Los Luises

Comer y conversar.

Disfrutar del tiempo y del encuentro con Luis I y Luis II.

Con el I suele ser más habitual que con el II con quien hacía mucho, mucho tiempo que no compartía mesa, mantel y charla. Una agradable sorpresa encontrarle hoy.

Nos ha bastado para alimentarla unos cachelos y un poco de pulpo en El Pulleiro. A partir de ahí y animados por el albariño y el encuentro, la conversación fluye y vamos pasando repaso a los últimos años. Me produce curiosidad que no sorpresa la extrañeza que causan fenómenos como el de la autoedición y autopublicación entre otros sectores de la cultura por la contaminación que suponen sobre el sentido de lo que se hace y propone y de la que algunos quieren hacer bandera.

Hay tiempo para el regalo, el aprecio a la edición cuidada y el pase de notas….

Hablamos de cine, libros, música, teatro, política, anarquismo, liberales, nacionalismo, amor, vejez, estudios, hijos, familia, cómo nos vemos, nos sentimos… y nos vamos dejando llevar… hasta aterrizar dos de los tres en el chocolate que nos trae recuerdos… y nos pone, además tiernos, al ver los niños que nos rodean…

Antes de que acabe el año, más.

Manolo, te están esperando…

Pequeños regalos…

 

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Ampliando la mirada…

Tres días en Madrid.

Reconozco que cada vez me cuesta más moverme, pero también que hay veces que el salir y conversar hace que la mirada se amplíe, se esponje y enriquezca los puntos de vista.

Me sigue sorprendiendo lo fácil que es retomar el hilo con algunas personas a las que hacía tiempo que no había visto.

Tres conversaciones sosegadas, quedan otras tres, y algunas notas mentales nuevas y enriquecedoras sobre:

. Cultura, política municipal y lo perjudicial que sigue siendo la falta de estrategia, el ahorismo y los movimientos pendulares.

. Los estudios de impacto de la actividad cultural. Lo que miden, dejan de medir, casi tan importante o más que lo que miden y quiénes utilizan los datos y para qué.

. Conversación con uno de los libreros de Madrid con mayor experiencia a sus espaldas aunque no sea uno de los más mayores. Diré el nombre: Quique Pascual. Suma su experiencia, la experiencia de generaciones y trasiega y torea en una de las mejores librerías que existen por estos lares. Siempre es un regalo conversar con él.

Sigo esponjándome…

No seamos ingenuos ante algunas de las propuestas de futuro para el sector

futuro_febrero_2017

Esta viñeta de El Roto creo que es un buen reflejo de las propuestas que algunas personas realizan sobre el futuro del sector del libro. Unas, alucinantes, y otras, quizás alucinatorias. Probablemente nos lleven al no-lugar o, lo que aún es peor, a ningún sitio.

Carlos A. Scolari señala con cierta claridad, en el reciente La lectura en España. Informe 2017 que resulta imposible realizar predicciones o visualizar escenarios más allá del corto plazo. Lo que sí se puede hacer es analizar con detenimiento otras transformaciones precedentes de ese ecosistema para comprender su dinámica. (185; Carlos A. Scolari).

Vivimos un momento, como señala Rüdiger Safranski, que es como si estuviésemos en un volcán en erupción porque está moviéndose todo. Es por ello quizás más sugerente intentar comprender el hoy y el corto plazo en relación a lo precedente que intentar, que siempre es posible, plantear un futuro sin pasado y, casi, sin presente.

Hay, quizás una pregunta importante a hacerse ya en el hoy, pero que da la sensación que genera miedo al abrir un vacío sin aparente respuesta.

Acerco la misma duda metódica, la pregunta quizás sin respuesta, que se plantea Evelio en La reinvención de la… ¿”biblioteca”? donde parece que queremos atisbar un futuro sin saber cómo nombrarlo y que nos vale lo mismo si pensamos en bibliotecas o en libros.

¿en qué momento podemos decir que la “reinvención” se ha convertido en una “redefinición”?

La duda sobre cómo y qué nombramos no es nueva y, se suele decir, que lo que no se nombra, no se conoce.

Quizás lo que ocurre en algunos de los planteamiento futuribles e interesados de algunas personas es que nos quieren imponer sus intereses. No está de más recordar el ‘aviso a navegantes’ de Alvin Toffler que recoge Lorezo Soccavo:

Si vous n’avez pas de stratégie, c’est que vous faites partie de la stratégie de quelqu’un d’autre.

Así que mientras unos se atreven a afirmar lo que vendrá, otros, quizás con más modestia, fruto del conocimiento, nos ofrecen con más humildad algunas ideas para ‘mirar el futuro’.

Termino con una cita de Sherry Turkle en su libro En defensa de la conversación, que me parece sugerente:

No hay que subestimar nunca el poder de un nuevo objeto evocativo. La historia del uso que hacemos de las tecnologías que nos permiten llevar un registro de nosotros mismos o un registro cuantificado para reflexionar sobre nosotros está todavía en sus albores. Utilizados intencionadamente, pueden dar lugar a una reflexión que nos acerque a nosotros mismos. Pero no pueden conseguirlo por sí solos. Las aplicaciones te pueden dar un número, sin embargo, solo las personas pueden aportar una narración. La tecnología puede exponer el mecanismo, pero es la gente quien tiene que encontrarle un significado. (101)

Esforcémonos pues por crear nuestras propias y múltiples narraciones que pueden también ser compartidas.

 

Ver, oír…

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El espacio que aquí veis aparentemente vacío, sin personas, se me ha mostrado hoy lleno de imágenes, recuerdos, palabras, miradas.

No sabemos muchas veces qué es lo que se mueve y remueve dentro de nosotros para que algo, un texto, un espacio, una mirada, una palabra, una imagen, en un momento concreto, generen en nosotros vibraciones y sensaciones distintas a las que en otros tiempos distintos nos pueden provocar.

Hoy visitando a mi madre en casa, este espacio, justo al pasar se ha llenado de golpe de recuerdos y tiempos vividos.

La palabra, la miradas, la conversación llenan todos los recuerdos que me siguen uniendo a ese espacio vital que sigue estando y siendo presente.

Quizás es donde aprendí, vi y viví el arte de la conversación.

“Solo cuando vemos la cara del otro y oímos su voz, nos comportamos de forma más humana entre nosotros” (Sherry Turkle; En defensa de la conversación; Ático de los libros, pag. 38)

En defensa de la conversación

en_defensa_de_la_conversacionInicio la lectura del libro de Sherry Turkle, En defensa de la conversación. El poder de la conversación en la era digital, editado por Ático de los libros.

Buena pinta y con unas cuantas notas tomas tras las primeras cincuenta páginas.

Los libros, las lecturas, si lo preferís, se presentan a veces, se nos acercan ,en momentos propicios para que vayan calando o para enriquecernos.

Este libro ha aterrizado en mi vida este sábado entre dos experiencias sencillas, pero enriquecedoras en lo personal…

Solo cuando vemos la cara del otro y oímos su voz, nos comportamos de forma más humana entre nosotros. (38) escribe Sherry Turkle.

El viernes disfruté de un encuentro y conversación con Maite de La Taller, gracias a la mediación ‘celestinil’ de Aintzane, que estaba convencida de que me iba a encantar conocerla y conocer la experiencia y acertó. En la conversación a tres estuvo también muy presente la propia autoconversación que la artista y todas las personas mantenemos con nosotras mismas y las posibilidades abiertas de buscar algunas líneas de colaboración que nos permitan seguir encontrándonos. Curioso la frecuencia con la que aparecen terceras personas apreciadas por los presentes.

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Quedé maravillado del trabajo, del proyecto, de las ideas y… de la sencillez. ¡Gracias Maite y Aintzane!

Y un domingo de encuentro familiar y de celebración con conversación alrededor de la mesa. Mesa y conversación o conversación y mesa, como prefiráis,  son piezas importantes en mi entorno familiar. Es un buen momento para mirarnos a los ojos y pasar, también, la prueba del algodón gastronómica.

Quizás porque nos guste practicar lo que escribe Sherry Turkle:

La conversación cara a cara es el acto más humano, y más humanizador, que podemos realizar. cuando estamos plenamente presentes ante otro, aprendemos a escuchar. es así como desarrollamos la capacidad de sentir empatía. Este es el modo de experimentar el gozo de ser escuchados, de ser comprendidos. (15)

Así que como el tiempo es finito intentaré seguir encontrando momentos de conversación y no de mera conexión. (pag. 44)

 

Caracoles en salsa vizcaína

En la familia existe una querencia a disfrutar de la mesa y convertirla en punto de encuentro y celebración en momentos importantes de la vida.

Importante, en cualquier caso, es a veces, simplemente el deseo de juntarnos para conversar de forma sosegada.

Pero dentro de esa querencia existen también algunas tradiciones que van por ahora pasando de generación en generación.

Una de ellas es la preparación de los caracoles a la vizcaína plato típico de nochevieja en el que se junta una parte de la familia, pero no toda.

En la preparación hasta la fecha sólo intervienen las mujeres. Y así, dos, tres días antes, las nueve mujeres de la familia se juntan para prepararlos convirtiendo la tarde, también, en una preparación-merienda que en sí misma guarda también sus ritmos y peculiaridades en lo referente a las tortillas de patatas.

Algunos de los que no podemos asistir sí pasamos por casa unas horas antes la misma noche de nochevieja para recoger nuestras correspondientes raciones que pasan a buen recaudo, léase congelador en este caso, para encontrar su momento propicio de degustación celebrativa.

Este año, les hemos dejado poco margen. Otros, suelen aguantar hasta febrero; pero en esta ocasión, el 15 de enero nos ha parecido la fecha adecuada para compartirlos

en una comida, donde los tres miembros que invitábamos nos hemos afanado en poner parte de nuestro ‘saber y hacer culinario’ en la mesa. Somos cocinillas en distintos grados que parecen ir mejorando con las nuevas generaciones.

La madre

El padre

Y el hijo

No somos de complicarnos. Somos más del modo ‘disfrutón sencillo’ y de tener tiempo para la conversación. Quizás la comida compartida esté muy cerca de la lectura y de la cultura en ese espíritu ‘zaidiano‘ de seguir buscando excusas constantemente para conversar y hacer tertulia.

Claro que en esto, también hay una diferencia entre la comida/lectura/tertulia sosegada que es el primor por lo bien hecho que necesita su tiempo y la comida/lectura/tertulia rápida-basura.

Así que a las personas que a veces me señalan con el dedo de manera cariñosa, y a ratos noto que envidiosa, diciendo que me paso el día comiendo, les diré que se equivocan. Que están mirando el dedo y no la luna. Lo que intento y me gusta es buscar momentos para la conversación, la tertulia y el estar con otras personas y la mesa donde se nos presenta la comida y/o los libros sigue siendo una excusa maravillosa.

¡Feliz domingo¡

La lectura, como la barra del bar, nos hace más humanos. ¡Canela fina!

Tipos infames sirvió hace cinco años de ejemplo, reclamo y reflexión a The economist para hacer una llamada a los cambios estructurales que España necesitaba en lo económico.

tipos_infames_suerteEstos jóvenes, que lo siguen siendo de manera todavía insultante para los que nos acercamos a los sesenta, y donde compré no hace muchos días la espléndida novela Patria de Fernando Aramburu, han sido también la excusa que ha utilizado María Jesús Espinosa de los Monteros en El País para responder a través de ellos a la pregunta de ¿Por qué creer en los libros?

Quizás cada vez, como ya señalaba Zaid haya que creer más en aquellas propuestas que propician la conversación, el encuentro, la pausa de y para la vida. El espacio físico, las personas, la propuesta, el tino, el trato ayudan a todo ello.

No es de extrañar que al salir de allí, porque allí había quedado, la conversación fluyera sola acodados en esta ocasión en la barra de un bar en la calle del Pez entre cervezas, tapas, palabras y ojos y oídos atentos.

Quizás no fuera nada más que una estación para ir de nuevo a los libros en Cervantes y Cia.