No es digital todo lo que reluce

Vivimos aparentemente encantados en los discursos de la digitalización y la internet universal, pero qué lejos estamos todavía de ello si pretendemos que sea un discurso mundial y no un dircurso impositivo occidental.

Consultando unas recientes estadísticas se consiguen algunas conclusiones interesantes:

– La penetración de internet sólo supera el 50% en Europa, Estados Unidos y Oceanía. En África y algunas zonas de asia no supera el 25%.

– Si pensamos ya en ciudadanos activos, usuarios de redes sociales y demás, sólo en Estados Unidos se supera el 50%.

– El tema del móvil es ya otro cantar. Ahora bien qué se esconde detrás de cada uno de sus aparatitos y el uso de los mismos es tan variable como la distancia que existe entre unos países y otros donde la penetración y uso parece guardar una cierta concordancia con el poderío económico alentando con ello lo que ya señalaba por ejemplo Fernando Ballestero en La brecha digital hace 12 años.

Aún con todo los voceros de lo digital, también los del mundo del libro nos intentar arrastrar a un discurso americano(del norte), tecnocrático (se habla más de máquinas que de contenidos) y aparentemente autocumplidor y finalista en el propio discurso que no en los datos.

Frente a ello me viene a la cabeza una frase escuchada la semana pasada en una comida. No en mi mesa, sino en la mesa de al lado. Omitiré los comensales. Oí de repente referido al mundo tecnológico-digital: Los americanos son expertos en montar petardazos.

Lo dejo ahí.

Cada vez se ve más claro, incluso en Estados Unidos, que el sector digital y el del libro en digital se ha movido en un entorno de expectativas exageradas o, si se prefiere, de burbuja intentando buscar un seguidismo que no responde a la realidad.

Seguir leyendo “No es digital todo lo que reluce”

¿Qué importa el sustantivo o el adjetivo? Sobre la cultura digital

Hoy, aunque se inaugura mañana, empieza en Zaragoza el Congreso que lleva por título Cultura digital, cultura en red.

Soy escéptico, cada vez más, a los grandes saraos donde en estos tiempos en los que mientras por un lado nos hablan de interconexión por otro parece que gusta que cuantos más juntos estemos y más gente junta mejor. Ya lo decía Sarita: ¡Tócame, tócame mucho!

Me preocupa mucho que en el planteamiento mande lo digital sobre la cultura. Así, en el texto de la presentación es a la cultura a la que se le pide que ‘transicione‘ hacia lo digital y no al revés. Es el adjetivo, por lo tanto, quien marca el ritmo y no la cultura que debe ser, en mi opinión, el elemento sustantivo.

Me llama también la atención que en la presentación no se hable de creadores en sentido amplio y sí, curiosamente, de emprendedores.

Cuando veo algunos palabros que aparecen en las ponencias como ‘nuevo mundo digital’, ‘era de las redes sociales’, ‘era de la reproducción digital’, pues ¡qué quieren que les diga! Que se sigue, en mi humilde opinión, intentando hacer juego trilero.

Así entiendo que no es lo mismo una ponencia que se titule Tendencias digitales: impacto en el mundo de la cultura. que otra que lleve por título Tendencias culturales: impacto en el mundo digital. Ya que siempre es importante saber cuáles son las tendencias que se analizan.

No digo que no vaya a haber reflexiones interesantes, aportaciones importantes a futuro.

Espero y deseo que a los participantes no les pase lo mismo que a los del chiste de Forges.

forgessmartphoneY, si les pasa; por favor, avisen para no ir detrás.

¡Feliz Congreso!

 

 

Ya es posible suscribirse a Texturas en su versión digital

Poco a poco se va haciendo camino.

A partir de ahora quienes lo deseen pueden suscribirse a la Revista en su versión digital.

El precio de la suscripción, tres números al año es de 15 euros.

Avanzando y probando poco a poco y pensando también en acercar el contenido a más lectores.

La suscricpión está disponible en el Quiosco Cultural de ARCE.

Lo fundamental no pasa por lo digital por mucho que algunos se empeñen

En una reciente entrada Martín afirmaba:

No creo que la reinvención de la industria editorial deba pasar solamente por lo digital —de hecho, insisto en la necesidad de desdigitalizar la agenda—. Independientemente de las decisiones que la industria editorial tome en medio de su proceso de reinvención y del rumbo que le dé a éste su apuesta debe pasar por seguir intentando producir y ofrecer contenidos de buena calidad, valiosos y relevantes, que es lo que mejor sabe hacer.

Viene esto a cuenta, como algunas de las últimas entradas, de la referencia a lo digital en el último estudio panoramático donde este apartado, curiosamente, tiene mucho peso, pero casi centrado en exclusiva en el ámbito editorial y desdeñando a los otros sectores del libro.

No voy a ser yo quien niegue la importancia de esta realidad que ya no es nueva tanto en lo que puede tener de valor como herramienta para la mejora de la gestión como para su uso en marketing, comercialización, venta y en lo que hace referencia también para la creación de nuevos contenidos en los que casi nadie parece estar excesivamente interesado porque se quiera o no la literatura digital es otra cosa.

Pero, en todo este mar de dudas sí me parece importante la coletilla de Martín referida a los editores: su apuesta debe pasar por seguir intentando producir y ofrecer contenidos de buena calidad, valiosos y relevantes, que es lo que mejor sabe hacer.

¿Por qué señalo esto? ¿por qué pongo aquí el acento?

Básicamente para no caer en la trampa de otra industria y que sea ella la que acabe marcando la agenda de las prioridades. Y eso que no debería ser así si es cierto que, según Antonio María de Ávila “El sector editorial es moderno y ha hecho un esfuerzo inversor por encima de la media nacional en I+D+i.”

No está así de más escuchar también voces jóvenes que, por ejemplo odian los ebooks. Ben Brooks: “Desearía que los e-books no existieran y nadie los comprara, los odio” y, al mismo tiempo, reirnos o ironizar sobre los que van perdiendo la capacidad y el sentido del tacto anunciando funerales más deseados que reales.

Cuando hasta el Ministro Wert se convierte en adalid del mundo digital para el desarrollo del sector editorial hay que empezar a dudar y pensar si con esos perfiles pueden llegar a existir políticas de intereses convergentes.

Con todo ello parece que lo que sigue preocupando a algunas de las cabezas del sector es el traido y llevado IVA cuando seguimos sin saber si lo que compramos o alquilamos en digital es realmente un libro. Cada vez tengo más claro algo que afirmaba o dejaba entrever Manuel Gil recientemente: Si los editores no me dejan comprar y solo me permiten alquilar un contenido pues parece lógico que se le aplique un Iva de ‘servicios’.

Seguir poniendo solamente el acento y el ruido en la mediación, cuánto I+D+I hemos visto sobre nuevos contenidos, no digo que sea errar el tiro, pero sí preguntarse en qué sector empresarial nos situamos.

Price anuncia ya la supremacía en Estados Unidos de lo digital de aquí a 4 años. Ante los inventores del futuro que convendrá ver si lo que decían para años anteriores se ha cumplido.

No vendría mal que volvamos a poner el acento en lo fundamental y en volver a preguntarnos.

¿De verdad hay que garantizar ‘la igualdad de los ciudadanos’ ante la literatura de Huch Laurie, el esoterismo y las recetas dietéticas? ¿O ante los libros de gran formato y las guías prácticas? Esos expertos que se acaloran con las subidas y bajadas del mercado editorial, con los peligros de la sobreproducción, la migración a las grandes superficies, a las tiendas Relay y otros depósitos de best-sellers, ¿hablan alguna vez de libros? ¿No habría que volver a centrar la oferta editorial que necesita ser protegida, en torno a una literatura menos milagrosa y de ciencias menos ocultas? En torno a un tipo de edición que apenas se beneficia de las estrategias del marketing…(Thierry Discepolo; La Traición de los editores; pag.77)

Digitalización, diversidad y emancipación

Estoy disfrutando mucho con el último número de Trama y Texturas, el 17.

Cada vez que recibo uno, ahora que ando algo más distanciado de su día a día recuerdo con cierta claridad la cena en la que empezó a tomar forma este proyecto lo que me produce una cierta nostalgia y alegría al mismo tiempo.

Por cierto poco a poco se va abriendo hueco la revista en distintas plataformas y con distintos precios.

– En papel a 15 euros

– En pdf variando entre 2,99 los de años anteriores y 5,99 los del año en curso

– Para iPad a 2,99 los de años anteriores

aplicándose con ello una política de precios que considero bastante razonable.

Pero vuelvo a un par de citas del último número que son una llamada de atención, un aviso a navegantes en ese siempre difícil equilibrio entre industria y cultura sobre el que Ramón Zallo en el número 78 de Ekonomiaz lanza un claro aviso:

Hay un doble riesgo. O bien que -en estos tiempos de adelgazamiento del Estado de nienestar- la política industrial y la política cultural no se proyecten sobre la cultura como tal, sino preferentemente sobre ese lado de los valores creativos añadidos que buscan diferenciar y “vender” la imagen de todo producto o servicio. O bien que las políticas culturales se sacrifiquen en aras a las políticas puramente industriales, en lugar de que interactúen puesto que la cultura necesita apoyos también desde las estrategias de I+D+i.

– Los intereses comerciales están explotando la tecnología digital para acotar una parte importante de nuestro acervo cultural común. (Robert Darnton)

– Ahora bien, frente a las maniobras comerciales, sobre todo de Google, Amazon y Apple, podríamos -e incluso diría que deberíamos- preocuparnos por saber si la edición digital resultará en este siglo tan emancipadora como lo fue la imprenta en su día. (Lorenzo Soccavo)

Lecturas del día 14 de junio

  1. Digitalización de libros en librerías
  2. Trama y Texturas en formato digital
  3. El libro de bolsillo tiene un gran agujero
  4. Más de 60 editoriales de toda España se darán cita en la I edición de la Feria del Libro Independiente en Cantabria 
  5. La evolución de las especies (editoriales)
  6. Se acabó el pastel, sálvese el que pueda
  7. Los recortes culturales, el tema de fondo de cualquier acto público
  8. La historia del arte en un graffiti