Una ciudad, muchos mundos. Ricardo Antón

Ricardo Antón es un Bilbaíno a pesar de todo. Entre el “Preferiría no hacerlo” y el ¡No puedo parar!. Maestro ignorante y des-artista. Habitante de ColaBoraBora, una isla entre la realidad imperante y el deseo proyectado, en la que se dedican a redefinir los QUÉs transformando los CÓMOs. Investigadora y cobaya en el laboratorio de prácticas coalborativas Wikitoki. Tratando desde KARRASKAN de que cale eso de la innovación en cultura y la cultura de la innovación. Contribuyendo al despliegue de la Economía Social y Solidaria desde REAS Euskadi. Intentado poner la vida en el centro.

Y nos ha regalado este bello y sugerente texto publicado en Urban bat festival:

Cuando era pequeño y bajaba los domingos a la Plaza Nueva a cambiar cromos, pensaba: «Cuando sea mayor quiero vivir aquí, en el centro de todo». También me acuerdo de ir a calzados La Palma. Te atendía un montón de gente vestida con bata blanca y te daban un globo que se sujetaba flotando con un alambre. Hace poco, tras años de agonía, tuvieron que cerrar, con parte de aquellas mismas trabajadoras manifestándose en la puerta… Resulta facilón pensar que no supieron adaptar a los tiempos su modelo de negocio. He oído decir que ahora ahí igual ponen un show room de IKEA… No se cuanto de cierto hay en ese rumor. Comercios locales sustituidos por sucursales bancarias o cadenas comerciales, el sector textil sustituido por el de telefonía, sustituido por el de objetos de regalo y souvenirs. Y todo ello sustituido en gran medida por bares, restaurantes, hoteles y pisos turísticos. Y sobre todo terrazas. ¡Muchas terrazas! ¿Cuántas terrazas puede soportar un barrio?… A veces me sorprendo a mi mismo como Mr. Snoid, dando patadas a sillas de terrazas que obstaculizan mi discurrir cotidiano. Hace poco, un amigo ha abierto un bar en la Plaza Nueva y también me he sorprendido a mi mismo deseando que le diesen licencia para poner su cacho correspondiente de terraza, porque si no el bar no le iba a funcionar. Y luego además, está esa gente que te pregunta: «¿Qué pasa, no te gustan las terrazas? ¿Tu nunca te sientas en ellas?» La pregunta trampa, aquella que lo lleva todo al plano individual, al “la culpa es de todas”, impidiendo, no solo diferenciar los distintos planos de competencia y responsabilidad existentes, sino intentando desactivar las posibilidades de análisis y proposición colectiva de alternativas.

Fui creciendo y pasé muchas horas en las calles del Casco Viejo. Aún echo de menos el Gaueko. Y el Gaztetxe en Banco de España. Lloré de impotencia cuando lo desalojaron. Aquellas manifestaciones multitudinarias y corear lo de «¡No estamos todas, falta el esqueleto!». Muy parecido a lo que sentimos cuando desalojaron y derribaron Kukutza veinte años después. En Banco de España, de la mano de la bbk, pusieron el Aula de la Experiencia de la EHU. El hueco que dejó Kukutza todavía hoy sigue vacío. Hace unos años, alguien, una noche, hizo una pequeña gran acción simbólico-reivindicativa y sobre las vallas que circundan el solar, rotuló en gran tamaño el logo del Azkuna Zentroa. Un irónico juego aludiendo al centro cívico-cultural de nueva generación, que comenzó llamándose Alhóndiga, para pasar después a denominarse en honor del que fue mejor alcalde del mundo. Aquel alcalde que en pleno conflicto sobre el desalojo de Kukutza, dijo una de esas frases que, en su aparente simpleza, desvelan todo un sistema de pensamiento y acción política: «El Ayuntamiento tiene que defender la propiedad privada».

También eran tiempos de violencia. La lacra con la que crecimos en mi generación. La violencia como algo normalizado y justificado. Casi todos los fines de semana batallas campales, barricadas ardiendo, cargas policiales… Mucha gente amenazada que estuvo años sin poder entrar al Casco Viejo incluso con escolta. Parece que hemos superado esa etapa, que algo hemos madurado como sociedad. O quizá es que ahora la violencia es de otro tipo, más sorda. La violencia del capitalismo neoliberal. El fascismo blando al que no se le aplica a Ley Antiterrorista sino que se le cede el espacio público para que despliegue sus armas de seducción, a base de entretenimiento, consumismo y endeudamiento. Y en medio de todo eso… las trabajadoras culturales. Autónomas y desarticuladas. Precariado sin conciencia de clase. ¿Por (in)consciencia o por incapacidad? Sea como sea, el eslabón tan útil como fácilmente reemplazable de la cadena. Antes, si tenías un grupo te plegabas a tocar delante de la pancarta de las Gestoras Pro Amnistía (o no tocabas). Ahora, te pliegas a tocar sobre el escenario de Heineken, Vodafone o el patrocinador de turno (o no tocas). Puede que en realidad, nada haya cambiado tanto. Si desobedeces puede ser tu last tour, tu carrera puede verse gravemente afectada.

Seguir leyendo “Una ciudad, muchos mundos. Ricardo Antón”

La infancia como público cultural. Observatorio Vasco de la Cultura

Este informe se concibe como un paso más en la línea inaugurada con el estudio de “Aproximación a la relación de la cultura y la pobreza” (2016) del Observatorio Vasco de la Cultura.

En este caso se investiga la relación entre la infancia, como colectivo socialmente vulnerable, y la cultura. Las desigualdades sociales se reproducen a partir de las distintas realidades familiares. Es decir, la familia de origen de los niños y niñas establece puntos de partida y recursos distintos. Por ello, la participación cultural de la infancia también es desigual.

De esta forma, la promoción de la infancia como público cultural resulta un tema de relevancia significativa. Como públicos futuros, la cultura debe jugar sus cartas para favorecer el desarrollo de competencias y gustos culturales y que esto produzca resultados equitativos. Para ello, se ofrecen elementos de reflexión y claves de acción.

El informe ofrece primero un marco general compuesto por tres miradas:
_1. La infancia como fenómeno sociológico, que destaca las nuevas concepciones sociales sobre la infancia
_2. Los factores que inciden en la desigualdad familiar/infantil, con datos del País Vasco
_3. Los derechos de la infancia, viendo los cruces con los derechos culturales.

En segundo lugar, y en línea con la exposición del primer apartado, se ofrece una reflexión acerca de las consideraciones necesarias para entender a la infancia como público infantil.

Finalmente, para obtener una breve radiografía de la situación, se analiza la presencia del colectivo infantil en el ámbito cultural (especialmente en el IV Plan interinstitucional de apoyo a las familias de la comunidad autónoma de Euskadi 2018-2022), por un lado, y la posición de la cultura en los planes sobre infancia, por el otro.

Acceder al informe completo.

Azkuna Zentroa: del ocio a la cultura…

Fernando Pérez, que ya trabajó en Azkuna Zentroa cuando era la Alhóndiga, tras su paso por el Gobierno de Navarra y llevar adelante una de las iniciativas más sugerentes como es la Ley Foral de Derechos Culturales aprobada recientemente por el Parlamento navarro, ha vuelto al centro en mayo como director del mismo.

En los últimos meses se ha llevado adelante un proceso de consulta y participación que ha dado sus frutos por ahora en el papel y espero que también los vaya dando en la práctica.

No conozco el documento definitivo, pero de lo recogido en prensa y lo que aparece en la web veo que por lo menos algunas de las ideas que pulularon por el grupo de  trabajo en el que estuve han sido tenidas en cuenta.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Quiero señalar un par de ideas que me parecen importantes:

  1. Ocio y cultura no es lo mismo. De hecho el centro cambia en su descripción la palabra ocio por la palabra cultura y se pasa con ello de la ‘visión’ del divertimento a “generar una sociedad más crítica, diversa y creativa” con un acento además en la contemporaneidad.
  2. La Mediateka recorrerá y acompañará toda la actividad del centro. Se renovará como eje transversal de toda la programación y con un espacio nuevo “más libre” especializado en formatos digitales para un público joven.

Ahora… ¡ver venir y mucho ánimo!

 

 

Los jóvenes vascos: su nivel de interés y de información. ¿Cómo queda la cultura?

Ya lo he dicho en otras ocasiones, pero insisto: cuando los estudios que guardan alguna relación con la cultura, el libro o la lectura, son realizados por instituciones o empresas sin interés directo y, además, sitúan las prácticas, los intereses o lo que toque medir en comparación con otras prácticas o intereses, las miradas tienden a ser más sugerentes y, a menudo, más pesimistas.

El Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco acaba de hacer público el Informe Retratos de Juventud 2017.

Recojo aquí los datos referidos al nivel de interés e información en relación a algunas áreas temáticas diversas. Por simplificar, quien lo desee tiene los datos completos en el estudio, he elaborado una tabla donde recojo tanto los datos de interés como de conocimiento que los jóvenes dicen que tienen sobre dichas áreas. He unificado y tenido en cuenta como muestra de interés en todos los casos sólo el ‘mucho’ y ‘bastante’.

En el cuadro siguiente podemos ver que para los jóvenes hay áreas más sugerentes e interesantes que la cultura…Curioso que en el formulario se hable específicamente de cine. Sólo la política y la economía generan menos interés.

¿Alguien da más?

Recordando… El valor de la cultura

Este fin de semana pasado, amigas y amigos despidieron a Eduard.

https://platform.twitter.com/widgets.js
Entre los recuerdos de tiempos compartidos, prometo, que se me había olvidado, Pau Raussel, trajo al recuerdo en un twitt unas jornadas celebradas en Zorrozaurre-Bilbao en octubre de 2012, en breve hará seis años.

https://platform.twitter.com/widgets.js
Entre el estupendo ramillete de participantes estaban el propio Pau, Xavi Fina, Joan Subirats, Imanol Zubero, Montse Pareja, Juan Pastor Bustamante, Ricardo Antón, Sylvain Pasqua y ¡cómo no! Eduard Miralles.

Aquí tenéis un vídeo resumen de las Jornadas con algunas reflexiones de los ponentes.

 

Desde Cultura Abierta, como colectivo, también hemos querido recordarle…

Eduard, no desapareces. Permanece tu recuerdo afectuoso, la huella de tus actos y la relectura de tus escritos. También, provocado por tu partida, la convicción amarga (ojalá que pasajera) de acertar siempre cuando se nos ensombrece el pensamiento, como a ti en 2016: “Barcelona no va bien. Cataluña no va bien. España no va bien. Europa no va bien. Brasil no va bien. Y en los Estados Unidos de América el voto de la ciudadanía puede acabar situando a un verdadero peligro público en la presidencia del país, si los astros no se conjuran para evitarlo. Astros contra los desastres. Como en la película de Lars von Trier, no sabemos dónde iremos a parar, pero cada vez falta menos”. (Leer el texto completo)

Muere Eduard Miralles, un sabio de la gestión cultural. Xavi Fina

Este texto de Xavier Fina se ha publicado hoy en catalán en Ara.

Me he tomado la libertad de traducirlo al castellano con la ‘ayuda’ de google y de incluir al final enlaces a algunos textos de Eduard.

Muere Eduard Miralles, un sabio de la gestión cultural. Xavi Fina

De manera repentina y prematura, el miércoles nos dejó Eduard Miralles y Ventimilla. Subrayo el segundo apellido ya que este era uno de sus signos de identidad: nombrar todos con el segundo apellido incluido. En este detalle sin mucha importancia se mostraba su gran memoria y una mirada irónica.

Nacido en Barcelona en 1961, inició la carrera como gestor cultural en el Ajuntament de Barcelona, ​​donde contribuyó a la puesta en marcha de la red de centros cívicos. Este interés por la cultura de proximidad, por la cultura en los barrios, por la cultura popular, lo acompañó toda la vida, y siempre reivindicó su valor y una mayor atención a las políticas culturales.

El grueso de su carrera fue en la Diputación de Barcelona. Formó parte del equipo fundador del CERC (Centro de Estudios y Recursos Culturales), que dirigió de 1996 a 2004 y donde varias generaciones de gestores culturales no sólo aprendieron esta profesión sino que descubrieron su existencia. No es ninguna exageración decir que -como concepto más o menos preciso- la gestión cultural en nuestro país se creó en el CERC.

Miralles y Ventimilla era brillante intelectualmente y amante de las palabras bien dichas. Un maestro que ayudaba a pensar. Con un punto provocador -que no efectista- y lúcido a la hora de encontrar paradojas y contradicciones en las verdades dominantes.

Un maestro querido. Porque, con pose socarrona, transmitía bondad y generosidad. Estos días, muchos discípulos y compañeros así lo han recordado. Desde diferentes lugares de Cataluña. Pero también desde el País Vasco, Valencia, Castilla, Aragón, Andalucía … Y México, Argentina y Colombia. Esto también explica su talante: las complicidades y amistades que tejió en tantos lugares. Mantengámoslas y leamos sus textos. Este es su legado y este debe ser nuestro homenaje.

Algunos textos de Eduard:

 

Euskadi y algunos hábitos culturales de sus habitantes. 5. En torno al audiovisual

El Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco acaba de publicar el Sociómetro Vasco que analiza en esta ocasión de manera casi monográfica los hábitos culturales de las gentes que vivimos en Euskadi.

Resalto en esta entrada, la quinta de la serie, los datos que me han parecido más relevantes relacionados con el audiovisual.

  • Al  79% de la población le gusta ver películas independientemente de dónde lo haga. A menos edad, más afición, 86% en la franja de edad 18-29. El nivel de estudios es menos relevante.
  • El 70% ven películas o diariamente o varias veces a la semana y el mismo porcentaje utiliza principalmente la televisión como soporte.
  • El 60% de la población ha ido al cine durante el último año. El 29% ha ido más de cuatro veces.