¿Traiciones librescas e intrigas palaciegas? Sobre el acuerdo de Amazon y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez

Me desayuno hoy a la mañana, con intrigas palaciegas y aparentes traiciones de los defensores de la lectura como un derecho de primera generación.

653-Amazon casa lector inEl presidente de los libreros afirma, sin respetar la presunción de inocencia, que  “Amazon es una empresa de prácticas ilegales y el sector del libro se ha unido para demandarlos por prácticas ilegales, entre otras cosas en el precio de los libros de texto”.  Que yo sepa y puedo equivocarme no hay sentencia todavía.

E, igualmente, que yo sepa, no hay noticia pública de esa ‘demanda unida’, sino que la misma parece estar todavía en fase de estudio.

La colaboración entre la Fundación y Amazon no acaba de nacer. Ya lleva un tiempo tejiéndose, aunque parece que hasta la fecha no ha molestado a nadie, aunque incluso en el propio tiempo de duración de la Feria haya habido guiños claros de la misma.

Es difícil analizar y desenmascarar en detalle todos  los intereses que se cruzan y a qué agendas ocultas dan servicio y favorecen.

Sí me parece preocupante, o por lo menos a tener en cuenta, algunos cambios de discurso de calado.

1. El cambio aparente de discurso de la Fundación que si antes hablaba de ciudadanos y derechos, ahora habla de consumidores. Matiz importante. Nota rectificación (20/06/2013): El comparativo como me hace ver Luis González en un comentario no es adecuado ya que la referencia a consumidores va relacionada con el estudio británico al que se cita en el enlace. ‘Donde dije Digo, digo Diego’.

2. El cambio entre los libreros, o entre algunos de ellos, que parecen haber aumentado en menos de dos años su umbral de ‘histerismo’ ante el fenómeno Amazon.

3. El no cambio, manifestado en su silencio de las estructuras editoriales. Saben que la partida se juega en otro lado.

Siempre existen en este sector acuerdos e intereses cruzados que una vez tejidos son difíciles de destejer. Pongamos un ejemplo sencillo para verlo.

Los libreros han firmado recientemente un acuerdo con Tagus, aliada de la Casa del Libro, empresa de la órbita Planeta que es la editorial que de alguna manera ha facilitado alguno de sus fondos para que la Fundación y Amazon iniciaran experiencias de colaboración.

¿Por dónde se empieza a destejer? Se supone que todos los implicados están en mayor o menor grado en el mismo tinglado que es éste del libro y la lectura y, tristemente, parece funcionarse a ritmo de comunicado sin hacer, por parte de quien le toque, labor de hilandera fina, de tejer y destejer con una visión sistémica donde cualquier movimiento de pieza trastoca un poco el puzzlle.

Ahora bien quedan algunas preguntas que van más allá:

¿Es ético firmar un acuerdo con empresas que generan empleo de dudosa calidad tanto en Francia como en Alemania?

La propia Fundación afirmaba que los movimientos de Amazon siempre provocan debates encendidos. Está claro que no se han equivocado.

Aunque visto tanto lo que ocurre en la Fundación como en Amazon habrá que pensar que por la lectura vale cualquier cosa y no es así.

Las razones económicas, también las de libreros y editores, laten por lo bajini.

¿Y los lectores sin recursos que son cada vez más dónde quedan?

El sector del libro: ¿modelos de representación e interlocución caducos y desfasados?

Ya adelanté que iba a comentar algunos aspectos de ‘la oleada sobre el panorama del libro’ que quizás hubiera sido mejor titular sobre el ‘sector del libro’ porque el libro y su estado, en cualquier caso, es más fruto de lo que hace o deja de jacer el sector, desde el escritor al lector, que de su propia capacidad de decisión.

De hecho siempre hablamos del ‘libro’ sin preguntarles nunca nada a ellos.

Me interesan, sobre todo, algunos aspectos: los más relacionados con el propio sector y sobre los que las empresas y las instituciones, que dicen que las representan, pueden tener campo de maniobra propio.

Al estudio, en la medida además que es cualitativo, creo que le falta un apartado de conclusiones atrevido que refleje en poco más de un folio las propuestas que sean consecuencia del mismo. Todo ello dicho desde el respeto a quienes se toman la molestia de hacerlo de forma desinteresada, aunque en este terreno creo que hay matices entre los componentes que van desde casi el desinterés total hasta los que sueñan con sacar tajada. Pero este es arena de otro costal.

El hecho de que en algunas preguntas se reflejen solo los datos absolutos y en otras acompañadas de porcentajes lleva, por lo menos a mí, a un cierto equívoco a la hora de leer las tablas.

Pero, vayamos al toro de la representatividad sectorial.

La mayoría de los encuestados parecen opinar de manera indirecta que el actual sistema institucional no tiene una representación adecuada.

Las responsables del estudio afirman: La creación de una institución que represente a todas las empresas del sector cuenta con el apoyo mayoritario de los encuestados.

Institución únicay que sería necesario la creación de una institución única.

Las consecuencias son de calado y el debate no es nuevo en la medida de que ya desde hace muchos años hay empresas que juegan con diferentes sombreros según tomen el papel de libreros, editores o distribuidores.

Voy a poner un ejemplo de actualidad.

Creo que no es ningún secreto que por ejemplo Planeta tiene el sombrero de editor y el sombrero de librero o que, por situarnos en otra dimensión, a Astiberri editorial y Joker librería les ocurre algo parecido o, finalmente, el grupo Elkar que tiene editoriales, distribuidoras y librerías.

Si nos situamos o pensamos la posición en la que se encuentras estas empresas ante la, por ejemplo, demanda de los libreros a Amazon no me dirán que su situación no raya la esquizofrenia o la incoherencia. Se puede escoger la que se quiera.

En la medida en que son las instituciones, una en este caso, Cegal la que habla queda desdibujada la posición real y los intereses de las empresas.

Desde esta óptica y desde la de la simplificación aparente de la toma de decisiones o de la oferta de servicios al tejido empresarial el caminar hacia una única entidad podría parecer claro más todavía si analizamos la compleja organización que se da en Cegal, donde caben desde gremios autonómicos, provinciales o asociados a nivel particular, la Federación de Editores donde como por ejemplo el caso de Euskadi parece que la pertenencia de un gremio impide la entrada del otro y no abarca todo el territorio en su representatividad o, finalmente la de Fande que agrupa tres asociaciones que parecen moverse más por el perfil profesional que por el territorial.

En cualquier caso los encuestados señalan algunas pegas

Institucion_21. La suficiente representatividad actual (la más minoritaria)

2. La heterogeneidad del sector

3. La diferencia de intereses según en qué parte de la cadena se esté.

Quiero centrarme en estas dos últimas y señalar las siguientes reflexiones que propongo también para discusión.

1. Cada vez tengo menos claro que los intereses los marquen el lugar de la cadena en la que uno se encuentre porque por un lado hay empresas que están en varios lados y porque los intereses son más económicos que de lugar en la cadena aunque vengamos manteniendo, yo incluido, un discurso que creo que hace aguas sobre, por ejemplo, el papel de las librerías o de los ‘editores independientes’.

2. Es cierto que el sector es heterógeneo, pero lo es por tamaño y por intereses y quizás no tanto por ser librero, editor o distribuidor. Dicho de otra manera. Se supone que no debería haber heterogeneidad, sino complementariedad y mejora en todo lo que se refiere a procesos de normalización y creación de ventaja competitiva en el sector. Me gustó, en esta línea que la presentación de Cegal se hablará de herramientas a favor del sector del libro. Ahí, más allá de las dimensiones de las empresas y del lugar en la cadena de valor, se supone que se pueden crear sinergias.

3. Otra cosa distinta ocurre en todo aquello que podríamos llamar ‘movimientos paralelos’. ¿Están, por ejemplo, muy preocupados los editores de jurídico, ni siquiera hablo ya aquí de libro, de trabajar en procesos de normalización o sus tiros ya apuntan hace tiempo en otro sentido?

Yendo un poco más allá: ¿En un proceso de este tipo se debería mirar solo a la cadena de valor o a todo el ecosistema que se mueve en torno al libro? Es decir: ¿deberían también incluirse las empresas de servicios o sectores, por ejemplo, como las revistas culturales?

cadenadevalor_2En cualquier caso, para abrir este melón sí que existen los agentes y los posibles interlocutores.

Este creo que debería ser el primer melón a abrir.

¿Discutible? Sí

¿Fácil? No

Y, para ponerlo más complicado, añado una última reflexión a través de una cita de Thierry Discepolo en La traición de los editores:

¿De verdad hay que garantizar ‘la igualdad de los ciudadanos’ ante la literatura de Huch Laurie, el esoterismo y las recetas dietéticas? ¿O ante los libros de gran formato y las guías prácticas? Esos expertos que se acaloran con las subidas y bajadas del mercado editorial, con los peligros de la sobreproducción, la migración a las grandes superficies, a las tiendas Relay y otros depósitos de best-sellers, ¿hablan alguna vez de libros? ¿No habría que volver a centrar la oferta editorial que necesita ser protegida, en torno a una literatura menos milagrosa y de ciencias menos ocultas? En torno a un tipo de edición que apenas se beneficia de las estrategias del marketing… (pag. 77)

Editores: los embajadores de Rajoy. Libreros: el estilete de los editores

En vísperas del inicio de la Feria del Libro de Madrid traigo por aquí dos asuntos que, creo, son menos festivos, pero que demuestran que todo sigue más o menos igual aunque tirando a peor.

Recientemente a Mariano Rajoy se le ha llenado la boca afirmando que: “La marca España no encontrará mejores embajadores que el sector editorial español“.

Lo curioso es que Mariano pone el acento en América Latina, donde parece, al mismo tiempo que a la cúpula editorial le causa más pereza ir, más allá de que parte de esa ‘embajada española’ esté manejada por capital extranjero convirtiendo casi a Planeta en estos momentos en el mayor editor nacional independiente de este país, unido al fenómeno atípico de los editores religiosos que, en este caso no son tan independientes porque dependen en parte de la ‘palabra divina’ y de los favores del señor Wert.

Pero, en cualquier caso, digamos que queda bonito.

Así, mientras los editores están en boca de Mariano, los libreros se complican la vida demandando a Amazon al que los editores venden encantados sus libros por mucho que algunos en un inicio pusieran el morro prieto y condiciones  ‘casi’ de librero que por supuesto para Amazon eran inaceptables.

Es una forma como otra cualquiera de echarse o de que otros les echen a los pies de los caballos que demuestra o inocencia o ingenuidad o incapacidad.

La Federación de Cámaras del Libro donde conviven, es un decir, editores, libreros, distribuidores y gráficos y que está presidida, como no, por un editor está estudiando sumarse a la demanda.

Apuesto que quedará en agua de borrajas ya que habría una solución más fácil como es la de parar la venta de ejemplares por parte de los editores hasta no dejar clara la situación.

Difícil todo en cualquier caso cuando importantes editores y distribuidores se dedican a hacer sus ofertas a o i-legales entre los colectivos más variopintos.

La Feria pasará de puntillas por estos temas al igual que lo sigue haciendo por todo aquello que genera cierto debate y tensión.

Me recuerda mucho al ‘buenismo’ del Camino de Santiago, aunque aquí se cambie el ‘Buen camino’ por ‘Buen rollito para el libro’, aunque todo siga tensionado entre bambalinas.

En cualquier caso… ¡Buena Feria!

Editores de Euskadi. El silencio de los corderos…

… o el seguidismo mudo a las políticas del Gobierno mientras a mí me den la pasta.

El nuevo Gobierno Vasco hace y deshace sin un criterio claro en las subvenciones nominativas.

Ha haceho volar de un plumazo la subvención a los libreros, a la Asociación de escritores de Euskadi y a una de las dos asociaciones del sector de la producción audiovisual.

Mientras tanto los editores parecen mostrarse felices porque sus dos asociaciones , el Gremio y Euskal Editoreen Elkartea, siguen recibiendo dinero.

El Viceconsejero y la Consejera apelan a motivos peregrinos y contradictorios.

Así en relación a el audiovisual señalan la necesidad de forzar una única interlocución, argumento que parece no ser válido para los productores editoriales que mantienen su ayuda a las dos asociaciones aunque, curiosamente, las empresas que pertenecen a ambas son casi en su totalidad coincidentes.

Callan los mismos, igualmente, ante la negación de ayudas a escritores y libreros como si este asunto no fuera con ellos o como si pertenecieran a otro sector. Al fin y al cabo con el IVA ya nos indicaron cuál era su forma de actuar-callar.

Parece que en Euskadi, también, la pela es la pela.

Hoy mismo se ha publicado en el BOPV las ayudas a los editores por un montante global que supera el medio millón de euros mientras que escritores y libreros no verán un duro bien para nuevas formas de creación o para adecuación por parte de las librerías a la nueva realidad sectorial.

Los editores callan, enmudecen, traicionan al resto del sector como ya señala acertadamente Thierry Discepolo en La traición de los editores:

El aumento del capital de una editorial solo aumenta la nocividad social de su propietario. Los perdedores son todos aquellos que siguen considerando el libro como una herramienta de lucha y emancipación. (pag. 17)

¿De qué valen las ideas generosas y los análisis pertinentes cuando ni siquiera los ponen en práctica sus promotores? Aunque solo sea para ver si funcionan, cumplir un poco con los objetivos que se cuenta en los medios que nos procuramos. (pag. 26)

Adjunto a nivel informativo la tabla de las editoriales asociadas a los gremios. Algunas curiosidades significativas: Euskaltzaindia, academia de la lengua vasca, Aizkorri, Zubia que son editoriales que editan en euskera no aparecen como asociadas a Euskal Editoreen Elkartea.

La producción editorial de las no asociadas al Gremio de Editores de Euskadi y solo a Euskal Editoreen Elkartea la prodríamos considerar, dentro del mercado del libro, como insignificante.

  Gremio Editores Euskal Editoreen Elkartea  
AISE LIBURUAK  
AIZKORRI ARGITALETXEA    
ARTEZBLAI    
ASTIBERRI EDICIONES    
BAINET EDITORIAL    
EDEX PUBLICACIONES    
EDICIONES BETA III MILENIO    
EDICIONES FORTUNA    
EDICIONES FRANCISCANAS ARANTZAZU    
EDICIONES MENSAJERO  
EDICIONES SALDAÑA    
EDITORIAL DESCLÉE DE BROUWER    
EDITORIAL DONOSTIARRA    
EDITORIAL NEREA    
EDITORIAL TXALAPARTA  
ELKAR ARGITALETXEA  
EREIN ARGITALETXEA  
EUSKALTZAINDIA    
GAUMIN ARGITALETXEA    
GILTZA-GRUPO EDEBÉ  
GRUPO ALBOR-COHS    
IBAIZABAL  
IDATZ  
IKASELKAR  
IKASMINA    
MALUTA  
PAMIELA ETXEA  
SERVICIOS REDACCIONALES BILBAINOS    
SUA EDIZIOAK    
TERCERA PRENSA – HIRUGARREN PRENTSA    
TTARTTALO  
TXERTOA ARGITALETXEA    
UNIVERSIDAD DE DEUSTO    
UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO. SERVICIO EDITORIAL    
ZAPA eBOOKS    
ZUBIA ARGITALETXEA    
Elhuyar    
Gaiak    
Euskal Herriko Ikastolak    
Igela    
Hiria    
Labayru    
Lur    
Meettok    
Etor-Ostoa    
U.E.U.    

¿Por qué no conspiramos por el libro y, mejor, por la lectura?

CONSPIRAR

1. intr. Dicho de varias personas: Unirse contra su superior o soberano.

2. intr. Dicho de varias personas: Unirse contra un particular para hacerle daño.

3. intr. Dicho de dos o más cosas: Concurrir a un mismo fin.

4. tr. ant. Convocar, llamar alguien en su favor.

Juan Cruz ha escrito recientemente sobre la conspiración contra el libro utilizando viejos y repetitivos argumentos que lo único que ponen de manifiesto es que de tan viejos que son no sean probablemente los motivos reales. Cada vez que veo que en el sector se apunta hacia fuera recuerdo siempre la diferencia entre adversarios y enemigos con la que a veces se juega en política. Los adversarios son los otros y los enemigos los tenemos dentro. Dentro del sector en este caso como, por ejemplo, en el propio grupo Prisa montando a partir de una propuesta editorial que ahora, ya hace tiempo, se pretende poner en otras manos para, conspirando, desde dentro, cargarse parte de esa estructura que se quiere defender, pero con el único fin de dar de comer a meros socios capitalistas, auténticos enemigos, quizás del libro, pero que como buen zorro se han colado en el gallinero.

Siguen sobrando los cantos de plañideras y más si vienen desde grupos mediáticos que han cambiado a los lectores por el capital.

Siguen sobrando los discursos que no se sabe bien qué pretenden y reivindican cuando mitifican al libro, la librería, el editor…. como si todos y cada uno fueran por abstracción ‘divinos’ y parte de una ‘santísima trinidad’ intocable y que quizás hasta la fecha no ha mirado con suficiente nitidez hacia los lectores y las bibliotecas, sino sólo hacia su modelo de negocio que poco tiene que ver con la lectura.

Con los enemigos en casa difícil será conspirar (convocar, llamar a alguien a su favor) a favor de la lectura. Quizás los únicos que puedan hacerlo son aquellas personas que no se mueven directamente por los intereses económicos y de negocio: los bibliotecarios y los lectores

Sin lectura, sin lectores, no habrá ni libros, ni editores, ni libreros.

La pregunta no es si el libro sobrevivirá o no…La cuestión es más bien si los actuales editores podrán sobrevivir al cambio.[1]

La concentración creciente de editoriales en un puñado de grupos lleva tarde o temprano a una manipulación de la memoria y de la conciencia histórica… En su reseña sobre ‘A la sombra de los libros’ Christopher Domínguez toca con su dedo crítico la llaga mexicana: “En México y en el resto del mundo, el principal problema está en la concentración oligopólica de la industria editorial  en un puñado de empresas que, en pocas décadas, ha arrojado del mercado a cientos de editores independientes cuya sobrevivencia incumbe tanto a la vieja libertad de comercio como a la diversidad cultural que exigen las formas avanzadas de democracia. Los remedios (o los correctivos o los paliativos) están a la vista y en manos de los políticos. Esta paradoja sólo puede alimentar como un caldo de cultivo el crecimiento del autoritarismo en el seno de una sociedad conformista –y perdónese la redundancia- que está muy conforme con serlo. La lección de este ensayo provocador que recuerda ciertos textos críticos de la Escuela de Frankfurt, estriba en la dialéctica de la Ilustración que se viene debilitando alarmantemente desde hace unos cuantos años a medida que decaen las luces y se desarrolla la industria pesada de la llamada ‘cultura de masas’.[2]

Sólo una nota final. Es difícil que las conspiraciones se hagan desde el centro, desde el poder. Al igual que los movimientos sociales deben surgir desde aquellas personas y grupos que el día a día se les hace irrespirables y esto raramente ocurre entre los ‘poderosos’.

“A lo largo de la historia, los movimientos sociales han sido, y siguen siendo, las palancas de cambio social. Normalmente surgen de una crisis en las condiciones de vida que hace que a la mayoría de la gente le resulte insoportable el día a día. Les mueve una profunda desconfianza en las instituciones políticas que gestionan la sociedad. La mezcla de deterioro de las condiciones materiales de vida y una crisis de legitimidad de los gobernantes y su gestión de los asuntos públicos induce a la gente a tomar sus asuntos en sus manos, participando en acciones colectivas diferentes de los canales institucionales prescritos, para defender sus reivindicaciones y, en última instancia, cambiar a los gobernantes e incluso las reglas que conforman su vida… Los movimientos sociales no surgen sólo de la pobreza o de la desesperación política. Requieren una movilización emocional desencadenada por la ira contra la injusticia flagrante y por la esperanza de la posibilidad de un cambio”[3]


[3] Castells, Manuel; Redes de indignación y esperanza; Alianza; pag. 209 y 211


[2]  Castañón, Adolfo; Trópicos de Gutenberg; Trama; pag. 164-165


[1] Zenker, Alejandro en Varios; El libro y las nuevas tecnologías; Solar editores; pag. 24

 

 

 

 

 

Industrias culturales en Euskadi. Miradas

Ayer se presentó a los medios el estudio ‘Miradas. Una lectura analítica de los datos de las Artes e Industrias culturales‘.

El estudio se ha realizado desde el Observatorio Vasco de la Cultura y ha sido coordinado por ICC Consultors.

Antes de entrar en algunos detalles quiero aprovechar este espacio para agradecer el trabajo tanto de los técnicos del Observatorio como el de ICC. Xavi y Aintzane, como caras visibles de ICC, son una estupenda contraparte que nos plantean y sugieren siempre alternativas nuevas y propuestas interesantes. Quizás a veces les volvamos locos, pero la experiencia por mi parte de estos años de trabajo tanto con los técnicos como con ICC está siendo francamente gratificante.

Me centro en el estudio de Miradas y no os voy a aburrir mucho, porque creo que es novedoso y ayuda entre otras cosas a superar el ‘ombliguismo sectorial’.

Lógicamente la base del mismo son los estudios sectoriales realizados con productores y programadores de Artes escénicas, productores y exhibidores de Artes Visuales, programadores musicales, industria del disco, industria del libro (editores y libreros) y la industria audiovisual.

Los datos son de 2009. Se está haciendo ahora el estudio con datos de 2011 y existía uno anterior menos ampli con datos de 2007.

Hasta ahora no habíamos buscado algunos ejes trasversales que nos permitieran buscar algunas comparativas entre los sectores desde el convencimiento de que es necesario que los sectores se abran entre sí, se miren unos a otros y puedan ir construyendo sinergias o aprendiendo y conociendo la situación de sus primos-hermanos porque nunca se sabe por dónde va a venir el futuro.

Esto es lo que básicamente aporta este primer estudio de Miradas que tras aportar unos primeros datos generales sobre el conjunto de las Industrias culturales centra luego la atención en 7 lecturas trasversales:

  1. Asimetrías
  2. Cultura en vivo frente a cultura reproducible
  3. Evolutivava del volumen económico
  4. Cultura en euskera
  5. Dependencia y peso de la iniciativa pública
  6. Renovación e internacionalización
  7. Género

Creo que el esfuerzo hecho ayuda a:

– Relativizar y contextualizar a cada uno de los sectores y subsectores estudiados

– Destruir algunos mitos sobre el volumen de ayudas públicas que recibe la cultura frente a otros sectores

– Tener una primera idea del peso que la misma en su conjunto tiene como sector

Un miniresumen visual lo tenéis aquí

¿Comprar por comprar?

He terminado hoy el número 17 de Trama y Texturas en su versión papel.

Comentaré en entradas posteriores alguna otra cosa relacioada con lo que el número nos vuelve a regalar en esta ocasión.

En la entrevista a Alberto Vitale hay una respuesta que da que me genera una reflexión.

Dice:

Los editores se tienen que acostumbrar al poder de internet. Muchos de los libros  que se editan en formato digital en Internet se compran por impulso. Muchos de estos libros, o casi todos, nunca los leerán sus compradores. En la mayoría de las ocasiones lo que les importa a los compradores de libros es la posesión: “Tengo el libro y, eventualmente, lo leeré”. Mientras tanto ha salido un nuevo libro, y otro, y otro…¡y lo compras!

Por contextualizar el párrafo conviene señalar que anteriormente está hablando del precio del ebook que él lo sitúa en un umbral máximo de 9,99 dólares.

Pero la reflexión es si en la industria del libro debe aceptarse el comprar por comprar, entendiendo además que mucha compra es para la no lectura tal y como él señala.

Si diéramos por bueno este punto de partida estaríamos aceptando la venta de ‘libros inconclusos’ cuando es habitual mantener por otro lado el discurso de que un libro está inacabado hasta quecada lector no termina su lectura o no se enfrenta a él.

En el mundo del papel podríamos decir que ya hay muchos ‘libros abortados’ equivalentes a las devoluciones que generan y que por lo tanto nadie leerá. Nos acercamos peligrosamente al 40%, quizás por no disponer de la ‘pildora postproducción’.

Parece que en el digital esta lógica así planteada sería más ‘malévola’ ya que aceptaríamos la compra de fetos=libros que nunca se leerán solo por el gusto de la posesión material-digital.

No tengo muy claro que este sea el cámino.

El tema del precio es ya otra discusión.

En cualquier caso y, Cambiando de tercio, hoy que he podido disfrutar de un rato de conversación con dos profesionales del sector a los que guardo respeto profesional, ¡cómo me sigue tirando el libro!, volvía a ser consciente por un lado de que es un sector que vive encastillado, encerrado hacia sí mismo, no lo digo por ellos, y que sigue viendo y viviendo, lo cual es ya peor, que el enemigo siempre está fuera de la muralla.

En fin…

Divagaciones sentimentales.