20 citas de cara al XXIII Congreso de Libreros. 16. Los clientes

Reflexiones a modo de píldoras ante el XXIII Congreso de Libreros en Sevilla.

 

Los clientes no nos pertenecen. No son de nuestra exclusiva propiedad. Los perdemos y ganamos en función del servicio y cercanía que les ofrezcamos y, con seguridad, los compartiremos con otros canales de compra. Son, parafraseando a Zygmunt Bauman, líquidos. Van y vienen. Para el 65,8% de los mismos en España, la librería sigue siendo la primera opción de compra. (Jm Barandiaran en Texturas 34, pag. 44)

Las librerías nunca serán como las bibliotecas

No es cierto como afirma el artículo de El País que nunca se haya preguntado a los lectores de las librerías españolas.

En los inicios de este siglo se hizo un estudio Servqual con una muestra representativa a 1500 clientes de librerías tras un pretest de validación de cuestionario y modelo a 100 clientes.

El estudio actual del Laboratorio de la edición, 619 respuestas, como ellos mismos indican, no tiene carácter muestral ni ha sido realizado en los establecimientos.

Algunos de los resultados pueden incluso dar a entender que el cliente de librerías españolas es bastante distinto al francés. Todo puede ser.

Comparto en cualquier caso la mayoría de los puntos señalados en el ánálisis final, aunque creo que son necesarios muchos matices y adecuaciones para cada una de las realidades libreras.

Lo que no comparto es esa idea que aparece en  el titular del artículo de El País firmado por Winston Manrique

Los lectores quieren que las librerías recojan el espíritu de una biblioteca

Creo que la diferencia ‘espiritual’ entre ambas entidades la dejó sutilmente marcada Jorge Carrión en su ensayo Librerías cuando escribió:

La confusión entre vida privada y pública es paralela a la confusión entre librería y biblioteca. Samuel Pepys habla en sus diarios de librerías donde ‘se disponían asientos para que los clientes pudieran leer durante tanto tiempo como desearan’. Y fueron los propios libreros quienes impulsaron en el siglo XVIII las bibliotecas de préstamo, mucho más democráticas que las sociedades literarias y la única forma en que los aprendices de artesanos, los estudiantes o las mujeres podían acceder a la lectura sin la necesidad de invertir la elevada suma que costaba un libro. Se diría que la librería, pese a las apariencias, nunca ha tenido claros sus propios límites. (Jorge Carrión; Librerías; Anagrama; pag. 266)

Los límites y las finalidades son distintas.

Tomás Granados, hablaba de las librerías como ‘bibliotecas en movimiento’.

Héctor Rojas lo contempla como una parte de una síntesis más amplia cuando dice:

Las librerías han dejado de ser simples expendios de lectura al por mayor para convertirse en una grata y fecunda síntesis de biblioteca, tertuliadero y galería de arte.

Pero… la variante económica, la adquisición o el préstamo señala y marca, se quiera o no, dos lógicas distintas. Conviene no confundirse.

Dos notas finales:

– Hoy Jorge Carrión está triste por el cierre de La hune en París y Leonardo da Vinci en Río. Ambas aparecían en su estudio. Seguro que encontrará nuevas que respondan a dos ideas que él ha señalado en entrevistas posteriores y que me siguen pareciendo sugerentes y con sentido:

  • Lo que va a ocurrir, intuyo, es que serán menos frecuentes las librerías muy grandes y mucho más frecuentes y normales las pequeñas, de cercanía, en la cual el librero es un prescriptor de una pequeña comunidad de cómplices. (La Jornada)
  • ‘No hay un único modelo de librería y el modelo clásico es viable, pero el camino natural es fundirse con otras actividades, porque nuestra época es promiscua’, sostiene Jorge Carrión …“Hay que poner en valor la ceremonia y la visita al librero, la conversación y la desconexión. No hay un único modelo de librería y el modelo clásico es viable, pero el camino natural es fundirse con otras actividades, porque nuestra época es promiscua. La gran superficie es la que ha perdido todo su sentido” (Jorge Carrión. En el espléndido artículo de Peio H Riaño; Las librerías confían su supervivencia a las emociones).

– Segunda nota final triste también. La Feria del Libro de Bilbao es un desierto de librerías. he contado tres que conociera y ninguna, con todo el respeto para los presentes, de cierta relevancia. Nos lo deberíamos hacer mirar.