Para qué leer tanto

Se cumplirán las premoniciones de Vicente Verdú. Si así fuera nos podríamos preguntar:

Para qué tantas encuestas de hábitos de lectura.

Para qué los PISAcomparativos.

Para qué los nuevos soportes de lectura.

Para qué las bibliotecas escolares.

Para qué los incrementos de gastos en bibliotecas cuando los préstamos de libros no aumentan y sí lo hacen los de audiovisual.

Para qué hablar de bibliotecas. ¿No será mejor hablar de mediatecas?

Y ustedes ¿para qué leen esto?