El imaginario librero -3

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Perfil claro

No hay, por lo tanto, dos librerías iguales. Este hecho se ve reflejado además en las siguientes afirmaciones-palabras que nos han propuesto los libreros:

  • Personalidad propia
  • Un perfil claro
  • Con concepto

Héctor Yánover ya lo tenía también muy claro y escribe (las negritas son nuestras):

 Hay librerías que son cementerios de palabras, con nichos hasta el techo, parvas en los rincones y paquetes sobre las mesas; hay librerías donde las palabras son gatos durmiendo en los sillones con moños rosas y una caja de bombones; hay librerías donde las palabras se avergüenzan y donde Shakespeare y Goethe —si los encuentras— están de espaldas para que no se les reconozca; en algunas parece que los libros dialogan, que formaron una peña literaria donde todos son bienvenidos; en otras, al sólo entrar ya estás seguro de que nada te va a interesar y mirás con cara de aburrido. Hay librerías donde los libros gritan: ¡sálveme, sáqueme de aquí!”; en otras ruegan: “no me toque que estoy en mi lugar”. Algunas crean la ilusión de que buscando vas a encontrar cualquier cosa; en otras, la sensación de que todos los libros son allí prescindibles. Alguna muy nouvelle vague, con sillones que no sirven para sentarse y libros aparentemente carísimos que no sirven para leer; otras donde entras rascándote y de donde, no hay duda, saldrás lleno de pulgas. Hay librerías donde entraría Balzac y otras que parecen disimular garitos. Hay en las que dan ganas de estar y aquellas de las que sólo dan ganas de salir, si es posible, sin haber entrado nunca. ¿Sabes dónde está la diferencia? En los dueños. Detrás de cada librería hay un hombre o una mujer responsable de su cara. (Héctor Yánover; Memorias de un librero; Trama Editorial; pag. 28) 

Carlos Pascual nos ofrece, en esta misma línea, alguna clave más cuando escribe en el libro Memoria de la librería:

“Una librería no es más que una idea en el tiempo, una idea desarrollada por alguien que libremente ha decidido ejercer como librero”.(pag. 29) 

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El librero no vende libros

¡Qué tontería! puede pensar alguno.

Pero cuando es el propio librero el que así lo ve algo de enjundia tendrá la afirmación.

En este caso, el cambio de mirada nos llega de Po dos livros y nos dicen:

O Livreiro vende: Aventuras, viagens, e “Volta ao Mundo em Oitenta Dias”. Continentes, países e “Cidade Proibida”. Romances, dramas e “Sexus”. História, pré-história e civilizações clássicas. Batalhas, “Guerra e Paz”. Reis, rainhas, “O Príncipe” e “O Conde de Monte Cristo”. Pintores, estátuas, “O Arquitecto”, fotografias. Música, versos e poemas. Sonhos, auto-ajuda, artes divinatórias e outras mentiras. Constituições, leis, decretos-lei e portarias. Tudo isto e muito mais numa caixa chamada livro.

La mirada cambia y con ello, lógicamente, toda la propuesta de negocio y forma de hacer.

Es la misma reflexión que siempre me ha sugerido, en relación a la librería, esta portada:

sur_le_commerce.JPG ¿Qué vendemos? ¿con qué comerciamos?

¡Ay la mirada! siempre la mirada, el punto de vista sobre los acontecimientos, y los negocios nos marcan su sentido.

Quien ve un poco más allá de la ‘caja’ estará mirando y viendo de otra manera, sea cual sea la caja.