Sobre los hábitos de lectura y compra de libros. 5. No parecen existir los lectores exclusivamente digitales en tiempo libre

Si hacemos caso a los gráficos, por lo menos a algunos del estudio de hábitos de lectura podemos concluir que los lectores de libros en tiempo libre exclusivamente digitales no existen y sí, en cambio, los lectores exclusivamente en papel en el tiempo libre.

Esto es lo que yo entiendo del siguiente gráfico. Del 59,7% de la población lectora en tiempo libre hay un 40,3% que lee sólo en papel y un 19,4 %que lee en papel y en digital. El 59,7% lee, en algún momento en papel y el 0% aparentemente lee sólo en digital.

Plantear pues el dilema papel-digital no parece tener ningún sentido porque el papel parece estar siempre presente en mayor o menor grado.

Si damos como bueno el gráfico anterior, el que se presenta en la siguiente página no sería correcto en el fondo ya que la comparación no es entre lector en papel y lector en digital sino entre lector en papel y lector en papel y en digital sin que en mi opinión se pueda concluir estadísticamente en función de los datos aportados que el mayor consumo y mayor número de libros leídos sea una consecuencia de leer también en digital además de en papel. Quizás sea más lógico pensar que una parte de los ya grandes lectores utiliza los dos soportes bien por criterios económicos o por la posibilidad de poder disfrutar de más tiempo de lectura y adaptar el soporte al medio, a la lectura y al tiempo disponible.

Señalar las características de ese 19,4% sólo al ‘lector digital’ no sería, por lo tanto correcto. Más cuando vemos la siguiente y comprobamos la correlación aparenete entre más lectura y número de libros en casa que cuesta pensar que sean sólo digitales.

En cualquier caso amiguitos y amiguitas parece que los lectores sólo digitales de libros en tiempo libre son por ahora un tema de ciencia-ficción.

No se puede, por lo tanto afirmar como alguien ha hecho que ‘el perfil del lector digital es más intensivo’. Podremos quizás decir que el perfil del lector multisoporte es más intensivo y el matiz, como siempre, es importante.

Quizás la información hubiera quedado más clara si se hubiera conocido cuántos ejemplares y en qué soportes lo realizan los que leen en papel y en digital.

Sobre los hábitos de lectura y compra de libros. 4. Una terminología poco clara en ocasiones

Ha habido por parte de los editores en algunas ocasiones un cierto interés en utilizar una terminología poco clara en lo referente al libro en soportes electrónicos que en este estudio vuelve a tener una presencia confusa sobre todo cuando se aborda el tipo y canal de adquisición.

Esta tabla que se presenta en el estudio en la página 42 es, en mi opinión, un claro ejemplo de ello. Parece que existe una cierta intención de dejar entrever que en internet no se compra.

Algunos comentarios: sólo se utiliza el término compra, aparentemente, para el libro en papel. Parece que aquellos libros electrónicos que se ‘bajan’ pagando tienen una especie de trato monetario distinto y se miden conjuntamente con las bajadas gratuitas y no, curiosamente con los comprados.

Creo que sería más lógico y desde luego mucho más claro presentar los datos, seguro que se puede, con la siguiente estructura.

Canal / % Soporte papel Soporte electrónico
Lo compré    
Me lo han regalado    
Me lo han prestado    
Préstamo bibliotecario    
Ya estaba en el hogar con anterioridad    
Era un ejemplar gratuito    
Lo he robado    

Así, en plano de igualdad, tendríamos con mucha más claridad el canal y el soporte.

Y así no habría peligro de gráficas tan tendenciosas como la que aparece en la siguiente página, donde parece que en internet no se compra nada.

 

Sobre los hábitos de lectura y compra de libros. 3. En los parados y en las amas de casa hay futuro

Visto ya más en detalle el informe de hábitos de lectura y compra de libros me reafirmo en lo ya escrito con anterioridad y en el hecho de que no se mide ni se atiende al concepto señalado, sino otras cosas más de interés para una parte del sector. Evelio, no iba descaminado en su sensación.

Dicho de otra manera. Aquí es lo mismo comer hamburguesa de comida rápida, menú del día o a la carta. Esto es indiferente. Queremos saber cuánto comes, no qué, cómo has conseguido la comida y si la comes en plato fino, vajilla de papel o en ambas. Al rico batiburrillo.

Todo lo demás al estudio le da básicamente igual.

Sí tiene un interés especial a la ‘dieta por obligación’ que fija el dietista, el ‘libro de texto’, influenciado muy a menudo por los ‘laboratorios’ (editoriales), donde más que existir una ‘compra voluntaria’ se produce una ‘obligación de compra’. No estaría de más hacer un tratamiento mucho más independiente y menos contaminante de este apartado.

Con todo, creo que en el informe hay algunos datos que me han parecido sugerentes.

Empiezo por el que más me ha llamado la atención. El crecimiento porcentual en lectura de dos colectivos: los parados y las ‘amas de casa’. Estoy convencido que en el mismo pueden existir razones colaterales y nuevas que lo justifiquen, pero, en cualquier caso creo que son interesantes.

Las amas de casa y los parados aumentan, desde el 2010, un 10% como lectores de libros en tiempo libre y este avance convierte a los parados en más lectores que los ocupados.

Este aumento, aunque menor, también se da entre los jubilados, en torno a un 4%, mientras que los colectivos más ‘activos’, ocupados y estudiantes, se mantienen prácticamente planos.

Además, esa evolución de lectura, tiene su incidencia también en la compra y son también porcentualmente las amas de casa y los parados quienes más crecen. En torno al 11%.

Es claro que aquí hay o puede haber nuevos públicos que están en crecimiento y que en uno de los casos, los parados y también las ‘amas y amos de casa’, en la medida en que entendamos que puedan ser colectivos no remunerados, podría tener una atención y unas políticas específicas que además tendrían un claro carácter igualador.

Seguiremos desbrozando.

Sobre los hábitos de lectura y compra de libros. 1. El concepto

He empezado a leer el estudio de Hábitos de lectura y compra de libros 2017.

Reconoceré que hasta ahora no me había fijado en el ‘concepto’ que ya viene recogido en estudios anteriores, por lo menos en el del año 2012.

Copio los tres párrafos que no varían del año 2012 al 2017:

¿Qué entendemos por lectura? Por lectura se entiende al proceso de aprehensión de determinadas clases de información contenidas en un soporte particular que son transmitidas por medio de ciertos códigos, como lo puede ser el lenguaje. Es decir, un proceso mediante el cual se traducen determinados símbolos para su entendimiento.

Cuando se realizaron las primeras ediciones de este estudio, la lectura se encuadraba en el ámbito de las prácticas de ocio y tiempo libre. Interesaba la lectura voluntaria y quedaba fuera la lectura obligatoria, tanto la que imponía el sistema educativo, en el caso de los estudiantes, como la que se realizaba por necesidades de orden laboral, en el caso de los trabajadores.

A partir de 2010 se recoge en el informe la lectura por trabajo y estudios y también la lectura de actualidad (prensa y revistas) y la realizada en los distintos soportes de lectura, aunque la parte más substancial del informe sigue desarrollando la lectura de libros en tiempo libre. (pag. 7)

Y, después de leer y releer la definición, la única duda que me queda, que es la sustancial, es si realmente  los datos que se presentan son capaces realmente de medir si existe esa aprehensión y si esos símbolos son entendidos.

Lo digo porque si después el objetivo general del estudio es: es el de contar con datos del comportamiento lector de los españoles en el momento actual que permitan la formulación y evaluación de políticas y planes de lectura, uno entiende que esos datos deberán centrarse no sólo en el tiempo, en los soportes y en el tipo de libros, sino básicamente en la aprehensión de esos símbolos para el entendimiento que no es medido, por lo que he leído hasta ahora, en ningún momento.

Lo dicho, y entono el ‘mea culpa’: no había sido consciente hasta la fecha de la distancia que en mi opinión existe entre el concepto y lo que realmente se mide.

En próximas entradas iré viendo si hay algo realmente sugerente y novedoso más allá de ese aparente afán de intentar o demostrar, falsamente creo, que se lee más. y no si se lee mejor, sobre todo si pensamos que lo importante es la aprehensión y el entendimiento.

Y, sobre esto, me interesa mucho más lo que puedan pensar, personas del ámbito educativo y bibliotecario que del ámbito ‘empresarial’. No es así de extrañar lo que recientemente escribía Gemma Lluch:

los datos que se utilizan para el diseño de estas actividades provienen, sobre todo, de informes basados en encuestas y realizados por un actor con intereses en el ecosistema de la lectura. Como el reciente Barómetro de Lectura y Compra de Libros España

Las extrañas compras de libros digitales de eLiburutegia y la poca transparencia del proyecto

El mes pasado Manuel Gil se preguntaba dónde compra una biblioteca libros digitales y más recientemente, reflexionaba sobre la posible competitividad digital de algunas editoriales españolas en el mercado latinoamericano.

Lo que quizás no se le había ocurrido pensar es que el mercado digital latinoamericano podía encontrar un hueco en el mercado, no diré español, sino vasco en este caso.

Lo digo por lo siguiente:

De los 1592 títulos editados en 2015 que figuran en el fondo del catálogo de e-liburutegia a fecha de hoy 871 han sido editados en Latinoamérica. El 54,7 por ciento.

Así que resulta que quizás lo planteado por Manuel Gil en el caso de Euskadi haya sido en dirección contraria.

Creo que este dato, que no es un detalle insignificante es una punta de un iceberg de una gestión de un proyecto estratégico que cada vez va dejando más interrogantes en el camino y menos claridad en las explicaciones que tampoco han sido dadas con fundamento en el último Consejo Vasco de la Cultura celebrado el martes de la semana pasada.

Conviene quizás recordar que al Consejo le compete adecuar, desarrollar y evaluar el Plan Vasco de la Cultura . Y, señalar también que el proyecto 16. Biblioteca Digital o electrónica vasca. Desarrollo de una plataforma préstamo On line forma parte del actual Plan.

Como miembro del Consejo y como persona participante en el seguimiento de este proyecto me siento con una cuota de responsabilidad sobre el mismo y, lógicamente, sobre los dineros públicos y los procesos que para su consecución se están llevando a cabo.

A lo largo de este tiempo he tenido, además ocasión de conversar y contrastar aspectos del mismo con bastantes personas tanto del ámbito público como del privado y en todas las ocasiones en las que se me ha solicitado con claridad he trasladado mi opinión sobre el mismo.

En este blog he hablado en varias ocasiones sobre el proyecto y quiero, en esta ocasión, trasladar algunas reflexiones y llamadas de atención que no me sitúen, creo que no suele ser mi estilo, en la tibieza.(Cfr.; Mery Cuesta; La Rue del Percebe y la niebla de la cultura digital; pag. 20).

  1. En política cultural y en proyectos públicos, los procesos y las formas son elementos consubstaciales, también de los proyectos; sobre todo si se acepta y se apuesta con coherencia desde la praxis un determinado modelo de gobernanza que en el caso de la cultura en Euskadi suele pasar como mínimo por la transparencia y la participación activa del sector. El Proyecto de la Biblioteca Digital de Euskadi se ha ido alejando con el tiempo del modelo de la gobernanza participativa con el que nació y no se han respetado por parte de la administración los compromisos informacionales y de reuniones a los que se comprometió.
  2. Esa falta de información hace que a un servidor le entren serias dudas sobre si tanto el desarrollo tecnológico y la coordinación del proyecto como la compra de los fondos han seguido los canales habituales y normalizados de la contratación pública. No he sido capaz de encontrar referencia alguna en la página del Gobierno a ningún contrato o concurso relacionado con este proyecto. Puede que existan. Yo no los he encontrado.
  3. Se ha venido comentando y afirmando en foros públicos que los responsables de la selección del fondo son los bibliotecarios. Me extraña mucho que los bibliotecarios hayan seleccionado el fondo al que estoy haciendo referencia. ¿Se imaginan ustedes a una persona que trabaje en el ámbito de las bibliotecas de Euskadi seleccionando como título preferente Alto riesgo obstétrico editado por Ediciones UC en Chile? Si los bibliotecarios confirman que ellos han sido los que han propuesto estos títulos mi duda quedará resuelta, pero seré crítico, desde luego, con dicha selección. Es cierto que se afirmaba con claridad que Una comisión formada por bibliotecarios se encargará de seleccionar los ebooks a comprar. Tengo sobre ello una duda más que razonable.
  4. Desconozco también si los bibliotecarios son los encargados de la selección de los 1.000 títulos en inglés sobre los que en el último Consejo se comentó que en breve iban a estar presentes en la Biblioteca Digital de Euskadi. Por lo que he podido contrastar tengo, también, mis serias dudas.
  5. No las tengo, en cambio, sobre la no presencia todavía y a fecha de hoy de todo el fondo en euskera existente en e-pub.
  6. Se informó en la última reunión del Consejo que eBiblio, a saber qué es exactamente hablar de eso, había mostrado un gran interés por adaptar la plataforma de eLiburutegia. Es curiosos que algunas de las últimas noticias o rumores que se escuchan en torno al proyecto de eLiburutegia rondan más en torno a posicionamientos hacia fuera que a dar respuesta a los propios usuarios de las bibliotecas y a seguir con un cierto criterio y forma unos planteamientos iniciales que desde un principio han sido difusos y parecen venir más marcados desde fuera que desde el propio ámbito bibliotecario y de los usuarios.
  7. Me consta igualmente que ha habido escasa permeabilidad a contrasta de verdad el proyecto tanto con algunas otras administraciones como con otras empresas que desarrollan su trabajo desde el ámbito privado. En muchas ocasiones la única respuesta ha sido el ‘silencio administrativo’.
  8. Mientras eBiblio ya ha hecho públicos los datos de préstamo, para el conocimiento de ciudadanos y profesionales del 2015, eLiburutegia sigue en modo silencio. Los últimos datos conocidos son de Octubre. El silencio y los balones fuera suele ser señal de no cumplir las expectativas
  9. El Viceconsejero señaló que habrá una próxima reunión en torno al proyecto. Espero que en la misma presenten lo que no presentaron, según se habían comprometido, para febrero de 2015: un plan de trabajo justificado y con cronograma sobre la evolución del proyecto.
  10. Como pequeño colofón. Todo va tomando un cierto tufillo a podrido y a responder a intereses distintos a los de la ciudadanía y a los profesionales bibliotecarios. Hablamos de dinero público y no de que algún público hago negocio con el dinero de todos.

Ahí lo dejo.

Bibliotecas y librerías tejiendo redes

El Departament de Cultura de la Generalitat y el Gremi de Llibreters de Catalunya han firmado recientemente un acuerdo que permitirá a partir del mes de octubre vender libros en algunas bibliotecas de la red.

Desconozco el texto exacto del acuerdo y me baso en la información que proporciona Bernat Ruiz en Núvol.

En el ruido de las redes he podido leer acusaciones veladas en la línea de que este paso supone una posible privatización encubierta de la red de bibliotecas. Quizás el sonsonete se arrastra a la sombra de la firma anterior de las Bibliotecas con el Club TRESC.

Yo, personalmente, no creo que haya nada de eso y mi valoración, en principio, es positiva por varias razones.

1. Supone una apuesta por el trabajo coordinado entre dos realidades, bibliotecas y librerías, que actúan, cierto que con fines distintos, sobre el público lector.

2. Supone tejer redes y apostar por la cercanía y el servicio.

3. Supone maximizar inversiones sostenidas en parte con dinero público como es el caso de Lliberdrac.

4. Supone poner en valor lo cercano, sea librería y/o biblioteca.

5. Se empieza con una prueba experimental siguiendo la sabia máxima de ‘hacer los experimentos con gaseosa’. En esta línea sería donde quizás hubiera hecho una sugerencia en la línea de probar también en ámbitos bibliotecarios donde no existen librerías de cercanía para analizar si en estos casos la demanda de servicio es distinta.

6. Creo que traerá como consecuencia una mayor visibilidad y venta de los pequeños editores que a menudo ‘viven clandestinamente’ en las librerías.

7. Ayudará, indirectamente y con el tiempo, a racionalizar las propias compras de las bibliotecas.

8. Servirá para tejer redes y provocar análisis transversales y sin complejos que tienen siempre el gran valor de movernos o poner en duda nuestro punto de vista.

Y un par de sugerencias:

1. Recoger la opinión de los usuarios (ciudadano-lectores) cuando se ponga en marcha sobre la calidad y el sentido de la propuesta.

2. Reflexionar también sobre cómo pueden las librerías desde sus espacios acercar las bibliotecas a los ciudadanos.

Leía hace poco una frase que me parece sugerente:

Las librerías son de los lectores, no de las editoriales.

Si este es el punto de vista que se mantiene en el proyecto y ‘no nos hacemos trampas en el solitario’ algún fruto saldrá.

 

 

 

La simplicidad mata la diversidad. Lo que no se verbaliza en los discursos de los gurús e interesados en imponer lo electrónico

La sabiduría de Bernat me ha permitido llegar a una información sobre preferencias de consumo en digital que me parece sugerente.

La información me lleva a sacar algunas conclusiones provisionales.

1. Entiendo que la misma trabaja sobre la muestra de personas que leen con soporte electrónico. No sabemos cuántos son los que prefieren el soporte tradicional.

2. Existe una situación creo que preocupante de tendencia a monopolio de mercado por parte de Amazon. En cualquier caso, el oligopolio de la mediación compradora es ya una realidad. La cultura no casa bien con estas situaciones empresariales.

IMG_33893. Según qué, depende cómo. Basta ver la gráfica para constatar que ‘para gustos están hechos los colores’. Interesante, en mi opinión, los datos del cómic. Lo visual fundiona mejor en papel que en pantalla. Sobre esto, poco o nada se suele decir.

IMG_33884. ¿Por qué se hacen tantas subcategorías de ficción? ¿Para que la tabla quede intencionadamente sesgada hacia una dirección? Quizás mejor poner al lado cuánta producción editorial supone realmente cada una de las categorías.

5. El libro de texto y el científico-técnico ni aparecen.

6. Recojo finalmente algo ya escrito hace 6 años en este blog que hacía referencia a algo que se decía hace ya más de 12 años:

No se prevén los primeros beneficios por libro electrónico antes del 2003 en el continente americano y dos o tres años más tarde en Europa. Los analistas de Pricewaterhouse prevén que en el 2004 los libros electrónicos, apartado en el que se engloban los e-books, los títulos descargados de Internet y la impresión bajo demanda, supondrán el 26% de las ventas totales”. La consultora Forrester Research afirma, por su parte, que en el 2006 más de un 17% de las ganancias editoriales provendrán de los ebooks. Sostiene dicha consultora que los libros electrónicos conseguirán dar un empujón a un negocio que estaba estancado. Porque, además de venderse, potenciarán y difundirán el interés por la palabra escrita, reforzando así la industria editorial tradicional.

7. La pregunta que queda en el aires sigue siendo la misma. Poco o nada de esto se ha cumplido. ¿Será ahora distinto?

8. Como siempre, los matices diversos y disonantes son importantes para romper la unidimensionalidad de algunas estructuras y discursos. Así lo señala con calridad la Nueva agenda por el libro y la lectura del CERLALC cuando dice:

No hay lugar para la ingenuidad, ni para las simplificaciones. La lectura y el libro no tienen un único futuro. No puede haberlo en la medida en que la oferta, los contextos de lectura y las formas que adopta la demanda representan un universo suficientemente heterogéneo como para ser modelado por un mismo y único paradigma. Su actual pluralidad no puede ser comprendida desde una única perspectiva, ni puede ser apreciada la totalidad de sus finalidades, materialidades e interacciones con los lectores, por un solo paradigma. En ese universo fluyen infinidad de expresiones y públicos. Por otra parte, el paradigma digital, que se presenta con la firmeza de la promesa autocumplida, ya demostró su inestabilidad interna en innumerables ocasiones, lo que invita cada vez más a una mirada crítica sobre los fenómenos culturales y sociales que acontecen, alejada de toda tentación tecnocéntrica. (pag. 20-21)

En la elaboración de una nueva agenda del libro y la lectura deben prevalecer la perspectiva cultural y política sobre los fenómenos de cambio, y una distancia prudencial con el imperativo determinista sustentado en la sobrevaloración de las tecnologías en el estudio de los escenarios futuros. Lo más significativo provendrá de la actitud que adoptan los diversos actores sociales frente a esos escenarios, connotados en su mayoría por la convivencia de soportes, lenguajes, narrativas, estéticas y tecnologías. (pag. 21)