Editores palpables e ¿inclasificables?

El próximo fin de semana, en Salamanca, en la Biblioteca de la Casa de las Conchas se celebra el Tercer encuentro de editores inclasificables.

inclasificables 2014En estos tiempos donde prima el ping-pong y el tenis (papel-digital; digital-papel) el que un grupo se salga de la norma es una excelente noticia.

Son por lo menos 36. Es decir: más que cuatro y un tambor que a alguno podría ser lo primero que le viniera a la cabeza.

Ojear en sus webs los catálogos es una delicia, una loa a la diversidad y una constatación de que el soporte como mediación para algunos contenidos siegue siendo clave y es imposible de digitalizar si se pretende la misma experiencia. En algunos casos, si se fijan con detalle, es también interesante analizar en que libreraías o espacios culturales es posible encontrarlos.

Este encuentro precede en algo más de un mes al segundo sobre Libro electrónico. tengo la sensación de que en gran medida estos editores inclasificables viven relativamente tranquilos y alejados de este falso debate en la medida que el proceso de negocio fundamental sea la mera trasposición de lo textual a nuevos soportes y no se reflexione sobre el fondo de la literatura digital: La que utiliza todos los recursos de lo digital para narrar, como señala Pablo Arrieta.

Los editores inclasificables sacan en cambio ‘chispas’ a los distintos recursos palpables. Se adaptan, se amoldan, realizan creaciones únicas y en la mayoría de los casos indigitalizables como tal.

Es normal: lo digital está todavía por inventarse (Pablo Arrieta). Así que, en el ámbito de la cultura y de la creación ¿no serán por ahora más enriquecedores los ‘inclasificables’?

Cuando veo, por ejemplo, el panel de startups editoriales que van a asistir al Congreso de Barbastro, tiendo a que la mano me proteja el bolsillo. Cuando veo el perfil de los editores que el fin de semana van a estar en Salamanca tiendo en cambio a limpiarme bien las gafas para contemplar lo mejor posible. ¿Diferente no?

Entiendan esto último como un juego dialéctico e irónico, pero con base real.

Edición de calidad y publicidad contextual

Hay ocasiones en las que la publicidad contextual es la mejor fórmula para descontextualizar la información.

Ayer, por ejemplo, leía en ElPeriodic.com que la Generalitat Valenciana convocaba los premios a los libros mejor editados.

Librosmejoreditados_1

Y al pie de la noticia aparecía un estupendo ‘anuncio contextual’ descontextualizando la información.

Librosmejoreditados_2

Ya se sabe: la calidad tiene su precio y su punto rojo que la destaca.

O bien, las máquinas siguen siendo tontas y quienes programan siguen pensando más en edición que en calidad. Como si todo fuera lo mismo y se pudiera hacer a cualquier precio.

Esos mantras digitales del ‘barato barato’ seguro que son los que traen estas consecuencias ;-).

La crisis aviva la edición

Entre la ida y la vuelta a Barcelona me he leído con auténtico disfrute La sabiduría del editor de Hubert Nyssen.

He recogido un amplio ramillete de citas que me han parecido a cuál más sugerente por interpeladora, por su capacidad de constatación o de intentar mutar parte de los discursos oficiales.

Hoy me quedo con la que termina precisamente con la frase que titula esta entrada y que dice:

…iba descubriendo que la “crisis de la edición”, presentada tan a menudo como una plaga de nuestro tiempo, estaba realmente presente en esa época en la que la función editorial había parecido establecerse con profunda claridad. Porque los métodos y las reglas que esos primeros editores habían bosquejado, eran los que iban a suscitar poco a poco la codicia de aventureros e inversores menos afanosos en la creación literaria que en la constitución de las ganancias. Fue así como, en el momento en que al fin me había convertido en editor, había entrado sin saberlo en el proceso de esta crisis. Ahora sé, y lo digo a aquellos que quieran lanzarse a la aventura, y a los que nunca desanimo: entrar en la edición es como entrar en la crisis. Y está muy bien así. La crisis aviva la edición.

Actualización:

Al fin y al cabo, como nos señala Roger

La palabra crisis en japonés (危機=kiki) está compuesta por los caracteres 危=”peligro” y 機=”oportunidad”. Los japoneses siempre intentan buscar formas de buscar algún beneficio ante situaciones dificultosas.

 

El libro en euskera

Los comportamientos victimistas a veces resultan patéticos. Algo de esto creo que está pasando con el abordaje que se está haciendo del libro de texto en la Comunidad Autónoma del País Vasco.

Leo con asombro que la industria cultural en euskera corre un serio peligro por el tratamiento del libro de texto. Su viabilidad queda comprometida con el préstamo de textos que impulsa educación.

Y, me permitirán que me dé la risa.

No nos gusta el sistema de préstamo y además el aplicado en la CAPV es de los que menos nos gusta, sino el que menos. Pero de ahí a convertirlo del culpable de la posible desaparición de la industria en euskera hay algunos pueblos que pasar.

El propio término es curioso: “industria del euskera” ¿qué se quiere decir con esto? ¿qué mensajes nos quieren vender? ¿No existe la creación y dicha industria fuera de la escuela? ¿no existe la posibilidad como ocurre en otras lenguas de la existencia de agentes editoriales y libreros que cultiven la creación en euskera sin tener que estar atados a los designios de las políticas relacionadas con la escolarización y la educación formal?

¿No será un mayor peligro las políticas de subvención concedidas por la Consejería de Cultura a obras que luego no aparecen por ningún sitio pero que llenan los bolsillos de algunos editores?

¿Morirá el euskera sin industria? ¿EITB no es parte de la industria del euskera o los editores la consideran sólo industria audiovisual?

Que una industria cultural o una parte de la misma intente patrimonializar una lengua y su futuro en función de cómo les vaya a ellos su negocio es no sólo peligroso  sino de mirada muy estrecha.

Lo más triste es que el único dato que dan del deterioro de la industria del euskera es la disminución de la cifra de facturación. La calidad importa poco. Lo que importa son los ‘euros’.

El BOE deja el papel

Una buena y razonable noticia, más cuando el consumo de papel en los países desarrollados aumenta sin cesar. Cada vez más gasto de soporte. Aumenta el gasto e papel, aumentan los números de discos duros para guardar la información, aumenta la distancia entre ricos y pobres probablemente porque los ricos tambien guardan más.

Disminuye, quizás, la racionalidad en todos estos procesos de aumento hacia la nada.

Editores de las universidades

Las nuevas tecnologías están revolucionando ya hace tiempo, casi podríamos hablar de que están obligando a evolucionar, al sector editorial en general y al universitario en particular. En muchas universidades prefieren con claridad el soporte
digital al del papel.

Así parece también recogerlo las conclusiones del congreso de los servicios editoriales de las universidades recientemente celebrado.

Libro y contenido

Libro no es igual sólo a papel. La R.A.E. dixit

Libro no es igual a literatura. La Industria editorial dixit.

De hecho, algunos de los grandes grupos editoriales se han construido al margen de la literatura que ha funcionado, en algunas ocasiones, como “guida” visible del pastel. Así el libro de texto ha servido para crear industria (Santillana-Prisa-Alfaguara) o el “contenido científico” para ser deglutido por grandes empresas (Aranzadi-Thomsom; Praxis-Wolters Kluwer).

Sobre las peculiaridades de estos últimos se reflexionó también en las Jornadas de la Edición en el Siglo XXI.

La edición desde la ansiedad (Jordi Nadal). Con un comentario de Gabriel Zaid

Una buena parte del sector del libro ha perdido, en su inmensa mayoría, el norte. Esto es: ha perdido credibilidad y rentabilidad.

La pérdida in crescendo de la segunda lo demuestra un reciente estudio que acaba de publicar ESADE y BearingPoint.

Hoy se edita muchísimo desde la ansiedad, que es una manifestación del ritmo vital sin sentido. Cuando esto sucede se nota, porque se edita demasiado y mal. Con prisas, sin leer, con afán de llegar a lo inalcanzable, reproduciendo el modo en el que trabajamos.

Se edita tanto, que hoy la mayor parte de los libros han caído en la canibalización entre ellos, porque se ha llegado a la saturación, lo que provoca, como sabemos, pérdida de sentido, de credibilidad e indiferencia.

Los demasiados libros acabarán con el sector, con su sentido. Un sector sin sentido, y, sobre todo en el ámbito cultural, es un sector muerto. Será como la hiperinflación de la República de Weimar. Llegamos a que todo es tanto que nada significa nada.

Sólo hay una solución: volver a la edición con sentido: Elegir, cribar, leer, preparar cuidadosamente, sin ansiedad y con convicción.

Valle-Inclán dijo la genial frase “La democracia no excluye categorías técnicas, señora portera” (debo la cita a un profesor sabio y amigo, Basilio Losada).

Pues eso es para mí la edición: selección de lo valioso, darlo a conocer (para configurar democracia, esto es: pensamiento democrático), pero sin olvidar que existen categorías técnicas (y, por tanto, hay cosas que son, simplemente, mejores que otras).

Aunque, personalmente, creo que no hace falta apostillar la advertencia, atinada pero algo maliciosa, advirtiendo a la “señora portera”…

Jordi Nadal

Mando este artículo, antes de ser publicado, a algunos amigos, cuya opinión recabo. Recibo este finísimo comentario de Gabriel Zaid, cuya opinión reproduzco:

Querido amigo Nadal:

Está muy bien vista la conexión entre credibilidad y rentabilidad. Si el editor abdica de su propia función que es seleccionar, configurar, recomendar, advertir, avisar, el lector tiene que tomarla por su cuenta. Naturalmente, aunque los editores de libros y suplementos de libros fueran perfectos, el lector tendría que orientarse: ir definiendo su propia constelación. Pero hacerlo a partir de editores creíbles, de reseñas creíbles, de catálogos y librerías con sentido, se facilita mucho. Se me ocurre poner su punto así: cuando el editor no hace su trabajo con respeto al lector, pierde su derecho a cobrar.

Gabriel Zaid

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Ley de los editores en la sociedad de la información

En la adaptación y en la resistencia crítica se sintetiza la función del buen editor. (Siegfried Unseld; El autor y su editor; Taurus; pag. 51)

Tomo prestado un texto de Juanfran aparecido en Infonomía y me permito readaptarlo para el mundo editorial y el sector del libro. (La cursiva es la propuesta de adaptación)

Ley de la Empresa de la Sociedad de la Información, Por Juanfran (27/04/2005)

La empresa que quiera ofrecer muchos modelos de un producto, corre el riesgo de no estar preparada para la fabricación de tal variedad de artículos, por lo que puede que parte de aquellos pedidos que reciba sean rechazados por los clientes ante el incumplimiento de los plazos de entrega.

La editorial que quiera ofrecer muchos libros, corre el riesgo de no estar preparada para la fabricación de tal variedad de títulos, por lo que puede que algunos de ellos sean rechazaos por los clientes por su falta de calidad, interés e imposibilidad de conseguirlos.

Del mismo modo que hay un exceso de información para los ciudadanos, en la Sociedad de la Información, y que dicho exceso puede provocar una parálisis o un bloqueo en la toma de decisiones, también ocurre que hay un exceso de personalización de los productos que una empresa quiere ofrecer al mercado, ocurriendo que tiene en mente ofrecer muchos productos, para satisfacer a muchos potenciales clientes. Pero al final, se depende de una cadena de producción que no puede adaptarse tan rápidamente a los modelos como lo hacen los usuarios.

Del mismo modo que hay un exceso de información para los ciudadanos, en la Sociedad de la Información, y que dicho exceso puede provocar una parálisis o un bloqueo en la toma de decisiones, también ocurre que hay un exceso de libros que una editorial quiere ofrecer al mercado y los lectores, ocurriendo que tiene en mente ofrecer muchos libros, para satisfacer a muchos potenciales clientes y lectores. Pero al final, se depende de una cadena de producción que no puede adaptarse tan rápidamente a los modelos como lo hacen los usuarios.

Corolario 1: Los clientes nos adaptamos más a los cambios que las empresas

Corolario 1: Los lectores nos adaptamos más a los cambios que las editoriales

Corolario 2: Los clientes querrán una simplificación de los modelos, para poder tener acceso a los mismos en un plazo de tiempo menor.

Corolario 2: Los lectores querrán menos títulos publicados, para poder asegurarse el acceso a los mismos en un plazo de tiempo menor.

Corolario 3: Las empresas tendrán que decidir entre satisfacción por personalización versus satisfacción por plazos de entrega.

Corolario 3: Las editoriales tendrán que decidir entre satisfacción por personalización (poco y bueno) versus satisfacción por plazos de entrega (mucho y, a veces, bueno).

Corolario 4: Las empresas propondrán cosas que los usuarios aceptarán, pero que no podrán ser satisfechas sin tener que reformularse completamente. Las empresas podrán generar ideas que las “suicide” a ellas mismas, en cierto modo.

Corolario 4: Las editoriales propondrán cosas que los lectores aceptarán, pero que no podrán ser satisfechas sin tener que reformularse completamente. Las editoriales podrán generar ideas que las “suicide” a ellas mismas, en cierto modo.

Los pequeños exploradores de frontera

Obligar al público a aceptar nuevos valores, que no desea, es la misión más importante y hermosa del editor. (Fischer, citado por Siegfried Unseld; El autor y su editor; Taurus; pag. 25-26).

Asistí ayer a una conferencia pronunciada por el profesor Nathan Rosenberg que organizada por la Fundación BBVA versó sobre el tema del papel que juegan las pequeñas empresas en la innovación y la alta tecnología.

En relación al acto me gustaría hacer algunas reflexiones, primero en cuanto a la forma y después en cuanto al fondo que, en mi opinión, aportó algunas ideas interesantes para tenerlas en cuenta en el sector del libro.

En cuanto a la forma

Se puede afirmar sin temos a equivocarse: ¡Cuánto tiene que aprender la Fundación BBVA de los libreros culturales en cuanto a gestión de actos y adecuada utilización de recursos. Sólo unos fríos datos, de los que los bancos suelen ser muy amigos:

– Asistentes: 35 personas

– Personas visibles de la organización (azafatas, seguridad, presentador…): 9

– Gastos visibles: Anuncios el domingo anterior en medios de comunicación locales, comunicación del acto a las personas interesadas de las actividades de la Fundación.

Mucho recurso para poca gente. O, dicho de otra manera, mucho gasto.

Quizás si el planteamiento hubiera sido el de las sinergias, la utilización del espacio del ’pequeño’ (librería en este caso) para la realización de la actividad ccuidando la presencia de la marca de la Fundación) el resultado hubiera sido muy otro, en cuanto repercusión real que no mediática.

En cuanto al fondo

Señalo algunas ideas que me parecen trasladables, por lo menos, como reflexión al sector del libro:

– El liderazgo en los sectores innovadores (Tic, patentes…) lo llevan las pymes. El liderazgo en la creación cultural y en la diversidad debe de estar en manos de las pequeñas editoriales como aportadoras de nuevas tendencias.

– El conocimiento, nos pongamos como nos pongamos va con las personas. Las empresas sólo facilitan marcos más o menos estructurados, mejor o peor planificados para que el mismo surja y se encauce.

– Problemas de la paquetización de contenidos. Ayer mismo Madridmasd recogía una noticia en este sentido. Se debe separar el hard del soft. sedebe dar posibilidad clara de selección de contenidos.

– En Estados Unidos, en el tema Tics en los concursos se produce una discriminación positiva en favor de las pymes ya que ello asegura mejor tejido empresarial, habitualmente menos subvención a costos estructurales y más a proyecto real. Parte de las ayudas a librerías y distribuidoras para comercialización en el extranjero están realizadas con estos criterios de fondo.

– Las pymes tecnológicas comercializan mejor que las grandes. De esto, si es así, habría mucho que aprender.

– En Estados Unidos el tiempo necesario para la creación de una empresa es 12 veces menor que en Europa y 4 veces más barato.

– Existen unas políticas claras de Capital-Riesgo entendidas no como préstamo, sino como capital real que participa y arriesga de forma activa en las empresas. Me recuerda, en parte al modelo que se puede estar dando en Francia con las “Librerías de creación” y la participación en el capital de las mismas de algunas empresas editoriales.

– Es mejor que la “frontera” la exploren los pequeños, pero los éxitos deben ir acompañados de incentivos económicos, y añado, y no de ’robos’ de patentes (autores) a cualquier precio por parte de los grandes.

Me llega el boletín electrónico semanal de Infonomía y me encuentro con la siguiente reflexión de Alfons que va en la misma línea: Me gustaría pensar que este programa nos ayudará a conseguir los miles de empresas de 10 trabajadores, especializadas en lo que sea, pero especializadas y diferentes, que vamos a necesitar en los próximos años, en lugar de las decenas de empresas de 1000 trabajadores (tarea casi imposible) en los que algunos (con una visión clásica de la economía) creen que se fundamentará el futuro.

Pequeños detalles de un año -11

La conexión entre hechos supera ya la mera casualidad. Es casi como para pensar que una mano oculta va dirigiendo el destino de este entrelazado de frases y comentarios.

He comentado un poco antes la agradable sorpresa que me he encontrado en el buzón bajo el nombre de Librerías con huella. De hecho ya me había llegado hace unos días la Agenda de lecturas que nos proponen, pero ni me dejaron disfrutar de ella.

Casualmente coincide esta oferta, clara y de libros de fondo, con las frases que como propuesta y respuesta tenía preparadas en este ida y vuelta que a lo largo del año he venido manteniendo con aquellos que han querido y se han dejado.

Así, el 27 de abril decíamos lo siguiente: Hay muchos libros cuya edición no aporta nada. Si en España se publicara la mitad de las novedades que se editan actualmente, se podrían reimprimir otros libros mucho más interesantes” (Josep Lluis Monreal; El Libro andaluz nº 45, 2004) y, un buen amigo, catalán para más señas y para que todo quede en aquel territorio respondía: Una verdad como una catedral. Haber si nuestros amigos editores lo entienden..

Al recibir hoy esta agenda hay una cosa que me queda clara: por lo menos, algunos libreros sí lo han entendido.

Aquellos que puedan conseguir la agenda que la disfruten. Yo me comprometo a lo largo del 2005 a ir señalando semana a semana la propuesta que nos hacen estas misteriosas Librerías con Huella

El exceso de edición

Hace pocas fechas Alfons Cornella escribía en infonomía que una de las características fundamentales de nuestra economía es el exceso. Un ejemplo claro de esta realidad económica parece ser el mundo de los libros que quiere seguir apostenado en muchos casos por ese exceso reflejado en la cantidad de producción.Alfons plantea otras dos variables a tener en cuenta a la hora de la producción: la utilidad y la emoción. En los libros supondría, entre otras cosas, el apostar y ofrecer, en el fondo, un tiempo con sentido por útil (tiempo ganado-aprovechado) o por significativo (vivido-sentido).

Todo lo demás es quemar papel y realizar un mal favor a la sostenibilidad.