La materialidad, las mediaciones son importantes para la escritura, la lectura y la innovación

Estoy leyendo Ordesa de Manuel Vilas.

Ma la recomendó mi amiga Raquel. Me está gustando.

Me encuentro en su lectura con un texto que vuelve a hacerme ver que no todo es lo mismo en lo que se refiere a la escritura y la lectura. El ‘otro’ con el que nos enfentramos, confrontamos o nos encontramos acompañados a la hora de leer y escribir, al igual que los espacios en que lo hacemos creo que tiene su importancia.

Escribe Manuel Vilas:

Poco se ha dicho sobre la materialidad de la escritura, y es un asunto más relevante que las influencias literarias y que las apariciones de Dios. Por ejemplo: no es lo mismo escribir en un teclado que en otro; en una pantalla de un portátil o en una pantalla grnade; en una pantalla rectangular o en una cuadrada; en una mesa alta o en una mesa baja; en una silla con ruedas o en una silla sin ruedas, etcétera, etcétera.

Escribir es una mano que se mueve sobre un papel, un pergamino o un teclado.

Una mano que se fatiga.

Se escribe una cosa u otra según sea el papel, la mano, el boli, la pluma o el ordenador o la máquina de escribir. Porque la literatura es materia, como todo. La literatura son palabras grabadas en un papel. Es esfuerzo físico. Es sudor. No es espíritu. basta ya de menospreciar la materia. (68-69)

Podríamos pensar que con la lectura, pasa lo mismo ¿no?

Jorge Carrión, desde otra mirada, también se acerca a esta reflexión cuando escribe en el artículo La no ficción más innovadora no es necesariamente tecnológica  publicado en The New York Times:

¿Y si en la época de los teclados y los podcasts las tendencias documentales más disruptivas no apostaran por la tecnología, sino por el cuerpo? ¿O al menos por la tecnología en alianza íntima con el cuerpo? Al consenso sobre la preeminencia de la tecnología le opongo, pues, un argumento contraintuitivo: la no ficción más innovadora sigue la consigna de Marina Abramović. El artista está en cuerpo presente en algunos de los proyectos más interesantes de hoy.

 

El lector

A veces creo que los buenos lectores son cisnes aún más tenebrosos y singulares que los buenos autores…Leer, por lo pronto, es una actividad posterior a la de escribir: más resignada, más civil, más intelectual. (Jorge Luis Borges; en prólogo a la primera edición de Historia universal de la infamia)

El sometimiento de algunos escritores

Hay, con todo, formas sutiles e incluso agradables de someter a los escritores. Por ejemplo, dándoles cargos políticos, tapándoles la boca con premios y prebendas, recompensando mediante subvenciones su docilidad. Y luego está esa otra forma alentada por la pasión nacionalista, cuando el escritor se pliega a convertirse en emblema. Entonces lo llevan en palmitas, lo adoran, lo preservan de las críticas negativas y, amarrado a la ortodoxia, incapacitado para disentir, lo mantienen inmóvil y vigilado como las hormigas a su reina. (Fernando Aramburu)

En una entrevista aparecida ayer en El País

Escritura, pérdida y olvido

Ante una época en la que por un lado pretendemos plantear la posibilidad aparente de acceso al conocimiento universal porque decimos, afirmamos que todo puede ser guardado y estar a nuestra disposición de manera permanente me llaman la atención unas palabras de Roger Chartier en un librito, por el tamaño del soporte papel, publicado por el Círculo de Bellas Artes hace un par de años en donde dice:

“La escritura se utilizó para conjurar la obsesión de la pérdida….Paradójicamente, el pleno éxito del que gozaba propiciaba otro peligro: el de una proliferación textual incontrolable, un discurso sin orden ni límites. El exceso de escritos, que multiplica los textos inútiles y sofoca el pensamiento bajo la acumulación de discursos, se percibió como un peligro tan importante como el fenómeno contrario. Así, a pesar de los temores que despertaba, la acción de borrar era tan necesaria para la escritura como olvidar lo es para la memoria”.

Quizás ese afán de conocimiento universal y de mantener aparentemente todo en la memoria nos acabe volviendo locos si es que no lo estamos ya.