La librería ambulante

Una tarde como la de ayer en lo que hay que hacer es sólo estar, acompañar con un ojo listo fue una buena ocasión para disfrutar de La librería ambulante de Cristopher Morley que Javi me recomendó el sábado.

Me suelo fiar de los libreros, no de los vendedores de libros y más cuando no me meten gato por libere o bestseller de rápida ranciedad por longseller reposado.

Me encanta encontrarme en el leer apacible de textos escritos ya hace unos años ecos o adelantos de temas que siguen, quizá en algunos casos porque lo han estado siempre, de gran actualidad en el trasfondo de un libro amable, sencillo que no simple, con una gran ternura que poco a poco va aflorando y que deja un estupendo sabor de boca. Más, en algunas situaciones.

Ahí van algunas pinceladas no de la historia sino de pequeñas entresacas en un libro escrito en 1917.

Sobre el sector del libro, para que veamos que algunas cosas casi no han cambiado nada o, quizás, van a peor:

– Resulta casi increíble ver las bajas estratagemas que los editores están dispuestos a emplear para convencer a un autor. (pag. 14)

– “¿Sabes una cosa? Es cómico”, dijo. “Incluso los editores, los tipos que imprimen los libros, no se dan cuenta de lo que estoy haciendo por ellos. Algunos se resisten a darme crédito porque vendo los libros por lo que valen y no por los precios que ellos les ponen. Me escriben cartas sobre la política de los precios fijos y yo les respondo hablándoles de mi política del mérito fijo. Que publiquen un buen libro y ya verán cómo lo vendo a buen precio. ¡Eso les digo! (pag. 43)

Sobre la vida misma..

– ¡Qué absurdas vístimas de deseos contradictorios somos las personas! El hombre que se ha establecido en un sitio anhela la vida del vagabundo. El hombre que viaja anhela tener un hogar. ¡Y, aun así, cuán bestial es el conformismo! Todas las grandes cosas de la vida fueron hechas por gente que no estaba conforme. (pag. 132-133)

– La buena vida tiene tres ingredientes: aprendizaje, satisfacción y deseo. Un hombre debería aprender sin cesar sobre la marcha, también debería ganarse el pan para él y los suyos; y debería desear también, desear conocer lo incognoscible. (pag. 133)

Para ella…

– A pesar de mis modales campechanos y sentimentales, en los momentos difíciles soy más reservada que una ostra. (pag. 155)

Necesidad y deseo

Perdido por Cantabria en otro de esos sitios donde me siento como en casa, en Camino de Hoz, leo a ratos a Pessoa e intento en este ‘cumplimiento de deseo no necesario’ ir buscando las finas líneas que me ayuden a mantener cierta cordura vital.

Es humano querer lo que necesitamos, es humano desear lo que no necesitamos pero nos resulta deseable. Lo que es ya enfermedad es desear con igual intensidad lo que es necesario y lo que es deseable, y sufrir por no ser perfectos como si se sufriera por no tener pan. El mal romántico es este: es querer la luna como si hubiera alguna manera de obtenerla. (El libro del desasoiego; pag. 66)

Deseos y tiempo

Me gustan a menudo los artículos de Rosa Montero.

En el último publicado en El País Semanal escribía:

A veces tengo la melancólica sensación de que las cosas en la vida tienden a venir a destiempo. De que la realidad está organizada por un programador loco que lo ordena todo a contrapelo. Y no sólo sucede con los objetos materiales: a menudo ocurre también con las relaciones. Por ejemplo, no es raro que, en una pareja, cuando uno ama más, el otro ame menos; y cuando el que amaba menos por fin ama más, el que amaba más ya está en otra cosa. Es decir, un lío.

Y es que desear siempre es un lío. Los deseos, ya se sabe, son problemáticos. Si no los consigues, pueden llenarte de frustración hasta amargarte la vida. Pero, si los haces realidad, a veces es peor.

Quizás a veces tengamos que dejar tiempo para ser deseados. ¡Quién sabe! Pueda que tampoco coincida con el ritmo de la otra persona y entre el ir y venir nos va pasando la vida.

Deseos…..

… que me llegan hoy mismo. Que comparto, que agradezco…. y que me gustaría extender.

Gracias por el recuerdo y la felicitación:
Y con este mensaje tres deseos (generales y personalizados) que me vienen en este momento. De corazón:
Salud (este me surge, quizá, por la conciencia del paso del tiempo, o sea, la edad…)
Esperanza (éste, posiblemente, por el momento, y, especialmente, por Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio…)
Compromiso (y éste, seguramente, por necesidad).
Gracias a ti Fernando

Pequeños detalles de un año -13

Hoy, día de Navidad, no está de más traer a este espacio algunos de los buenos deseos y recuerdos recibidos durante el año.

Vayamos del más reciente al más antiguo en el tiempo:

– Adela escribía: Muchas gracias por esa pequeña ráfaga de aire fresco que me envías todos los días. Te recuerdo con mucho cariño y te deseo lo mejor en estas fiestas y para el próximo año.

– Rosa decía: A lo largo de este año he ido recibiendo estas líneas para empezar bien el día y nunca he comentado nada, más que nada por falta de tiempo y porque algunas frases se han quedado en mi persona como esos buenos libros que después de leídos van configurando partes de nuestra propia vida y van madurando con el tiempo. Gracias de verdad por la luz que en algunas ocasiones nos has dado, porque han sido reflexiones válidas y compartidas a nivel de trabajo y libreras, y por la luz que personalmente cada día al abrir el ordenador descubro en tus reflexiones, y digo tuyas porque nada tomado de los otros, sea leido o escuchado se recomienda sin haber sido hecho propio.
Os deseo una feliz Navidad, que disfrutéis de tranquilidad y de vivir en familia los pequeños detalles que hacen especial la Navidad y que no se venden ni comercializan. Y que empecéis bien el año 2005, lo que luego venga ya se irá viviendo.
Un abrazo,
(Me he permitido la licencia de suprimir la referencia a una empresa)

– Y un divertido diálogo con Sara:
Por favor! Dime que no te funciona el reloj de tu ordenador… Como sea que estas a las 3:00 y a las 6:00 de la madrugada escribiendo mensajes…..es como para que te lo mires. Esta cita me parece lindísima y cierta. Cuánta compañía siguen haciendo los libros después del tiempo!!!.
A lo que yo contestaba: Mi reloj funciona, pero al igual que existen los despertadores, también existe la posibilidad de programar el envío de los mensajes.
Para terminar por su parte con: Pues ya hace falta tener mala leche para ponerle a trabajar al aparato a las tres de la madrugada……

– Del otro lado del charco Mónica nos decía: ME PONGO MUY CONTENTA Y TE FELICITO. LO QUE TÚ ESCRIBES DEBERÍA SER LEÍDO POR MUCHÍSIMAS MÁS PERSONAS. UN BESO, DOS BESOS, MUCHOS BESOS Y ESO SÍ CONTINÚA ESCRIBIENDO BIEN.

– La más breve, porque no hacen falta más palabras, de “J”: me emocionas tánto, que pierdo la gramática. Él ya sabe que también me-nos emociona.