacios’ Re-Read, sino también por la apuesta y puesta en escena en el propio local que me pareció fantástica, invitando claramente a dejarse llevar por el tiempo que los libros vayan marcando, sin ninguna prisa ni agobio.

Libros nuevos en un caso y usados en otro, pero perfectamente arropados y contextualizados en espacios que invitan a ir más allá de los años y usos de vida de los ejemplares y permanecer en los espacios.

Son, como bien dice en Clarín Verónica Abdala, después de hacer un recorrido por unas cuantas librerías de Buenos Aires, pequeños placeres de la vida del lector que uno espera poder seguir permitiéndose.

Lo más visto en Cambiando de tercio en el mes de agosto y en lo que va de año…

Los cinco más vistos en agosto

Los cinco más vistos en lo que va de año

Librerías: las nuevas casas conspiradoras de los lectores.

Me tomo la licencia, que espero Eduardo Laporte me permita y perdone, de hacer un ‘dos en uno’ con los titulares que hoy me encuentro en el suplemento Territorios de El Correo y que estas dos imágenes reflejan.

Pocas veces en la historia del periodismo cultural en España las librerías abren a toda página un suplemento y reciben en su interior, en las dos primeras páginas, un tratamiento de tal amplitud.

Por parte de las librerías, es de agradecer  el tratamiento recibido con una centralidad en la periferia, que, aunque parezca una contradicción, es quizás poner con inteligencia el foco donde se mueve una parte importante de lo interesante y sugerente en este sector y, agradezco personalmente, el que se me pidiera opinión que en este esplédido artículo queda perfectamente recogida.

Opinion_artículoMe he permitido pues unir la ‘casa refugio-acogida‘ y el elemento conspirador en el título de la entrada.

Añadiré que creo además de interés constatar que con la red (como medio), pero fuera de ella, en el espacio físico real, es donde acaban pasando cosas y para esto las librerías y las bibliotecas siguen siendo, si se trabaja con sentido y ciertas dosis de militancia cultural, insuperables para ser la referencia cercana y empática con los lectores, aunque todo ello pueda tener algo de sanamente ‘quijotesco’.

Así que si tienes ocasión, lánzate a la búsqueda del periódico. Es posible, también, que salga reproducido en otros medios regionales del grupo Vocento.

 

Manos y casa

Hay veces que las lecturas parecen venir a nuestro encuentro.

Quizás, según nuestros momentos vitales, leemos con ojos distintos. Las palabras, como decá Pessoa nos llevan a ‘soñar’ con otro o a situar nuestra realidad en otra perspectiva.

Dos breves citas que situaré luego al final me traen el recuerdo ahora de la despedida de la tarde.

Le dejo con un ‘hasta mañana’ incierto y en esa despedida, en su casa, en su sofá de toda la vida, él hombre de manos rudas, suaves ahora, busca el contacto. Siempre, con todos. Como si fuera el último roce, de unas manos que ahora se han vuelto suaves, con el que se quisiera quedar. Después, la mano se levanta y, como si de un niño pequeño se tratara, lanza el adios-hastaluego, esperando poder rozar de nuevo la caricia al día siguiente.

Dos manos grandes, fuertes, manos de hombre trabajador, manos que dan ganas de tocar, manos que dan ganas de que nos toquen… (Regina José Galindo en Varios, Trentacuentos; pag. 88)

-… Me obligan a estar todo el día en la cama… Todas las mañanas pasa un médico, me es cucha los pulmones con ese aparato que lleva colgado y se marcha diciendo: “Hummm, hummm”, que no sé lo que quiere decir, pero me da muy mala espina.

– Es que lo que usted necesita ahora es descansar mucho y bien abrigado no queda más remedio.

– Mira hijo, lo que yo creo es que me estoy muriendo y aquí lo único que hacen es tenerme hasta que deje la cama libre lo antes posible. Por favor, Nesandros, llévame a casa. Yo no quiero morirme en este sitio. .. Aquí no se me ha perdido nada… Nesandros entendía de sobra la angustia del viejo, y le prometió hacer cuanto pudiera para retornarlo a casa. (Guillermo Martín de Oliva en Varios, Trentacuentos; pag. 114)

Llegando a la nueva casa

Escribía en agosto del año pasado:

Ocho movimientos espaciales y convivenciales a lo largo de mi vida.

Quizás un viajero de las casas.

He vivido en zonas elegantes, en barrios pobres, en barrios normales siempre sin excesivo lujo, con una sensación siempre de transitoriedad, de saber que hoy podía ser aquí y mañana allí, sin saber en ocasiones con quiénes iba a compartir espacio y tiempo.

Dudo que mi ‘periplo hábitat’ haya terminado.

En cualquier caso me conformo simplemente con que la sensación que tenga cuando vaya a meter la llave en la puerta sea la de ‘¡MI CASA!’.

Y ello no es por el espacio, sino por la sensación que la convivencia deja en ella.
–          Lo que da vida a una casa no son los muebles sino los sentimientos que animan a las personas que la habitan. (Sandor Márai; La mujer justa; Salamandra, pag. 50)

De Diarios de Iñaki Uriarte (pag. 135)
– Alguna vez he contado las casas en las que he pasado por lo menos seis meses de mi vida, y creo que han sido 18.

Algo de esto me ocurre ahora de nuevo con el blog.

Cambié en un momento a blogger por el ‘cambio de tercio’, pero el cierre
de mi anterior morada y la invitación a trasladarme a un nuevo espacio han hecho que recoja todos mis bártulos y empiece una nueva etapa sobre todo por la amistad, el cariño y la confianza que me une con alguna persona que me está ayudando en esta mudanza.

Por aquí estaré a partir de ahora. No me preguntéis por cuánto tiempo. Eso nunca se sabe.

Hay además que adecentar la nueva casa. Llevará su tiempo conseguir la comodidad y que sea acogedora, pero en eso estamos.

¡Sed bienvenidos!

Los trapos sucios

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Aproveché mi escapada a Zarautz para comprar la última novela de Anjel Lertxundi, Los trapos sucios, que se presentó ese mismo día.
La trama la podéis leer en el enlace de arriba.
Como siempre me voy quedando con pinceladas que han tenido un eco especial para mí según la leía. De una de ellas ya hice referencia ayer.
Ahí os van algunas más:
– La compasión no es, a menudo, sino un pretexto que nos permite administrar la conciencia a nuestra medida. Bálsamo y alivio para muchas de nuestras faltas. (19-20)
– Me miras, pero no me ves. Aunque me refleje en tus ojos, no estoy en ellos (pag. 20)
– No me importaba: el cometido de tender puentes me proporcionaba una excelente opotunidad de aprovechar lo mejor de cada orilla. (pag. 94)
– Porque una casa, una verdadera casa, no es un mero espacio, sino un determinado tiempo conservado entre las paredes. (pag. 189)