Más que libros. ¿Sutileza o torpeza?

Paso delante del escaparate de una gran cadena.

Veo este anuncio.

DSC_0004Y me quedo con algunas dudas.

– La primera, el interrogante que he señalado en el título: ¿sutileza o torpeza? Me inclino por la segunda.

– La segunda. Hay una prueba evidente de que libros y e-books no son lo mismo. No sé si la clasificación se ha hecho en función del IVA impositivo o como reconocimiento de diferencia situando además al e-book en el punto medio entre un aparato y el juego.

– La tercera. ¿Será que se quiere mantener, gráficamente por lo menos, la superioridad del libro frente a los otros productos?

– La cuarta. Ese mucho más ¿qué quiere indicarnos? ¿cantidad en la oferta o calidad en la nueva oferta que antes no existía?

– La quinta. Esta os la dejo como regalo de Navidad aunque supongo que muchos habréis visto este mismo anuncio. ¿A qué cadena se le puede ocurrir anunciarse así?

Abrazos y que este 25 sea tan moderadamente feliz como debería ser todo el año.

El negocio digital ¡ja!

Me levanto y disfruto con el tratamiento que El Correo da al premio a la Librería Cámara.

Tan palpable que, por ahora, no lo encontrarán en versión digital a no ser que paguen.

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Junto a este alegrón me encuentro con este twit de Roger Domingo con unos datos que supongo escalofriantes para los vendedores de ‘humo-humus’ digital.

Y, mientras va avanzando la mañana y me voy poniendo al día, que si un poquito de sindicación por aquí, que si un poquito de facebook por allá va Manuel Gil en facebook y le da a la misma piedra, pero por el otro lado cuando cuenta

Conversación ayer con el jefe de producto de la división de consumo tecnológico (dispositivos) de una multinacional. Me dice: “Estas navidades se venderán miles y miles de tabletas y smartphones”.
Le digo: ¿Y contenidos?
Me respondió: Muy pocos, el contenido gratuito y los hiperenlaces matarán la edición profesional. En la economía de la atención la industria editorial es un valor a la baja.

Va a resultar al final que Iwasaki va a tener razón con su teoría de los cachivaches

Carrefour también tiene ya el suyo.

El escenario se va poniendo que ni pintado.

1. Intentos, que creo vanos, de materialización del digital, modelo Seebook, en espacios físicos que deben competir con el producto de siempre más los nuevos productos que acompañan al libro en las librerías. Ojalá les vaya bien.

2. Seguirá aumentando, esa será su guerra, la venta de cacharrería, término que también yo he utilizado con frecuencia, para llenarla de contenidos gratuitos. Nunca ha acabado de funcionar el pago en pantalla doméstica; y no seremos tan ilusos de pensar que el libro va a acabar funcionando cuando, además, por ejemplo, es más barato ver cine, que leer libros.

3. La atención sólo se recuperará por la relevancia y la relevancia empieza en la escasez y la selección. Quizás haya que iniciar el proceso, sobre todo desde la especialización  e incluso haya que ir pensando en el abandono de los ‘lugares comunes’ el adios a las plataformas masivas. Al fin y al cabo el libro, en general y cada libro en particular ha sido el negocio de las muchas minorías que ni siquiera han compartido espacios comunes. Sé que esto puede sonar raro, pero… hablaremos en la próxima semana sobre cómo la sobreabundancia genera y agudiza en cultura la distancia social y la posibilidad real de acceso.Atenció

4. El 2015, en cualquier caso, creo que seguirá ofreciendo una nueva bajada de facturación en el sector y, al mismo tiempo, un mayor porcentaje de la facturación global en menos manos. esta, en cualquier caso, sigue sin ser ni la guerra ni el campo de batalla de la mayoría del mundo editorial y, en este caso, no hablo de la facturación sino de la diversidad que es lo que da la riqueza y el valor al sector.

En esta competencia a sangre y fuego por obtener el recursos más escaso de todos –la atención de potenciales compradores- los proveedores de futuros bienes de consumo –incluidos quienes suministran información- buscan con desesperación alzarse con las migajas del tiempo de los consumidores, esos intersticios entre compra y compra que todavía están en barbecho, para atiborrarlos de nueva información…como el número de contendientes que pujan por conseguir algo de atención de los potenciales consumidores también aumenta con un ritmo exponencial, la capacidad de esos filtros se ve sobrepasada ni bien son inventados e incluso antes de ser puestos en funcionamiento. (Zygmunt Bauman; Vida de consumo; FCE; pag. 62-63)

De Barbastro a Bilbao y las profundas dudas sobre el libro electrónico o digital

La Asamblea Nacional Francesa acaba de poner un dedo en la llaguita y ya que tanto nos gusta mirarnos en los vecinos quizás ahora también convenga tomar nota para la reflexión.

El argumento parece de cajón: los sistemas de ‘protección’ que algunos, la mayoría, de los editores ponen a los libros, DRM y derivados, atentan contra los derechos del lector-ciudadano. Es decir: la ciudadanía por delante de la industria. Casi, casi igual que lo que piensa el señor Lassalle.

Proponen algo sencillo: que sólo lo digital en formato abierto se puede beneficiar del Iva reducido porque prima, resumiendo,  el derecho del lector sobre la ‘industria cautiva’.

Qué es lo que tiene de importante esta deriva. En mi opinión resitúa sustancialmente la discusión y la pone, por lo menos, en parte de nuevo en el ámbito de los derechos ciudadanos y de la cultura.

Ya, quizás sería bueno, aprovechar el viaje para profundizar y afirmar que se le dé también una vuelta al papel y al tratamiento que deben tener también algunos de los títulos que se publican que difícil sería considerarlos como un bien cultural.

Señalo lo de Barbastro-Bilbao porque en fechas recientes se ha celebrado por un lado el I Congreso de Libro electrónico y, por otro, en Bilbao, las segundas jornadas de Liburutekia.

Del encuentro de Barbastro, Lucía Cobos me ha remitido un excelente ‘resumen formato twit’ que reproduzco tal cual a continuación:

Conclusiones Barbastro

Editores a, editores b y editores en transición.

Libreros zombies.

Digital como algo nuevo y/o como libro de bolsillo.

Empresas amables vs empresas agresivas.

¿Qué es un libro? ¿Qué es un libro electrónico? ¿Y uno digital?

¿Habría que cambiarle el nombre?

Precaricemos, precaricemos…

La cutrería en lo digital se nota más que en lo electrónico.

Banalización de lo digital.

Piratería digital es el nuevo fotocopiar.

Adiós soportes actuales, hola gafas.

Si yo tuviera que sacar algunas conclusiones del encuentro de Bilbao creo que serían distintas y quizás, en gran parte, debido a los agentes presentes. Éramos menos que en Barbastro, pero más ‘combativos’.

Por qué hablar de algo que no existe. Si no se crea en digital lo que se comercializa en digital es una mala copia y, además casi siempre, con preservativo.

Bibliotecarios, seguid hablando y enredando porque sois los que ayudáis a poner la ciudadanía y sus derechos como centro del debate.

Aquí no hay ‘gurús’. Nadie sabe exactamente qué va a ocurrir. (Se la debo a Gonzalo Garrido).

Algunos nos quieren meter a empellones en su taxi. ¡Viva la bicicleta aireada y abierta con ritmos distintos según las posibilidades de cada uno!

No hay futuro. Hay futuros.

Le va bien a quien pasa, en parte, de lo digital. Los brotes verdes son palpables.

Sí tecnologías para la vida cotidiana como derecho del usuario.

Libranda de mis amores informa mejor a tus editores.

Fue un encuentro conversacional. Nadie usó el DRM para que no hubiera preguntas y siempre hubo tiempo para las mismas. Se valoró más la pregunta conversacional que la ponencia magistral.

Diré que aprendí en ambos, pero me sentí más cómodo en el ecosistema del segundo.

Ahora bien, si lo electrónico se queda sin el libro, ¿cómo llamaremos al siguiente Congreso? Ya lo decía Lucía. Por lo menos se lo preguntaba: ¿Habría que cambiarle el nombre?

El estado de salud del sector editorial. El pastel del libro electrónico parece dar calambre

Y es que, como decía Sabina

Hoy los tiempos adelantan
que es una barbaridad,
el que no camina, corre
o está aprendiendo a volar.

En el año 2001 el libro electrónico parecía no existir en el Comercio interior y en cambio en el año 2012 el libro digital, que no electrónico por lo menos para los editores, parece empezar a desplegar algunos datos que dan o impresión, o miedo o descolocan.

Esta diferencia entre electrónico y digital quizás algún sabio debería intentar aclararla. Porque así no es de extrañar que cuando se celebra el I Congreso de libro electrónico, los ‘digitalistas’ parecen no sentirse convocados ya que de hecho no era excesivamente numerosa su presencia en Barbastro.

Vamos pues a los datos.

librosendigitalLos datos de esta tabla no me parecen claros y soy incapaz de saber dónde se sitúa la diferencia entre ‘editados’ y ‘comercializados’ más cuando estos segundos son superiores en número. La única explicación que se me ocurre es que esta segunda cantidad recoja el hecho de que un título en digital puede ser editado en distintos formatos (pdf, epub…), pero, buscando comparaciones, esta lógica no se utiliza para el papel (tapa dura, bolsillo).

En cualquier caso parece que la cifra que el estudio pone encima de la mesa como comercializable es la de 100.000 títulos y que ha generado una facturación de 74 millones de euros en números redondos.

Es curioso que no se haga una desagregación por materias de los títulos y en cambio sí se haga de la facturación. ¿Esconde esto alguna trampa?

facturación digitalLlama mucho la atención o, si lo prefieren en lenguaje coloquial, ¡canta un montón, el descendo del 50% en Ciencias Sociales y humanas. De hecho, toda la bajada se explica por el descenso de Derecho y ciencias económicas. Así nos va con la crisis económica y los ‘juicios pendientes’. Si es que ni los economistas ni los abogados parecen leer.

Pero datos ‘haerlos hailos’. Por lo menos el Ministerio parece tenerlos.

titulos_digital_pormateriasLo que ocurre es que al Ministerio sólo le aparecen 20.708 libros digitales en 2012 y a los editores, en su cifra más baja, 35.000. Fiabilidad de información que se dice.

Difícil es, con esta diferencia de datos que no es seria, o bien por parte del Ministerio o de los editores, pensar que se está haciendo una transición o una adecuación a las nuevas realidades.

Contemos la historia ahora de otra manera. Hace ya unos meses se calculaba el parque de ‘dispositivos’ en España en cinco millones. restemos a la facturación en digital por lo menos la parte referida al Derecho que en la mayor parte de los casos serán bases de datos. Ello nos da un resultado de 58 millones de euros para repartir entre cinco millones de dispositivos. Calculemos que esos dispositivos tengan un costo medio de 100 euros. Ello querría decir que para leer 58 millones de euros hemos invertido 500 millones.

Los listos dirán que esto no vale porque muchos dispositivos, que es lo que nos pretendían vender Amazon y Casa del Libro en el Congreso son para nuestro ‘divertimento’. Quizás. Pero así, mientras nos mantienen entretenidos, nos siguen colando gato por liebre.

Las nuevas papeleras del libro

En este Día del Libro que hoy se celebra y seguirá siendo palpable no sé cómo se van a manejar para su celebración las plataformas digitales de cara a la venta y comercialización.

El Día del Libro y sus vísperas suele ser una fecha utilizada para que nos llenen la cabeza de datos sobre libros publicados, libros vendidos.., poco se dice de los libros devueltos y destruidos, aunque también sería un dato importante en un sector al que parece que la crisis no va con él porque parece seguir yendo sobrado en devoluciones y demás.

Un dato que todavía no he visto es cuánto nos hemos gastado por estos lares en aparatitos (e-readers) y cuánto nos hemos gastado en contenidos (e-books).

Parece existir una amplia variedad y una gran competencia en relación a los psibles modelos, pero poco sabemos en general para qué se usan y cuánto nos gastamos en llenarlos de contenido.

Con el tiempo se deberán reciclar los contenedores de papel convirtiéndolos en contenedores tecnológicos donde podamos tirar los bits sobrantes o los aparatos que deban reciclar otros, muy al estilo ‘Bildu local’ bajo el lema ‘la mierda para otros

Los ópticos y optometristas ya han metido también baza en el asunto indicándonos los peligros de la lectura en estos soportes y mostrando aparente preocupación por nuestra salud física en una sociedad más necesitada cada vez deatención mental.

Unos bilbaínos también han entrado en este nuevo mundo de sensaciones aunque todavía empleen el ‘read more’ al mismo nivel que el ‘leer más’ cuando se navega en castellano.

La duda que me queda es si hoy en Barcelona, Madrid o Bilbao, si me paseo con mi ebook recién comprado habrá algún autor que me lo pueda firmar.

Amazon, por ejemplo, sí se ha apuntado a la oferta de descuento, aunque parece que sin rosa de por medio.

A Libranda, como siempre, se le sigue esperando.

Son sólo dos ejemplos de la distancia entre la realidad y el deseo.

Mientras tanto y en medio de mi humilde campaña por un Día de la Lectura ahí va un guiño para los bibliotecarios y bibliotecarias.

 

 

Futurología libresca

Se publicó hace casi un año esta selecta futurología libresca.

En algunas de las respuestas, en bastantes, se ve todavía duda, dificultad en el predecir.

Y no es de extrañar si ni siquiera sobre el ‘corto plazo’ como por ejemplo el éxito o no de los e-readers en el mercado español parece que se es capaz de acertar.

Lo que podía haber sido estrella no parece que al final haya lucido tanto.

No estaría de más disponer de cifras.

Actualización

¿La estrella? La cafetera de cápsulas.

 

Usuarios de libro electrónico. Primeras experiencias

Me ha invitado Javier Vizcaíno a hablar-conversar en Más que palabras el sábado con algunas personas más sobre el libro electrónico supongo que entendido en su sentido amplio de soporte y contenido.

Antes que hablar de generalidades y de dudosas comparaciones de valor me parece más sugerente tal y como ha hecho Chema empezar a recoger ya experiencias de lectores y usuarios reales de los que ha recogido, tras hablar con ellos, las siguientes apreciaciones:

-Aprecian que la lectura es tan cómoda como en papel.

-Son buenos o muy buenos lectores, incluso alguno se autodenomina compulsivo (más que tecnólogos o gadgetianos).-Lo que más valoran es poder transportar una gran cantidad de libros o publicaciones y documentos para poder elegir qué leer en cualquier momento.

-Lo que más les fastidia es: que se acabe la batería.

-Han incorporado alguna mejora a su dispositivo (luz, funda, software para organizar los ebooks, tarjeta de memoria,….).

-Les molesta un poco que algunos formatos no se adapten bien pero lo importante es que se lee.

-Han descargado libros que pueden ser considerados como “piratas”. Por supuesto los best sellers de turno y la conocida trilogía del momento se llevan la palma.

-En un 90% también han comprado algún ebook.

-Casi ninguno lo usa para escuchar música o audiolibros. Uno de ellos incluso desconocía que reproducía mp3.

-Les gustaría que fuera táctil y más rápido(paso de página, menú).

-Casi ninguno lee en horizontal.

-En general todos están satisfechos de la compra realizada, el dinero invertido y el servicio percibido que el dispositivo le aporta.

Si eres lector y/o usuario de e-reader y quieres añadir algún rasgo más mañana lo haremos extensivo a todos a través de las ondas.

Gracias por adelantado

¿A rey muerto rey puesto?

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Como parece que el rey de las Navidades se ha lanzado ya al al ruedo de los soportes para la lectura del libro electrónico la veda de las loas empieza no sólo a quedar abierta casi antes de ‘temporada de caza’ sino que se inicia un proceso de propaganda gratuito que veremos los efectos que finalmente tiene sobre el consumo.

Lo que casi era anatema hasta fechas recientes se puede convertir, según palabras de editores con peso,  en el ‘rey de las navidades‘.

Debe quizás quedar claro que el rey será el aparatillo más allá y más acá de los ‘juguetes’ que le podamos enganchar o de los que traiga previamente instalados.

Veremos cuál es la evolución y seguiremos con curiosidad el ‘pase de modelos’ que habrá hasta las navidades. Modelos que, básicamente, siguen vacíos de contenidos.