Librería Cámara, una librería con historia… y parte importante de mi historia

No negaré que a la Librería Cámara por las personas que han pasado por ella y por lo que algunas, Santi de manera especial, han supuesto en mi vida le tengo un cariño especial. Ya estaba presente en los recuerdos de mi infancia y así lo recogí en Mi mapa íntimo de librerías.

Así que cuando veo una referencia a la misma, como es el caso, no pierdo la ocasión para hacerme eco de ella y acompañarlo, a veces, de alguna anécdota.

Como los años van pasando, se tiene a veces la tendencia a echar la vista atrás para volver a reconocer momentos vividos y aprendizajes recibidos.

Me referiré en esta ocasión a dos de ellos que indican el talante que ha acompañado a la librería Cámara porque el poso queda…

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¿Remontan realmente las librerías el vuelo?

Si hace un año parecía que las librerías vivían sus horas más bajas, ahora parece que se les quiere situar ya en perspectiva de ‘remontada’ como si se fuera detrás del lema de “Sí se puede”.

Ni tanto… ni tan calvo… En momentos líquidos y de cambio de modelos, de criterios, de costumbres y usos por parte de los ciudadanos, medimos las realidades, quizás, con esquemas viejos o incompletos.

Bajan las ventas, suben, en teoría, el número de librerías, pero no aumenta el número de empleados en las librerías. ¿Un camino hacia el precariado?

¿Seguiremos buscando sólo o principalmente la cifra de venta de libros o analizaremos también su capacidad de generar negocio en torno a los lectores y no lectores compradores de soportes y experiencias?

¿Nos importará sólo el número o nos interesará su sentido y función?

El volar siempre ha tenido un cierto carácter utópico y soñador. Hay que ver, por lo tanto hacia dónde se levanta el vuelo.

Un buen amigo y conocedor del sector me comentaba no hace muchas fechas que vamos a ser tan estupendos que iremos saliendo a lo largo del 2016 de la crisis sin haber aprendido prácticamente nada de ella. Quizás sólo los nacidos en la nueva situación sepan cómo adaptarse a la misma.

¿No sería quizás un buen momento para olvidarse un poco de los números y volver a pensar por el sentido o por cómo en estos aparentes nuevos tiempos las librerías pueden volver a aportar nuevas ideas con sentido y nuevas propuestas conversacionales porque nada será ya como antes?

Llegan los primeros sellos de calidad a librerías…

… y me alegro al ver las librerías de esta primera hornada.

Diré, y espero que el resto de librerías amigas con sello me lo permitan, que me alegro especialmente por Todolibros y su incombustible María.

TFGP.
(Fotografía Periódico Hoy).

Es el inicio de un camino que esperemos no pare. No conviene olvidar que el 31 de diciembre termina el convenio. Así que dejo ahora algunos comentarios e interrogantes.

  1. ¿Tiene ya fecha de renovación y calendario de actuación para 2016?
  2. Conviene no equivocar los términos como por ejemplo ha hecho el ABC. Las librerías con el sello de calidad que, conviene recordar, no es obligatorio, no son, por tenerlo, las mejores;  sino las que cumplen un determinado número de características que se han fijado y decidido en un momento concreto.
  3. Se puede tener el sello de calidad y estar en una situación económica que impida el seguimiento de la actividad. Sobre esto ya escribí en su momento, pero quiero insistir en ello.
  4. Parece que, por ahora, sólo hay 29 librerías más interesadas. Si fuera así creo que son pocas y habría que analizar las razones.
  5. Será ahora también muy interesante que las librerías que han conseguido el sello evalúen tanto la calidad del proceso seguido como que aporten las sugerencias y propuestas de mejora o de modificación de criterios.
  6. Hoy muchos medios se hacen eco de la noticia y es claro que las 9 librerías lograrán una cierta rentabilidad de imagen puntual. Pero, este sello no está pensando, creo yo, como un elemento de imagen, sino como un elemento que permita a aquellas librerías que lo deseen situarse en un proceso más silenciosos, pero probablemente más eficaz de mejora continua. Procuremos por lo tanto no convertir las posibles externalidades en criterios de centralidad.
  7. Permitidme una maldad dicha con cariño y como último punto. Habría estado bien que alguna librería de la Junta Directiva de CEGAL hubiera estado en esta primera hornada para ‘predicar con el ejemplo’.

Dicho todo lo anterior con cariño y con mucho reconocimiento a todas las librerías que lo han conseguido.

Cervantes (Oviedo); El Búho Lector (Oviedo); Carmen (Parla, Madrid); Ícaro (La Granja de San Ildefonso, Segovia); Oletvm (Valladolid); Del Burgo(Palencia); Didacticalia (Madrid); Margen (Valladolid) y Todolibros (Cáceres)

Tomémoslo como un punto y seguido porque queda mucho por hacer y por avanzar.

Traficantes de sueños Premio Librería Cultural 2015. ¡Toda una osadía!

Me encantan y me alegran siempre los Premios Librería Cultural; pero quizás el de este año tiene un sentido y significado especial.

Me atrevería a decir, y me alegra, que el Jurado ha sido atrevido al premiar un proyecto claramente asentado pero que, en gran medida, se sale de lo habitual.

De Traficantes he hablado unas cuantas veces en este blog. De ellos y de otras cuantas librerías que trabajan y cooperan desde unas ideas y unos planteamiento compartidos.

Y que dede una Institución, CEGAL en este caso, el jurado tenga la sana osadía de premiar la cooperación, la transformación, la agitación y la mirada crítica es todo un gusto y una alegría.

libreria_traficantes_de_sueños_fachada

El jurado del Premio Librería Cultural 2015 ha decidido otorgar el galardón correspondiente a la decimoséptima edición a Traficantes de sueños, un proyecto de economía social, gestionado como cooperativa, que se inició en 1996 con la aspiración de aportar contenidos y animar debates útiles para la acción transformadora, a través de los movimientos sociales y vecinales. El jurado valoró “una actividad que reivindica la figura del librero como agitador cultural, y que, teniendo como he herramienta principal al libro, fomenta la mirada crítica hacia la realidad y la cooperación ciudadana”.

El importante papel desempeñado por las librerías de proximidad en la dinamización cultural es uno de los factores que hace que el cierre de uno de estos establecimientos deba ser lamentado como una pérdida en ocasiones irreparable en el tejido social de barrios y comunidades. Es por ello que el premio a la Librería Cultural destaca los mejores valores de una profesión de carácter vocacional, con una fuerte voluntad de servicio público.

En palabras de Blas Garzón, representante de la librería, Traficantes “nació como un lugar estable y abierto donde poder encontrarse, discutir y tener al alcance materiales para la formación del tejido social. Con un fondo editorial pequeño y gracias a la complicidad de muchas editoriales y distribuidoras la librería se puso en marcha con un formato asociativo, esto es, con el compromiso de decenas de personas de adelantar sus compras a través de cuotas. Una herramienta humilde de economía alternativa que permite dotar de cierta estabilidad al proyecto en sus primeros momentos”.

L’Argonauta: desde mayo presente en Balaguer.

Lo que en su momento fue una tienda de moda se ha pasado a la moda de las librerías. ¡Quién sabe si este proceso empezará a marcar una nueva tendencia!.

Y así el 15 de mayo abrió sus puertas en Balaguer L’Argonauta.

Largonauta

Parece que el trabajo de L’Escola de llibreria va dando sus frutos y de sus promociones van naciendo proyectos como este último.

Andrea y Cèlia, Mantua y Balaguer, son el mestizaje de personas que invita a entrar a este ‘Espacio de Letras’

¡Sed bienvenidos! ahora que está cerca la celebración del Día de las Librerías (13 de noviembre) en el que, si se me permite, ojalá se dejaran por un día de lado, los rifi-rafe asociativos para disfrutar de una celebración pensada por y para las librerías y los lectores.

diadelaslibrerias

#ApoyemosANuestrasLibrerías

 

 

El Gremi de Llibreters de Catalunya abandona CEGAL

No es algo nuevo. A lo largo de la historia parecen repetirse estos viajes de ida y vuelta.

Pero sí es importante que precisamente cuando

¡atención! ambas herramientas al servicio de las empresas y no de los gremios, las estructuras asociativas de carácter territorial se vuelvan a desgajar de nuevo.

Ya he opinado alguna vez, en público y en privado, que la actual estructura territorial responde poco a los intereses reales de la mayoría de las librerías como empresas y que, además, los desequilibrios que ello genera en el ámbito de la toma de decisiones y de la estrategia es grande. Esto es algo que no afecta sólo a los libreros, sino a otros subsectores del sector del libro.

Sé, también por experiencia, que es difícil, muy difícil poner el cascabel al gato.

Pero, si realmente se respiran aires nuevos, quizás haya que aprovechar la ocasión.

Librerías y sello de calidad. Unos datos y un planteamiento preocupante

Eva Orue solicitó en fechas recientes mi opinión sobre el Sello de calidad para las librerías que ayer se presentó para un artículo en Infolibre que vio la luz el sábado pasado.

La puesta en marcha del Sello de calidad, que ya veremos si llega a ser realidad, me produce una profunda preocupación y hace aumentar mi excepticismo sobre el modo de abordaje por parte del sector del libro en su conjunto y de las librerías d algunos problemas para los que, además, se copian de mala manera, las propuestas que se han llevado adelante en otros países.

Eva recoge de manera precisa las opiniones que me solitió a través de un breve cuestionario. Acepto, además, que puedo haber sido el menos diplomático en las respuestas.

  • Menos diplomático, el analista José María Barandiarán enumera los motivos del retraso: “Por parte de las librerías, un cierto miedo escénico, ya que de alguna manera supone verse retratado y entender que ‘no todo el monte es orégano’; por parte de la administración, la falta de presupuesto y la necesidad de cierta coordinación entre las distintas autonomías al haber competencias traspasadas y también entre distintos departamentos”.
  • José María Barandiarán empieza negando la mayor: la existencia de un solo y único sector librero, “al igual que no existe un único sector editorial. De hecho, el modelo del sello de calidad está en el fondo pensado sólo para aquellas librerías generalistas o literarias-ensayo, pero no para las que pueden estar especializadas en otro tipo de materias. Con casi total seguridad las librerías en poblaciones menores de 25.000 habitantes quedarán todas fuera“.
    Añádase el hecho de que, en su opinión, no ha existido una apuesta política de calado para llevarlo adelante y podremos entender mejor la tardanza.
  • Es Barandiarán de la opinión de que el propio sector tiene que reconocer que “para el volumen de negocio que hay en torno a la comercialización del libro, está sobredimensionado“, y que se ha dotado de pocos mecanismos internos para racionalizar su tamaño. Que hay que proceder a una reestructuraciones para la que, como en todas las reestructuraciones sectoriales, “toca poner pasta a todos: a la administración, pero también al propio sector”. Y que no existe un planteamiento empresarial sobre cómo abordar este proceso.

Si nos centramos en lo que los medios recogen de la presentación de ayer hay unas primeras conclusiones que son francamente preocupantes.

  • Parece que sólo hay 200 librerías que cumplen los requisitos puestos. Eso supone que sólo el 6,5% de los puntos de venta parecen cumplir los requisitos; pero ¿por qué son las librerías las que tienen que verse inmersas en exclusiva en un proceso de sello de calidad y no el resto del sector? Lo diré en formato menos diplomático ¿Puntos de venta de calidad para vender mierda editorial? o ¿Sólo se considerará edición de calidad la que sea vendida en estos puntos?
  • Más cera. ¿Se preocupará alguien por implantar estándares de calidad en la cadena de suministro o esto será indiferente?
  • Dicen los medios que “El sello permitirá a los establecimientos que lo posean colaborar con las Administraciones Públicas en el desarrollo de las políticas y actividades culturales”. Y digo yo: ¿No debería ser quizás al revés? ¿Colaborarán alguna vez las adminastraciones con todo el conjunto de actividades que ya sin sello ni nada llevan tiempo organizando las librerías?
  • Preocupante. No he visto en las referencias de los medios a la presentación del sello librero a ningún librero. Sólo aparecen dos figuras editoriales que además se descuelgan con la lindeza siguiente dicha por Daniel Fernández alma mater curiosamente de Infolibre: espera que sirva para que la Administración compre en estas librerías y se atienda al fondo que está “desapareciendo”, algo que, según ha afirmado, les preocupa. ¿Dejarán los editores de vender directamente también por lo menos a las administraciones? Lo digo, simplemente, por coherencia de discurso y porque quizás podría ser un criterio de calidad que se autoimpusieran. Pueden echar un vistazo a los últimos datos de comercio interior
  • Dicen, ¡ay ingenuos! que el sello de calidad se podrá solicitar a partir de diciembre. De hecho. Ayer más que presentar el sello, se presentó el proceso hacia el sello. ¿Algún ingenuo se cree que el personal en diciembre va a estar volcado en el sello de calidad librero con unas elecciones de por medio?

Comparto la opinión de Luis González

“Yo pensaba más bien en incentivar una percepción social de la importancia de la librería en el lugar en el que vivimos”, admite. Buscaba un mensaje que podría haberse resumido en algo así como “Amo a mi librería” o “Quiero que haya una librería en mi barrio”, en la línea de lemas elegidos por quienes hicieron campañas parecidas en otros países (“Buy local” o “Books are my bag“), pero “finalmente se optó por algo más formal y desde ese prisma, supongo que no es de extrañar que sea extremadamente complicado y lento un proceso burocrático en el que hay que aunar tantas voluntades”.

El camino que se ha tomado creo que va a suponer un proceso burocrático tedioso alejado de las necesidades reales de la empresa cultural y más pensado desde una tosca óptica evaluativa funcional que desde un planteamiento de crecimiento y mejora continua.

Dudo que sea un incentivo real para las librerías.

Y… ¿me queda una duda? ¿Hay que estar asociado para participar en este proceso?

Y una segunda ¿sólo existe la calidad en la librería unida a la novedad?

Quizás convenga recordar esto

“El oficio de librero permanecerá mientras se edite cierto tipo de libros. Si todo se edita para venta inmediata y desaparece el editor que descubría autores, entonces también desaparecerá el oficio, porque no hay buen librero que venda basura” (Elvio Vitale)

Algunas entradas anteriores en las que he abordado el asuntos de las librerías y la calidad. Acceder

Mejor, seguir pensando en el #ApoyemosANuestrasLibrerías y , como dice Pilar Pascual, más vivas que muertas.