El Corte Inglés y el sector del libro. Comparando dimensiones

En medio de un agosto vacacional leo que El Corte Inglés refinancia parte de su deduda que asciende a 5.000 millones de euros.

La deuda comparada con los resultados del 2011 supone aproximadamente un 33% de los mismos.

Igualmente, la deuda reconocida supone, en números redondos, el equivalente casi a 2 años de cifra de facturación del sector del libro.

Desconozco cuál es el nivel de deuda de las empresas editoriales españolas, pero en el supuesto de que la misma fuera equivalente a la de El Corte Inglés nos encontaríamos con una deuda, también en número redondos de unos 1.600 millones de euros con el problema de que la misma estaría mucho más fragmentada entre casi un millar de pequeños agentes y con la diferencia, probablemente, de que la misma se vería enturbiada por ese peloteo de ida y vuelta que siguen siendo las novedades y las devoluciones y con la dificultad añadida a ese peloteo de la incapacidad de negociación en muchos casos por parte de las pequeñas editoriales.

Si El Corte Inglés parece necesitar por ahora de ocho años para devolver ese dinero, ¡de cuántos necesitaría el sector del libro en España para lo mismo?

Hay que reconocer, además, que el tamaño en cuanto a cifra de facturación de todo un sector parece rídículo en relación a lo que supone una sola empresa que también participa en el mismo.

Quizás deba ello llevar tambén a volver a pensar sobre cuál es el elemento de valor que el propio sector aporta a la sociedad y que no parece pasar fundamentalmente por ese intento de poner muchas veces en valor la cifra de negocio, sino más en el papel simbólico que puede y debe jugar.

Es más por lo tanto un tema de valor que de precio.

‘La lectura no debe ser apreciada solamente a partir del tiempo que se le dedica, o del número de libros leídos o recibidos. Algunas palabras, una frase o una historia pueden dar eco a toda una vida’ (Michèle Petiti; Lecturas: del espacio íntimo al espacio público; pag. 50)

¿A rey muerto rey puesto?

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Como parece que el rey de las Navidades se ha lanzado ya al al ruedo de los soportes para la lectura del libro electrónico la veda de las loas empieza no sólo a quedar abierta casi antes de ‘temporada de caza’ sino que se inicia un proceso de propaganda gratuito que veremos los efectos que finalmente tiene sobre el consumo.

Lo que casi era anatema hasta fechas recientes se puede convertir, según palabras de editores con peso,  en el ‘rey de las navidades‘.

Debe quizás quedar claro que el rey será el aparatillo más allá y más acá de los ‘juguetes’ que le podamos enganchar o de los que traiga previamente instalados.

Veremos cuál es la evolución y seguiremos con curiosidad el ‘pase de modelos’ que habrá hasta las navidades. Modelos que, básicamente, siguen vacíos de contenidos.

Sobreproducción y devolución. Todo en ON

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Estaba pasando unos textos de Juan José Ginés responsable de compras de El Corte Inglés en lo referente a libros de una conferencia que pronunció en la UIMP en julio de este año y de la que ya hicimos en su momento una referencia.
Justo coincide con un comentario de Jesús sobre el asunto de las devoluciones.
Ahí van las dos referencias que me han llamado la atención. No son nuevas, pero también es importante ver quién va dejando el mensaje escrito.

El derecho a la devolucióndel sobrante que debiera ser uno de los grandes aliados de toda librería se está tornando, cada vez más, en un enemigo que, como un niño mal criado, nos extorsiona sin que seamos conscientes de ello. Los costes derivados de la gestión de devoluciones están perjudicando notablemente nuestra cuenta de resultados. Nuestro objetivo, el objetivo de todos a corto y medio plazo tiene que pasar por ser capaces de reducir nuestros índices de devolución. En la actualidad, los principales beneficiados con el derecho a la devolución están siendo las agencias de transporte. Y esto no deja de ser un enorme disparate. Es urgente dar una solución a este problema. (Juan José Ginés; UIMP; 11/07/2007)

Si hay algo que caracterice la situación actual del sector es el exceso de producción editorial. Es este uno de los eternos debates de este gremio de la abundancia. Todos somos conscientes de que estamos ante un mal endémico que nos está atenazando y que empieza a tomar tintes dramáticos. La hiperinflación de novedades está generando desorientación en un punto de venta que es incapaz de distinguir entre grano y paja. Además genera desorientación en el lector que no es capaz de asimilar la enorme cantidad de información que recibe. Y bien es sabido que la desorientación no es buena consejera.(Juan José Ginés; UIMP; 11/07/2007)

Modelos de préstamo y gratuidad. Comportamiento de algunas grandes superficies

Interesante el artículo explicativo que Eroski aporta sobre los modelos de préstamo y gratuidad.

Más allá de los modelos algunas grandes superficies empiezan a llenar parte de sus espacios con el libro de texto.

Una de las que, curiosamente, basa su planteamiento en el servicio y la calidad estaba indirectamente haciendo un uso
descuidado del nuevo texto legal al permitir que libros con precio fijo como son los de infantil y bachillerato y que obligatoriamente deben tener el precio marcado no dispusieran de precio. Para el resto de los libros de texto, primaria y secundaria, si alguien quiere saber el precio no le que da otro remedio que coger los libros, ir a una caja, esperar que un dependiente o dependienta esté libre y solicitarle que le mire con el lector y le comunique los precios de los libros.

¿No se está con ello dificultando el acceso a una información básica para la compra al cliente? ¿Harán lo mismo con los yogures?

Si, en su propaganda se afirma, aunque en letra pequeña, que: Y también tienes el mejor precio en libros de Educación Primaria y Educación Secundaria Obligatoria (E.S.O.) ¿Por qué esconder el precio?

Algunas notas del primer día del Encuentro sobre Edición. Sesión de miércoles a la tarde-2

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Viene de aquí.

Interesante también escuchar al jede de compras de libros de El Corte Inglés , Juan José Ginés que, entre otras cosas señaló las siguinetes:

– Exceso de producción editorial.

– Coste de las devoluciones: necesidad de reducir índices.

– Todos los libros deben venderse en las librerías (añado: que no es lo mismo que venderse por las librerías).

– Respeto al libro y respeto al canal.

– Aumentar el “valor percibido” del libro.

– Librería: lugar de materialización de la experiencia de compra.

– El “boca a boca” se inicia en el librero. (Añado: no es eso lo que exáctamente dicen los hábitos de lectura).

– El precio fijo da salud al sistema del libro.

Le siguió en el turno Paco Goyanes de Cálamo que rompió siguiendo casi el ritmo de su “Pasoboble Soy librero” publicado recientemente en el número dos deTrama y Texturas .

– Habló, desde sus 160 metros cuadrados, en nombre de la mayor fuerza de venta librera de este país: las librerías independientes y siguió en parte de su discurso algunas de las líneas que ya planteó en Guadalajara.

– Más que especialización en temas, especialización en atender a un determinado tipo de cliente.

– No sólo existe la rentabilidad económica. También existe la afectiva y la social. (Añado: he recibido recientemente un correo de un buen amigo, creo que JPQ también lo ha recibido, y probablemente su abandono librero sea debido a esa pérdida de rentabilidad afectiva y social)

– No me gusta el término de librero tradicional en la medida que para mí tiene una carga de aburrido. Por ello no me gusta la ecuación tradicional igual a independiente.

– Una de las frases más estúpidas que he oído en mi vida: MÁS LIBROS MÁS LIBRES.

– Para qué voy a pelear por vender lo que otros venden mucho mejor que yo (los bestseller, por ejemplo). Quiero ser un librero creador de opinión.

– Un fenómeno curioso: disfruto de mejores condiciones con editores extranjeros que con editores españoles.

– Los libreros gastamos más de un 70% de nuestro tiempo en trabajos que no aportan valor al negocio.

Llegó el turno del único distribuidor en la mesa, Paco Lute

El tiempo ya iba apretando. Me quedo con la siguiente afirmación:

– Son los editores los que tienen que tomar decisiones en relación a la distribución.

Terminó el turno Sven Huber de librerías Bertrand en la que nos describió su modelo de librería. con la novedad de la ubicación en centros comerciales buscando, en teoría, nuevos nichos de público.

Esta última intervención me hizo rebobinar la tarde entera y constatar que todo el mundo había hablado de ofrecer una experiencia diferente, pero nadie se había parado con excesivo detalle a señalar lo que había detrás de esas palabras, así que se me ocurrió una pregunta sencilla que formulé de manera retórica, pero que podría ser de utilidad para las librerías:

A la hora de intentar de definir tu “experiencia librera” como distinta cómo la concretarías con un easpecto en cada uno de los siguientes elementos: la  imagen, el fondo, el espacio, un servicio de valor añadido y el personal.

Dos reflexiones más que las exposiciones me sugirieron:

– Es curioso que para un sector de “contenidos lentos” se tenga tanta prisa por colocarlos en el punto de venta.

– Es curioso que para un sector que trabaja con contenido y con  formación movamos antes el soporte que la información.