Democracia y cultura. Cantidad, calidad y libertad. Tres citas

Leído este fin de semana…

Calidad

  • Quien piense que va a hacer una democracia de calidad con salarios basura, impuestos basura y servicios sociales basura está muy equivocado. (José Ignacio Torreblanca en El País)

Cantidad

  • Tener infinito no nos aporta nada. Nos aporta más tener menos y cuidarlo. Y esto también vale para el planeta, porque no tenemos otro de recambio. (Mónica López en periódicos del grupo Vocento)

Libertad

  • Ser libre no significa tan solo ser independiente o no tener compromisos. La ausencia de lazos y la falta de radicación no nos hacen libres, sino los vínculos y la integración… La raíz indogermánica fri, de la que derivan las formas libre, paz y amigo (frei, Friede, Freund) significa «amar» (lieben). Así pues, originariamente, «libre» significaba «perteneciente a los amigos o a los amantes». Uno se siente libre en una relación de amor y amistad. El compromiso, y no la ausencia de este, es lo que hace libre. La libertad es una palabra relacional par excellance. (Byun-Chul Han en El aroma del tiempo)

Democracia, gobernanza y participación

Traslado a continuación (ver más abajo en cursiva el inicio de la misma) la reflexión que hace unos días me envió Ricardo Antón: Redefinir los QUÉs transformando los CÓMOs.

No la comparto en su totalidad y soy relativamente excéptico, pero ¡qué carajo! está también bien escuchar otras melodías que textualizan otras miradas a la realidad y que nos permiten entrever los eufemismos que algunos nos venden.

eufemismo_traducciónComo previo a la misma recoge un breve fragmento de Jorge Volpi en Mentiras contagiosas en el que reflexiona sobre la(s) frontera(s). La reflexión completa va de la página 121 a la 141.

Aquí dejo solo un par de citas:

– la única frontera que importa en nuestros días: la que separa a pobres de ricos. (pag. 128)

– Los seres humanos son criaturas errantes y curiosas: en cuanto perciben un límite se apresuran a vaeriguar qué hay detrás de él. Imaginan -de nuevo esta palabra- riquezas o placeres ocultos y se empeñan en pasar ‘al otro lado’. La frontera es un freno y un incubador de deseos. Si alguien nos impide la entrada en sus dominios, ha de ser porque la vida allí es mejor o menos dura. Esta tentación de alcanzar la tierra prometida ha animado la creación de mitos y leyendas y ha impulsado el desarrollo de la ciencia, el arte y la literatura. Azotada por su curiosidad, nuestra especie ha estado dispuesta a arriesgarlo todo, incluso la libertad o la vida, con tal de saber qué se oculta tras las sacrosantas murallas erigidas por nuestros vecinos. (pag. 122-123)

Y aquí el inicio de la reflexión:

En los últimos meses, desde ColaBoraBora hemos participado en varios foros relacionados con la participación ciudadana, impulsados desde administraciones públicas. En todos ellos sentimos como esa sensación de potencia y oportunidad, a la par que un gran desasosiego. Y es que ¿A quién le interesa ahora la participación y por qué? ¿Por qué discursos y prácticas periféricas encuentran centralidad? ¿Qué impulsa todo esto: deseo, incapacidad, miedo? ¿Cambio de modelo o cambiar para que todo siga igual?

La experiencia (es jodido, pero ya vamos teniendo una edad) nos ha acostumbrado a desconfiar de lo que pueden dar de si ciertas instancias, pero también nos ha enseñado que las oportunidades se encuentran en las rendijas y que, más allá de las grandes estructuras burocráticas están las(algunas) personas. Por eso, tratamos de que cierta dosis de ingenuidad posibilista siga alimentando nuestras acciones, a la par que intentamos mantenernos alertas ante el oportunismo, el desmantelamiento y la desposesión política, social, cultural y económica; de las que si bien, coyunturalmente, podría emerger una posibilidad transformadora, lo que seguro ya se da, es la cruda aniquilación y fractura social.

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¿Se acabó la opulencia?

Todo parece indicar que el dinero de más que viene para la banca va a ser dinero de menos para los servicios ciudadanos.

Se inyecta sin, aparentemente, cambiar el modelo.

Seguimos viviendo en la sociedad del más para luego tener menos.

– Más riqueza de unos, menos servicios para casi todos.

– Más dinero para la banca, menos crédito para los ciudadanos

– Más contactos en las redes sociales, menos intercambios cara a cara personales

– Más libros publicados, menos ventas conseguidas

– Más tareas a realizar, menos tiempo para disfrutar

y así podríamos seguir y seguir moviéndonos en la opulencia como abundancia en demasía e innecesaria en la que parecen moverse nuestras vidas.

Quizás me voy haciendo viejo, quizás las experiencias de vida, muerte y enfermedad recientes me hacen ver la vida de otra manera.

Quizás la crisis de los 50, de la que hablaba con A. el sábado me vuelven a resituar ante la vorágine vital en la que yo mismo me meto y me dejo arrastrar.

riqueza.

1. f. Abundancia de bienes y cosas preciosas.

2. f. Abundancia de cualidades o atributos excelentes.

De la riqueza parece que nos hemos quedado sólo con la de las cosas olvidándonos de las cualidades o atributos excelentes que no suelen ser tantas.

Así que por este camino sin salida parece que hemos llegado a la falsa riqueza=opulencia y a menor democracia.

La clave no está por lo tanto en la economía=dinero, sino en la política=ciudadanos.

¿Alguien nos ha consultado si queremos ser rescatados de esta manera?

Política y participación

Juan Varela escribía no hace muchas fechas una entrada en su blog donde reflexionaba sobre la poca participación política de los ciudadanos.

Terminaba el mismo con la siguiente afirmación:

Si esta tendencia se confirma surge una nueva brecha digital y una falta de ideas y movilización preocupante para el futuro de una democracia informada y activa.

Entre los motivos de esa falta de participación él mismo señala que puede ser provocada por el cansancio y repudio que hay por parte de los ciudadanos a la clase política.

La misma no es de extrañar y asumo la parte que me toque.

Seguimos viviendo en una estructura política y de partidos en un permanente estado de autojustificación a cualquier precio de todo lo que se hace lo cual deja poco espacio para la escucha activa, la aceptación de la crítica y la posibilidad de plantear nuevos modelos.

Alternativas también excluyentes en el fondo como la presentada por el 15-M tampoco creo que ayudan mucho y hacen el juego a la nueva ‘casta tecnológica’ por muy roja que parezca o nos creamos.

Patxi López quiere que la economía vuelva a la casa de la política, pero si la política no entra en la casa de los ciudadanos porque los políticos se la han-hemos usurpado poco vamos a avanzar.

Otros ni siquieran quieren eso. Se conforman con cumplir los deberes de los ‘etéreos mercados’.

Mientras tanto los mercaderes de los mercados felices y los políticos de sillón también.

Mi amigo Imanol, me corregirá él si no es cierto del todo o matizable, planteaba que se debería penalizar el salario político y la ocupación de escaños en función del nivel de abstención que hubiera ya que no es bueno normalizar como ‘dato técnico’ algo que en el fondo es una desafección.

Cultura democrática

Mañana se constituyen los nuevos ayuntamientos. En Euskadi la situación por los partidos que han estado en liza que no han consegudio movilizar a un mayor número de electores tiene alguna variante sugerente por la presencia de Bildu.
Recojo una reflexión de Anjel Lertxundi, que aunque escrita para otro momento para otro tiempo histórico, en Vida y otras dudas  creo viene bien para esta situación de ‘cambio de tercio’ y que, por si acaso, creo válida para todos.
Convencidos de que nuestra vía era la única justa, fuimos presa de perversos dilemas: caímos en la trampa del esquema blanco o negro, con nosotros o contra nosotros, leal o traidor, fusiles o cadenas. Éramos (o nos convertimos en) dogmáticos. Eso éramos (o en eso nos convertimos), dogmáticos…
Decíamos aspirar a la democracia. Pero no es posible garantizar la democracia sin trabajar la cultura democrática. las estrategias políticas no pueden arruinar el orden moral, ni tampoco posponerlo: no hay pueblo capaz de avanzar sin un mínimo consenso moral. (pag. 150)
Haber si todos nos ponemos a la tarea.

A votar…

con esta actitud personal de fondo:

 

Es fundamental reinventar la lógica del corazón, pasar del paradigma cultural vigente, asentado sobre el poder como dominación, a un paradigma de convivencia cooperativa, de sinergia, de enternecimiento con todo lo que existe y vive. (Leonardo Boff; La voz del arco iris, Trotta, pag. 171).
Con la reflexión que hoy como ‘ciudadano normal’ nos hace llegar Iñaki Esteban .
Vayamos a votar.

 

Incertidumbre y democracia. La frase. Salvador Pániker

Vivir en la era de la incertidumbre exige una mentalidad nueva, un plus de creatividad. La idea que nos vendieron de que el mundo iba a ser cada vez más fácil es una verdad a medias. A medida que aumentan las ventajas crecen los riesgos. Y hoy el mayor de todos ellos es vivir sin certezas absolutas. Ésa es la esencia de la democracia. (Salvador Pániker en César Coca; Entrevista con la cultura ; pag. 124)