Errare humanum est

Trasteando por las sindicaciones me encuentro con esta imagen

Buen consejo para empezar el día y tomarlo como aviso sobre todo cuando nos movemos en la prisa y en ese vano intento de intentar justificar todo lo que hacemos.

Ayer en una deliciosa tertulia hablábamos precisamente de lo talibanes que a veces nos ponemos los humanos a la hora de seudojustificar todo lo que hacemos para esconder precisamente nuestros errores.

El problema no está en el error , sino en nuestra ligereza.

Y para completarlo esta reflexión leída ahorita mismo:

Para analizar el mundo hay que tomar distancia. Este filtro permite mirar sin el impulso alocado que exige la rectificación. Como no somos lo que pensamos, sino como nos ven los demás, pensemos entonces que las cosas que se ven con otros ojos por lo menos están cambiando. (Kepa Murua)

Errar, error, erre que erre

Recoge la R.A.E. entre sus acepciones dos que me interesa traer aquí:

– No acertar.
– Andar vagando de una parte a otra.

Vivimos en la sociedad del triunfo aparente y banal donde parece que la falta de acierto que a veces nos lleva a vagar no es vista con buenos ojos.

Es lo mismo que sea en lo laboral, en lo afectivo o en lo relacional. Parece que siempre nos gusta jugar a los vencedores y vencidos a ganadores y perdedores.

Algo de ello puede que haya también en ese ‘cambiando de tercio’ escogido como título de este blog. Quizás sea un camino para aceptar ese vagabundeo producido o bien por la sensación de haber errado o por querer situarme con cierta lejanía de algunas personas que parecen pensar que siempre aciertan.

Me encuentro con una referencia entre mis lecturas recientes:

–  El error es humano en la medida en que pertenece solo a los que buscan y se equivocan. (Jean-Phillippe de Tonnac en Nadie acabará con los libros; pag. 14)

Seguiré equivocándome.

Errores, pasado, presente y futuro

2 de septiembre de 1960

Para quien -por desesperación o por gusto- vive aludiendo a los errores del pasado, aquí está una frase de un hombre llamado Fénelon: “Se puede corregir el pasado con el futuro”.

Tal vez sea, además, la única manera de corregir el pasado. Porque hay una verdad obvia: mientras te lamentas del pasado, el presente escapa de tus manos.

(Clarice Lispector; Correo femenino; Siruela; pag. 73)