Las librerías independientes lugares de resistencia a la “estupidez”. Arantza Urkia

He disfrutado de muy buenas e interesantes conversaciones con Arantza Urkia y, también, de algún rifi-rafe dialéctico con puntos de vista no coincidentes, pero siempre enriquecedor y más, quizás referidos a táctica , al momento adecuado, que a líneas estratégicas.

Aprecio pues su criterio, su experiencia y, desde luego, su conocimiento de la realidad del libro, sobre todo en lo que hace referencia a Donosti y, también, al ámbito bibliotecario.

Ha publicado recientemente en su blog un más que sugerente artículo que lleva el mismo título que el de esta entrada. Digamos que se lo he tomado prestado.

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El motivo último que le ha animado a la escritura ha sido el cierre de Garoa en Donosti.

Creo que merece la pena leerlo entero. Os lo recomiendo.

Yo sólo voy a resaltar algunos de los puntos que me parecen sugerentes como excusa para una conversación sosegada ya que creo, sin entrar ahora en matices, que apuntan temas de interés.

Para ir dejando caer como quien no quiere la cosa reflexiones Arantza aprovecha la recomendación del libro de François Busnel “Mon Paris littéraire”, donde el autor hace un repaso a un importante número de librerías independientes de París.

Ahí van algunas delas ideas-reflexiones…

  • como eso de convertirse en “puntos de encuentro culturales”, empieza a ser otro cliché, o frase de moda, que se aplica tanto a las bibliotecas, como a los museos y a las librerías, quiero resaltar que las librerías independientes son también lugares de resistencia a la estupidez.
  • En este mundo inmaterializado necesitaremos espacios reales y verdaderos y necesitaremos libreros. … Internet es una facilidad no una fatalidad. Nada remplazará el lugar dónde uno se pierde, discute, liga, duda escoge y se va con el brazo cargado de libros que no había venido a buscar.
  • El cierre de Garoa refleja una realidad. Es difícil ser librero en San Sebastián….Yo no tengo la solución y algunas palabras que se repiten como mantras, convivencia, hibridación, punto de encuentro cultural asociadas a las librerías me causan cierto escepticismo.
  • Creo como François Busnel que las librerías no han dicho la última palabra. Somos nosotros los lectores los que las hacemos vivir pasando por ellas a menudo y comprando libros que no ibamos a comprar. Somos los lectores los que decidimos si compramos en Amazon, sabiendo que no paga los impuestos que debe. Somos nosotros en nuestra libertad de lectores los que decidimos si queremos ciudades sin librerías o las apoyamos.  Ánimo y no cerréis las puertas por favor.

 

 

Donosti. Garoa y Re-Read: espacios donde pasar parte de nuestro tiempo vital

Una parte de lo mejor de la vida se la ha pasado uno en dos lugares a la vez clausurados y públicos, los cines y las librerías, así que la inclinación que sigue conservando hacia ellos no es únicamente práctica, de espectador de películas y comprador de libros, sino también sentimental, como la que podría llevarlo hacia algunos bares, una lealtad incondicional de adicto, de huésped, casi de refugiado. (Antonio Muñoz Molina; Las librerías; El País; 8 enero 1997)

Ya hemos reflexionado en otras ocasiones sobre el papel importante que pueden jugar los mediadores, las librerías en este caso, pero también probablemente las bibliotecas desde su ámbito de servicio público.

He vuelto a pasar un par de días en Donosti donde es un gusto pasear y dejarse llevar.

Diré que he vuelto encantado después de comprobar que:

  • Garoa sigue viva. Cuando digo viva, no quiero decir abierta, sino con sangre, ganas, movimiento e ideas después de haber ya superado los dos primeros años de andadura. Y, por supuesto con libros y con una apuesta clara por el ‘papel lleno de calidad’ y seleccionado por el librero. Así al igual que gace pocas fechas Carme Fenoll hablaba refiriéndose al ámbito de las bibliotecas del papel estratégico de la prescripción, Imanol me comentaba su apuesta, también, para buscar más tiempo para la selección que en el mundo de la librería es uno de los modos y maneras de ejercer la prescripción: mostrar y resaltar aquello que se cree que merece la pena. Garoa, además, ha madurado y ha enriquecido el espacio con una oferta más marcada y personal fruto, probablemente, del buen hacer y del propio intercambio con los clientes, enriqueciendo de esta manera su propio ‘imaginario librero‘. Todo ello hecho con los pies en el suelo y siendo conscientes del hecho de que ‘si no hay pasta no hay proyecto’.

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Un rato antes, me había acercado por primera vez a la Re-Read de Donosti que está casi a la vuelta de la esquina de Garoa.

Me quedé asombrado. No ya por el orden, clasificación y volumen del fondo que ya lo conozco de otros ‘espacios’ Re-Read, sino también por la apuesta y puesta en escena en el propio local que me pareció fantástica, invitando claramente a dejarse llevar por el tiempo que los libros vayan marcando, sin ninguna prisa ni agobio.

Libros nuevos en un caso y usados en otro, pero perfectamente arropados y contextualizados en espacios que invitan a ir más allá de los años y usos de vida de los ejemplares y permanecer en los espacios.

Son, como bien dice en Clarín Verónica Abdala, después de hacer un recorrido por unas cuantas librerías de Buenos Aires, pequeños placeres de la vida del lector que uno espera poder seguir permitiéndose.

Ícaro: de La Granja a Segovia

Ya hace casi tres años la librería Garoa de Zarautz se instaló en Donostia, abriendo así un segundo espacio en el bario de Gros. El tránsito del pueblo a la ciudad.

Ahora, la librería Ícaro que llevaba años en La Granja, abre también en Segovia.

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Interesante este proceso a pequeña escala de librerías con un claro componente cultural que durante unos cuentos años se han movido fuera de las capitalidades provinciales y que se atreven a dar el salto a espacios con mayor centralidad y más volumen de población tras un proceso de trabajo y reflexión.

La clave, con variantes, es básicamente la misma:

Las librerías que han sabido mantener ese espíritu de proximidad, de cercanía al lector, al que aconsejan, recomiendan o guían, han capeado mejor la crisis. El cliente lo agradece mucho.

Luego, lógicamente, como toda buena receta, tiene sus variantes y cada maestrillo librero aplica su librillo.

¡Larga vida!

Seguro que pasará a formar parte del ‘Mapa de las librerías amadas

Librerías y bibliotecas seleccionan 366 libros capitales para Donostia 2016

Charlando con personas relacionadas con la actual capitalidad cultural de Donostia 2016 veían la dificultad que podía tener la visualización del libro y la lectura como mediación en entornos que tienden más a la llamada del espectáculo.

Banner_Olatutalka 1240 x 600Ante ese hecho la apuesta elegida, más tendente a la cotidianidad y a la presencia permanente me parece todo un acierto.

Lo mismo puedo decir, también, del hecho de haber tenido en cuenta a las librerías y su dimensión como creadores de ciudadanía.

La iniciativa 366 libros capitales ofrece una selección del mismo número de títulos que permiten pensar en ‘un libro para cada día del año’. La misma se encuentra expuesta en formato papel en un conjunto de bibliotecas y librerías de Donostia, algunas de Gipuzkoa y la Biblioteca de Durango.

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Comunidad… ¿palabra clave en los proyectos libreros?

He pasado unos días en Barcelona y he disfrutado de una excelente comida conversacional, un poco apretada en tiempo, con Xavi Vidal, la cara visible de NoLlegiu.

La comida en Acqua & Sale ha sido todo un placer.

Digo lo de ‘la cara visible’ poque creo que en estos momentos NoLlegiu sería imposible sin todos los cómplices, clientes y amigos que se mueven en torno al proyecto.

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Bernat Ruiz escribe en Núvol:

Podem emprar moltes paraules per descriure l’èxit de la Nollegiu –i d’altres noves llibreries– però per a mi la més important és comunitat. La capacitat d’articular una comunitat al seu voltant és imprescindible per a l’èxit –que sovint vol dir simple supervivència– de qualsevol nou projecte llibreter. No és que abans la comunitat no fos necessària –que ho era–, el que passava és que, essent les llibreries l’únic lloc on trobar llibres, la creació de comunitats era natural.

Esa capacidad de articular una comunidad que genere el suficiente volumen económico es una de las posibilidades más interesantes en estos momentos para las librerías.

En otras visitas realizadas también estos días por Barcelona a otras librerías esa idea de comunidad que puede ser, friki, de barrio, temática sigue siendo, junto con la identidad de la librería una de las claves para construir el discurso de sentido de cada proyecto librero.

Gracias a libreros y libreras de Casa Usher, Re-Read, NoLlegiu y La Central con los que he podido conversar estos días.

Las librerías, al fin y al cabo son de los lectores…

Seguro que de esto se hablará en mayo en Donosti en el marco de la capitalidad cultural.

Os dejo por aquí algunas fotos de las visitas de estos días en los que también hemos tenido tiempo para cuidar otros ambientes comunitarios más amigables y familiares.

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