Nada es solamente lo que parece…

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Los recientes encuentros familiares, la conversación, los recuerdos, sacaron a la luz un trozo de la historia familiar.

Muchas de las personas que veáis la foto pensaréis que son sencillamente unas tijeras.

Para vosotros así será; pero para mí no.

Esas tijeras tienen su historia. Cuando las volví a ver enseguida fui consciente que no eran unas tijeras, sino las tijeras.

Si os fijáis en sus puntas redondas veréis que no son unas tijeras para cualquier uso. En mi familia se usaron para el comercio textil. Pasaron por las manos de mi padre y de mi hermana. Siempre, en el caso de mi padre, iban acomodadas en el bolsillo superior de su chaqueta.

Con el paso generacional trasmitieron también gran parte del conocimiento del cortar y palpar las telas que permitían a las manos expertas la cata a ciegas de las mismas.

Con ellas no se jugaba. Eran una elegantes tijeras profesionales que a cada corte, a cada inicio de señal para rasgar iban acumulando sabiduría y conocimiento y guiaban a las manos que las manejaban.

Llevaban con ellas otro tipo de conocimiento acumulado que se suma al que hoy hace referencia Antonio Rodríguez de las Heras en bezdiario.

Hoy, ya hace años, descansan.

Pero basta que aparezcan un momento para traernos de nuevo historias y vivencias que al fin y al cabo son como ‘la caja negra’ de nuestras vidas.

Nada es por lo tanto sólo lo que parece ser. Todo tiene sus contextos y su historia que nunca debemos dejar de lado.

Lectura y liberación

… aprender a leer y ejercitar ese saber es una forma extraordinaria de liberación. Y de socialización y democratización del conocimiento. Crear condiciones para la palabra de todos y de cada uno, de todas y de cada una, dejar hablar, no es una tarea de permisividad sino de reconocimiento. La lectura convoca a la apropiación, pero no a la posesión, ni a la patrimonialización de los textos. Por eso, aprender a leer es aprender a difundir, expandir y entregar lo leído, a transmitir y a compartir la palabra, sin exclusiones ni marginaciones. Pero no se trata de entregar sin más lo ya leído, es cuestión de ofrecer el texto a la lectura para que cada quien haga su propia experiencia, su propia travesía. No se puede pensar en vez de otro, ni vivir su vida, ni decir su palabra, ni leer en su lugar, si por tal se entiende que no será necesario que despliegue su acción. (Ángel Gabilondo; Darse a la lectura; pag. 173-174)

Cultura, literatura, conocimiento y diversidad

Existe algo, no menos fundamental, y que bastaría por sí mismo para justificar que la cultura ocupase el centro de nuestra escala de valores. Se trata de la forma en que puede ayudarnos a manejar la diversidad humana.

Esas poblaciones de orígenes múltiples que se codean en todos los países, en todas las ciudades, ¿habrán de seguir mucho más tiempo mirándose a través de prismas deformantes: unos cuantos tópicos, unos cuantos prejuicios ancestrales, unas cuantas imaginerías simplistas? Me parece que ha llegado el momento de modificar nuestras costumbres y nuestras prioridades para atender al mundo en que estamos embarcados. Porque en este sigo no hay ya forasteros, sólo hay ‘compañeros de viaje’. Nuestros contemporáneos, vivan en la acera de enfrente o en la otra punta del mundo, sólo están a dos pasos de nuestra casa; la forma en que nos comportamos los afecta en su propia carne; y la forma en que se comportan ellos nos afecta a nosotros en la nuestra.

… si deseamos que la diversidad humana se traduzca en una coexistencia armoniosa y no en tensiones que generen violencia, no podemos permitirnos ya conocer a ‘los demás’ de forma aproximativa, superficial y burda. Necesitamos conocerlos de modo sutil, de cerca, y hasta diría que en su intimidad. Y eso sólo puede conseguirse mediante su cultura. Y, de entrada, mediante su literatura. En ella quedan desveladas sus pasiones, sus aspiraciones, sus sueños, sus frutraciones, sus creencias, su visión del mundo que los rodea, su percepción de sí mismo y de los demás, incluida la que tienen ellos de nosotros. ( Amin Maalouf El desajuste del mundo; pag. 204-205)

¿Información o conocimiento?

El País ha publicado este domingo un par de artículos que requieren lectura sosegada y van bien para el mes de agosto.

El primero de Mario Vargas Llosa que con el título Más información, menos conocimiento que, entre otras cosas, vuelve a poner en solfa la aparente neutralidad de las herramientas y vuelve a acercarnos la ya conocida reflexión de ‘El medio es el mensaje’, también en la era de internet. Si ‘cuando más inteligente sea nuestro ordenador más tontos seremos’ el asunto es de preocupar.

Y la verdad es que me vuelve a entrar la duda en ese juego peligroso entre tener mucha información y no saber cómo gestionarla, es decir cómo aplicarla para la vida.

En el siguiente artículo que lleva por título Google ya es parte de tu memoria se dice:

Haya o no cambios funcionales, lo que está claro es que con las nuevas tecnologías se ven afectados aspectos del aprendizaje y el comportamiento. Por ejemplo, la psicóloga clínica Esther Legorgeu indica cuatro aspectos en los que ella cree que se está produciendo un perjuicio. “El interés por los textos escritos y la capacidad de comprensión están empeorando”, afirma. También cree que la “capacidad de imaginación está disminuyendo, porque las nuevas tecnologías lo dan todo hecho. Más que inventar, lo que ahora se hace es planificar la búsqueda de la información. Al leer en un papel hay que hacer un esfuerzo para relacionar lo escrito con lo que se sabe. Ahora esas relaciones están ya en la pantalla”, dice.

Algo habrá cuando el río suena. Y las reflexiones no son nuevas. La ley de Malthus de la información y el principio de infoxicación debería por lo menos mantenernos en un estado de alerta.

Si además en el período donde parece existir mayor información y aparentemente mayor acceso nos han metido a los ciudadanos el gol del crack económico y nos han dejado prácticamente sin poder de reacción poco útiles parecen haber sido para el ‘antes’ las tecnologías falsamente comunicativas.

Los modelos parecen estar en crisis, pero quizás  el más preocupante no sea el informacional, sino el político.

Y todo ello con unas elecciones a la vuelta de la esquina donde a algunos parece que se les vuelve a llenar la boca con el ‘escuchar al ciudadano’ y con la puesta en marcha de herramientas como si todo esto fuera casi mecánica o robótica. Algo de ello hay.

 

Datos información conocimiento sabiduría

http://es.scribd.com/doc/54174797/4/DICS-Datos-Informacion-Conocimiento-Sabiduria

 

¿Saber o conocer?

El saber es aquello con lo que cargamos y a menudo no nos resulta útil. El conocimiento es la transformación de un saber en una experiencia de vida. Quizá podamos encomendar la carga de este saber continuamente renovado a unas máquinas y concentranos en el conocimiento. (Jean-Claude Carrière en Nadie acabará con los libros; pag. 73).
¿De todo lo que hacemos en nuestra vida cuánto hay de carga y cuánto de experiencia vital-vivida?
La experiencia necesita tiempo porque necesita consciencia.

Cultura. Poniendo en juego la materia gris

Desde la Consejería de Cultura y sobre todo para que los que acabamos de aterrizar se ha tenido la idea que hasta la fecha está resultando de montar unas ‘Jornadas de inmersión’ que nos permita tener a todos una primera visión de pájaro de toda la Consejería y nos ayude a empezar a manejarnos con algunas herramientas prácticas.

Cada jefe de servicio va poniendo su conocimiento al servicio de los demás con sus formas y modos de expresión.

Reconozco que hoy ha habido algunas frases que me han resultado sugerentes y que sobrepasan el aspecto más técnico en el que nos toca sumergirnos.

Punto y aparte ha merecido en mi opinión la intervención sobre todo el tema presupuestario que ha resultado no sólo interesante sino clarificador y que ha sido expuesto de manera magistral por la persona encargada de ‘cuadrarnos las cuentas’.

Dejo a continuación algunas pequeñas gotas de sabiduría que han ido cayendo a lo largo de la mañana y que hemos procurado recoger para que no se pierdan.

– Hay muchas cosas que cambian. Es bueno decirlo para mejorar siempre.

– Arriesguémonos a comentar y proponer.

– Legislar poco, austeramente, pero constantemente,

– La digitalización supone un vuelco en la manera de trabajar y gestionar.

– Cuatro ojos ven más que dos y veinticuatro ya ven la leche.

– El ‘¡Deja. Ya te lo haré yo!’ no funciona nunca.

– El que insiste gana.

– Si se impone algo no funciona.

Aquí, de nuevo en Cantabria, en una tarde soleada y silenciosa mequedo rumiando….