Filipinas, tierra de tifones. Muchos pocos hacen un mucho…

Un correo que llega allá por enero, cuando el año se despereza.

Una propuesta colaborativa que busca complicidades. Con muchas manos, muchas miradas sobre las miradas de otra persona a una realidad que le conmueve, le remueve y le emociona. Un trocito y unas personas en Filipinas.

Un pequeño grano de arena, pizcas de generosidad, transformadas en texto para poner voz, voces y nuevas miradas a las imágenes que han sido la primera mirada de una realidad.

La continuación de la historia, se la tomo prestada a Noe… que cuenta todo tan bien porque Lorena ya lo había contado…

Así se titula el libro que os quiero vender, amigas y amigos. Y como, mucho mejor que yo, lo cuenta su autora, Lorena Fernández en su blog, copio más o menos lo que ella escribe y cambio la primera persona por la tercera.

En el verano de 2016 Lorena Fernández se fue a desempeñar una labor de voluntariado a Cagayán de Oro, Filipinas. A su regreso a este Bilbao que tenemos en común, le sobraban las ganas de hacer algo más y se puso de acuerdo con Nati de la Puerta, aka Jaio La Espía, dueña y señora de la editorial A Fortiori, para llevar adelante el proyecto Filipinas. Tierra de tifones.

Consistía en publicar un libro con fotografías de Lorena Fernández y textos de sesenta cómplices reclutados para esta batalla, entre los cuales me siento orgullosísisisima de figurar.

Si tú también quieres ser parte de esto, compra el libro, anda. Lo recaudado será para las niñas y niños de Cagayán, que necesitan transporte público para ir al colegio. Y ya sabes lo importante que es ir al colegio, ¿verdad? Pues, hala, a comprar se ha dicho.

Y… atentos a la presentación de la que tendréis noticias en breve.

 

Librería: algunos atributos

Tengo la sensación de que para bien o para mal las librerías, sus aperturas, sus cierres, están ocupando un espacio en los medios de comunicación que hasta ahora nunca les había sido concedido.

Es más, creo que se habla más de ella en estos momentos que de las editoriales o del sector editorial.

Recojo tres referencias vistas estos últimos días.¡ y que de una manera u otra inciden sobre los atributos que pueden tener las librerías.

  • En Librópatas. La apuesta por la especialización llevada a su extremo como es el caso de la ‘librería del único libro‘ en Japón. El objetivo es incidir en la idea de que cada libro merece ser leído y tratado como algo único. Una iniciativa parecida la intentó ya hace años Alessandro Baricco.
  • El mestizaje que se da, por ejemplo en las librerías o tiendas de Museos, donde el espacio se ve obligado a dialogar por un lado con otras manifestaciones y otro espacio cultural y con otros objetos-contenidos que también son mediadores.
  • La llamada a la complicidad y a la lectura por parte de los libreros que hace Jorge Carrión en una reciente entrevista cuando dice:  … no creo que cambie la relación entre el librero y el lector y el librero y el autor, porque cuando vas a una librería lo haces sobre todo como lector. Tiene que haber respeto, complicidad, algo de psicología, un apoyo mutuo. Si un escritor, por ejemplo, no compra en Amazon y  apoya las librerías de su barrio, me parece justo que éstas tengan bien expuestas las novelas de ese autor. En cualquier caso, tanto los lectores como los libreros, que son o deberían ser súper-lectores, tienen un importante rol de prescriptores. Y una gran responsabilidad como tales.

Librerías y comunidades cómplices. Jordi Carrión

Ya escribió el sabio librero Paco Puche en el 2004

A las pequeñas librerías, sólo la presencia cooperativa con el medio social circundante nos proporcionará la imagen social y la clientela necesaria para subsistir económicamente, dando unos servicios culturales al barrio o pueblo en el que se está incardinado. (pag. 51; 2004)

Jorge Carrión vuelve a recoger esta idea en una reciente entrevista en La Jornada cuando dice:

Lo que va a ocurrir, intuyo, es que serán menos frecuentes las librerías muy grandes y mucho más frecuentes y normales las pequeñas, de cercanía, en la cual el librero es un prescriptor de una pequeña comunidad de cómplices.

Paco le dio unas cuantas vueltas más al asunto y se preguntaba, siguiendo lo que denominó la teoría de los huecos:

¿Por qué se mantienen estos espacios, cualquiera que sea el tamaño de las fusiones y concentraciones? La respuesta puede ser que hay tendencias inscritas en la condición humana, tal como hoy la conocemos, que se resisten a ser reducidas: es el amor a las cosas, el soñar, la necesaria sociabilidad, la dignidad, la búsqueda de la utopía y de la libertad. Siempre habrá algunos “salmones” que yendo contracorriente restauren las condiciones del vivir humano. 

Para nuestro sector en este orden de argumentos, apuntamos la siguientes características libreras, que generan huecos: 

– Librerías palpables: que dan calor, tres dimensiones y fomentan la agorafilia.

– Ventaja cultural competitiva: a través de la pasión por los libros.

– Librerías de la ciudad: por su incardinación en el medio social.

– Librerías de equipos humanos: por la importancia dada al factor humano.

– El librero como” envenenador”: porque mantiene la prescripción, el fomento del fondo y la pasión por el objeto papel.

Jorge señala con inteligencia que la evolución del tejido librero no va a ser la misma en todos los países porque, al fin y al cabo, las realidades de partida son también distintas, pero sí cree que lo señalado vale para América del Norte, Europa, Australia y Sudáfrica.

Y en esas andamos, buscando y creando huecos.

Redes de complicidad

El oxígeno madrileño me ha venido bien. Esto me decía ayer una amiga y es verdad.

Tengo por otro lado más tiempo para mí, para estar con la gente y para echar una mano al ‘estilo artesano‘.

Redescubro las conversaciones tranquilas y lo insustituible del ‘cara a cara’ que valen lo mismo para llenar tu morral de una buena recomendación lectora que para arreglar un descosido cercano.

Todo ello se mueve en la lógica comunicacional del cara a cara, del boca a boca o del boca oreja, pero para mí, quizás sea un antiguo, la presencialidad o la voz al otro lado del teléfono son los medios ideales muy alejado de las ‘redes seudosociales’ y poco comunitarias que a lo más son un apoyo ‘light’.

La complicidad requiere tiempo, es selectiva, se mueve mejor en la profundidad que en la superficie y es, por lo tanto, finita para cada uno de nosotros, pero inmensa en los guiños que los demás nos ofrecen como celestinas o nodos de comunicación hacia otros y hacia nosotros.

Pienso ahora en el sector del libro, a cuenta de una conversación mantenida ayer por teléfono. Hablaba con mi interlocutor y amigo sobre la situación de las librerías y de los cambios que en su estructura asociativa  van a tener que abordar en los próximos meses y en la realidad librera que en mi última visita a Madrid me dejó (pre)ocupado. Quedamos en la posibilidad de ‘echar una mano conversacional’ a una librería.

Pienso en la conversación mantenida hoy a primera hora de la mañana de la que vuelvo sosegado y reconfortado y que tendrá su continuación por otra vía hoy a la tarde.

La palabra y la mirada, elementos básicos para poder leer las situaciones, se vuelven a convertir en mediadores básicos.

La una sin la otra valen poco. Basta ver hacia dónde miraba Cospedal, no a los ojos, en su última entrevista o a Mariano usando la mediación audiovisual para no abordar el cara a cara.

En el sector del libro pasa también algo de esto. Los agentes no se sientan de verdad cara a cara, con sus vergüenzas al aire, sino que se mueven sibilinamente utilizando a menudo los entramados institucionales para escapar de la propia realidad.

Son momentos de cambio, siempre lo son. Pero todo seguirá igual si no se acierta con el ‘cómplice adecuado’ para reiniciar el camino.

Las urgencias para llevar adelante el proceso no son buenas compañeras. Los atajos no se sabe a dónde llevarán a veces y las falsas creencias nos esconderán la realidad.

Quién o quiénes serán los primeros que reconocerán que la estructura asociativa es insostenible y caduca. Quién pondrá sobre la mesa que cuando hablamos de ‘libro’ en el fondo no sabemos de lo que estamos hablando, quién reconocerá que su situación si se mantiene el modelo no aguanta ya este año.

Igual que es necesaria cierta catarsis social, la catarsis y el cambio en el sector de la palabra, una de las mediaciones cómplices es básica, sino las palabras se las llevará el viento y con ellas y con él desaparecerán muchos de sus mediadores.

El tiempo dirá quiénes están en el mismo barco.

En la variedad está el gusto

Tarde inesperada, pero muy agradable.

Un amigo catalán se acerca por Bilbao. Ya habíamos quedado de víspera para echar juntos al final de la tarde.

X. no viene esta vez olo sino acompañado de su ganancial E. y, además, trae compañía inesperada G.+L.+la pequeña I. que se portó como una ‘santa divertida’.

Visita a la Alhondiga ya que había hasta ‘intereses empresariales’ por medio. Cerveza reposada, sin alcohol en algún caso, en la terraza del edificio consiguiendo además mesa.

Paseo y conversación tranquila hacia la Plaza nueva. Más cañas, algún pintxo y conversación cruzada y saltando de tema a tema o de una persona a otra.

Tarde deliciosa y la sensación de que el boca-oreja que yo pensaba que sólo funcionaba en el libro, pero parece que en el cine también, funciona de maravilla para ir tejiendo redes de contactos que siempre me sigue pareciendo mejor que sea palpable.

Así que a los que os acercateis por Bilbao ¡Gracias por la visita!

 

Nota final: alguna tía en ciernes que espera sobrina podría haber aprovechado la tarde para hacer sus primeras prácticas y ipinitos con la pequeña I.

Una excusa como otra cualquiera

Cita mensual, a ser posible. Es decir: por lo menos una vez al mes.

Siempre con comida o cena por delante. Momento de conversación, de ponernos al día.

Rotamos de casa en casa. Los anfitriones preparan siempre el segundo y el resto se encargan de entrada, vino y postre.

Después viene el ‘a cara de perro’ siempre cariñoso.

El inicio del juego que nunca se sabe dónde o cuándo terminará.

Partida de canasta siempre a ‘tres sets’ y tres contra tres.Necesario ganar dos.

Salta la sorpresa son frecuencia. Ayer C. que cumplió 50 a mitad de partida tuvo, dicen los viejos expertos, la ‘suerte de la novata’ que me tocó compartir.

Y entre mano y mano tiempo para la charla, el comentario, el pase de revista, el guiño cómplice.

Nos conocemos, casi, del derecho y del revés.

El mes que viene sustituiremos partida por excursión.

No deja de ser otra excusa entre personas que quieren seguir sientiéndose cerca.

Ayer mientras veíamos los cambios en la casa de M. y G., una mano cariñosa de amiga me rascaba la espalda, una forma de saber que ella sigue estando ahí para lo que haga falta.

Relación, complicidad, descubrimiento

Disfruté leyendo el sábado en Babelia el breve artículo de Carolyn Richmond de Ayala.

Leo en el mismo:

Y yo, tanto en mi papel de estudiosa de su obra como en el de compañera sentimental suya, me deleitaba en ir descubriéndole, en persona o por escrito, esos secretos que, según él, sólo había alcanzado a descifrar yo. Sea lo que fuese, con respeto siempre a los límites de cada cual, nuestra relación llegaría a gozar de una compenetración y de una fina complicidad que en este momento de tan profundo duelo echo terriblemente de menos …

Me encanta ver y disfrutar de las relaciones que descubren, respetan, se compenetran, son cómplices mucho más allá de la diferencia de edad….. y sabiendo mantener el difícil equilibrio entre el estudio y el sentimiento