Durango. Buen rollito y mejor comida

La primera mañana de la Durangoko Azoka suele ser, dicho con todo cariño, la de las hordas infanto-juveniles que se mueven en grupos perfectamente organizados de aquí para allá barriendo, casi, con todo lo que van encontrando a su paso y dejando escasos huecos antes de las 13:00 para ver la feria con calma.

Así que si uno se atreve, como ha sido el caso, de acercarse a la mañana ya sabe lo que se va a encontrar.

Ello no ha sido en cualquier caso obstáculo para poder estar, charlar y comer con amigos y amigas que por allí andaban, casi parapetados en los stands a la espera de que pasara el primer impulso pedagógico-ferial de las ‘neskak’ y ‘mutilak’ que hoja de trabajo-deberes en ristre iban preguntando de aquí para allá con la finalidad de cumplir la tarea escolar.

Agradable paseo, también, por el Casco de Durango y dos pequeñas sorpresas en ese pasear, ambas relacionadas con el ‘corpore sano’.

La primera, en una cafetería en la calle Landako, casi enfrente de la Feria. Disculpas por no acordarme del nombre; pero si sosi capaces de encontrarla disfrutaréis de una buena tortilla y del buen rollito que traslada este mensaje que preside la trasera de la barra:

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Imágenes para una feria

Del 4 al 8 de diciembre próximos se va a celebrar la siguiente edición de la Durango Azoka

Conocemos ya el cartel anunciador de la misma

 

La página de la Feria nos permite ver todos los otros diseños que se han presentado para ser imagen de esta edición.

Me llama la atención la presencia en casi todos de los soportes libro y disco.

Nunca se puede saber del todo qué es lo que tiene el creador cuando plasma en una imagen una idea. También a veces es difícil saber por qué se escoge una y no otra.

Hoy trateando entre los distintos carteles yo me hubiera quedado con el del ‘culo al aire’.

Mejor que intenteis buscarlo vosotros.

Quizás es el que me ha parecido más humano.

Durango ¿a qué van los editores?

Sólo una nota breve, pero que da qué pensar.

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Una de las actividades quizás más interesantes de la Feria de Durango en el ámbito profesional ha podido ser la conferencia de Jason Epstein.

A la misma parece que sólo asistieron dos personas.

El nivel actual de posicionamiento de la edición vasca en lo digital no es todavía como para pensar que a los editores no les hubiera venido bien escuchar una experiencia contrastada y no parece por lo tanto un buen signo de madurez editorial.

¿Empalagoso o natural?

La semana que viene el “Guggen” celebra sus diez añitos de vida. Al propio Gerhy parece resultarle, en función del propio entorno, algo empalagoso . Pensando que por lo simbólico el Guggen debe estar más cerca de la experiencia humana que de la material es tanto como decir, según la RAE, que  “causa fastidio por su zalamería y afectación”.

Seguro que esto no lo sienten los lectores al ver el maravilloso cartel anunciador de la Durangoko Azoka, lleno de “naturalidad” y de llamada a los valores primigenios y ancestrales.

Las dos almas: tradición y modernidad. Aunque ¡vaya tradición! y ¿vaya modernidad!

Durangoko Azoka. Cambios dados, evolución y cosas por hacer

 

Después de haber pasado dos días por la Feria de Durango me encuentro ho en El Correo con una noticia de sumo interés: “Eta llama chivatos a los organizadores de la Feria del Libro de Durango”. En este País, por lo menos hasta ahora, las consecuencias de una acusación por parte de ETA de este tipo sabíamos lo que suponía o, quizás todavía puede suponer.

Será interesante ver cuál es la reacción de los partidos políticos, todos, ante una acusación de este tipo. Este hecho no es, en mi opinión, nada intrascendente y quizás pueda suponer un hito en la propia evolución de la Feria todavía excesivamente rodeada en su exterior de una cierta parafernalia para-revolucionaria con cierto aire nostálgico. Los procesos son camino y, por lo tanto no se pueden pretender cambios de hoy para mañana.

La Feria ha ganado, lógicamente, con una estructura y un espacio estable, pero, después de haber visitado otros modelos quizás se debería ir pensando en algo más dinámico y con más plasticidad.

La estructura sigue siendo más de Ferial que de Feria sobre todo cuando nos situamos en el mundo de los contenidos y la creatividad. Padece en su estética de un cierto igualitarismo donde sólo se alcanza dimensión por los metros lineales ocupados y no tanto por la propuesta diferente, que debería tener también su connotación estética en el aspecto expositivo.

Puede que también sería interesante dar una vuelta al propio nombre: ¿Qué queremos una Feria de los soportes (libro y disco, aunque haya otros) o una Feria de los contenidos, de la expresión cultural o de las Industrias?, ¿Cómo se debe otorgar entonces el espacio? Estos propios procesos evolutivos deberían, junto a la estética hacer posible “saltar la barrera del mostrador”. Sólo esto, que movería ya todo el espacio circulante en el propio recinto sería un cambio sustancial.

Soy consciente de que todo debe hacerse pasito a pasito y que todavía hay mucho por hacer y avanzar.

Lo que quizás nunca deba perder es ese poder de atracción e imán que ejerce y moviliza a un número importante de personas.

El título, sobre todo el subtítulo del último libro de Ramón Zallo editado por Alberdania puede servir quizás de guía para nuevos planteamientos: “El Pueblo Vasco, hoy. Cultura, historia y sociedad en la era de la diversidad y el conocimiento“.

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Durangoko Azoka

Hoy se inicia la Feria del Libro y Disco Vasco en Durango y, también, la Feria del Libro Aragonés .

Entre la Feria y las oposiciones de Osakidetza que se celebran también este puente el número de desplazamientos dentros de la Comunidad alcanzará records históricos.

Así que tengan cuidado con el coche.

Mañanara haremos una visita a la Feria. No es la de Guadalajara, pero……es lo que tenemos.

De feria en feria

No. No voy a hablar de del reciente, aunque ya hace un més celebrado, Saló del Llibre ni de la Feria de Guadalajara. Me voy a mover en un ámbito  más doméstico: entre el IV Salón del cómic de Getxo, celebrado este fin de semana pasado y la Feria del Libro y Disco Vasco que tiene hoy su inicio.

Dos manifestaciones temáticas, el cómic en un caso, y el “todo lo vasco”, en principio, en el otro que cuentan con una infraestructura envidiable en comparación con las Ferias itinerantes del libro.

Una de las preguntas, por lo menos cuando vi el domingo la estructura en Getxo, es si no será posible que, por lo menos, las Ferias principales cuenten con una definición del espacio, buena carpa, elemento muy importante por las humedades de esta tierra, sala de conferencias integrada, espacio para talleres y exposiciones….,  parecida a la allí vista.

Los patrocinadores y pagadores son básicamente los mismos y la verdad es que, en este caso, el hábito hace al monje.

Durango ya es historia aparte porque cuenta con un espacio que es instalación permanente. Aquí, en “lo vasco” se ha dado el paso de lo volátil (la carpa) a lo estructural (el cemento). Parece como si se quisiera poner buenos cimientos a la cultura vasca, pero estos no tienen por qué ser siempre de hormigón, ni convertirse en flor de un día.