Informe de lectura. Lo local y la comunidad. Su importancia para las librerías

Ya adelanté en el primer acercamiento a Informe de lectura que iba a dar cierto juego. Es probable que en las próximas fechas algunos de los títulos de las entradas de este blog empiecen así: Informe de lectura… acompañado de un subtítulo que acerque algunas de las reflexiones, ideas y pistas propuestas que en ocasiones serán puestas en contraste o complementadas con otras.

Por qué le voy a dedicar tiempo.

Por lo que escribe Abel Cutillas. Aprovecho antes de citar que me tomo la libertad de traducir los textos en catalán al castellano y que todos los errores que puedan existir son de mi exclusiva responsabilidad.

Dice Abel:

Es importante que las historias de éxito se expliciten, se digan en voz alta. No por presumir y quererse dar importancia, sino por contrarrestar lentamente la dinámica negativa. (118 AC)

Creo que La Calders es una historia, en sus inicios de éxito. Éxito, tal y como ellos lo entienden y que yo comparto.

Un éxito compartido, o, dicho de otra manera, coordinado, coordinado con los aciertos y las vistorias del resto de los participantes en esta fiesta en la que nadie gana, porque nadie llega nunca primero hasta el final. De lo que se trata es de seguir, continuar, la santa continuidad que Eugenio d’Ors pregonaba. (117 AC)

Me adentro en una de las que para mí es de las primeras claves de ese éxito: su arraigo en lo local y la comunidad que aparece varias veces en el texto de maneras distintas.

Traigo, antes de entrar en ello, una cita de Ángel Arbonies

Hay un rescate de la importancia de lo local. Primero, porque en lo local las personas encuentran el anclaje que necesitan para vivir y no disolver su identidad en un mundo que algunos quieren uniformizado. Segundo, porque en las comunidades se encuentra el capital social de confianza y reciprocidad que genera lo que Storper ha llamado los intercambios no comerciales, que no son otros que los del aprendizaje y el conocimiento compartido. Son las comunidades locales las que mejor preservan las redes sociales por las que va a discurrir el conocimiento. 

Me interesa, el rescate de la importancia de lo local como preservador de las redes significativas y frente a esas tendencias uniformizadoras.

Seguir leyendo “Informe de lectura. Lo local y la comunidad. Su importancia para las librerías”

Día de las Librerías. 4

libreria_economia_local– Yo me dedico a mi oficio, ¿comprendéis? Soy librero, voy de aquí para allá, veo a un montón de gente, vendo los libros, descubro talentos ocultos bajo montañas de papel……Yo propago ideas. El mío es el oficio más arriesgado del mundo, ¿entendido?, soy responsable de la difusión del pensamiento, incluso del más incómodo. –Señala en dirección a la casa de Oporinus-. Ellos escriben e imprimen, yo difundo. Ellos se creen que un libro vale por sí mismo, creen en la belleza de las ideas en cuanto tales….Una idea es válida en tanto que se difunde en el lugar y en el momento adecuados, amigo mío. (Luther Blisset, Q, Debolsillo, pag. 496-497)  

‘¿Ante quién podría confesarse un escritor, mejor que ante un librero? Y para muchos pecados ¿no se requieren acaso muchos libreros?’ (Eduardo Galeano)

Recordar y proyectar…

Pensando en los próximos días…

Con la noticia caliente de la muerte de José Luis Sampedro que nos invitaba, entre otras cosas, a ser aprendices de nosotros mismos me sumerjo en breve en mi propio proceso de ‘evaluación de ese aprendizaje’ que me mantendrá, por decisión propia, alejado de los diversos medios digitales de comunicación durante una temporada.

Quiero aprovechar este tiempo para

– Recordar: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón.

– Proyectar: Los sueños soñados despierto que quizás algún día se hagan realidad.

– Dejarme llevar:

“Si uno ya sabe lo que busca

no hay hallazgos posibles” (A pie; pag. 53)

– Ver amanecer. ‘Quienes van a pie se levantan antes de la salida del sol, para caminar más cómodamente. En medio de los campos desiertos, el amanecer se les presenta bello y enigmático’ (El camino de Santiago para paganos y excépticos; pag. 23)

– Celebrar íntimamente mis contradicciones. ‘Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. La identidad no es una pieza de museo, quietecita en la vitrina, sino la siempre asombrosa síntesis de las contradicciones nuestras de cada día’. (Eduardo Galeano; El libro de los abrazos)

– Dejar hablar al cuerpo, como me recordaba el martes Luis.

El tiempo dirá

lo que fuimos,

no lo que seremos (Luis Cubas)

Nos vemos a la vuelta.

Mala racha y ganas de hacer

Lo tenía guardado como oro en paño.

En los últimos años llega a mi correo una pequeña reflexión lúcida que en pocas palabras me ayuda a situarme ante lo vivido y ante lo que está por venir.

Como compartimos trabajo, tarea y quizás cierto talante ante la vida aquí os la dejo:

La mala racha
Mientras dura la mala racha, pierdo todo. Se me caen las cosas de los bolsillos y de la memoria: pierdo llaves, lapiceras, dinero, documentos, nombres, caras, palabras. Yo no sé si será gualicho de alguien que me quiere mal y me piensa peor, o pura casualidad, pero a veces el bajón demora en irse y yo ando de pérdida en pérdida, pierdo lo que encuentro, no encuentro lo que busco, y siento mucho miedo de que se me caiga la vida en alguna distracción. El libro de los abrazos (Eduardo Galeano)

Pero, sabéis, cada nuevo minuto, cada nueva hora, cada nuevo día, QUIZÁS ESTE NUEVO AÑO, tendremos la oportunidad de pensar en hacer algo por acabar con ella

Las ganas de hacer
Porque muy racionalmente me consta que estas cosas no dependen del dinero, el dinero que no hay, ni lloverán del cielo, ni brotarán de las manos de Tabaré. Estas cosas nacerán de la gente, y sobre todo de la gente joven, si a la gente se le despiertan las ganas de hacerlas. Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable. El país gris, el país triste, habla un lenguaje calandraca…. Estamos todos aburridos de escuchar consignas y discursos que masturban a los muertos. La energía creadora se desarrolla haciendo, y haciendo juntos. La militancia juvenil no languidece por falta de ganas, sino por falta de acción. ¿Hasta cuándo vamos a seguir ofreciendo tristeza a los tristes? ¿Hasta cuándo vamos a seguir vendiendo arena en el desierto?  Fragmento de: El derecho a la alegría, en Ser como ellos y otros artículos

Testamento de la espiga

Testamento de la espiga

Testamento de la espiga, de Javier Asiáin y editado por Bilaketa.

Se inicia el poemario con una cita previa de Eduardo Galeano que viene bien tener en cuenta para los tiempos que corren por el sur de Islandia como le gusta decir a mi amigo Julen:

‘Tenemos edificios más altos pero temperamentos cortos,autopistas más anchas pero puntos de vista más estrechos.Gastamos más, pero tenemos menos,compramos más pero disfrutamos menos…’