Lo más visto en Cambiando de tercio en el mes de diciembre y en lo que va de año…

Los cinco más vistos en diciembre

Los cinco más vistos en lo que va de año

Feliz 2017

Ojalá que parte de las conversaciones a las que desde aquí y las redes sociales te invite sigan teniendo muchos de estas claves en su devenir.

Este es un reflejo de lo recogido en facebook:libro, libreros, librería, compañeros, soñados, independientes, Bilbao, mundo, gracias, años, editorial…

Y, también, nombres de algunas personas que a lo largo de este año han sido importantes…

Cultura, (post)crisis y los futuros probables, preferibles, plausibles y posibles…

La semana pasada además de las jornadas cultura y (post)crisis celebradas en Bilbao miércoles y jueves, en Vitoria-Gasteiz se celebró el martes la jornada organizada por Karraskan “Futuros cercanos” a la que no pude asistir.

También y no es punto menor, el amigo Joaquín Rodríguez o, mejor, sus Futuros (en plural) del libro andaban celebrando los 10 años de vida.

El cruce de lo oído en el caso de cultura y (post)crisis, del texto leído relacionado con Futuros cercanos y el aniversario me aportan algunas ideas que se completan, además, con el dossier de Cultura y crisis que publicó Galde y el inicio de la lectura de Cultura libre de Estado de Jaron Rowan.

Así que ahí van algunas de ellas.

  • Empecemos por lo más antiguo, la entrada con la que Joaquín inició su andadura que decía así: El libro no es una realidad inmutable, un objeto imperturbable. La historia de los soportes de la escritura, de los modos de producción y de su uso y consumo nos muestran que esa realidad es, al contrario, mutable y cambiante. Este blog tratará de reflexionar sobre la naturaleza móvil y versátil de ese soporte y de la industria que lo rodea. Y una reflexión de unos años posteriores… Un futuro plural, por tanto, futuros del libro, y no futuro unívoco y digital.
  • Sigamos por el texto que abrió la jornada Futuros cercanos en el que, entre otras cosas se decía:

Seguir leyendo “Cultura, (post)crisis y los futuros probables, preferibles, plausibles y posibles…”

Barcelona, cinco librerías contracorriente

En este mundo tan líquido que diría Bauman quizás los caminos no sean tan claros y definidos, ni los territorios tan delimitados.

Es por ello que, a veces, quienes son capaces de leer los vientos, de intuir los resquicios, de atisbar los tiempos cortos de bonanza, de encontrar nuevos espacios son, desde lo micro, creadores de nuevas realidades y oportunidades.

Algo de esto ocurre con estas cinco librerías de Barcelona que también han conseguido encontrar un hueco en El País.

La Impossible, situada por cierto al lado de un excelente restaurante, NoLlegiu, ya en su nueva casa desde hace unos meses, La Calders, que acabarán siendo la lectorería de los libros, Casa Usher con su patio, que nos tiene enamorados a los chicos de Trama Editorial y Kepos-Canuda, la librería de las segundas oportunidades son ejemplo de ello. Termino con una cita de Miquel Flamarich:

Y finalmente, la librería ha de ser capaz de levantar la mirada por encima de su entorno inmediato, de su entorno cultural, para encontrar la manera de extender la cultura del libro y la lectura a los millones de personas que no tienen acceso a ella. La responsabilidad primera es de la administración pública, pero esta asignación de responsabilidad no debe inhibir la responsabilidad propia y colectiva. La paz, el agua, los alimentos, las sonrisas, la sanidad, son elementos primarios que gozan de consenso para extenderlos a aquellas personas para las que no son accesibles. Y los libros y la cultura no son elementos a los que se les otorga la confianza para que puedan ejercer un bien a las personas ayudándolas a que construyan una vida mejor. Por qué no discutir proyectos relacionados con el libro, la librería, la biblioteca, pensando en estas personas.  (Revista Texturas 21; Apología del libro y la librería)

Elkar Baiona. Algunas hipótesis sobre lo sucedido

Laeía ayer que Elkar en Baiona se ha tenido que apoyar en una gran cadena francesa, Super U, para ‘superar la crisis‘.

Me permito lanzar algunas hipótesis o hacer algunas lecturas de la noticia para su posible discusión.

1. Parece que la crisis no afecta solo a España, sino también a Francia, por lo menos al sur de la misma.

2. Hablo de Francia y no de Euskadi norte porque el socio escogido por Elkar para ‘superarla’ es francés y no vasco.

3. A la hora por lo tanto de alianzas económicas parece que no se tienen tanto celo en el origen del dinero.

4. Se busca además un socio que poco o nada tiene que ver con el mundo del libro y que se acerca más a ese modelo antitético de ‘libros y salsa de tomate’ sobre el que ya avisaba hace unos cuanto años Paco Puche.

5. Será interesante ver qué derroteros toma a partir de ahora la estrategia de Elkar. No conviene olvidar que la base del grupo, aunque parezca mentira, es una Fundación y que su posición en Euskadi en lo que se refiere a la comercialización del libro en euskera es casi de monopolio.

6. Es probable que se haya escogido Francia para hacer una prueba, pero no sería de extrañar que según los resultados se buscase trasladar la experiencia a España.

7. Es curioso también que esta situación se genere probablemente no solo por la crsis real, sino también por el descenso importante que dicho grupo ha tenido en las ‘ayudas’ públicas.

Panorama, por lo tanto, interesante y que habrá que seguir con interés.

Sector del libro ¿caída en picado o ajuste racional?

La industria del libro española parece que sigue cayendo en picado.

Aún con todo el sector en su conjunto parece seguir como si nada pasara, o, peor aún, como si todo fuera estupendamente en un ámbito meramente especulativo.

El sector del libro está perfectamente adaptado a la economía de la permanente burbuja y del exceso ya que casi nunca se consolida de una manera fehaciente la cifra de negocio. Todo se mueve en un ir y venir de libros que dificulta seriamente saber en la mayoría de las ocasiones a qué títulos y a qué ventas reales corresponden las cifras de negocio.

Cada año más libros, más editoriales, más devoluciones y menos librerías, en apariencia.

En la dimensión de negocio todo parece que debería apuntar a ‘ajustar el tiro’, pero no. Seguimos aumentando el ‘riesgo especulativo’ poniendo más madera en el mercado paa ver quién acierta.

Mi sensación es que todo se agravará en el 2013 porque se lleva ya no años sino décadas en la misma dinámica que hace ya mucho no responde a los tiempos que toca vivir.

Al aspecto del negocio se unirá también el debilitamiento de las estructuras sectoriales unida a la fragmentación de las mismas y a su escaso papel de incidencia sobre la propia realidad económica del sector en la mayoría de los casos y al silencio y no respuesta a muchas propuestas hechas ya hace años.

Se seguirá llorando, pero cada vez habrá menos papel para secar las lágrimas. Se seguirá cayendo y nadie se atrevrá a meter el bisturí.  o la aguja que pinche de una vez la burbuja.

Presentación de Publikoa

Hoy a la mañana se ha presentado la plataforma Publikoa.

En la misma, apoyada y conformada por más de 400 personas a fecha de hoy, se ha procedido a la lectura del manifiesto.

Los que firmamos este manifiesto compartimos dos cosas. La primera, un diagnóstico de la situación actual. Asistimos a un desmantelamiento de lo público. Una ofensiva llevada a cabo por el Gobierno de España utilizando como justificación la crisis financiera y sin el acuerdo de los ciudadanos. De forma vergonzante, por la puerta de atrás, por procedimientos urgentes, a través de normas ocultadas a la opinión pública hasta que son aprobadas, con decretos de ley aprobados con procedimientos urgentes en la cámaras legislativas con debates apresurados.

También compartimos una decisión, la voluntad de contribuir a generar una mayoría social en defensa de lo público. Pretendemos conjurar el fatalismo social en el que nos vemos envueltos. No nos vamos a dejar amedrentar por el panorama dibujado, a pesar de su carácter apocalíptico.

Apoyo el Manifiesto

No te olvides de incluir tu nombre, apellidos y profesión.

Crisis y financiación de la cultura

El próximo martes 8 Cultura Abierta ha organizado una mesa redonda con el tema de Crisis y financiación de la cultura:

¿Qué diálogo puede establecerse entre la responsabilidad de las políticas públicas de apoyar las artes y la cultura como elementos de cohesión social, y por otra parte, la implicación cada vez más necesaria de la sociedad civil en los proyectos culturales?

Ponentes: Xavier Fina. Profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona y director de ICC Consultors Culturals. Ha publicado numerosos trabajos sobre políticas culturales y planificación estratégica.

Ramón Barea. Reconocido actor, director y dramaturgo bilbaíno. Mantiene la productora independiente Maki escénica y audiovisual y es el promotor del proyecto Pabellón Nº 6.

Carolina Ortega. Escritora, directora y productora de teatro Venezolana afincada en Londres. En estos momentos trabaja como Productora (Associate Producer, International and site-specific work) en el teatro Bush de Londres, en el desarrollo de colaboraciones internacionales con otras salas en Europa y el mundo.

Ayer El Correo en su sección de cultura publicaba dos noticias que suponían postruras y respuestas contrapuestas a la crisis.

Por un lado la del actor Asier Etxeandía reciente ganador del Premio Max que afirmaba: Si no me dan trabajo actuaré en la calle para que la cultura siga viva.

Por otro (no está enlazable) la noticia sobre el ‘Punto final al proyecto Guggenheim de Helsinki’.

Quizás ambas son un reflejo de quién puede seguir moviéndose en estos territorios de la cultura, quién apuesta personalmente por la misma más allá de los apoyo y los dineros de otros.

Será en cualquier caso un buen momento para reflexionar, dialogar y debatir.

 

 

Crisis del libro, individualismo y falso gremialismo

Terminé ayer a la tarde de leer La cara oculta de la edición de Martin Prosper editado por Trama.

Lo inicié poco antes de la huelga general y lo he terminado dos días después.

Además de una reflexión sobre la situación hay a lo largo del texto una continua llamada a abordar los problemas y la situación de manera coordinada y colectiva.

Ahí van unas cuentas citas ya que es un asunto que desde hace mucho tiempo me parece pertinente para superar ese falso halo de ‘exclusividad’ que lleva por un lado a considerarse único y en función de ello reivindicar en muchas ocasiones trato especial, pero que en el fondo, en muchas ocasiones, esconde cierta incopetencia, falta de nivel profesional y miedo real a abordar las situaciones sabiendo, además, que eso, en muchas ocasiones favorece siempre al ‘pez más grande’.

Empiezo con el último párrafo del libro:

En primer lugar habría que terminar de una vez por todas con la ilusión de un paternalismo extemporáneo, que no es otra cosa que la máscara de un liberalismo desenfrenado donde impera la ley del más fuerte. Terminar también con el individualismo en el que se atrincheran los trabajadores del sector, por miedo a perder su coto privado de caza; por cobardía, también por conformismo. La solidaridad no es una enfermedad vergonzosa y el sindicalismo constituye un factor de equilibrio indispensable. Todos saldríamos ganando si el espíritu colectivo volviese a gobernar el fundionamiento de las editoriales grandes y pequeñas. Sobre todo en tiempos de crisis, que harán que muchas de ellas se tambaleen indefectiblemente. Pero también de cara a los desafios de su propio futuro… Mientras tanto, existe el riesgo existe el riesgo de que, como en otros sectores, la crisis económica y financiera sirva a las empresas de pretexto para precarizar y ‘hacer criba’ de los que trabajan en el sector. Razón de más para afirmar, fuerte y alto, que la ética, los derecos del hombre y su corolario, la justicia social, no están bien solo en los libros. Deben aplicarse también a los que los producen. AHORA. (pag. 100-101)

La crisis del libro como excusa paralizante.

Para quien comenzó su carrera en los años 80, el libro siempre ha estado en crisis y su muerte, anunciada. Hasta el punto de que quizás deberíamos preguntarnos si no se trata de otro mito inventado para asustarnos y, de paso, calmar los ardores reivindicativos. (pag. 53)

Cuál es la verdadera crisis del libro.

– …no queda más remedio que constatar que el triunfo de la lógica financiera en estos últimos años y su primera consecuencia, el cortoplacismo, son incompatbles con el largo aliento que una obra necesita para su maduración y que exige la construcción de los catálogos del mañana. Esta podría ser la verdadera crisis del libro: la aceleración de un modelo económico à bout de souffle, que estrangula lenta pero infaliblemente el objeto al que supuestamente da la vida. (pag. 73-74)

Y tres reflexiones sobre la incidencia de ‘lo digital’ en esta situación de crisis.

– Un aviso de Antoine Gallimard que recoge la autora: Resulta difícil discernir entre las promesas creíbles de apertura y crecimiento de nuestros mercados y las muchas fantasías que puede generar esta nueva eratecnológica. No olvidemos que en la época de la fiebre del oro los que realmente se enriquecieron fueron los vendedores de palas, de cedazos y de carretillas. (pag. 87)

– Una forma de abordarlo: la solidaridad interprofesional.

Los editores dicen querer comprometerse para ayudar a la librería independiente a encontrar su lugar en el mercado emergente de lo digital. En efecto, sería muy conveniente, tanto más cuanto que, con los grandes cambios que están por venir, su suerte está más que nunca ligada a la de los libreros. Confrontados en lo digital a actores de mucho mayor poder económico, los editores redescubren los beneficios de la solidaridad interprofesional. Haciendo de la necesidad virtud… (pag. 95)

– Qué es lo que realmente está en juego.

… lo que está en juego en realidad es una lucha por el control de los ‘contenidos’, indispensables para llenar las redes digitales. Una lucha entre los que detentan los derechos y están interesados en su valorización y aquellos que, poseyendo el acceso sin poseer los derechos, están interesados en su desvalorización. Batalla desigual, tanto por el tamaño como por el peso de los actores en escena. (pag. 96)

La crisis

Leído el sábado pasado en el artículo de Kepa Aulestia ‘Concentrar esfuerzos‘ aparecido en El Correo.
El poder político tiene la obligación de dar una respuesta a los retos que a la economía y a la sociedad le plantea la crisis. Pero, sobre todo, tiene el deber de actuar con la verdad por delante, renunciando a incurrir en la adopción de medidas cuya eficacia parezca cuestionable o cuya dirección no responda a los objetivos que se pregonan. La contracción recaudatoria y en las cotizaciones invita a concentrar los esfuerzos, no a dispersarlos.
Una acción simultánea en todos los frentes proyecta, a primera vista, la sensación de que hay un Gobierno decidido y dispuesto a actuar. Pero cuando el dinero público escasea, esa acción acaba tapando momentáneamente agujeros que en poco tiempo vuelven a quedar a la vista. Y, sobre todo, produce el efecto de que tal Gobierno no es tomado demasiado en serio por quienes realmente pueden contribuir a la mejora de la situación.

Ahora dicen que hay crisis y la ministra tan contenta

Parece que los editores, algunos, empiezan a tomar con algo de retraso conciencia de que el libro no es ni un valor refugio, ni se libra, en su dimensión industrial, de las marejadas económicas que nos azotan.

Ahora, parece que gusta el lenguaje extremo, se habla de catástrofe.

Es preocupante el punto de atención y aviso que señala César Coca al hacer depender estos vaivenes de unos pocos libros, de algunos best sellers que son más gordos año a año porque ofrecen más páginas por menos dinero, pero que generan una dependencia que difícilmente permitirá hablar en un futuro de un sector diverso sino, más bien, bestsellerdependiente.

Es cierto que es posible empezar a desconfiar de un sector que vendiendo menos gana más sin haber dado muestras claras de una mejora de su eficiencia

Ahora bien con este panorama espero con optimismo las noticias que la señora Ministra de Cultura dice poseer y que quizás sería interesante que las hiciera públicas a no ser que estén protegidas por una extraña licencia de propiedad que lo impida.

Más cuando parece que ante esta turbulenta situación nos darían un cierto sosiego en cuanto a lo economico se refiere.

Lo que no parece nada elegante es echar la culpa del descenso a las devoluciones de las librerías. Si esa es la razón los editores lo tienen claro: dejen de mandar libros a los que más devuelven ¿Se atreverán?

La crisis ya ha llegado

Lleva ya un tiempo el sector o parte de él  con ‘mirada de avestruz’, pero el tiempo poco a poco va siendo tozudo y así en la medida que se acercan las celebraciones de algunos acontecimientos el efecto de la crisis traducida en menor consumo se va haciendo patente.

Sobre los datos de menor consumo siempre cabe una reflexión que es la que se sitúa no  en el volumen de movimiento, sino en la rentabilidad del mismo. Dicho de otra manera: una librería que vendiera menos podría en esta época ser más rentable si hubiera conseguido mejorar sus ratios de eficiencia. Un maravilloso ejemplo, como muchas otras veces, nos lo acerca el quiosquero que se ha concedido tiempo para analizar con tino sus cuentas.

No estaría mal tomar ejemplo e incluso trasladar el análsis a las librerías sobre todo con la que está cayendo y lo que todavía puede venir.

Ricardo Cavallero ya había dicho que la facturación no es per se un buen indicador. Había algún librero que ya se quejaba y ya escribíamos el año pasado sobre ello.

Ya no se puede uno quedar en la barrera.

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¿Crisis? ¿quién dijo crisis?

Las representaciones institucionales del sector quieren seguir vendiéndonos aparentes noticias alentadoras tal y como ha recogido el diario Público recientemente.

Así parece que nos situamos en el cuarto lugar del mundo en producción editorial. y ¿qué lugar ocuparemos en volumen de ejemplares producidos, devueltos y no vendidos?

Suponemos el 43,7% de la aportación cultural al PIB. ¿Aportamos lo mismo en volumen de trabajo y en generación de empleo?

Es un sector que aumenta su concentración. De aquí a nada tendrá ya una clara estructura de oligopolio tanto en el subsector editorial como en el de distribución. tengo mis dudas de que éste sea el mejor camino para una industria cultural. Lo tengo para todas, pero para éste de manera especial.

Un último punto. ¿Cuánta inversión en calidad, I+D, nuevos soportes, formatos y formas de comercialización hay en el sector?

Yendo todo aparentemente tan bien…. extraña luego ver textos escritos que empiezan así:

st1\:*{behavior:url(#ieooui) } Como el año no se presenta fácil, en …….nos están presionando con las condiciones de venta.

Libro ¿quién dijo crisis? Los realistas informados

Parece que se va demostrando que el sector del libro es en sus dinámicas económicas como todos: reales. Es decir: afectado de una u otra manera por la situación global que se vive.

Tenía miedo a que el sector fuera parecido al señor Ibarretxe y pensara también que él solito pudiera arreglar todo cuando, además, vive de manera relacional en función del idioma, sus posibilidades de crecimiento y/o estrechez.

Hoy ya vemos en un artículo del ABC posturas claras de reconocimiento de la situación de crisis que no dejan de ser una oportunidad para mejorar.

Algunos datos de lo que viene:

– Aumentan las devoluciones y disminuyen los pedidos. Análisis a realizar: ¿Se puede mejorar la rotación y el volumen necesario de existencias para realizar una determinada cifra de negocio? ¿Ayudará a mejorar la logística para ofrecer un servicio más ajustado en el tiempo? ¿Se podrá mejorar la información al punto de venta sobre existencia y disponibilidad en real de un título?

– Reducción de novedades y de tiradas. ¿Volverá el sector a reflexionar sobre lo prescindible en edición o se seguirá sin poner el cascabel al gato? ¿Se plantearán nuevos formatos y modelos de edición? No olvidemos que lo digital permite mantener el fondo vivido para siempre y, si se desea seguir comercializándolo.

– Despilfarros en la producción. Los sectores austeros es probable que lleven mejor la crisis por estar acostumbrados al ajuste continuo. Esto se notará con claridad en editoriales sobre todo  de tamaño medio pequeño al igual que en librerías.

– Se pueden hacer libros más baratos y de calidad. Quizás se pueda aprovechar también para mejorar los procesos de la cadena de valor que traerá consigo un plus de ahorro en el precio o unos mejores márgenes por mejor explotación. Ojalá el proceso ayude a que queden los eficaces, eficientes y cualificados en su oferta de contenidos.

– La situación no va a ser la misma para todos. La crisis no se va a vivir igual y habrá nichos bien por temática o servicio que se verán menos afectados. probablemente el sector lector más pegado al ocio y a la venta de impulso la sufra más que quien o bien se ha preocupado de crear catálogo con sentido o de atender de manera continua a sus clientes.

Quizás merezca ya también la pena preguntarse si la crisis no es de sentido o por lo menos algo de ello también tiene:

Parece evidente que el malestar y la crisis de sentido de la cultura actual se basan en la extrema preeminencia de otros componentes del proceso social: la conversión de los bienes culturales en mercancías y las perversiones consumistas del Estado del bienestar. Ambas realidades han atenuado el papel precursor de la cultura, quitándole relevancia social y contribuyendo a la situación de crisis de sentido que hoy manifiesta. (Ferrán Mascarell; La cultura en la era de la incertidumbre; pag. 62)

La crisis que no llegará a Euskadi

Eso parece desprenderse en parte de las declaraciones del Lehendakari Ibarretxe, fíjense en la maravillosa actualización de la página que todavía habla de ‘Ante la tregua’,  que piensa que lo que pase sólo depende de “lo que hagamos y decidamos aquí”.

El aquí como el ahora son dos conceptos relativos en función de su propia relacionalidad.

Aquí es el espacio donde estoy escribiendo ahora, que ya es antes. También lo puede ser el barrio, o la calle, o la ciudad, o la provincia o territorio histórico… En fin, hay muchos ‘aquís’ distintos incluyentes en la mayoría de los casos.

En las afueras, no aquí, en el sector del libro parecen haber empezado a saltarse las alarmas.

Aquí, siguiendo al Lehendakari, no sé qué estará haciendo el sector para que las alarmas no salten. Sólo se me ocurre pensar, por ejemplo, que el tejido editorial y librero que se nutre y vende obra en castellano allende de las fronteras estatutarias quizás sí esté preocupado de lo que también hagan y decidan otros allí.

Capeando el temporal

Las estaciones de tren, autobús, incluso los aeropuertos pueden convertirse en espacios casuales de encuentro en medio de un ir y venir que según la velocidad del transporte que utilicemos parece también marcar el ritmo apresurado o más pausado con el que nos movemos en el recinto de espera.

En una de ellas me encontré la semana pasada con un empresario del sector del libro con el cual hacía tiempo que no estaba un rato charlando.

Hablábamos de la tan tarída y llevada crisis y cómo puede o no repercutir en el sector. Él parece que tiene claro que tendrá consecuencias y de hecho me comentaba que en breve procederá a ‘ajustar personal’. Constatación de que por lo menos algunas empresas se mueven en los parámetros que parece se van a normalizar durante el próximo año: ajuste para aguantar el tirón.

Más problemático es cuando quizás este ajuste tenga que venir obligado por el incumplimiento en sus pagos de algunas administraciones públicas que abonan los servicios prestados, léase en este caso libros entregados, con un retraso en algunos casos incomprensible y que hace que algunos profesionales se partan de risa, por no llorar, cuando leen al mismo tiempo las teóricas medidas de apoyo que se lanzan a bombo y platillo.

Para algunos sería suficiente con que quienes lanzan, lease administración en genérico, esas proclamas de apoyo pagaran sencillamente lo que deben.

No parece que sea tan complicado ¿no?

La crisis aviva la edición

Entre la ida y la vuelta a Barcelona me he leído con auténtico disfrute La sabiduría del editor de Hubert Nyssen.

He recogido un amplio ramillete de citas que me han parecido a cuál más sugerente por interpeladora, por su capacidad de constatación o de intentar mutar parte de los discursos oficiales.

Hoy me quedo con la que termina precisamente con la frase que titula esta entrada y que dice:

…iba descubriendo que la “crisis de la edición”, presentada tan a menudo como una plaga de nuestro tiempo, estaba realmente presente en esa época en la que la función editorial había parecido establecerse con profunda claridad. Porque los métodos y las reglas que esos primeros editores habían bosquejado, eran los que iban a suscitar poco a poco la codicia de aventureros e inversores menos afanosos en la creación literaria que en la constitución de las ganancias. Fue así como, en el momento en que al fin me había convertido en editor, había entrado sin saberlo en el proceso de esta crisis. Ahora sé, y lo digo a aquellos que quieran lanzarse a la aventura, y a los que nunca desanimo: entrar en la edición es como entrar en la crisis. Y está muy bien así. La crisis aviva la edición.

Actualización:

Al fin y al cabo, como nos señala Roger

La palabra crisis en japonés (危機=kiki) está compuesta por los caracteres 危=”peligro” y 機=”oportunidad”. Los japoneses siempre intentan buscar formas de buscar algún beneficio ante situaciones dificultosas.