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Cuando las librerías dibujan el territorio. Pero, lo dibujan todas, no sólo algunas

En fechas recientes los editores del grupo Contexto presentaron el Mapa de Librerías de Barcelona como continuación de la iniciativa que con anterioridad se realizó sobre Madrid.

En el mismo se recogen referencias de 122 establecimientos.

Algunos medios de comunicación se hicieron eco de la presentación y en las distintas crónicas se puede leer lo siguiente:

  • Una herramienta para descubrir la ciudad a través de sus librerías.
  • Un homenaje para ensalzar la labor de los libreros.
  • Una herramienta  eficaz para aquellos que quieran saber dónde encontrar una librería en la capital catalana (pensando en los editores)

Entrando en una dimensión más sociológica Enrique Redel reflexionaba sobre el hecho de cómo a través de la manera en la que están distribuidas las librerías, ofrece la estructura de una ciudad, “una panorámica de lo que pasa” en Barcelona.

En Estandarte y sin más explicación por lo menos en la noticia se puede leer:

Los responsables de Contexto decidieron incluir —también— las librerías de algunos centros comerciales, y excluir aquellas que se limitaran a vender segunda mano.

Curiosamente, cuando uno va a la página de Contexto se encuentra con el siguiente literal (las negritas son de un servidor):

Ya puedes encontrar el nuevo

MAPA DE LLIBRERIES DE BARCELONA

en todas las librerías de Barcelona.

Los matices son importantes. Sobre todo, en la medida en la que se pretende trazar una geografía del libro a través de las librerías y, se mantiene por un lado un discurso que se pretende abarcador e interpretador de todo el territorio, pero en el que se excluyen variables importantes como la segunda mano, el saldo y el libro de viejo que puede ser debido, desde una visión sectorial que no global a, por lo menos, una doble causa: no aporta valor económico e incluso nos puede restar ventas y puede mostrar algunos de los fracasos editoriales que han acabado en saldo.

Cada uno puede hacer los mapas que quiera, pero en la medida en que el mapa intenta desentrañarnos la realidad, debemos tener la honestidad de ser lo más claro posible con lo que presentamos y si se dice Todas, deben ser todas y no sólo algunas.

Porque esas que no están también merecen un homenaje, nos ayudan a descubrir la ciudad y nos ofrecen una panorámica de lo que pasa.

Tres recomendaciones finales:

Los libreros, ya lo ha dicho Patti Smith, que varias veces trabajó en librerías, mantienen la honestidad sobre lo que está pasando en la literatura en nuestros tiempos. Y también nos permiten un placer específico: manosear los libros. Son espacios que despiertan un comportamiento diferente, tranquilizante (espero) y la experiencia, por lo  menos en para mí, es casi terapéutica.

  • El Mapa de Llibreries de Catalunya, recientemente presentado, recoge 292 librerías en Barcelona. Tampoco recoge las de segunda mano. Cada vez es más frecuente ver en ‘librerías de nuevo’ espacios relacionados con la segunda mano o los saldos. Quizás sea un buen momento de repensar los mapeados sectoriales.
  • Imanol Zubero escribía en el número 29 de la Revista Texturas:

Sostiene Roberto Casati que, siendo verdad que los libros en papel ocupan
espacio, lo que puede contemplarse como un engorro, lo cierto es que «el
espacio es un buen medio de controlar la memoria». Y continúa: «Una buena biblioteca es como un diagrama; nos permite pensar, porque visualmente nos reenvía de una sola ojeada a la multitud de cosas leídas, liberando de ese modo a la mente de la necesidad de guardarlo todo en la memoria». ¿Podemos decir algo similar de las librerías? Si el espacio que ocupan los libros en un hogar es el mejor medio de controlar la memoria, tal vez también el espacio que ocupan las librerías en la trama urbana sea el mejor modo de controlar nuestra memoria colectiva, de construir ciudad de una determinada manera. (pag. 25)

Pero, el espacio que ocupan todas las librerías…

 

Contextualizando Contexto

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Ha tenido un relativo impacto en nacimiento de Contexto editores. Superior, proporcionalmente, a lo que pueda suponer su ‘fuerza económica’ o la presencia en puntos de venta y su cifra de facturación.

Conozco y aprecio a unos cuantos de los editores, propietarios al mismo tiempo de sus empresas, que están embarcados en el proyecto.

Con alguno de ellos he mantenido alguna larga conversación cuando ‘casi’ eran proyectos.

Me interesa la iniciativa y espero que se consolide, se amplíe reticularmente con sentido y suponga nueva savia.

Podríamos preguntarnos qué es lo que en el fondo les ha movido a nacer y a constituirse ya que detrás del nacimiento parece sentirse una constatación de carencias, por lo menos para sus fondos, que en este nuevo ‘contexto’ están dispuestos a cubrir.

Son jóvenes y quieren cubrir, señal de carencia, una relación más directa con los elementos básicos de mediación cara a lector: libreros, bibliotecarios y medios de comunicación.

Me llama la atención y, al mismo tiempo me sugiere una pregunta  ‘maliciosa’, que todos compartan un distribuidor común. ¿Será la falta de competencia del distribuidor y su red comercial la que obliga a tomar esta medida? o ¿está alentada por el propio distribuidor?

Los modos de comercialización y la ‘sociedad red’ está haciendo cambiar los modelos.

Por ahora veo que el uso de las ‘redes viruales’ es escaso por parte del proyecto cuando al mismo tiempo y en muchos casos los públicos a los que pueden dirigir sus novedades están relativamente definidos.

Habrá que ir viendo también cómo conviven iniciativas de este tipo con otras ya existentes como la de Bibliodiversidad, quizás Contexto sean los bibliodiversos 2.0.

En todo caso todo este proceso me reafirma en una idea que escribí hace un tiempo:

 

La propia independencia tanto de las librerías como de las editoriales vendrá definida y delimitada, en gran medida, por su red de relaciones significativas y la misma, la red, es clave tanto para dar sentido desde la librería a sus comunidades de lectores como para la editorial a la hora de saber y conocer dónde van a encontrar sus libros a medio y largo plazo su adecuado acomodo.

Habrá que esperar todavía cómo ven los nuevos tiempos estos nuevos editores tal y como ellos señalan en la home de una web que, por ahora, no es sindicable.