La curiosidad antes que la lectura

La promoción de la lectura se ha de hacer despertando la curiosidad por lo que nos rodea, promoviendo así la percepción del mundo y la conciencia de nuestro entorno. Cuando se tiene el hábito de leer el cielo estrellado, las huellas de los animales en el bosque, el corazón de las personas, el dolor de los ancianos, el sueño de los niños, la mirada de los otros…, los libros llegarán tarde o temprano. No por mucho leer nos hacemos más humanos, pero cuanto más humanos seamos, mejores lectores seremos. (María Begoña Marlasca; Plabaras por la lectura; pag. 111)