Fin de semana….

Completo y estupendo.

No han faltado

Ni los amigos

Ni la familia

Ni la belleza del paisaje

Ni la comida en compañía

Ni la buena conversación.

Sábado en las campas de Urbía con amigos y con la novieta.

Foto0488 Foto0489 Foto0491Domingo. Comida familiar por tierras burgalesas. Tres generaciones en torno a la mesa

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¿Qué es la vida?

Me he desayunado hoy con César Coca que me ha dejado pensativo ya desde la mañana

 

Vienen bien las llamadas de atención, los guiños, que no sabe uno bien por qué a veces me ponen en estado de alerta. Hoy ha sido un día agradable. ¿Por qué? Porque en el fondo la vida, la conversación amigable, la empatía que uno como humano puede llegar a sentir a veces ha ido pasando realmente entres estos tres momentos que me voy a permitir contextualizar, porque el contexto, al igual que los soportes en el mundo del lirbo son cada vez más importantes. Empezar una conversación-aperitivo en un bar en el que se muestra respeto por Otero, Unamuno y Benedetti no es un mal inicio. Foto0453 Seguir, por un espacio, también con años, donde se muestra respeto a la tradición culinaria en forma de callos o txipirones en su tinta y donde uno toma el compromiso de pasar dentro de un rato a una mexicana que ahora vive en Santander la receta de la salsa bizkaina no es tampoco una mala continuación; sobre todo si te invitan al chupito.

Terminar punteando catálogo Foto0455 para ver de qué vamos hoy Foto0456tampoco es un mal final. En cualquier caso, la vida y la conversación es lo que ha pasado entre y en esos espacios en los que nos hemos podido mirar a los ojos y decirnos las palabras.  

Lo importante queda, como siempre, fuera del objetivo.

Una curiosidad final. Justo cuando me despedía de L.C. me ha llamado L.C. Espero que también algún día esas siglas se crucen. Y ya, no digamos nada, si en ese cruce conversacional y visual están A.D.O. y M.O. El primer L.C. reventará de gusto.

Nota final: Mejor, en cualquier caso es lo que pasa entre bar y bar que lo que pasa entre Whatsapp y Whatsapp. Porque este breve proceso ha tenido algunos roces colaterales siempre interesantes.

Encuentro como revelación

En medio de un día lluvioso disfruté ayer del gusto y el placer del paseo-viaje compartido, de la comida y la conversación que se movía de lo aparentemente intrascendente

Gran parte del encanto de la amistad entre iguales reside en el gusto por las conversaciones sin importancia: no hablar de nada importante es tan importante a veces, e incluso más importante, que hablar de asuntos importantes. (Álvaro Pombo; La fortuna de Matilda Turpin; pag. 101)

a momentos de revelación-proyección

Necesitamos al otro para “revelar” nuestra propias fotografías…Sin el otro no hay sujeto. Dicho de otra manera, el gesto de compartir, del intercambio, de la relación, son la base misma de la cultura. Constituyen el inicio mismo de la interioridad, que no es un pozo en el que nos sumergimos, sino  algo que se constituye en un intervalo, a partir de un movimiento hacia el otro. (Michèle Petit, Leer&liar; CONACULTA; pag. 38)

en un todo contínuo que iba y venía como los ‘borreguitos’ que se movían al compás del ritmo que el mar marcaba.

La lluvia, el mar, los lugares, la comida fueron el contexto en este ir y venir que alguno que llamó por teléfono envidió con sano cariño ya que esos lugares fueron también compartidos en otro momento.

Una larga y sosegada lectura

Vuelvo al Hostal donde duermo estos dos días en Madrid con la agradable sensación que deja una larga ‘lectura’ de un libro abierto y que como las buenas historias te atrapa y te sorprende.

Ya recogía el jueves la para mí acertada frase de Adolfo Castañón en Trópicos de Gutenberg:

El libro en última instancia no existe y es sólo una actitud. La actitud que lleva a contar historias y a oírlas, a conversar.

Hoy he podido disfrutar de una larga conversación. El viernes a la noche también pude hacerlo en Salamanca.

Es probablemente una de las formas no de pasar, sino de vivir el tiempo que más aprecio, sobre todo cuando son conversaciones de vida, de vidas y que se van desranando poco, que a ratos y en día sy momentos distintos van y vienen aportando matices, que pasan de lo profundo a lo cotidiano o al divertimento en un abrir y cerrar de ojos.

La buena conversación como la mejor lectura y libro que es no se cierra nunca. Queda abierta siempre que podamos mantener el mágico hilo de unión y cercanía con la otra persona.

La de hoy, como otras veces, al igual que la del viernes, ha sido gozosa, gustosa, tierna a veces, dura en otras, aparentemente intrascendente entre sudoku y sudoku, cómplice, con guiños de ironía y con final feliz y abierto.

¡Qué más se puede pedir a una historia!

Libro, lectura y conversación

Empiezo la lectura de Pensar el siglo XX de Tony Judt.

En el prólogo de Timothy Snyder encuentro algunas reflexiones que me acercan a personas y ello me va dejando un buen sabor de boca.

La primera persona que me viene a la cabeza es quien me regaló el libro con quien he mantenido, pocas hasta la fecha, pero jugosas y ricas conversaciones.

  • … de la conversación podía emerger algo imperecedero (pag. 11)
  • Este libro aboga en favor de la conversación, pero quizá todavía más de la lectura (pag. 11)

Y también, fruto de las conversaciones mantenidas, esta sensación que Timothy refleja perfectamente cuando dice:

  • Las personas somos más bien como inmensas cuevas subterráneas, inexploradas incluso por nosotros mismos, y no agujeros cavados directamente en el suelo…Cuando le preguntaba a Tony sobre su vida, mi intención no era saciar la sed de una explicación simple, sino tantear las paredes de la caverna, buscando pasadizos entre las cámaras subterráneas cuya existencia, al principio, sólo percibía débilmente. (pag. 12)

La segunda para mi amiga R. con la que más de una vez he hablado de los imaginarios y lecturas compartidas que ahorran a menudo hacer explícito algo que en ese contexto de conversación y en función de la lectura y la(s) historia(s) personal(es) es obvio:

  • Nuestras lecturas anteriores creaban un espacio común dentro del cual Tony y yo podíamos aventurarnos juntos, deteniéndonos en lugares y paisajes conocidos, en un momento en el que otro tipo de movimiento era imposible.

Comía ayer con C. Hemos leído los dos recientemente Pizca de sal del que iré dejando a lo largo de agosto por aquí algunas pizquitas y alguna otra he dejado ya correr por facebook y twitter.

Dos cosas me han llamado la atención.

– El cierre casi perfecto del círculo lectores, autor, editor. Gracias a esas pizquitas que dejé caer por facebook ayer estuve intercambiándome mensajes con su autora y espero que en breve nos podamos ver. Mi amiga, tras la lectura, le había mandado una nota al editor agradeciéndole el regalo del libro con el que ambos hemos disfrutado.

– La segunda es algo que ya he constatado otras veces. Es el hecho de que ante un texto, ante un libro, antes ‘pizcas’ en este caso, resonamos cada uno de manera distinta. Esto solo ocurre de verdad con libros que nos dicen y nos hablan.

Si esto pasa, como si se establecieran lazos invisibles empiezan a salir a la luz personas, ideas, vivencias de la manera más natural.

Y ello, en estos tiempos que corren, sigue siendo un auténtico regalo.

La lectura tiene por lo tanto una dimensión de conectividad con los otros y con uno mismo que es, probablemente, uno de sus grandes valores.

Nota: La fotografía es de Ouka Leele y la pude disfrutar en la exposición “Ouka Leele. Inédita” que está es  Santillana del Mar hasta mediados de septiembre

Celebrar los momentos

20 años o más pueden, a veces, no ser nada.

Un correo.

Una propuesta en el mismo.

Apuntarse a un bombardeo.

Una luz que se enciende.

Todo ello, al final, una excusa para en elcuentro.

Escribía hace poco sobre ello, sobre los ‘caminos circulares‘.

Me recordaba P., la casualidad, del primer encuentro ya vivido hace una porrada de años. Han pasado décadas.

Y otra vez de nuevo, como aquel primer recuerdo, frente a frente, compartiendo sofá, más cómodo que una silla, hablando de la vida, la nuestra, y del mundo. De las otras personas, y de nosotros.

Soñando despiertos en un después de sosiego como ‘mirones de terraza’ que ven la vida pasar.

Comentaristas de lo cotidiano que es también en lo que estamos ahora.

Acompañantes de procesos y disfrutando de los mismos.

Con esa pizca de serenidad que el paso y el poso del tiempo nos va dejando. Con una cierta perspectiva sobre lo pasado y lo que vendrá.

¿Nos volveremos a encontrar?

Apuesto por el sí, pero, ¡ya se sabe!

Esto es como la lotería y que encima te toque premio.

Y de esto él sabe más que yo.

Aunque ambos seguimos siendo peregrinos.

Copas vacías

Una tarde cualquiera

Una terraza

La calle como espacio de encuentro

Un par de mesas

El vino como compañia

a la conversación que va y viene

Copas vacías

con personas hasta hoy desconocidas

La conversación que va y viene acerca

¡Ojalá peguemos la hebra de nuevo!

¿Dónde nos encontraremos?

Citaba ayer mi librívoro personal:

“Uno muere cuando deja de preguntarse. El verbo de la vida es preguntar, tener una pregunta, lanzar el punto interrogativo hacia lo alto, anubado o despejado. Preguntar para forzar la soledad, en voz baja mandar lejos la pregunta, porque es el soplo y no el grito lo que va lejos. Preguntar, porque no preguntar es la rendición”.

[Erri de Luca, Tras las huellas de Nives, Siruela]
A la pregunta del título me encontré con la siguiente respuesta el domingo paseando por Santander.
El verlo además en una librería de dos libreras conocidas me hizo particular ilusión.
Ahora ya a la noche me ronda otra pregunta: ¿a dónde me llevarán las palabras?
No sé si en el siguiente escaparate encontraré la respuesta.
Intentaré en cualquier caso ir más allá de las palabras que personas amigas me hacen llegar a veces para poder estar y compartir las palabras con las ellas directamente como hoy a la tarde he podido hacer y agradecer.
Al fin y al cabo somos en parte conversación o conversaciones, promiscuas a veces.

Libros, vino y mucho más

Ayer, cuando salía de una de mis librerías preferidas, me encontré con Eva Larrauri que entraba a la misma.

A uno le alegra un sábado ver que hay personas que se toman el oficio con ganas y supuse, ua que por allí andaba también merodeando el fotógrado de El País que algo iban a hacer hoy en la librería.

El resultado lo podemos leer hoy como propuesta de maridaje.

Curioso que justo saliera de la librería con, entre otros, el librito de El amante de las librerías de Claude Roy del que ya había hablado mi ‘librívoro’ de cabecera.

Más librerías han apostado por fórmulas de maridaje como, por ejemplo, Tipos infames de Madrid o Cálamo de Zaragoza.

Pero más allá del maridaje y de las nuevas ideas que parecen bullir en la cabeza de Javi, de casta le viene al galgo, me interesa centrarme en ese aspecto de valor que para mí siguen teniendo las librerías palpables que es el tratamiento y cuidado del espacio como ‘lugar conversacional palpable‘.

Cuando me acerco por allí, generalmente los sábados pasado el mediodía, siempre hay tiempo para la conversación con la gente de la librería y con los clientes que en determinados estados se convierten también en buenos recomendadores.

Allí he mantenido buenas conversaciones. Unas cuantas en los últimos tiempos que han girado en torno a fiscalidad, cultura y modelos de ayudas; pero también, como ayer, hay tiempo para hablar de salud y ‘marujear’ alrededor de quien viene a Bilbao y no avisa o de quien dice que casi mantiene a diario conmigo un intercambio de 6 correos electrónicos.

A la primera ya le he apuntado en la ‘lista negra’ de ‘malquedas’ 😉 y a la segunda habrá que darle unas clases de estadística.

Pero quiero volver al maridaje y la conversación y echar la mirada casi 25 años atrás y recordar al padre de Javi. A Santi.

Cuando empecé en este mundo de la librería él fue generoso como nadie lo ha sido a la hora de mostrarnos criterio, cíirica, sugerencias y ofrecernos su ‘agenda abierta’ de contactos, quizás lo más preciado que se podía tener en aquellos tiempos donde todavía la informatización sectorial estaba en pañales.

Me siento por ello en ‘deuda’, aunque nunca es posible ‘pagar’ la generosidad que otros nos han mostrado.

Me gusta que los libros compartan mi vida, me acompañen, callejeen, trabajen y durmen en mi compañía, se rocen con las venturas del día y los caprichos del tiempo, acepten citas conmigo a horas ‘imposibles’, ronroneen con la gata al pie de mi cama, o se arrastren con ella en la hierba, doblen un poco la punta de sus páginas en la hamaca de verano, se pierdan y sen encuentren de nuevo. Los libros son para mí más unos amigos que unos servidores o unos maestros. Por eso prefiero a las bibliotecas las tiendas de las que uno sale con su amigo bajo el brazo, las grandes o pequeñas librerías… (Claude Roy; El amante de las librerías; pag. 16-17)

Lógicamente, también me gusta compartir así la vida con personas amigas y también, en este caso, prefiero la posibilidad del tacto, del roce, de las citas a horas imposibles, la pérdida y el re-encuentro. Aunque esto, a veces, con las personas es más difícil.

En cualquier caso siempre un buen vino o un buen libro, o ambos a la vez, son una buena escusa para retomar conversaciones.

Referencias cotidianas

Construyo mi vida, supongo como muchos, en relación a personas y espacios.

Unos y otras se mantienen a lo largo del tiempo. Otros desaparecen para siempre. Existen también los guadianas que van y vienen.

La significación y el peso que ocupan a lo largo del tiempo y en el tiempo diario son distintos y, a veces, las circunstancias de la vida hace que nos tengamos que encontrar o buscar algunos nuevos, personas o espacios.

Ya he hablado de mi rutina de los sábados que ahora deberá modificarse.

Así que hoy pronto a la mañana en mi nueva circunstancia territorial, después de realizada mi tarea de guardia, he salido a la descubierta para ir encontrando los dos puntos necesarios para mi tram-tran diario:

El quiosco

y el café

Aquí leo, entre otras cosas, una buena entrevista de César Coca a Bernardo Atxaga que no encuentro por la red y que se enmarca en una serie que bajo el título Conversaciones en el camino de la Paz viene realizando El Correo.

La postura de Atxaga creo que cuadra en parte con la reflexión que Imanol nos traslada en su blog sobre la heterodoxia.

Me interesa en cualquier caso resaltar la importancia que Atxaga da al lenguaje como camino de mediación según el uso que se quiera hacer de él.

Es fundamental el lenguaje. Lo democrático pasa por un uso concreto del lenguaje. Si las personas se comprometieran a usar la lengua lejos del propagandismo, de la agitación, sería posible (en relación al conflicto vasco).

Y me quedo con la reflexión final de Imanol:

Ser heterodoxo es ser antidogmático, sí, pero sobre todo respecto de los dogmas propios. El filósofo estadounidense Richard J. Berstein lo llama “falibilismo pragmático”: una forma de pensamiento flexible, abierto, que evita cualquier división simplista de la realidad en oposiciones binarias, disyuntivas y absolutas. De esto trata, en mi opinión, la heterodoxia: de ejercitar el distanciamiento irónico tanto de la doxa ajena como de la propia, y no de ser heterodoxo respecto a lo ajeno y ortodoxo para con lo propio.
En julio de 1949, Camus escribía: “Estoy a favor de la pluralidad de posiciones. ¿Es que se puede crear el partido de quienes no están seguros de tener razón? Ése sería el mío”. El partido de las y los heterodoxos. Tan necesario.
Reconociendo que soy demasiado ortodoxo en mis costumbres matinales de sábado. No sé si tendré otros resquicios. Seguro que sí, pero este tan cotidiano es patente

Bibliotecas y conversación

Delicioso el librito de Alberto Manguel Bibliotecas editado con motivo de la apertura de la Biblioteca general y la Filmoteca de Navarra.

Una erudita reflexión sobre la biblioteca como espacio, forma e imaginación y una propuesta de Biblioteca ideal  ocupan las 96 páginas del libro.

Me interesa resaltar por un lado la reflexión que hace Manguel en torno al espacio conversacional y que me recuerda al ‘constuir y descubrir‘ de Wagensber.

Dice:

En mi jardín, al otro lado de las ventanas de mi biblioteca, hay dos grandes sóforas. Durante el verano, cuando nos visitan amigos, nos sentamos y hablamos bajo ellas, a veces durante el día, pero generalmente por la noche. Dentro de la biblioteca, mis libros distraen de la conversación y nos sentimos inclinados al silencio. Pero fuera, bajo las estrellas, la charla se hace más desinhibida, más variada, y, curiosamente, más estimulante. El hecho de estar sentados a oscuras en el exterior parece conducir a una conversación más libre. La oscuridad invita a hablar.

Me trae recuerdos de mis últimas conversaciones en Castellón y de otras anteriores.

Recojo también algunas notas de Manguel sobre la Biblioteca ideal.

– Está destinada a un lector en particular. Cada lector debe sentir que él es el elegido.

– Es virtual y material a la vez. Permite el uso de toda tecnología, todo el contenedor, toda manifestación de un texto.

– Es un centro de lectura en el sentido más amplio posible.

– Permite a todo lector acceso a los anaqueles. Un lector debe tener la libertad de tener encuentros fortuitos.

– Organiza sin poner etiquetas.

– Es a la vez recluida y pública, íntima y abierta a los encuentros, dedicada a la meditación y también al diálogo, reservada y generosa, erudita y llena de preguntas, a la vez ansiosa por conservar todo lo que ya contiene y con la esperanza de tener lo que todavía no ha leído.

– La biblioteca ideal simboliza todo lo que representa una sociedad. Una sociedad civilizada depende de sus bibliotecas para saber qué es, puesto que las bibliotecas son la memoria de la sociedad.

– La biblioteca ideal (como toda biblioteca) contiene al menos una frase escrita exclusivamente para ti.

Construir y descubrir

Una mente construye por conversación consigo misma… Una mente descubre por conversación con el resto del mundo. (Jorge Wagensberg; A más cómo, menos por qué; pag. 18-19)

Si la comunicación se diera entre iguales no sería necesaria, seríamos espejos que guardan la misma información y por lo tanto no habría necesidad de trasmitirla….La diferencia no nos enfrenta, la diferencia nos enseña…Realmente el mundo es de colores, es de muchos colores, es de todos los colores. Un mundo donde fuéramos todos del mismo color, sería un mundo muy aburrido. Queremos aprender a amar en la diferencia, no sólo en la coincidencia (Adelaida Nieto; Mañana es tarde para las niñas y para los niños; pag. 10 y 11)

México a la vuelta de la esquina

Un trocito de México en Bilbao y un punto de enlace con el trocito de familia de allí gracias a la exposición de Feike de Jong ,que tiene su origen en 51 días de expedición por el Valle de México, y que acaba de aterrizar en Bilbao en el Bizkaia Aretoa de la UPV.

Nos conocimos al otro lado del charco en noviembre del año pasado en un miniconcierto nocturno en un espacio multifuncional librería, cantina, restaurante, sala de exposiciones y demás todo a un tiempo.

La excusa de acercarse permite, acompañados una cerveza y unos buenos tacos y antojitos de Txokomex, hilar conversación, reencontrarse con conocidos, compartir proyectos inesperados… y es que quizás el día de hoy venía marcado por las conversaciones tranquilas, por las ganas de encontrar puntos de encuentro que ya había compartido al mediodía en el Kalaka (antiguo Whisky Viejo) con otra persona.

En fin que hay días que es mejor salir a la calle y buscar conversación como hoy ha sido el caso.

Y ya soñando con ver si es posible volver a escaparse de nuevo este año a finales de noviembre.

 

Hombres…. Mujeres….. conversando

Semana muy movida.

Reuniones, trabajos, informes.

Emboladas de última hora.

Poco dormir.

Pero siempre intentando abrir huecos para estar con algunas personas que aprecio y valoro en unos casos más su amistad, en otros su capcidad y compromiso en el trabajo.

El miércoles tocó con mujeres. Después de una tarde de ‘aquí te pillo aquí te mato’ hubo tiempo para una cerveza para retomar en un caso de las dos que estaban conversación que quedó en espera hace unos años y que vuleve a coger su hilo. En el otro caso la conversación va siguiendo como una bella experiencia que ojalá dure y dure.

Ayer fue de hombres…. También tras una reunión. Una cerveza y la posibilidad de situar la conversación un poco más allá del día a día del trabajo.Siempre se enriquecen los puntos de vista.

Después hubo tiempo para cenar con el amigo venido de Madrid. Un tiempo de charla que ambos apreciamos.

Y la vida sigue y la conversación también.

Este fin de semana, si la nieve nos deja, seguro que sí volveremos a reencontrarnos a mitad de camino. Nuestro respectivos hijos también se reencontrarán, así que jugaremos a las conversaciones paralelas y en algún momento cruzadas al calor de la chimenea.

Pero esto será a partir de hoy a la noche.

Todavía quedan reuniones varias antes de salir para el ‘disfrute conversacional’.

Pensar, reflexionar

Pensar es la actividad de una mente cuando conversa consigo misma.

Reflexionar es la actividad de una mente cuando conversa consigo misma después de reflejarse en el resto del universo. (Jorge Wagensberg; A más cómo, menos por qué; Tusquets; pag. 28)

Añado: para ambas actividades hace falta tiempo y capacidad de reflejarse y dejarse reflejar para la sgunda que no es posible sin los otros.

Conversaciones y mujeres

Hoy me he pasado gran parte del tiempo conversando y escuchando a mujeres. También a hombres.

Mujeres que desempeñan como los hombres distintos papeles y roles sociales y parece que algunos de ellos calan por igual a unos y a otros.

Un ejemplo claro es lo referente a la tarea genérica de seguridad que parece dar en muchos de los casos un tic de ‘ordeno y mando’ que sería de sumo interés estudiar hasta el punto de llegar a interiorizar de tal manera la situación que parece afirmarse que ‘la seguridad soy yo’.

He comido y conversado con otra mujer. Quizás más insegura en sus formas exteriores, pero mucho más interesante en la conversación, propuestas y sugerencias.

Por medio se ha cruzado una mujer de la que no tenía noticias hace años. Recibir su correo y ver que ‘tras años de parón su situación es mucho mejor’ me ha alegrado gran parte del día.

En la tarde noche y en el marco de Kultura abierta hemos seguido de tertulia conversación.

La mayoría de las mujeres presentes conversaban escuchando y participando en algún momento como ‘ciudadanas de a pie’.

Sus silencios, a veces, dicen mucho. Sus palabras también y cuando callan y acarician uno ya no sabe qué decir.

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(Krystynana)

Rozo, y el otro ni siquiera tiene el sentimiento de haber sido tocado imperceptiblemente. Sin embargo es necesario que yo establezca un contacto, aunque sea furtivo, sin el cual no experimentaría la más deliciosa de las sensaciones. (Pierre Sansot; del buen uso de la lentitud; Tusquets, pag. 169)

Confieso que me he equivocado…

Empecemos hoy, les adelanto que todo ha sido pura casualidad pero que viene bien para lo que les quiero contar, con el título de un libro que he empezado hoy mismo a leer: Confieso que me he equivocado, autobriografía de Federico Zeri, Premio Nobel de las Artes y que os recomiendo.

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El título se me ha cruzado en medio de la conversación que se está manteniendo a distintos niveles y a lo largo de un proceso en el que no sabemos todavía con certeza si Patxi defrauda o asombra. Podéis ver algunas reacciones más por aquí o aquí.

El tono de los posts de Txipi y sobre todo el primero me pareció, ya lo dije en su momento, impecable.

Creo que todo ello ha generado o permitido que se vuelva a tomar el hilo de una conversación entendida como una comunicación emprendida de buena fe donde las ideas se contrastaron para depurarse, corregirse o combinarse en mejores ideas; o para quedar, algunas, enfrentadas e irreconciliables. (Sabina Berman y Lucía Jiménez; Democracia cultural; pag. 12).

De primeras pensaba que el título propuesto en el libro era un broche que podría faltar en su momento, pero creo que sería una equivocación o un enfoque no del todo acertado ya que en los procesos conversacionales hay contraste, depuración, corrección, combinación, mejora… o también enfrentamiento irreconciliable.

Creo que también se puede plantear como una ‘equivocación’ o un título discutible visto desde este enfoque el haber centrado el titular por parte Txipi en Patxi. Quizás es la forma de ‘caer en el juego de los personalismos políticos’ y no de las creaciones colectivas. Este es un embite sin más para ver si MiuraTxipi entra un poco más al trapo en una dimensión distinta al Softlibre.

Voy viviendo este proceso que no va a terminar como han dicho muchas personas con el pliego con sana expectativa, alegría y expectación.

Espero, en cualquier caso, que no sean unos

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Cuentos fantásticos como los de Ludwig Tieck editados por Nordica y que me he encontrado hoy a la llegada a casa después de otro ‘proceso conversacional’ donde creo que vamos a combinar para conseguir mejores ideas y proyectos.

Culo Gordo

Me suele ocurrir muchas veces cuando llego a casa que la centralidad de la mirada con la que comparto vida habitualmente se sitúa casi en exclusiva en el espacio comprendido entre debajo de mis pectorales y encima de mi cintura.

Suele sobrar cualquier comentario sobre todo si vengo de una larga comida compuesta de buena mesa y larga tertulia acompañada en mayor o menor grado de bebidas espirituosas.

Siempre me extraña la mirada y más desde el momento en que la misma y el espacio que me observan con atención ha entrado en comparativas con alguna otra persona que  en mi modesta opinión tiene más para mirar . Esta perspectiva o mirada no es compartida por mi compañera y algún advenedizo más que mora en esta casa.

Es cierto y comprobado que las comidas relajadas puede dar pie a ampliar el espacio anteriormente señalado o el situado en la parte trasera justo debajo de la cintura con línea al centro que permite el marcaje de carrillo derecho y carrillo izquierdo.

Hoy al mediodía en Pamplona me he juntado con algunos buenos amigos para practicar el ejercicio que puede posibilitar el aumento de la zona delantera y la parte trasera. Al final de la conversación bastante centrada en política y campaña electoral y el sector del libro, donde en algunos subsectores las elecciones no parecen posibles, han salido a relucir amigos y relaciones cruzadas que bajo las palabra que titulan este post ocultan toda una historia entrañable y de  interesante pasado.

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Como existen algunos hilos de conversación que circulan por Bilbao hemos quedado en seguir la comida-conversación en un plazo cercano más pegados al mar.

Al llegar a casa, como era de esperar, no me he salvado de ‘la mirada cariñosa’.

¡Qué cierto es que a menudo las palabras sobran!