Contenido abierto y acceso a la información

¿Son abiertos los canales, los mediadores que nos facilitan el acceso a los contenidos que queremos a veces que sean abiertos?

¿Tiene sentido que entre creador que quiere que su contenido sea en abierto y el usuario final que la intermediación genere ganancias para otros?

¿Deben ser de pago los contenidos que producen las administraciones públicas en formatos digitales?

Preguntas y más preguntas que mañana nos plantearemos los Aprendices en el taller. Es posible que salgamos con más preguntas todavía para eso estamos en ‘proceso de aprendizaje’ tal y como ocurrió la semana pasada en el seminario montado con motivo de la presentación del quiosco digital de las Revistas Culturales.

Esperemos no suicidarnos nosotros como parecen hacer periodistas y políticos en nuestro proceso de aprendizaje.

España, una grande y LIBRE, culturalmente hablando

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Por lo menos parece que es lo que se puede leer del titular de El País. Somos los que más Cultura Libre producimos. Ahora, en vez de fustigarnos quizás debamos incentivar al resto de países a que se pongan a nuestro nivel empezando por ese “maravilloso país” al que a ratos no hacemos más que mirar embobados y cuyas empresas y pensadores parece que tienen menos escucha en su patria que en la de los vecinos.

Si es que ¡como “semos”!

Revista digital de la universidad de Salamanca

 

Las experiencias con más años perviven , a veces, por su capacidad de adaptación y por saber, quizás, leer mejor que nadie el futuro con todo el poso de la historia.

A través del blog de José Antonio Millán  llegamos a la nueva revista digital de la Universidad de Salamanca que presenta, además, sus contenidos bajo licencia Creative-Commons.

En la nueva ley del libro
se han definido las bibliotecas digitales, pero nada se dice en la
misma ni de los “libros digitales” ni de las “revistas digitales”. La
ley, probablemente, se ha quedado ya anticuada.

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Flor de farola. Leer la cotidianeidad

José Antonio Millán se vuelve a lanzar al ruedo del papel y plantea, con este hecho, algunas reflexiones interesantes o preguntas todavía sin respuesta sobre la propiedad intelectual y los derechos de autor al trabajar y ofrecer su obra, él y el editor no sobre la C única, sino sobre la doble C .

Todo ello, creo, seguro que José Antonio sabe más que yo, debería traer como consecuencia algunos cambios en las políticas y en los repartos que Cedro realiza a autores y editores ya que, por ejemplo, en este caso ¿a dónde deberían ir a parar los dineros que por posible copia se hicieran de este libro?. El autor y la editorial parecen no quererlos. Dicho de otra manera ¿a más doble C, menos recaudación por parte de CEDRO?

Por una cultura libre

Por una cultura libreAutor: Lawrence Lessig
Título: Por una cultura libre
Páginas: 303
Año Edición: 2005
Editorial: Traficantes de sueños
ISBN: 84-96453-02-2

Comentario

El largo subtítulo del libro da algunas de las claves del texto. Cómo los grandes grupos de comunicación utilizan la tecnología y la ley para clausurar la cultura y controlar la creatividad. Teniendo este interrogante como telón de fondo y ante la nueva situación o el nuevo espacio social que delimita la realidad y la concreción cultural y que se manifiesta, entre otros fenómenos, en internet y en la “realidad” digital se propone a lo largo del libro un nuevo planteamiento, que en parte ya se está llevando a la práctica a través de Creative Commons, sobre la propiedad y los derechos de autor.

Interesante elemento de discusión, aunque siempre nos queda un interrogante: ¿Ha sido alguna vez libre la cultura?

El escritor, las licencias y la propiedad

José Antonio Millán ha escrito ya hace un tiempo un artículo que se me había pasado o que, al tener yo los objetivos enfocados hacia otros intereses había obviado hasta la fecha.

La ventaja de trabajar con mentalidad abierta y estar a la que salta hace, en ocasiones, que podamos volver sobre alguna ’pieza’ que se nos ha escapado. En este caso, he podido volver a ella a través de un comentario realizado a finales de julio por Jordi Más en el blog de infonomía.

Quizás, el hecho de estar terminando la lectura del libro de Lawrence Lessig “Por una cultura libre” también haya influido en este re-encuentro.

Bajo el título La gestión del entusiasmo o Autores, editores, agentes, lectores y licencias CC Millán hace una, en mi opinión interesante reflexión sobre el nuevo panorama que se puede presentar fruto de los nuevos soportes y las nuevas tecnologías en relación a nuevas formas de acceso y distribución de la obra partiendo, creo que con acierto, de tres principios:

– La apuesta del actor en relación a sus posibles públicos destinatarios.
– El consenso, acuerdo o reflexión, por lo menos, con y de los elementos intervinientes en la cadena de valor sobre la modalidad de licencia y formas (soportes, difusión) que la obra va a tener.
– Una creencia clara que las Tic son o pueden ser un buen aliado de los contenidos de valor, el libro y la lectura.

Propiedad intelectual, canon, copia privada…¿límites y posibilidades?

Cuatro pinceladas rápidas recogidas en un mismo día y que siguen sin ayudarme a tener un criterio claro. Por ahora sólo soy capaz de afirmar que, como en otros muchos sectores, el poder no es deber. Es decir: no todo lo que se puede hacer se debe o es obligatorio hacerlo.

– En el número 34 de IF, revista de innovación en su página 5. Alfons Cornella constata dos hechos: la necesidad de plantear la evolución de la propiedad intelectual y los problemas de la percepción de valor por parte de los usuarios, “que se resumen en que la información y su movimiento no se valoran económicamente”.

– El número 604 de Livres Hebdo de 3 de junio se abre con el siguiente artículo: “El derecho de autor en la sociedad de la información. Bienvenido a la zona gris” que termina con el siguiente “párrafo gris”: Es delicado tomar posiciones al encontrarnos en un universo tecnológico en plena mutación- Se trata, primeramente, de ser pragmáticos y no escudarse en posiciones teóricas. Sus proposiciones, concluye, son la expresión de una etapa en una evolución que no ha llegado a su final. Pero ¿los acuerdos contractuales pueden también ser evolutivos?

Declaración conjunta de las entidades de derechos de autor en favor del canon.

La copia privada y su sustento legal.

– Recogido ya hace unos quince días en La Razón: La rebelión “copyleft”: músicos y autores se apuntan a ceder derechos de autor (La Razón)

La aprobación en el último Consejo de Ministros del Plan Integral contra la Piratería, que plantea más formación de policía, fiscales y peritos judiciales que se ocupen de este campo, llega en un momento de debate mundial sobre la propiedad intelectual. Rostros célebres de la industria discográfica, como David Byrne o Gilberto Gil, y acreditados catedráticos se unen a los internautas en la reivindicación del “copyleft”, es decir, sustituir el “todos los derechos reservados” del “copyright” por “algunos derechos reservados” o “ningún derecho reservado”, según los deseos del autor. Este “movimiento” aboga por que el creador de una canción, el descubridor de un medicamento o el escritor de un libro puedan ceder los derechos sobre sus obras para que todo el mundo lo pueda “usar” sin tener que pagar. La actividad “copyleft” es más intensa en países como Estados Unidos que en el nuestro, donde también empieza a tener sus seguidores y donde la Universidad de Barcelona ya ha empezado a trabajar para traducir las licencias de Creative Commonsa la legislación española. En España ya hay páginas web donde se explica cómo funciona el “copyleft“, sobre todo, que además organiza jornadas contra el “copyright”, y ya contamos con editoriales, como Acuarela, que han publicado libros “copyleft” como “La taberna errante”, de G.K. Chesterton, o “Esta evolución no tiene rostro”, de Wu-Ming.

El autor es quien debe tener la última palabra y asumir las consecuencias que ello suponga. Se puede crear sin querer cobrar, se puede crear, divulgar y ganar dinero. Se puede crear cobrar a unos y a otros no…. Cada uno debería poder escoger y todos asumir la posibilidad de cambio y evolución.
¿A qué porcentaje de creadores representan las entidades de gestión?