Clubs de lectura en librerías y más…

informe_2017A continuación… una cita sobre las librerías, la lectura y los clubs recogida de Jesús Arana Palacios en el capítulo Clubes de lectura en La lectura en España. Informe 2017.

Palabras sugerentes: apuesta, rompedores, originales, reconversión, espacios híbridos, cuidados, acogedores… Líneas que sin ser las únicas merecen la pena ser transitadas siempre y cuando tenga sentido en un proyecto global e integrador.

Si las bibliotecas públicas son las instituciones que primero acogieron los clubes de lectura y que más han hecho por extenderlos hasta el último rincón del país, en los últimos años las librerías han apostado decididamente por ellos. A menudo con planteamientos más rompedores y más originales. Se trata de un aspecto más de la tremenda reconversión que han experimentado las librerías y que las ha llevado a convertirse en espacios híbridos donde no es solo habitual que dispongan de cafetería y restaurante sino que en ocasiones los clientes pueden encontrar entre los libros expositores con botellas de vino, productos ecológicos, juguetes eróticos o, en el otro extremo, repostería elaborada por monjas de clausura. Lo que está claro es que los espacios están cada vez más cuidados y son más acogedores, y que entrar en una librería es en sí mismo toda una experiencia. Por supuesto se presentan libros por parte de los autores, como se ha hecho siempre, pero también se organizan conciertos, conferencias, exposiciones, degustaciones, y en ese contexto, los clubes de lectura encuentran un caldo de cultivo idóneo. (144)

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Las hadas y los duendes existen

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Nos referimos a los buenos.

El País nos trae hoy una de esas historias de “cuento de hadas” que nos lleva a descubrir que la vida no es unidimensional, ni sólo económica, que en algunas ocasiones no destila “mala baba de encargo“, que tiene matices de cercanía, de colaboración, de solidaridad, de creación de tejido social que realmente merecen la pena. Lo que ha pasado en La Regenta, si es como lo cuentan y no hay por qué dudarlo, sería para estudiarlo despacio y ver que se pueden abrir nuevos modelos
colaborativos sostenibles alrededor de la librería.

Para algunos las librerías, algunas, está claro que sí aportan algo. Más allá de los libros vistos como unidades descontextualizadas, más allá de los portales americanos, perdón del portal americano ya que parecería que para alguno sólo existiera uno, más allá de eso está la vida real poco digital o más allá de lo digital que se hace en el roce mantenido a lo largo del tiempo.

Tiene todo ello mucho que ver con las “Comunidades lectoras” de las que hablábamos hace poco y hace más tiempo .

De nuevo los clubs lectores (en las librerías)

Estoy leyendo ahora la obra de Jordi y Paco “Libros o Velocidad” que ya llegará el momento de comentar una vez terminada y reposada, pero no quiero esperar a comentar una idea sobre la cual, y en otro ámbito, hemos hablado hace poco: los clubs de lectores.

En el libro, dentro del artículo sobre la imagen de la librería ideal (accesible en el enlace para los socios de Infonomía) se afirma que:

1.8 ¿Te apuntarías al un club de lectura de personas, organizado con el apoyo de una librería?

69 % sí. 31 % no.

1.9 ¿ Que servicios adicionales esperas o valoras muchísimo en una librería ideal?

Amplia mayoría de respuestas a favor de cafetería, seminario, foro para organizar actos, presentaciones y conferencias y, finalmente, organización de clubes de lectores.

Hace poco y, en relación a las bibliotecas recogíamos la misma propuesta.

¿Por qué no intentarlo de manera coordinada y ante propuestas concretas de libreros y bibliotecarios que, al fin y al cabo, siguen siendo los principales mediadores para que el fenómeno lector y el hecho de leer se convierta en algo real?

Las administraciones podrían crear una línea específica de ayudas a fomento y mantenimiento de clubs lectores que sean presentados, conjuntamente, por bibliotecas y librerías y que tengan su punto de encuentro en ambos espacios.

Actividades para el fomento de la lectura

En esta semana han aparecido en los medios un par de ideas sencillas y baratas para el fomento de la lectura de carácter muy distinto.

La primera venía recogida ayer en El Periódico de Catalunya bajo el título de La idea de los clubs de lectura (Aviso que para ller el artículo, aunque es gratis, hay que registrarse) que termina con la siguiente afirmación que comparto:

Se gasta mucho dinero en acciones culturales espectaculares. Podríamos discutir si cada una está bien montada y justificada, pero me parece muy positivo que sea la sociedad misma la que organice libremente clubs de lectura. Estas personas no piden nada: sólo son lectoras. Pero una pequeñísima ayuda no les haría ningún daño. Y que se multiplicaran por todo el país sería un gran bien. Y añado, las Bibliotecas, las librerías, los espacios públicos dedicados al libro podrían jugar un importante papel de mediación. El año pasado tuve la oportunidad de participar en uno de ellos organizado por Civican y hay algunos resultados palpables:

– El mediador, bibliotecario o librero, realiza uno de sus papeles que es aportar su criterio sobre la oferta a través de la selección.

– Hay un compromiso explícito de lectura, en el caso que yo conozco sobre un grupo de 20 personas aproximadamente, y que cumplieron.

– Los ejemplares de los que se nutre la biblioteca son comprados, en este caso, en librerías.

– Se dedica un tiempo (2 horas) en un espacio público que convive con otras actividades, lo cual permite su visualización y ejercer un posible “efecto llamada” tan de moda en estos tiempos sobre otros temas.

– Genera un espacio de relación informal, acompañado en este caso de café, que permite la charla distendida (estructura circular).

– …..

El segundo, también barato, pero, en mi opinión, de más dudoso efecto: el Bookcrossing. Por lo menos, habrá que reconocerle algunos méritos al sistema:

– No tiene costo para la Administración.

– Permite el boca-oreja, por lo menos en su filosofía: yo recomiendo aquello que me ha gustado.

– La propia población lectora ejerce de prescriptora.

– Parece que, en algunos casos, aumenta la compra de libros ya que empieza a haber gente que compra dos ejemplares (esto casi me parece increíble). Uno para leer y otro para regalar.


Acercamientos a la lectura

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He disfrutado este jueves y viernes de dos deliciosas experiencias.La primera en el marco de (Civican), una interesante iniciativa de la Caja de Ahorros de Navarra que ha dedicado parte de sus beneficios a la creación de un delicioso espacio de servicios culturales y sociales.

En ese espacio y dentro de la actividad de Biblioteca funciona un grupo de lectura que mensualmente comenta un libro. Me invitaron a comentar con ellos, mejor sería decir con ellas, la deliciosa obra de 84 Charing Cross Road ) en un ambiente donde cada vez las formas de estar se acercan más a las librerías y viceversa:

1. Se habla y se comentan

2. Se ojean y se hojean libros con tranquilidad

3. Se puede tomar un café

4. Hay auténticos escaparates temáticos

5. Y se avisa a los usuarios, lectores cuando la obra que han solicitado ha llegado u otro usuario la ha dejado.

Gracias a Vivi e Inma y el resto del equipo por el trato recibido y al librero y editor infiltrado con los que se pudo hablar de temas más profesionales.

Y el viernes en la inauguración de la Feria del Libro de Valladolid.(ARCE) ha iniciado una experiencia que ya ha tenido sus primeros frutos al expresar la admiración de algunos lectores y compradores por poder disponer de todo el fondo.

Todos ellos y ellas, lectores y compradores sienten casi con seguridad al igual que la joven lectora que leer es sentir que las letras están a gusto dentro de mí como dijo Antonio Basanta en el delicioso pregón de apertura de la Feria.