Conexiones improbables. Buenas prácticas, sorpresas y el abuelo por medio

Lo determinante es la manera de estar en la vida que uno adopta (Maria Joao Pires en César Coca; Entrevista con la cultura; pag. 248)

Hay noticias que alegran el día.

Una de ellas saber que el equipo y las personas que trabajan en Conexiones improbables han sido reconocidas como buena práctica europea sobre espíritu emprendedor y potencial de la innovación e Industrias Culturales y Creativas (página 76)

También lo alegra, así fue el viernes, el poder compartir comida, qué disfrute, con quienes llevan 25 años muñendo textos y manchando papel con sentido en este del mundo del libro.

Y, lo más curioso por lo que tiene de conexión improbable, entre una historia y otra es que por medio de las dos se ha colado mi abuelo. Quizás porque él ya en sus tiempos intentaba zurcir esas conexiones… y, también, y ahí lo dejaré, una ciudad que para ambos proyectos ha jugado siempre un papel clave.

Luego, por qué negarlo, da gusto poder leer:

  • Me encantaron la comida, la conversación, la benevolencia, la generosidad, la naturalidad, el humor, el lugar fascinante con su cultura…
  • Muy buen almuerzo. Divertido, interesante, filosófico, muy buena comida (como siempre en Euskadi)….X e Y tipos excelentes, cálidos, inteligentes y muy prácticos.

¡Felicidades para todos!

 

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Conexiones improbables

Estoy casi seguro que este titular será del agrado de Roberto Gómez de la Iglesia.

Hoy he montado una comida en casa y ha sido uno de las expresiones que ha salido en la mesa más de una, dos y tres veces.

Ahora en el intermedio entre la comida que ya terminó y la meriendacena que está a la vuelta de la un rato, mientras la cocina descansa, le daba vueltas a las dos palabras y pensaba que es cierto que se pueden producir y se producen de hecho Conexiones improbables. También es verdad que hay factores que claramente las facilitan.

Pensando sólo en la comida de hoy y, por lo tanto, sin ningún afán ni intención de generalizar ahí van algunas, 10 en este caso, variables a tener en cuenta.

  1. Los previos de convocatoria propositivos y no cerrados que puedan invitar al descubrimiento.
  2. La actitud de las personas. Abierta, comunicacional, empática, escuchadora y dispuesta a dejarse sorprender.
  3. El entorno y la participación en el mismo de todos para crearlo. Todos aportamos algo.
  4. La persona cómplice o celestina que abre el campo de juego y media.
  5. La posibilidad de enmarcar la posible conexión en entornos o más amplios o más personales que pueden ayudar a tejer nuevos hilos o abrir nuevas posibilidades.
  6. El respeto a los tiempos y a los pequeños detalles que los participantes valoran.
  7. Dejar un hilo abierto de continuidad.
  8. Disfrutar de todo el proceso.
  9. Aceptar la duda como sendero.
  10. Aprovechar las chispas, reflexivas o emocionales, más inesperadas.

Aquí y hoy no ha habido tanto metodología, que es importante en otros contextos, como clima. La mesa compartida sigue siendo un espacio excelente.

¡Ojalá que ellas se conecten y si no ya ganan, ganamos, por habernos conocido juntos y por la conversación tenida.

Espero que a Roberto, maestro de las Conexiones improbables, no le parezcan un atrevimiento, estas pinceladas. Al fin y al cabo, hemos intentado posibilitar hibridación para mejorar e innovar.