Los Luises

Comer y conversar.

Disfrutar del tiempo y del encuentro con Luis I y Luis II.

Con el I suele ser más habitual que con el II con quien hacía mucho, mucho tiempo que no compartía mesa, mantel y charla. Una agradable sorpresa encontrarle hoy.

Nos ha bastado para alimentarla unos cachelos y un poco de pulpo en El Pulleiro. A partir de ahí y animados por el albariño y el encuentro, la conversación fluye y vamos pasando repaso a los últimos años. Me produce curiosidad que no sorpresa la extrañeza que causan fenómenos como el de la autoedición y autopublicación entre otros sectores de la cultura por la contaminación que suponen sobre el sentido de lo que se hace y propone y de la que algunos quieren hacer bandera.

Hay tiempo para el regalo, el aprecio a la edición cuidada y el pase de notas….

Hablamos de cine, libros, música, teatro, política, anarquismo, liberales, nacionalismo, amor, vejez, estudios, hijos, familia, cómo nos vemos, nos sentimos… y nos vamos dejando llevar… hasta aterrizar dos de los tres en el chocolate que nos trae recuerdos… y nos pone, además tiernos, al ver los niños que nos rodean…

Antes de que acabe el año, más.

Manolo, te están esperando…

Pequeños regalos…

 

Ampliando la mirada…

Tres días en Madrid.

Reconozco que cada vez me cuesta más moverme, pero también que hay veces que el salir y conversar hace que la mirada se amplíe, se esponje y enriquezca los puntos de vista.

Me sigue sorprendiendo lo fácil que es retomar el hilo con algunas personas a las que hacía tiempo que no había visto.

Tres conversaciones sosegadas, quedan otras tres, y algunas notas mentales nuevas y enriquecedoras sobre:

. Cultura, política municipal y lo perjudicial que sigue siendo la falta de estrategia, el ahorismo y los movimientos pendulares.

. Los estudios de impacto de la actividad cultural. Lo que miden, dejan de medir, casi tan importante o más que lo que miden y quiénes utilizan los datos y para qué.

. Conversación con uno de los libreros de Madrid con mayor experiencia a sus espaldas aunque no sea uno de los más mayores. Diré el nombre: Quique Pascual. Suma su experiencia, la experiencia de generaciones y trasiega y torea en una de las mejores librerías que existen por estos lares. Siempre es un regalo conversar con él.

Sigo esponjándome…

No seamos ingenuos ante algunas de las propuestas de futuro para el sector

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Esta viñeta de El Roto creo que es un buen reflejo de las propuestas que algunas personas realizan sobre el futuro del sector del libro. Unas, alucinantes, y otras, quizás alucinatorias. Probablemente nos lleven al no-lugar o, lo que aún es peor, a ningún sitio.

Carlos A. Scolari señala con cierta claridad, en el reciente La lectura en España. Informe 2017 que resulta imposible realizar predicciones o visualizar escenarios más allá del corto plazo. Lo que sí se puede hacer es analizar con detenimiento otras transformaciones precedentes de ese ecosistema para comprender su dinámica. (185; Carlos A. Scolari).

Vivimos un momento, como señala Rüdiger Safranski, que es como si estuviésemos en un volcán en erupción porque está moviéndose todo. Es por ello quizás más sugerente intentar comprender el hoy y el corto plazo en relación a lo precedente que intentar, que siempre es posible, plantear un futuro sin pasado y, casi, sin presente.

Hay, quizás una pregunta importante a hacerse ya en el hoy, pero que da la sensación que genera miedo al abrir un vacío sin aparente respuesta.

Acerco la misma duda metódica, la pregunta quizás sin respuesta, que se plantea Evelio en La reinvención de la… ¿”biblioteca”? donde parece que queremos atisbar un futuro sin saber cómo nombrarlo y que nos vale lo mismo si pensamos en bibliotecas o en libros.

¿en qué momento podemos decir que la “reinvención” se ha convertido en una “redefinición”?

La duda sobre cómo y qué nombramos no es nueva y, se suele decir, que lo que no se nombra, no se conoce.

Quizás lo que ocurre en algunos de los planteamiento futuribles e interesados de algunas personas es que nos quieren imponer sus intereses. No está de más recordar el ‘aviso a navegantes’ de Alvin Toffler que recoge Lorezo Soccavo:

Si vous n’avez pas de stratégie, c’est que vous faites partie de la stratégie de quelqu’un d’autre.

Así que mientras unos se atreven a afirmar lo que vendrá, otros, quizás con más modestia, fruto del conocimiento, nos ofrecen con más humildad algunas ideas para ‘mirar el futuro’.

Termino con una cita de Sherry Turkle en su libro En defensa de la conversación, que me parece sugerente:

No hay que subestimar nunca el poder de un nuevo objeto evocativo. La historia del uso que hacemos de las tecnologías que nos permiten llevar un registro de nosotros mismos o un registro cuantificado para reflexionar sobre nosotros está todavía en sus albores. Utilizados intencionadamente, pueden dar lugar a una reflexión que nos acerque a nosotros mismos. Pero no pueden conseguirlo por sí solos. Las aplicaciones te pueden dar un número, sin embargo, solo las personas pueden aportar una narración. La tecnología puede exponer el mecanismo, pero es la gente quien tiene que encontrarle un significado. (101)

Esforcémonos pues por crear nuestras propias y múltiples narraciones que pueden también ser compartidas.

 

Ver, oír…

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El espacio que aquí veis aparentemente vacío, sin personas, se me ha mostrado hoy lleno de imágenes, recuerdos, palabras, miradas.

No sabemos muchas veces qué es lo que se mueve y remueve dentro de nosotros para que algo, un texto, un espacio, una mirada, una palabra, una imagen, en un momento concreto, generen en nosotros vibraciones y sensaciones distintas a las que en otros tiempos distintos nos pueden provocar.

Hoy visitando a mi madre en casa, este espacio, justo al pasar se ha llenado de golpe de recuerdos y tiempos vividos.

La palabra, la miradas, la conversación llenan todos los recuerdos que me siguen uniendo a ese espacio vital que sigue estando y siendo presente.

Quizás es donde aprendí, vi y viví el arte de la conversación.

“Solo cuando vemos la cara del otro y oímos su voz, nos comportamos de forma más humana entre nosotros” (Sherry Turkle; En defensa de la conversación; Ático de los libros, pag. 38)

En defensa de la conversación

en_defensa_de_la_conversacionInicio la lectura del libro de Sherry Turkle, En defensa de la conversación. El poder de la conversación en la era digital, editado por Ático de los libros.

Buena pinta y con unas cuantas notas tomas tras las primeras cincuenta páginas.

Los libros, las lecturas, si lo preferís, se presentan a veces, se nos acercan ,en momentos propicios para que vayan calando o para enriquecernos.

Este libro ha aterrizado en mi vida este sábado entre dos experiencias sencillas, pero enriquecedoras en lo personal…

Solo cuando vemos la cara del otro y oímos su voz, nos comportamos de forma más humana entre nosotros. (38) escribe Sherry Turkle.

El viernes disfruté de un encuentro y conversación con Maite de La Taller, gracias a la mediación ‘celestinil’ de Aintzane, que estaba convencida de que me iba a encantar conocerla y conocer la experiencia y acertó. En la conversación a tres estuvo también muy presente la propia autoconversación que la artista y todas las personas mantenemos con nosotras mismas y las posibilidades abiertas de buscar algunas líneas de colaboración que nos permitan seguir encontrándonos. Curioso la frecuencia con la que aparecen terceras personas apreciadas por los presentes.

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Quedé maravillado del trabajo, del proyecto, de las ideas y… de la sencillez. ¡Gracias Maite y Aintzane!

Y un domingo de encuentro familiar y de celebración con conversación alrededor de la mesa. Mesa y conversación o conversación y mesa, como prefiráis,  son piezas importantes en mi entorno familiar. Es un buen momento para mirarnos a los ojos y pasar, también, la prueba del algodón gastronómica.

Quizás porque nos guste practicar lo que escribe Sherry Turkle:

La conversación cara a cara es el acto más humano, y más humanizador, que podemos realizar. cuando estamos plenamente presentes ante otro, aprendemos a escuchar. es así como desarrollamos la capacidad de sentir empatía. Este es el modo de experimentar el gozo de ser escuchados, de ser comprendidos. (15)

Así que como el tiempo es finito intentaré seguir encontrando momentos de conversación y no de mera conexión. (pag. 44)

 

Caracoles en salsa vizcaína

En la familia existe una querencia a disfrutar de la mesa y convertirla en punto de encuentro y celebración en momentos importantes de la vida.

Importante, en cualquier caso, es a veces, simplemente el deseo de juntarnos para conversar de forma sosegada.

Pero dentro de esa querencia existen también algunas tradiciones que van por ahora pasando de generación en generación.

Una de ellas es la preparación de los caracoles a la vizcaína plato típico de nochevieja en el que se junta una parte de la familia, pero no toda.

En la preparación hasta la fecha sólo intervienen las mujeres. Y así, dos, tres días antes, las nueve mujeres de la familia se juntan para prepararlos convirtiendo la tarde, también, en una preparación-merienda que en sí misma guarda también sus ritmos y peculiaridades en lo referente a las tortillas de patatas.

Algunos de los que no podemos asistir sí pasamos por casa unas horas antes la misma noche de nochevieja para recoger nuestras correspondientes raciones que pasan a buen recaudo, léase congelador en este caso, para encontrar su momento propicio de degustación celebrativa.

Este año, les hemos dejado poco margen. Otros, suelen aguantar hasta febrero; pero en esta ocasión, el 15 de enero nos ha parecido la fecha adecuada para compartirlos

en una comida, donde los tres miembros que invitábamos nos hemos afanado en poner parte de nuestro ‘saber y hacer culinario’ en la mesa. Somos cocinillas en distintos grados que parecen ir mejorando con las nuevas generaciones.

La madre

El padre

Y el hijo

No somos de complicarnos. Somos más del modo ‘disfrutón sencillo’ y de tener tiempo para la conversación. Quizás la comida compartida esté muy cerca de la lectura y de la cultura en ese espíritu ‘zaidiano‘ de seguir buscando excusas constantemente para conversar y hacer tertulia.

Claro que en esto, también hay una diferencia entre la comida/lectura/tertulia sosegada que es el primor por lo bien hecho que necesita su tiempo y la comida/lectura/tertulia rápida-basura.

Así que a las personas que a veces me señalan con el dedo de manera cariñosa, y a ratos noto que envidiosa, diciendo que me paso el día comiendo, les diré que se equivocan. Que están mirando el dedo y no la luna. Lo que intento y me gusta es buscar momentos para la conversación, la tertulia y el estar con otras personas y la mesa donde se nos presenta la comida y/o los libros sigue siendo una excusa maravillosa.

¡Feliz domingo¡

La lectura, como la barra del bar, nos hace más humanos. ¡Canela fina!

Tipos infames sirvió hace cinco años de ejemplo, reclamo y reflexión a The economist para hacer una llamada a los cambios estructurales que España necesitaba en lo económico.

tipos_infames_suerteEstos jóvenes, que lo siguen siendo de manera todavía insultante para los que nos acercamos a los sesenta, y donde compré no hace muchos días la espléndida novela Patria de Fernando Aramburu, han sido también la excusa que ha utilizado María Jesús Espinosa de los Monteros en El País para responder a través de ellos a la pregunta de ¿Por qué creer en los libros?

Quizás cada vez, como ya señalaba Zaid haya que creer más en aquellas propuestas que propician la conversación, el encuentro, la pausa de y para la vida. El espacio físico, las personas, la propuesta, el tino, el trato ayudan a todo ello.

No es de extrañar que al salir de allí, porque allí había quedado, la conversación fluyera sola acodados en esta ocasión en la barra de un bar en la calle del Pez entre cervezas, tapas, palabras y ojos y oídos atentos.

Quizás no fuera nada más que una estación para ir de nuevo a los libros en Cervantes y Cia.

 

 

 

Libro, lectura, lentitud… con L de Librería

Terminaba la entrada de ayer Librería y ciudad con una cita de Imanol Zubero en la que plantea una reflexión relacionada, entre otros temas, con el ritmo de vida y los modelos de ciudad y se constata la conveniencia, quizás, de un ritmo más sosegado y de unos espacios que posibiliten y faciliten la creación y la adecuación de las personas a esos ritmos que son, además, los que permiten el encuentro de los unos con los otros y de la lectura. Al fin y al cabo, ya lo decía Zaid, los libros  son muñidores de conversaciones.

Cuando ayer escribía la entrada se me cruzó en la pantalla el espléndido artículo de Juan Cruz, Los libros no tienen prisa. Casi parecía que la caprichosa pantalla me lo ponía delante para señalarme el camino por donde seguir con el hilo discursivo. De los ritmos de la ciudad a los ritmos de los libros, sus entornos, y sus posibles alteraciones.

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Foto del muro de facebook de Joseba Lopezortega

Juan ha unido, de manera inteligente en mi opinión, la crítica velada a la construcción y puesta en valor de determinados modelos de ciudad desde lo público cuando se apoyan o se acompañan determinadas iniciativas, quizás con poca consciencia, sí, con S, con el ritmo que, aparentemente, ‘el libro’, algunos libros quieren mostrarnos…  la revolución de la prisa no va a matar la estrella del libro, que es el silencio, el sosiego, y por tanto el tiempo.

Lo que ocurre, tristemente, es que ha sido en ocasiones el propio sector del libro, con su ritmo de novedades, con la escasa duración de los libros en las librerías, con la burbuja continua y creciente de más, más, más, con la destrucción masiva de ejemplares devueltos quien, en gran medida, le ha enseñado el camino a Amazon.

Así que aceptando y compartiendo la reivindicación reflexiva sobre el silencio y el sosiego como medios naturales por humanos para el libro y su lectura quizás debamos también reflexionar sobre cómo cambiar los ritmos del sector e ir todos con más calma y sosiego para no entrar en el fascismo de la velocidad.

Para ello… quizás como siempre empezar por menos libros para que todos leamos más.

“El asunto es elegir. Y para eso no sirve la prisa. Lo que plantea la inmediatez en la adquisición, de libros, por ejemplo, remite al supermercado. En la librería tienes al librero, y ahí hojeas, con hache y sin hache. En los supermercados (del libro, por ejemplo) no te conocen. Ahí eligen por ti. Venderte un libro porque ya es best seller no significa que te estén vendiendo lo mejor”. Y si este fuera un episodio de la historia de la lectura, ¿qué tiempo sería? “Un tiempo bastante triste. La esperanza es el lector no contaminado por la propaganda, el pequeño editor que se atreve con lo que no tiene gran difusión… Y la librería, claro”. ¿Alguna ventaja en recibir el libro ya? “Cuando haces un trabajo urgente. Pero el placer de leer se busca lentamente”. (Carlos García Gual en Los libros no tienen prisa)

Sobremesa…

Tiempo que se está a la mesa después de haber comido

Quienes os acerquéis por aquí conoceréis mi gusto por la comida compartida y la conversación sosegada.

Si es en familia, con amigos o con personas con las que no has compartido nada hasta ahora pero a las que llegas a conocer por el ‘hilo de la confianza’ suele ser un gusto.

Si el número no es excesivamente grande, cinco puede ser un buen número, y además impar de cara a buscar desempates en posibles disputas dialécticas mejor que mejor.

Al tiempo conviene dejarlo ir pasando al ritmo que él vea conveniente.

Así hoy, M. nos ha recibido en su casa y nos ha regalado una acogida y comida que no sé si merecemos.

Hemos disfrutado del número, 5, del espacio, en la calle rodeados de verde y, por supuesto de la conversación y la compañía hasta completar una jornada laboral-conversacional completa.

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Curioso, como siempre, en una ciudad como Bilbao que no es excesivamente grande, las relaciones cruzadas que aparecen en la conversación, los conocidos comunes pero en distintos momentos o desde distintos ángulos, las distintas visiones de la jugada política actual…

En fin, el disfrute de la palabra.

En esta ocasión, no nos han hecho falta ni libros para generar conversación.

Pero sí era importante, despedirnos de la buganvilla.

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Me gusta invocar las tardes de lluvia frente a los volcanes, tengo nostalgia de la vida que transcurre como una conversación entre amigos: lenta, sin destino preciso, sin ansia de predominio, sin demasiadas ideas en litigio, con la certeza de que cada palabra, cada cosa que pasa entre ellos no importa y no es prescindible. (Ángeles Mastretta; El cielo de los leones; pag. 107)

Conversar… 13

Casi trece horas de conversación en ámbitos y con personas distintas.

Desde las 10 de la mañana hasta hace un rato.

Un día placentero donde ha habido tiempo para conversaciones inesperadas.

Tiempo para pasear conversando y poder mostrar algunos pedacitos del Bilbao que uno quiere.

Tiempo para constatar que hay librerías conversacionales, como Louise Michel y Anti.

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Tiempo para disfrutar de la converDSC_0033sación, el debate, la discrepancia, las
ideas y los proyectos en torno a la cultura.

 

 

 

 

Tiempo para iniciar una conversación en torno a una mesa que tendrá su continuación en otras tierras. Hasta el vino se ha unido a una parte de la temática conversacional.

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Un día placentero en las palabras, meras mediaciones para el conocimiento de los otros.

¡Un disfrute!

La semana que viene hablaremos del gobierno. Hoy el Viceconsejero no me deja. Esto, para los malpensados, está dicho con todo el cariño tras una mañana interesante y sugerente y como reconocimiento, también, de quien escucha y ofrece y gestiona espacios que posibilitan la conversación interesante, propositiva y distendida.

Siguiendo la conversación y… haciendo cultura

La conversación sosegada y el ambiente conversacional sigue siendo para un servidor ‘droga dura’. Si es con tiempo, siempre necesario, y en torno a una mesa ya ni os cuento.

Ya lo escribió Gabriel Zaid hace tiempo:

La cultura es conversación. Pero escribir, leer, editar, imprimir, distribuir, catalogar, reseñar, pueden ser leña al fuego de esa conversación, formas de animarla. (Los demasiados libros; pag. 31)

El puede aquí es importante porque indica que no en todos los casos lo será.

Pondré un ejemplo contemporáneo. Será difícilmente creíble que el grupo Prisa genere realmente conversación con su nuevo ‘engendro libresco‘, cuando ha matado él mismo los cauces conversacionales que podía mantener vendiéndolos al mejor postor. Parece que incluso va a perder la educación que le vio nacer.

No es esto en cualquier caso lo importante. Lo realmente clave creo que es que los humanos podamos disfrutar de espacios realmente conversacionales. Y la conversación, por lo menos para la RAE supone unos contextos y unas determinadas situaciones.

1. f. Acción y efecto de hablar familiarmente una o varias personas con otra u otras.

2. f. desus. Concurrencia o compañía.

3. f. desus. Comunicación y trato carnal, amancebamiento.

4. f. desus. Habitación o morada.

Familiaridad, el otro físico, espacio y ‘toque’ parece que marcan el campo de juego de la conversación de verdad y, por lo tanto, serían quizás los cuatro puntos cardinales que posibilitan el hecho cultural.

Digo esto porque es gozoso ver cómo con determinadas personas (punto 1) cuando nos juntamos (punto 2) físicamente tras los abrazos y carantoñas (3) en un espacio (lo siento pero no diré cuál punto 4) surgen, aunque haya habido un lapsus espaciado las palabras, emociones, reflexiones, intuiciones en torno a los otros, a nosortos, al territorio y al sentido individual y colectivo que ni siquiera nos hace falta ‘leña para el fuego de la conversación’.

Manuel sabe que se lo ha perdido porque andaba en menesteres institucionales. también, por supuesto, haciendo cultura que es algo muy distinto a hacer negocio con el cuento de la cultura que algunos andan vendiendo.

Piensen en cambio, cuáles puede ser en algunos casos, unos buenos espacios conversacionales donde no es tan necesario que haya mucha oferta, sino oferta con sentido e intención de provocar conversación.

 

Escrutando entre líneas e intentando escuchar

Domingo lluvioso en Bilbao con cierta resaca y somnolencia después de una estupenda noche con cena,  conversación y comunicación con amigas.

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Con ‘comunicación’ me refiero a lo mismo que dice hoy Henning Mankel en XL Semanal: “me refiero a lo que usted y yo hacemos: sentarse y hablar”.

No me refiero por tanto a este escribir esperando posibles lectores al otro lado, pero desprovisto de ojos, presencia y vibrar al mismo tiempo.

Sus palabras me traen también recuerdos del reciente SILA y, en concreto en este caso, de la mesa de escritoras africanas. Dice Mankell, algo que con otras palabras ya resonó en la mesa: Las mujeres, sobre todo en África, son la columna vertebral de la sociedad.

El titular de la entrevista es impactante: “Moriré de esta enfermedad”.

Ayer, en la charla, ya casi de madrugada que manteníamos, hablábamos sobre cómo nos cambia la vida cuando se pasa del estado de saber que vas a morir, algo que con el tiempo nos ocurrirá a todos, a saber que tu muerte ya puede tener una causa concreta: una enfermedad.

Ni siquiera ello supone que tu muerte acabe produciéndose por esa enfermedad, pero ya hay, al mismo tiempo, un elemento definitorio del fin de la vida.

Y ello, si además el proceso o la causa sabida supone unos cambios dolientes en la existencia cambia el rumbo de la misma.

El haber vivido de cerca y vivir actualmente procesos de ‘enfermedad crónica’ en mi entorno es probable que despierten en mí una sensibilidad especial hacia estos temas y que a veces ande escrutando entre líneas de conversación y de texto reflexiones y cómplices emocionales para seguir intentando llenar el morral de argumentos racionales y emocionales.

Quiero llegar con ello al bello texto, como todos los que nos hace llegar los sábados, Rafa Muñoz y que en esta ocasión lleva por título Dialogar con los textos: aprender a escuchar.

Empieza su texto con una cita de David Le Breton:

El silencio no es nunca el vacío, sino la respiración entre las palabras, el repliegue momentáneo que permite el fluir de los significados, el intercambio de miradas y emociones, el sopesar ya sea de las frases que se amontonan en los labios o el eco de su recepción, es el tacto que cede el uso de la palabra mediante una ligera inflexión de la voz, aprovechada de inmediato por el que espera el momento favorable. 

Dice un poco más adelante:

Construir significados con los otros sin necesidad de cerrarlos es condición fundamental de la escucha y esto supone una conciencia de que la construcción de sentidos nunca es un acto meramente individual.

Y ahí le andamos, en el juego del seguir caminando-paseando entre la soledad y el acompañamiento, escrutando en las conversaciones, en los silencios y en la escucha para ver si luego será uno capaz de acompañar y escuchar las palabras y los silencios del otro, aquél que sabrá no ya que morirá de esa enfermedad, sino que se encontrará además con el dilema de que podrá escoger entre ‘morir de una o morir de otra’.

¡Qué dilema más cabrón!

Conversaciones de hospital

Mañana volveré a valorar la suerte de estar vivo todavía. (Pierre Sansot; del buen uso de la lentitud; Tusquets, pag. 193)

El ascensor que sube a las plantas suele ser un espacio silencioso donde sólo se oye la voz que en euskera y castellano va cantando la llegada a cada uno de los pisos.

Las miradas bajas como temiendo encontrarse una expresión que no se desea en esos momentos.

Poco a poco cada uno va dirigiéndose a su habitación y allí ya empiezan las vidas encerradas o a lo más compartidas con la cama vecina y el círculo que la acompañan.

Hasta ayer, casi, hemos vivido momentos de silencio y de contemplación. Esperando, observando (qué será eso) la evolución. Ayer el estado y los ánimos cambiaron a mejor y, casi, como para recuperar el tiempo callado la conversación fluye y se amplía y se cruza.

De hoy a la mañana, donde ya todo pinta, toquemos madera, como ganadores del primer asalto me quedo con algunas reflexiones de los dos enfermos que no conviene olvidar.

  • El valor y la calidad de la sanidad pública.
  • Las ganas de vivir.
  • El disfrute por lo cotidiano.
  • Lo terapeútico que es un paseo por un Hospital.
  • El valor de la compañía y la complicidad. ‘Contra la enfermedad vivimos más unidos’.
  • La sonrisa y la risa siguen siendo una gran terapia.

Y que… la mayoría de los días sigue amaneciendo para casi todos.

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Librería y mujeres con ‘L’ más un punto final

Del martes al mediodía a jueves hasta las 15:00 que vuelvo a Bilbao, la ‘L’ ha sido la letra inicial que, quizás por azar o por sincronía, esto nunca se sabrá, ha ido dibujando y marcando en parte el hilo vital de estas 48 horas.

El martes empezó con L1 con quien comí, junto con dos amigos más, en el Kokken. Viaja la semana que viene con Alboan a la India. Una experiencia que quizás le marque o le insinúe nuevos senderos vitales por los que pisar.

El miércoles, ayer, ya en Barcelona, quedé a comer con L2.

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Treinta y una… ¡la aceituna!

En la comida, qué placer y gusto de compañía, no sé por qué me ha venido a la cabeza ese Treinta y una… la aceituna como parte de una estrofilla o de una rima infantil.

Google parece no querer devolverme ningún resultado, pero en mi cabeza sigue resonando.

Quizás el vino de la comida ha sido una llamada a esa frase inexistente.

DSC_0003Quizás, lo a gusto que uno estaba y la pena con la que me levantado de la mesa mientras ellas siguen charlando sea también el causante de ese runrun… treinta y una la aceituna.

Puede que sean también las noticias recibidas. De nacimiento y de vida que a todas nos han alegrado.

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Quizás los proyectos en que otra se embarca casi casi por casualidad. Dice que igual no vuelve.

Los que tenemos más edad parecemos situarnos en una posición de para qué movernos, aunque nos gusta enredar y enredar.

Y entre aceituna y aceituna hasta llegar a Treinta y una las palabras que van saliendo, se cruzan, complementan, oponen, guiñan, chocan, ríen… y ahí que estábamos tan felices…. no comiendo perdices, sino tigres. Que ya sabéis que en Bilbao, si andamos con hambre, nos podemos comer cualquier cosa.

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Mañana a Barcelona con buen sabor de boca y a seguir dándole y dándole.

Conversar, escuchar

Días intensos en Madrid. Apertura laboral y personal a nuevos campos y sectores con muchas ganas. Más, cuando he conocido a algunas con las que compartiré camino y proyecto.
Mucha conversación y escucha estos días que han terminado hoy con una deliciosa comida de conversación y escucha con tres personas que trabajan como editoras. La guinda perfecta a estos días.
En la comida R. comentaba como el empezar a escuchar y a desencasillarse le había permitido tener otra mirada y actitud ante los proyectos.
¡Cuanto ganaría el sector del libro conversando y escuchando a otros sectores y dejando de lamerse las heridas en unod casos y abandonando la autosuficiencia en otros.

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La tortilla como metáfora

Hace ya años, ocho por lo menos, que dos tres veces al año nos juntamos.

Comemos, conversamos. Casi siempre en el mismo sitio.

Los años van pasando. Los hijos y las hijas van creciendo y todo va cambiando.

Hoy con sorpresa hemos celebrado próximas abuelidades. Vamos a tener que andar viendo dónde encontramos baberos adecuados para la ocasión.

La tortilla suele jugar un papel importante en la comida que nos sirve como excusa para la conversación.

DSC_0002En contadas ocasiones, algunos amigos colaterales puntuales, desplazados ex profeso para la ocasión han podido disfrutar del ‘ritual’.

Creo que la tortilla es una buena metáfora por el hecho de ser fruto en ocasiones de productos sencillos que quedan realzados todos en su presentación final gracias a la mezcla de los ingredientes, al punto de cada uno, a su nivel de jugosidad y su punto de sal.

Incluso permite a veces que alguno de los elementos pueda faltar provocando también un resultado final que merece la pena, pero distinto. Y aún cuando los elementos sean los mismos en cada ocasión será distinta por el punto, la mano, el tamaño y demás.

Nos empezamos ya hace años a juntar entre 5 y 7 personas de diversas procedencias y lugares, con historias distintas, compartiendo durante algún tiempo proyectos empresariales y buscando ‘momentos rituales’ de celebración.

Nos seguimos, que es lo más importante, juntando, queriendo, apreciando y conversando.

Y, ojalá, en eso sigamos.

Hoy hemos vuelto a disfrutar de la tortilla, la conversación, la comida y la felicidad de los futuros abuelos.

¡Va por ellos!

¡Qué mayores nos vamos haciendo!

Ya notaba ayer que nos íbamos haciendo mayores. Hoy lo he confirmado, pero… a gusto.

En Dando la Brasa, una nueva conversación y sueños soñados despiertos

Las mesas que mecen la lengua son siempre buenas mesas.

Un sueño llevó a un proyecto, un proyecto a una primera conversación en la que apareció otro proyecto con la comida, quizás mejor el producto por medio.

Como de proyectos y de comer se trataba, quizás mejor hablarlo en torno a una mesa.

Así he descubierto hoy el Dando la Brasade la calle Aréchaga-San Francisco, su último aterrizaje en Bilbao. Recomendable.

Foto0594La conversación girando en torno a proyectos personales y con un precioso punto de locura-sueño, buscando el libro como objeto-mediación.

Una charla a tres jugando entre el fondo y la forma, lo posible y lo deseado, las licencias, las personas que pueden acompañarlos, la ilusión y la realidad, los calendarios a cumplir.

Una breve lluvia de ideas en torno a proyectos que tienen mucha, mucha carga de ilusión que es, quizás, lo que nunca debe faltar.

M., J., he disfrutado como un cochino con la conversación y la comida. El marco ha sido estupendo. Un pequeño descubrimiento.

Hemos tenido incluso ‘señorita Rotenmeier’ que ha venido a controlarnos…

Encuentro y conversación

La amistad es por supuesto el espacio de la conversación en su más alto grado de intimidad e intensidad, pero también es cierto que se pueden tener buenas conversaciones con quienes no son nuestros amigos más íntimos y que incluso la intimidad puede llegar a ser un obstáculo para la libertad de la conversación. (Adolfo Castañón; Trópicos de Gutenberg; Trama editorial; pag. 28)

Ayer en Vitoria, a medio camino entre Bilbao y Pamplona, conversaba con una persona. Al despedirnos me decía: algún día, ya mayores, quizás escribamos la historia de estos encuentros y conversaciones itinerantes que se han ido celebrando ya en lugares variopintos de esta piel de toro y parte del extranjero.

Lo curioso, además, es que hasta la fecha los hemos podido mantener con discreción y sin ser molestados ni sorprendidos por nadie ajeno a los mismos y a los ‘sesudos’ temas que abordamos.

También, al terminar, uno de los presentes me decía, ¿para cuándo esa nueva serie sobre el estudio de Comercio interior de 2013 con la finalidad de que echemos unas risas? ¡Todo llegará!

Hoy, me apetece más seguir con el encuentro y la conversación.

Un mensaje que te llega vía facebook.

Una persona que se acerca por Bilbao, unos mensajes previos vía facebook, una quedada, un buen día que permite estar en la calle, unos pintxos, unos vinos, gracias Juan Bas por la invitación en el Xukela, y la conversación que fluye además hoy con el trasfondo mañanero de una breve y lúcida llamada de atención de Julen Iturbe y con esa frase a mitad del texto:

¿Y qué salimos ganando los simples humanos? En el fondo lo que nos interesa es calidad de vida

Así que a mitad de ronda hoy al mediodía, no era de extrañar que saliera por medio la calidad de vida fruto del ritmo pausado que da la mezcla de la conversación, el pintxo, el vino (sustítuyase por lo que se quiera) y el ir poniendo parte de las vidas y los sueños encima de la mesa utilizando la tecnología humana más adecuada para estos casos: la voz, la mirada, el tacto…¡Nadie lo superará!

Y así con este regusto, haciendo casi un paréntesis, veremos si seguimos luego la conversación en un rato en la presentación de La sonrisa de la hiena, aunque ésta no sé si será de fiar.

Y, quizás entre la hiena y los zorros me quedo con estos, quizás porque en este caso son rojos.

Sigamos conversando…

Hoy ha sido un día que ha girado todo él en torno a la palabra.

Una conversación: un proceso de comunicación que construye mejores verdades que las verdades individuales. (Sabina Berman y Lucía Jiménez; Democracia cultural; pag. 110)

Lo verbal como elemento de mediación, aunque no exclusivo bien para su análisis, bien para contrastar ideas, para expresar sentimientos o simplemente para disfrutarde la conversación.

Vayamos por pasos y horas.

8:30 de la mañana. Reencuentro con un amigo siempre metido en lío-proyectos. Me acerca hasta su útlima ‘locura’. Me la cuenta, me la explica, la disfrutamos…. Estará en marcha en 15 días y entonces pasará del dicho al hecho.

9:30 de la mañana. Reunión amistosa-laboral muy en la línea de lo que hoy escribe Julen en su blog. Así que nos damos tiempo para ponernos al día de nuestros últimos tiempos vividos y para compartir un proyecto sobre el que and(amos)o dando vueltas y en el que las palabras como mediaciones discursivas juegan un papel importante.

13:30. Encuentro con una amiga. Nos vemos con cierta frecuencia. Nos vamos a ver con más sosiego en breve. Conversamos sobre nuestros mayores que nos preceden y que nos hacen ver también que en la línea de la vida, vamos avanzando de la retaguardia a la vanguardia.

14:00. Dos llamadas se cruzan. Una amiga caba de quedarse de patitas en la calle. Palabras telefónicas con sentimiento a través de las ondas. Las ahremos presenciales la semana que viene.

14:15. La segunda llamada. Me cuentan desde el otro lado que a veces las palabras se desbordan y lo que tendría que ser breve y conciso puede llegar a convertirse en pretencioso. Seguiremos hablando a la vuelta de vacaciones o quizás antes de ideas y proyectos.

14:30. Larga comida conversacional. Digamos, y lo dejaremos ahí, que con un, entre otras cosas, lector de este blog. La primera vez que nos sentamos a conversar y echamos en falta no haberlo hecho ya en tiempos anteriores. No importa. Siempre puede haber tiempo para iniciar una conversación que una amiga nos ha ayudado a iniciar en su papel de Celestina. Vamos con facilidad de lo personal al terreno de las ideas y los proyectos. Con puntos de vista coincidentes y a ratos divergentes. En otros momentos son matices que añaden color y riqueza. Y a lo largo de cuatro horas vamos saltando de un tema a otro, volviendo hacia atrás y retomando y al despedirnos nos quedamos con las ganas de seguir la conversación. Seguro que volveremos a encontrar tiempos y momentos.

19:00. Bilbao es pequeño. Encuentro casual con parte de la ‘family’ en Bilbao. Y para dar movimiento a las palabras nos adentramos en un paseo conversacional…. que también por suerte seguirá.

Los pensamientos son como tapices plegados o arrollados; la conversación los despliega y los pone a la luz del día. (Temístocles)